Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
Ausencia en el papel y en los hechos
Cosas curiosas con las que uno se encuentra. Buscaba entre los ofrecimientos formulados en el discurso de toma de posesión de la actual titular del Poder Ejecutivo el tema relacionado con la transparencia.
Para mayor facilidad y haciendo uso de la tecnología, copié el texto completo -que está en la Internet- y luego lo pegué en un documento de Word con la intención de hacer una búsqueda rápida de palabras. Por si no lo sabía, apretando las teclas Control + B de modo simultáneo el programa de Microsoft Word permite hallar con facilidad cualquier vocablo.
El término clave era “transparencia”. Inicié la búsqueda y el programa me respondió en un cuadro lo siguiente: “Word llegó al final del documento. No encontró el elemento buscado ¿Desea continuar buscando desde el principio?”. Hice clic en “Si”, pues no creí que esa palabra no estuviera en el documento, pero ocurrió lo mismo. Hice un tercero, cuarto y quinto intentos y no, no se trataba de un error. La palabra transparencia estuvo ausente en el discurso de posicionamiento.
Se me ocurrió buscar una palabra similar y tecleé “transparente”. Entonces el sistema me llevó a la décima línea del referido posicionamiento político que dice: “Ofrezco un ejercicio del poder que sea realista, prudente y transparente”.
El sistema te da la posibilidad de seguir buscando la misma palabra entre todo el texto con solo hacer clic en la opción “Buscar siguiente”, Pero al intentar seguir hallando la misma palabra apareció un nuevo cuadro que decía: “Word terminó de buscar en documento”. Es decir, la búsqueda terminó y sólo una vez apareció la palabra “transparente”
Al analizar las propiedades del documento, se informa que contiene 13 páginas, 294 párrafos, 430 líneas y 5,020 palabras. Mi duda es ¿Cómo es posible que la palabra transparencia no esté en las más de 5,000 de ese documento?
La única palabra “transparente” aparece en una sola línea como una simple mención, de modo que no existe apartado alguno en todo el discurso en donde se puntualice el tema de la transparencia.
¿Así de importante es la transparencia para esta administración? ¿Fue un mensaje oculto para los yucatecos? Pero más allá del error de no incluir la palabra o el tema en el discurso, la ausencia de la transparencia se refleja ahora en los hechos.
Recordemos los casos de las camionetas del Congreso y de Sotuta que hasta el día de hoy no han sido aclarados. Transparencia ausente.
También quedaron al aire las preguntas hechas en torno al millonario donativo (de más de $1.8 millones) hecho a la campaña de Roberto Madrazo Pintado? ¿Quiénes fueron los donantes y de dónde salió tanto dinero? Transparencia ausente.
El ex gobernador pidió al Poder Ejecutivo que haga públicas las escrituras y facturas relacionadas con el caso de la Cousey para que la sociedad sepa quién miente y quién dice la verdad. La respuesta fue con declaraciones no con hechos. Transparencia ausente.
Ya son recurrentes los casos de ocultamiento y los “madruguetes” como preámbulo para la imposición en asuntos importantes como ocurrió con los nombramientos de funcionarios del Tribunal Superior de Justicia y del Instituto de Procedimientos Electorales y Participación Ciudadana. Transparencia ausente. El no haber incluido la palabra transparencia en un discurso podría ser ser soslayable si en el actuar se demostraba lo contrario, pero los hechos, cinco meses después, hablan por sí solos.
Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
jueves, 27 de diciembre de 2007
¿Y la transparencia?
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jueves, 20 de diciembre de 2007
Asistencialismo v.s. políticas públicas
Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
No regales un pez, enseña a pescar
La misión o razón de ser de todo gobierno es la de resolver o prevenir problemas trascendentales y urgentes de la sociedad como la pobreza, el desempleo, la marginación a los servicios y la inseguridad, entre otros.
Para lograrlo es necesaria la implementación de políticas públicas. Es por ello que las preguntas centrales en torno a éstas son: ¿Qué producen quienes nos gobiernan? ¿Para lograr qué resultados? ¿A través de qué medios? El gobierno tiene la obligación de dar solución a problemas que surjan en la sociedad mediante la implementación de políticas públicas, y si opta por no dar solución a problemas reales, entonces no está cumpliendo con su función primordial.
Aunque ambas son acciones de gobierno, existen enormes diferencias entre una política pública y una ocurrencia gubernamental que puede tener o no fines clientelares. La política pública conlleva una metodología. La ocurrencia no. Carlos Ruiz Sánchez en su Manual para la elaboración de políticas públicas estipula seis pasos: 1. Identificar los problemas, 2. Percibir la problemática actual o futura, 3. Seleccionar soluciones, 4. Establecer metas, 5. Seleccionar los medios, y 6. Implementarla.
En las políticas públicas la solución de los problemas debe tener diversas caras; por tanto, se deben considerar la mayor parte de las opciones para descartar y/o para seleccionar las más viables. La ocurrencia no requiere de este ejercicio y si es clientelar el único impacto deseado es conseguir adhesiones electorales.
En la elaboración de las políticas públicas intervienen tanto instituciones como individuos. Las instituciones vienen a ser las reglas del juego en una sociedad. Las organizaciones son los jugadores, los participantes que dan vida a las instituciones. En la ocurrencia basta la decisión unilateral del gobernante en turno.
La política pública requiere de una proyección de resultados de beneficio social. La ocurrencia ni lo toma en cuenta y si es clientelista sólo busca votos por compromiso. ¿A cuánta gente beneficiará una acción de gobierno? ¿A toda una sociedad o sólo a un grupo? ¿Realmente conlleva la solución de un problema, acrecienta otro que ya existe y simplemente no resuelve nada? ¿Es una inversión o es un gasto de dinero? Las políticas públicas buscan el máximo beneficio con el menor costo.
En la implementación de las políticas públicas en ocasiones se tiene que hacer uso de mecanismos de negociación para obtener el mejor resultado. Un ejemplo fue la implementación del uso del casco protector. En la ocurrencia basta la imposición.
Para la puesta en marcha de las políticas públicas se requiere construir un entorno con un ambiente social y político que genere los más amplios márgenes de credibilidad y confianza en las instituciones del Estado. En la ocurrencia no.
El establecimiento de un tren bala ¿Es una política pública o una ocurrencia? ¿Viene a resolver un problema real y trascendental de Yucatán? ¿Acaso es una demanda urgente e importante de los yucatecos? ¿Se justificaría tanto gasto? ¿No hay otros problemas reales que deben ser atendidos urgentemente?
La entrega de zapatos a niños escolares, así como de chamarras y despensas ¿Son políticas públicas, son ocurrencias o son acciones deliberadas con fines clientelares? ¿Acaso resuelven el problema de fondo que es la pobreza? ¿Se justifica el gasto de dinero público en estas condiciones? ¿Habrá la misma cantidad de pobres al término del quinquenio o estos programas ayudarán a disminuirla? ¿Cuál es la proyección de beneficio social? ¿Qué otras alternativas se tomaron en cuenta? Todos estos programas son evidentemente asistencialistas con fines clientelares. Son la otra cara de la moneda.
El asistencialismo consiste en la labor gubernamental o privada de proveer servicios a precios muy reducidos o gratuitamente. Entre los operadores modernos de la cooperación internacional, el asistencialismo es considerado poco conveniente, ya que sólo representa un simple paliativo que no viene a solucionar los problemas sociales de los individuos o grupos más necesitados de la sociedad. Es contrario al adagio atribuido a Gandhi: No regales un pez, enseña a pescar. Entonces ¿dónde queda el ofrecimiento? “Mi apoyo a los más humildes no será ni de subsidios ni de derroches, mucho menos de clientelismo o dependencia política”
Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
(*) Master en comunicación política y marketing electoral
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
No regales un pez, enseña a pescar
La misión o razón de ser de todo gobierno es la de resolver o prevenir problemas trascendentales y urgentes de la sociedad como la pobreza, el desempleo, la marginación a los servicios y la inseguridad, entre otros.
Para lograrlo es necesaria la implementación de políticas públicas. Es por ello que las preguntas centrales en torno a éstas son: ¿Qué producen quienes nos gobiernan? ¿Para lograr qué resultados? ¿A través de qué medios? El gobierno tiene la obligación de dar solución a problemas que surjan en la sociedad mediante la implementación de políticas públicas, y si opta por no dar solución a problemas reales, entonces no está cumpliendo con su función primordial.
Aunque ambas son acciones de gobierno, existen enormes diferencias entre una política pública y una ocurrencia gubernamental que puede tener o no fines clientelares. La política pública conlleva una metodología. La ocurrencia no. Carlos Ruiz Sánchez en su Manual para la elaboración de políticas públicas estipula seis pasos: 1. Identificar los problemas, 2. Percibir la problemática actual o futura, 3. Seleccionar soluciones, 4. Establecer metas, 5. Seleccionar los medios, y 6. Implementarla.
En las políticas públicas la solución de los problemas debe tener diversas caras; por tanto, se deben considerar la mayor parte de las opciones para descartar y/o para seleccionar las más viables. La ocurrencia no requiere de este ejercicio y si es clientelar el único impacto deseado es conseguir adhesiones electorales.
En la elaboración de las políticas públicas intervienen tanto instituciones como individuos. Las instituciones vienen a ser las reglas del juego en una sociedad. Las organizaciones son los jugadores, los participantes que dan vida a las instituciones. En la ocurrencia basta la decisión unilateral del gobernante en turno.
La política pública requiere de una proyección de resultados de beneficio social. La ocurrencia ni lo toma en cuenta y si es clientelista sólo busca votos por compromiso. ¿A cuánta gente beneficiará una acción de gobierno? ¿A toda una sociedad o sólo a un grupo? ¿Realmente conlleva la solución de un problema, acrecienta otro que ya existe y simplemente no resuelve nada? ¿Es una inversión o es un gasto de dinero? Las políticas públicas buscan el máximo beneficio con el menor costo.
En la implementación de las políticas públicas en ocasiones se tiene que hacer uso de mecanismos de negociación para obtener el mejor resultado. Un ejemplo fue la implementación del uso del casco protector. En la ocurrencia basta la imposición.
Para la puesta en marcha de las políticas públicas se requiere construir un entorno con un ambiente social y político que genere los más amplios márgenes de credibilidad y confianza en las instituciones del Estado. En la ocurrencia no.
El establecimiento de un tren bala ¿Es una política pública o una ocurrencia? ¿Viene a resolver un problema real y trascendental de Yucatán? ¿Acaso es una demanda urgente e importante de los yucatecos? ¿Se justificaría tanto gasto? ¿No hay otros problemas reales que deben ser atendidos urgentemente?
La entrega de zapatos a niños escolares, así como de chamarras y despensas ¿Son políticas públicas, son ocurrencias o son acciones deliberadas con fines clientelares? ¿Acaso resuelven el problema de fondo que es la pobreza? ¿Se justifica el gasto de dinero público en estas condiciones? ¿Habrá la misma cantidad de pobres al término del quinquenio o estos programas ayudarán a disminuirla? ¿Cuál es la proyección de beneficio social? ¿Qué otras alternativas se tomaron en cuenta? Todos estos programas son evidentemente asistencialistas con fines clientelares. Son la otra cara de la moneda.
El asistencialismo consiste en la labor gubernamental o privada de proveer servicios a precios muy reducidos o gratuitamente. Entre los operadores modernos de la cooperación internacional, el asistencialismo es considerado poco conveniente, ya que sólo representa un simple paliativo que no viene a solucionar los problemas sociales de los individuos o grupos más necesitados de la sociedad. Es contrario al adagio atribuido a Gandhi: No regales un pez, enseña a pescar. Entonces ¿dónde queda el ofrecimiento? “Mi apoyo a los más humildes no será ni de subsidios ni de derroches, mucho menos de clientelismo o dependencia política”
Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
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viernes, 14 de diciembre de 2007
Iconoclastas del PAN
Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación política y marketing Electoral
El reto: cuidar a la institución desde cualquier flanco
En estos momentos difíciles para Yucatán, a consecuencia del regreso de las viejas y dañinas prácticas priístas desde el gobierno, que con desparpajo son repetidas una y otra vez pero que al mismo tiempo son minimizadas o ignoradas por los mismos responsables, es mucho más urgente la demanda social de una oposición responsable y unida, pues sólo de esta manera se podría construir un contrapeso más legítimo a los abusos del poder.
Críticas de panistas contra panistas se han leído y escuchado en diferentes ámbitos públicos, y las filtraciones de información que se genera en reuniones privadas se han vuelto recurrentes, y quizá hasta son festinadas por sus autores, muchas veces desde el anonimato.
Sale sobrando decir que un partido es una institución pública y que, por tanto, sus acciones y decisiones necesariamente deben estar bajo el escrutinio público. De esto no hay la menor duda. Sin embargo, no se debe confundir la transparencia con la falta de disciplina.
Los intereses personales y/o de grupo son legítimos en una organización política de manera que deben ser atendidos y dirimidos ante las instancias creadas precisamente para esto. Entonces, si algo no le parece a alguien debe acudir a éstas y aportar pruebas. Para además, existen el diálogo y la negociación que son los instrumentos vitales para la acción política ¿Hacemos política desde arriba y desde abajo? La libertad de expresión no es sinónimo de autodestrucción.
La autocrítica debe ser entendida tal y como la define la Real Academia Española como “el juicio crítico que se realiza sobre obras o comportamientos propios”. Esto significa que este ejercicio debe comenzar precisamente con las acciones que cada quien realice en función del interés personal o de grupo.
Cada acusación y cada escándalo públicos de panistas -convertidos ya en auténticos iconoclastas (rompedores de imágenes)- por la defensa de sus intereses personales o de grupo y que se anteponen a la aspiración máxima de “Por una patria ordenada y generosa, y una vida mejor y más digna para todos” probablemente afecten a otros panistas, a las dirigencias, a ex funcionarios o a ex dirigentes contra quienes van dirigidas, pero el daño grave y real es para toda una institución que tardó más de 60 años para construirse una imagen de confianza basada en valores ¿Se ha reflexionado sobre esta situación?
¿Qué aporta o cómo afecta una denuncia pública contra el propio partido?, ¿Tengo pruebas para sostener lo que digo o sólo busco el impacto mediático que deje mal a otro militante o a otro grupo de militantes?, ¿Quién fue el que inició la agresión?, ¿Debo ser prudente o debo contestar y empeorar la agresión?, ¿Existen las instancias para dirimir las inconformidades?, ¿He recurrido a ellas?, ¿Son los medios de comunicación la instancia adecuada para dirimir las diferencias internas?, ¿Ayudan en algo al partido las filtraciones de información de asuntos internos?
¿En qué medida afectará a los panistas determinadas decisiones?, ¿Estoy dispuesto a reconocer una mala decisión?, ¿Hay respeto a los estatutos?, ¿Hay garantías para impartir justicia partidista?, ¿Hay a apego a los principios de bien común, solidaridad, subsidiariedad, respeto a la dignidad de la persona humana?, ¿El deseo y el esfuerzo de unidad es real y sincero?, ¿Tengo la capacidad de autocrítica y de aceptar mi responsabilidad o solo soy capaz de ver que la única culpa la tienen quienes no están de acuerdo conmigo?
Cualesquiera que sean las causas de las diferencias, en la medida en que la imagen y el prestigio de un partido –ganado a pulso durante décadas- se siga deteriorando ante los ojos de la sociedad por las acciones de los propios panistas en pleito, el único afectado es el PAN con daños que pueden ser irreversibles y, paradójicamente, el más beneficiado es el PRI que tanto deterioro le ha causado y le sigue causando a Yucatán.
Dicho de otra manera, las luchas internas de panistas contra panistas sólo abonan a la causa del PRI; es decir, los propios panistas en pleito le están haciendo la campaña anticipada al PRI. En vez de criticarse mutuamente, los panistas en conflicto deberían reflexionar sobre el futuro de la institución a la que pertenecen, sobre la necesidad de reenfocar sus energías a donde deben estar dirigidas y sobre la responsabilidad que tendrían que asumir ante posibles futuras derrotas culturales y electorales. Luego no se pregunten ¿qué fue lo que pasó? Las dirigencias y los dirigentes son transitorios, la institución no. Entonces debería cuidarse a la institución, desde arriba, desde abajo, o desde cualquier otro flanco. Este el reto. La sociedad así lo demanda
Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
*Master en comunicación política y marketing electoral.
Master en Comunicación política y marketing Electoral
El reto: cuidar a la institución desde cualquier flanco
En estos momentos difíciles para Yucatán, a consecuencia del regreso de las viejas y dañinas prácticas priístas desde el gobierno, que con desparpajo son repetidas una y otra vez pero que al mismo tiempo son minimizadas o ignoradas por los mismos responsables, es mucho más urgente la demanda social de una oposición responsable y unida, pues sólo de esta manera se podría construir un contrapeso más legítimo a los abusos del poder.
Críticas de panistas contra panistas se han leído y escuchado en diferentes ámbitos públicos, y las filtraciones de información que se genera en reuniones privadas se han vuelto recurrentes, y quizá hasta son festinadas por sus autores, muchas veces desde el anonimato.
Sale sobrando decir que un partido es una institución pública y que, por tanto, sus acciones y decisiones necesariamente deben estar bajo el escrutinio público. De esto no hay la menor duda. Sin embargo, no se debe confundir la transparencia con la falta de disciplina.
Los intereses personales y/o de grupo son legítimos en una organización política de manera que deben ser atendidos y dirimidos ante las instancias creadas precisamente para esto. Entonces, si algo no le parece a alguien debe acudir a éstas y aportar pruebas. Para además, existen el diálogo y la negociación que son los instrumentos vitales para la acción política ¿Hacemos política desde arriba y desde abajo? La libertad de expresión no es sinónimo de autodestrucción.
La autocrítica debe ser entendida tal y como la define la Real Academia Española como “el juicio crítico que se realiza sobre obras o comportamientos propios”. Esto significa que este ejercicio debe comenzar precisamente con las acciones que cada quien realice en función del interés personal o de grupo.
Cada acusación y cada escándalo públicos de panistas -convertidos ya en auténticos iconoclastas (rompedores de imágenes)- por la defensa de sus intereses personales o de grupo y que se anteponen a la aspiración máxima de “Por una patria ordenada y generosa, y una vida mejor y más digna para todos” probablemente afecten a otros panistas, a las dirigencias, a ex funcionarios o a ex dirigentes contra quienes van dirigidas, pero el daño grave y real es para toda una institución que tardó más de 60 años para construirse una imagen de confianza basada en valores ¿Se ha reflexionado sobre esta situación?
¿Qué aporta o cómo afecta una denuncia pública contra el propio partido?, ¿Tengo pruebas para sostener lo que digo o sólo busco el impacto mediático que deje mal a otro militante o a otro grupo de militantes?, ¿Quién fue el que inició la agresión?, ¿Debo ser prudente o debo contestar y empeorar la agresión?, ¿Existen las instancias para dirimir las inconformidades?, ¿He recurrido a ellas?, ¿Son los medios de comunicación la instancia adecuada para dirimir las diferencias internas?, ¿Ayudan en algo al partido las filtraciones de información de asuntos internos?
¿En qué medida afectará a los panistas determinadas decisiones?, ¿Estoy dispuesto a reconocer una mala decisión?, ¿Hay respeto a los estatutos?, ¿Hay garantías para impartir justicia partidista?, ¿Hay a apego a los principios de bien común, solidaridad, subsidiariedad, respeto a la dignidad de la persona humana?, ¿El deseo y el esfuerzo de unidad es real y sincero?, ¿Tengo la capacidad de autocrítica y de aceptar mi responsabilidad o solo soy capaz de ver que la única culpa la tienen quienes no están de acuerdo conmigo?
Cualesquiera que sean las causas de las diferencias, en la medida en que la imagen y el prestigio de un partido –ganado a pulso durante décadas- se siga deteriorando ante los ojos de la sociedad por las acciones de los propios panistas en pleito, el único afectado es el PAN con daños que pueden ser irreversibles y, paradójicamente, el más beneficiado es el PRI que tanto deterioro le ha causado y le sigue causando a Yucatán.
Dicho de otra manera, las luchas internas de panistas contra panistas sólo abonan a la causa del PRI; es decir, los propios panistas en pleito le están haciendo la campaña anticipada al PRI. En vez de criticarse mutuamente, los panistas en conflicto deberían reflexionar sobre el futuro de la institución a la que pertenecen, sobre la necesidad de reenfocar sus energías a donde deben estar dirigidas y sobre la responsabilidad que tendrían que asumir ante posibles futuras derrotas culturales y electorales. Luego no se pregunten ¿qué fue lo que pasó? Las dirigencias y los dirigentes son transitorios, la institución no. Entonces debería cuidarse a la institución, desde arriba, desde abajo, o desde cualquier otro flanco. Este el reto. La sociedad así lo demanda
Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
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lunes, 10 de diciembre de 2007
Yucatán, un estado enfermo de anomia
Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
La afectación es social, no individual
Yucatán es el claro ejemplo de lo que los estudiosos denominan “democracia defectuosa” que abarca a los regímenes que no han llegado a la consolidación de una democracia liberal, pero que, al mismo tiempo, ya no son autocráticos porque, al menos, funcionan bajo el régimen electoral; es decir, llegan al gobierno quienes fueron votados y los resultados no se falsifican de manera sustancial.
Democracia liberal, según Walter L. Bernecker, autor de Transición Democrática y Anomia Social, es aquella que reúne factores mínimos como: a) Inclusión de la ciudadanía, b) Libertad de Asociación y de Información, c) Gobierno con representantes electos, responsables y controlables, d) Reconocimiento de los derechos humanos y cívicos, e) Garantías del Estado de Derecho y f) Elecciones libres y honestas,
¿Inclusión de la ciudadanía?, ¿Cómo? ¿Pidiendo perfiles rectores que luego no fueron tomados en cuenta o no integrando mujeres al gabinete?; ¿Libertad de asociación y de información?, ¿Disolviendo cooperativas o aplicando la ley mordaza a ex funcionarios?; ¿Gobierno con representantes electos responsables?, ¿Apostando ambulancias?; ¿Reconocimiento a los derechos humanos y garantías del Estado de Derecho? ¿Arraigando a personas en violación a sus garantías más elementales, disolviendo protestas pacíficas o dejando en la impunidad los destrozos causados en Sotuta?; ¿Elecciones libres y honestas?, ¿Registrando al padrón yucateco a ciudadanos de otros estados?
A la luz de los dos párrafos anteriores, queda claro que la democracia yucateca es categóricamente defectuosa, ya que dista mucho de cubrir los requisitos mínimos señalados para la democracia liberal. La democracia electoral no puede sobrevivir sin la democracia liberal, sobre todo porque el Estado de Derecho es prerrequisito funcional de la eficacia de la representación, de las decisiones y de las instituciones.
En la medida en que las instituciones no existen, o existiendo no funcionan o no se respetan, y en la medida en que los procesos e instituciones formales son sustituidos por mecanismos informales o populistas, se desvirtúan y se vacían las garantías democráticas, se limita la vigencia de las reglas y se acumulan defectos.
La falta del Estado de Derecho o la vulneración del mismo hacen presente el fenómeno social denominado anomia. El diccionario de la Real Academia Española la define así: “Conjunto de situaciones que derivan de la carencia de normas sociales o de su degradación”. La impunidad (caso Sotuta) y el abuso de poder (caso de los arraigados) son algunas de las consecuencias de anomia. Por un lado, los delincuentes viven sin sobresaltos ya que no hay ley que los castigue o porque habiéndola no hay autoridad que la aplique, pero del otro lado hay gente que es privada de su libertad sin sustento constitucional.
En ambos ejemplos, la anomia se manifiesta como consecuencia de la degradación del marco jurídico, de los procesos y de las instituciones. El perjuicio no es sólo contra los directamente afectados sino de toda la sociedad, ya que se trata de una vulneración social: un vaciamiento de garantías democráticas. Cualquiera en cualquier momento puede verse afectado en sus derechos.
Lo que realmente debe preocupar a los yucatecos, sin colores y sin banderas, es el resarcimiento del Estado de Derecho que está siendo degradado.
Peter Walldman, en un ensayo sobre el Concepto del Estado Anómico, se pregunta ¿Qué efecto tiene la anomia inducida por el Estado sobre el desarrollo de un país? Las respuestas, según diversos puntos de vista, varían: hay quienes señalan que puede ser sinónimo de caos, inseguridad, desintegración social, y otros consideran que es un factor de costos sociales. Lo que queda claro es que el menosprecio constante a las normas puede traer repercusiones en la coherencia interna de una sociedad.
Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
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La afectación es social, no individual
Yucatán es el claro ejemplo de lo que los estudiosos denominan “democracia defectuosa” que abarca a los regímenes que no han llegado a la consolidación de una democracia liberal, pero que, al mismo tiempo, ya no son autocráticos porque, al menos, funcionan bajo el régimen electoral; es decir, llegan al gobierno quienes fueron votados y los resultados no se falsifican de manera sustancial.
Democracia liberal, según Walter L. Bernecker, autor de Transición Democrática y Anomia Social, es aquella que reúne factores mínimos como: a) Inclusión de la ciudadanía, b) Libertad de Asociación y de Información, c) Gobierno con representantes electos, responsables y controlables, d) Reconocimiento de los derechos humanos y cívicos, e) Garantías del Estado de Derecho y f) Elecciones libres y honestas,
¿Inclusión de la ciudadanía?, ¿Cómo? ¿Pidiendo perfiles rectores que luego no fueron tomados en cuenta o no integrando mujeres al gabinete?; ¿Libertad de asociación y de información?, ¿Disolviendo cooperativas o aplicando la ley mordaza a ex funcionarios?; ¿Gobierno con representantes electos responsables?, ¿Apostando ambulancias?; ¿Reconocimiento a los derechos humanos y garantías del Estado de Derecho? ¿Arraigando a personas en violación a sus garantías más elementales, disolviendo protestas pacíficas o dejando en la impunidad los destrozos causados en Sotuta?; ¿Elecciones libres y honestas?, ¿Registrando al padrón yucateco a ciudadanos de otros estados?
A la luz de los dos párrafos anteriores, queda claro que la democracia yucateca es categóricamente defectuosa, ya que dista mucho de cubrir los requisitos mínimos señalados para la democracia liberal. La democracia electoral no puede sobrevivir sin la democracia liberal, sobre todo porque el Estado de Derecho es prerrequisito funcional de la eficacia de la representación, de las decisiones y de las instituciones.
En la medida en que las instituciones no existen, o existiendo no funcionan o no se respetan, y en la medida en que los procesos e instituciones formales son sustituidos por mecanismos informales o populistas, se desvirtúan y se vacían las garantías democráticas, se limita la vigencia de las reglas y se acumulan defectos.
La falta del Estado de Derecho o la vulneración del mismo hacen presente el fenómeno social denominado anomia. El diccionario de la Real Academia Española la define así: “Conjunto de situaciones que derivan de la carencia de normas sociales o de su degradación”. La impunidad (caso Sotuta) y el abuso de poder (caso de los arraigados) son algunas de las consecuencias de anomia. Por un lado, los delincuentes viven sin sobresaltos ya que no hay ley que los castigue o porque habiéndola no hay autoridad que la aplique, pero del otro lado hay gente que es privada de su libertad sin sustento constitucional.
En ambos ejemplos, la anomia se manifiesta como consecuencia de la degradación del marco jurídico, de los procesos y de las instituciones. El perjuicio no es sólo contra los directamente afectados sino de toda la sociedad, ya que se trata de una vulneración social: un vaciamiento de garantías democráticas. Cualquiera en cualquier momento puede verse afectado en sus derechos.
Lo que realmente debe preocupar a los yucatecos, sin colores y sin banderas, es el resarcimiento del Estado de Derecho que está siendo degradado.
Peter Walldman, en un ensayo sobre el Concepto del Estado Anómico, se pregunta ¿Qué efecto tiene la anomia inducida por el Estado sobre el desarrollo de un país? Las respuestas, según diversos puntos de vista, varían: hay quienes señalan que puede ser sinónimo de caos, inseguridad, desintegración social, y otros consideran que es un factor de costos sociales. Lo que queda claro es que el menosprecio constante a las normas puede traer repercusiones en la coherencia interna de una sociedad.
Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
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viernes, 30 de noviembre de 2007
El Ejecutivo, coleccionista de conflictos
Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
Por Daniel Jesús Carrillo Polanco
Durante los primeros 100 días del nuevo gobierno se abrieron numerosos frentes de conflicto y de confrontación, y mientras muchos de ellos siguen sin resolverse comenzaron a abrirse otros aún más complicados y más profundos.
A continuación hago un recuento, en dos partes, de los hechos suscitados: un recordatorio de algunos de los asuntos más visibles durante los primeros 100 días, que aún no se resuelven, y un listado de las nuevas situaciones que se generaron después de ese lapso y que vienen a avivar la inestabilidad política.
No creo que sea sano que las autoridades intenten apostar al olvido de los ciudadanos. No es bueno ser coleccionista de conflictos.
Recordatorio de asuntos pendientes de los primeros 100 días:
Sotuta. Los daños ocasionados con violencia por priístas siguen sin castigo.
Nepotismo. Sigue en su puesto el cuñado de la Gobernadora.
Camionetas del Congreso. Sigue sin aclararse. Ya se apunta contra un panista
Diconsa. Gran escándalo del DIF y, finalmente, las cosas quedaron como antes.
Intoxicados. Nunca aparecieron los 85 niños intoxicados de Kinchil.
Perfiles. Sigue sin explicación porqué no se hizo caso a los “perfiles rectores”.
Gabinete sin mujeres. Sigue sin corregirse la falta de equidad de género.
Bajar sueldos a funcionarios. Sigue sin cumplirse esta promesa de campaña.
Dean. Sigue sin rendirse un informe detallado de daños en 59 municipios.
Impunidad. Un subprocurador sigue acusado ante Derechos Humanos.
Peritajes cambiados. Sigue sin conocerse investigación sobre este asunto.
Millonaria aportación al PRI. Sigue sin aclararse quienes la hicieron.
Policía civil. Sigue sin explicación del porqué de su existencia.
Después de los 100 días (hasta el 30 de noviembre):
Inseguridad. Sujetos armados irrumpen en una residencia de Benito Juárez Norte y no roban nada. Se dice que fueron los Zetas. Es negado oficialmente.
Inconstitucionalidad. Sin pruebas, la Procuraduría detiene y arraiga al ex director de la Cousey. Lo acusan por el robo calificado de un “power point”. En el caso se ven involucrados empresarios y se ponen en riesgo importantes inversiones.
“Levantados”. La Procuraduría “levanta”, sin cita previa, a la esposa y al hijo de un ex funcionario acusado de robo.
Ley de Salud violada. Al no instalarse a tiempo el Consejo Estatal del ramo.
Descortesía. En Baca, el DIF hace esperar 3 horas a personas con discapacidad.
Inocentes detenidos. Cinco personas son detenidas durante decomiso de drogas y armas en Temozón. Luego fueron liberadas… Eran inocentes.
Ley mordaza. Se cancela la participación del ex gobernador a una entrevista de radio en la que hablaría del caso de la Cousey.
Destituida pero no arraigada. Trabajadores del Caimede se amotinan y logran la destitución de su directora, a quien acusan de varios delitos graves.
Otra ley violada. Se acusa al Ejecutivo de violar disposiciones electorales, al no retirar a tiempo los anuncios con imágenes de su titular.
Hostigamiento. El Dr. Luis Loría Gorocica, ex subdirector del O'Horán, se queja de hostigamiento: le impiden entrar a su centro de trabajo.
Ola de amparos. Se da a conocer que con apenas mes y medio en el cargo, el procurador de Justicia es contra quien que se han presentado más amparos.
Zafarrancho. Se impide a los reporteros dar cobertura a una comparecencia del ex gobernador por el caso Cousey. El Ejecutivo los culpa del zafarrancho.
Detención infundada. La SPV detiene a presuntos traficantes de chinos pero la PGR los libera porque no hubo flagrancia de por medio.
Más “after” que antes. Aumenta el servicio “after” en bares y restaurantes pese a la promesa oficial de combatir el problema “sin cuartel”.
Arraigado con orden de aprehensión. Tras 10 días de arraigarlo, la Procuraduría no turna al Juzgado 7o. de Defensa Social a un inculpado contra quien hay orden de aprehensión desde hace semanas.
Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
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Por Daniel Jesús Carrillo Polanco
Durante los primeros 100 días del nuevo gobierno se abrieron numerosos frentes de conflicto y de confrontación, y mientras muchos de ellos siguen sin resolverse comenzaron a abrirse otros aún más complicados y más profundos.
A continuación hago un recuento, en dos partes, de los hechos suscitados: un recordatorio de algunos de los asuntos más visibles durante los primeros 100 días, que aún no se resuelven, y un listado de las nuevas situaciones que se generaron después de ese lapso y que vienen a avivar la inestabilidad política.
No creo que sea sano que las autoridades intenten apostar al olvido de los ciudadanos. No es bueno ser coleccionista de conflictos.
Recordatorio de asuntos pendientes de los primeros 100 días:
Sotuta. Los daños ocasionados con violencia por priístas siguen sin castigo.
Nepotismo. Sigue en su puesto el cuñado de la Gobernadora.
Camionetas del Congreso. Sigue sin aclararse. Ya se apunta contra un panista
Diconsa. Gran escándalo del DIF y, finalmente, las cosas quedaron como antes.
Intoxicados. Nunca aparecieron los 85 niños intoxicados de Kinchil.
Perfiles. Sigue sin explicación porqué no se hizo caso a los “perfiles rectores”.
Gabinete sin mujeres. Sigue sin corregirse la falta de equidad de género.
Bajar sueldos a funcionarios. Sigue sin cumplirse esta promesa de campaña.
Dean. Sigue sin rendirse un informe detallado de daños en 59 municipios.
Impunidad. Un subprocurador sigue acusado ante Derechos Humanos.
Peritajes cambiados. Sigue sin conocerse investigación sobre este asunto.
Millonaria aportación al PRI. Sigue sin aclararse quienes la hicieron.
Policía civil. Sigue sin explicación del porqué de su existencia.
Después de los 100 días (hasta el 30 de noviembre):
Inseguridad. Sujetos armados irrumpen en una residencia de Benito Juárez Norte y no roban nada. Se dice que fueron los Zetas. Es negado oficialmente.
Inconstitucionalidad. Sin pruebas, la Procuraduría detiene y arraiga al ex director de la Cousey. Lo acusan por el robo calificado de un “power point”. En el caso se ven involucrados empresarios y se ponen en riesgo importantes inversiones.
“Levantados”. La Procuraduría “levanta”, sin cita previa, a la esposa y al hijo de un ex funcionario acusado de robo.
Ley de Salud violada. Al no instalarse a tiempo el Consejo Estatal del ramo.
Descortesía. En Baca, el DIF hace esperar 3 horas a personas con discapacidad.
Inocentes detenidos. Cinco personas son detenidas durante decomiso de drogas y armas en Temozón. Luego fueron liberadas… Eran inocentes.
Ley mordaza. Se cancela la participación del ex gobernador a una entrevista de radio en la que hablaría del caso de la Cousey.
Destituida pero no arraigada. Trabajadores del Caimede se amotinan y logran la destitución de su directora, a quien acusan de varios delitos graves.
Otra ley violada. Se acusa al Ejecutivo de violar disposiciones electorales, al no retirar a tiempo los anuncios con imágenes de su titular.
Hostigamiento. El Dr. Luis Loría Gorocica, ex subdirector del O'Horán, se queja de hostigamiento: le impiden entrar a su centro de trabajo.
Ola de amparos. Se da a conocer que con apenas mes y medio en el cargo, el procurador de Justicia es contra quien que se han presentado más amparos.
Zafarrancho. Se impide a los reporteros dar cobertura a una comparecencia del ex gobernador por el caso Cousey. El Ejecutivo los culpa del zafarrancho.
Detención infundada. La SPV detiene a presuntos traficantes de chinos pero la PGR los libera porque no hubo flagrancia de por medio.
Más “after” que antes. Aumenta el servicio “after” en bares y restaurantes pese a la promesa oficial de combatir el problema “sin cuartel”.
Arraigado con orden de aprehensión. Tras 10 días de arraigarlo, la Procuraduría no turna al Juzgado 7o. de Defensa Social a un inculpado contra quien hay orden de aprehensión desde hace semanas.
Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
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sábado, 24 de noviembre de 2007
El arraigo inconstitucional ahora y antes
Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
No se trata de cuantificar quien viola menos o quien viola más a la Constitución General de la República, se trata de enderezar el camino. Se trata de reconocer y corregir lo que, con argumentos constitucionales, se ha señalado que es incorrecto. Es lo prometido.
Escuché con atención el audio-editorial del Sr. Manuel Triay Peniche, publicado en la versión
electrónica del Diario, en el que hace una serie de señalamientos respecto a un artículo de un servidor que, con todo respeto, considero ameritan algunos comentarios adicionales.
Don Manuel refiere que bajo el título de “¡Adiós a toda garantía!” el Diario publicó el jueves pasado un editorial mío “relacionado con el arraigo de dos ex funcionarios panistas”. En mi escrito jamás me referí a persona o a caso alguno en particular, fue una opinión sui géneris basada en lo que dispone la Constitución Federal.
Mi punto de vista no fue político sino que estuvo sustentado en el derecho y coincide con el del presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, José Luis Soberanes Fernández; con el del presidente del Colegio de Abogados, Mario Canto Gómez, y con el del reconocido penalista Rubén Bolio Pastrana, según publicaciones del Diario. Y es que no podría ser de otra manera porque sólo existe una Constitución Federal y dice exactamente lo mismo.
Don Manuel agrega: “Yo creo que doña Ivonne y su gobierno deben agradecerle al vocero panista el que les informe o tal vez les recuerde que cada vez que arraigan a alguien están actuando en contra de la Constitución General de la República, en contra de los derechos individuales más sagrados”.
Aunque tiene razón Don Manuel en esta aseveración -sobre lo que ocurre con cada arraigo- en mi artículo jamás hice alusión al actual Poder Ejecutivo ni a su titular. Repito, sólo usé los términos de la Constitución, y si escribí que los jueces locales tienen la obligación de respetar la Carta Magna por encima de lo que digan las leyes ordinarias, es porque así lo dice el artículo 133 de esta norma fundamental.
En el último párrafo hago una sugerencia velada a los diputados locales (no distinguí entre panistas, priistas o perredistas) para que, como una muestra de voluntad, sean ellos quienes se encarguen de corregir esta situación de inconstitucionalidad y de anticonstitucionalidad, antes de que tenga que hacerse por la vía de los amparos.
Don Manuel señala: “Pero así como doña Ivonne debe agradecer al vocero del PAN, Patricio Patrón debe de reclamarle airadamente… ¿Cómo es posible que durante los seis años de su gobierno el PAN no le haya dicho que con su actuación estaba violando los derechos de sus gobernados y estaba violando la Carta Magna?”
En primer lugar, yo creo que doña Ivonne, como se refiere Don Manuel a la Gobernadora, no tendría nada que agradecerme porque, insisto, yo no me dirigí a ella en particular ni a alguien de su gobierno. Lo que tenga que agradecer o desagradecer la señora Gobernadora seguramente será hacia su aparato de justicia.
En segundo, don Patricio Patrón, como se refiere Don Manuel al ex gobernador, no tendría porque reclamarme airadamente por los siguientes motivos:
a) Nunca tuve conocimiento que en el gobierno anterior se hayan hecho arraigos porque no fue un tema de debate público, al menos yo no lo supe. Nadie podría opinar sobre algo que desconoce. De cualquier manera, insisto, el arraigo es una figura jurídica inconstitucional con aplicación anticonstitucional que jamás debió existir en la legislación local.
b) Don Patricio Patrón tampoco tendría porque reclamarme airadamente porque yo no fui vocero ni del PAN ni de su despacho durante el sexenio anterior.
Don Manuel indica: “Seguramente por esa falta de información el arraigo fue práctica común en el gobierno panista”. Esto significaría que ahora que el gobierno actual ya tiene esta información ¿debe rectificar y dejar de aplicar esa figura inconstitucional? ¿Es suficiente con que tenga esta información para que el arraigo deje de ser una práctica?
Don Manuel agrega: “Tan solo en el último año (el gobierno anterior) arraigó a 23… Sí. Patricio violó la Constitución 23 veces en un solo año y privó de sus derechos a 23 yucatecos”.
Podría decir que en sólo 100 días se ha arraigado a muchas más personas que a esas 23 durante todo un año, sería interesante conocer este dato periodístico, así como las razones por las que fueron arraigadas esas 23 personas y hacer una comparación, pero, en mi humilde opinión, insisto que no se trata de ver quien viola menos o quien viola más a la Constitución, se trata de que ahora ya salió a relucir esta grave irregularidad y de que las autoridades en turno deben hacer algo para restituir el estado de Derecho. Nada más. Es lo prometido.
Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
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No se trata de cuantificar quien viola menos o quien viola más a la Constitución General de la República, se trata de enderezar el camino. Se trata de reconocer y corregir lo que, con argumentos constitucionales, se ha señalado que es incorrecto. Es lo prometido.
Escuché con atención el audio-editorial del Sr. Manuel Triay Peniche, publicado en la versión
electrónica del Diario, en el que hace una serie de señalamientos respecto a un artículo de un servidor que, con todo respeto, considero ameritan algunos comentarios adicionales.
Don Manuel refiere que bajo el título de “¡Adiós a toda garantía!” el Diario publicó el jueves pasado un editorial mío “relacionado con el arraigo de dos ex funcionarios panistas”. En mi escrito jamás me referí a persona o a caso alguno en particular, fue una opinión sui géneris basada en lo que dispone la Constitución Federal.
Mi punto de vista no fue político sino que estuvo sustentado en el derecho y coincide con el del presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, José Luis Soberanes Fernández; con el del presidente del Colegio de Abogados, Mario Canto Gómez, y con el del reconocido penalista Rubén Bolio Pastrana, según publicaciones del Diario. Y es que no podría ser de otra manera porque sólo existe una Constitución Federal y dice exactamente lo mismo.
Don Manuel agrega: “Yo creo que doña Ivonne y su gobierno deben agradecerle al vocero panista el que les informe o tal vez les recuerde que cada vez que arraigan a alguien están actuando en contra de la Constitución General de la República, en contra de los derechos individuales más sagrados”.
Aunque tiene razón Don Manuel en esta aseveración -sobre lo que ocurre con cada arraigo- en mi artículo jamás hice alusión al actual Poder Ejecutivo ni a su titular. Repito, sólo usé los términos de la Constitución, y si escribí que los jueces locales tienen la obligación de respetar la Carta Magna por encima de lo que digan las leyes ordinarias, es porque así lo dice el artículo 133 de esta norma fundamental.
En el último párrafo hago una sugerencia velada a los diputados locales (no distinguí entre panistas, priistas o perredistas) para que, como una muestra de voluntad, sean ellos quienes se encarguen de corregir esta situación de inconstitucionalidad y de anticonstitucionalidad, antes de que tenga que hacerse por la vía de los amparos.
Don Manuel señala: “Pero así como doña Ivonne debe agradecer al vocero del PAN, Patricio Patrón debe de reclamarle airadamente… ¿Cómo es posible que durante los seis años de su gobierno el PAN no le haya dicho que con su actuación estaba violando los derechos de sus gobernados y estaba violando la Carta Magna?”
En primer lugar, yo creo que doña Ivonne, como se refiere Don Manuel a la Gobernadora, no tendría nada que agradecerme porque, insisto, yo no me dirigí a ella en particular ni a alguien de su gobierno. Lo que tenga que agradecer o desagradecer la señora Gobernadora seguramente será hacia su aparato de justicia.
En segundo, don Patricio Patrón, como se refiere Don Manuel al ex gobernador, no tendría porque reclamarme airadamente por los siguientes motivos:
a) Nunca tuve conocimiento que en el gobierno anterior se hayan hecho arraigos porque no fue un tema de debate público, al menos yo no lo supe. Nadie podría opinar sobre algo que desconoce. De cualquier manera, insisto, el arraigo es una figura jurídica inconstitucional con aplicación anticonstitucional que jamás debió existir en la legislación local.
b) Don Patricio Patrón tampoco tendría porque reclamarme airadamente porque yo no fui vocero ni del PAN ni de su despacho durante el sexenio anterior.
Don Manuel indica: “Seguramente por esa falta de información el arraigo fue práctica común en el gobierno panista”. Esto significaría que ahora que el gobierno actual ya tiene esta información ¿debe rectificar y dejar de aplicar esa figura inconstitucional? ¿Es suficiente con que tenga esta información para que el arraigo deje de ser una práctica?
Don Manuel agrega: “Tan solo en el último año (el gobierno anterior) arraigó a 23… Sí. Patricio violó la Constitución 23 veces en un solo año y privó de sus derechos a 23 yucatecos”.
Podría decir que en sólo 100 días se ha arraigado a muchas más personas que a esas 23 durante todo un año, sería interesante conocer este dato periodístico, así como las razones por las que fueron arraigadas esas 23 personas y hacer una comparación, pero, en mi humilde opinión, insisto que no se trata de ver quien viola menos o quien viola más a la Constitución, se trata de que ahora ya salió a relucir esta grave irregularidad y de que las autoridades en turno deben hacer algo para restituir el estado de Derecho. Nada más. Es lo prometido.
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miércoles, 21 de noviembre de 2007
De ilegalidad en ilegalidad: ahora con los arraigos
Por Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
El arraigo, como figura jurídica, es inconstitucional porque no tiene fundamento alguno en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Es una palabra que ni siquiera existe en el articulado de la norma fundamental. Dicho de otra manera, el arraigo no tiene sustento constitucional. Sin embargo, su aplicación es anticonstitucional porque vulnera numerosas disposiciones de la Carta Magna.
Cuando una norma no tiene sustento constitucional se está violando el principio de legalidad que es el que determina que todo ejercicio de potestades debe sustentarse en normas jurídicas. Esto significa que toda norma, sea federal o local, debe estar fundamentada en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
En concordancia, el Artículo 133 de la Carta Magna establece el principio de Supremacía Constitucional en los siguientes términos: “Esta Constitución, las leyes del Congreso de la Unión que emanen de ella y todos los Tratados que estén de acuerdo con la misma, celebrados y que se celebren por el Presidente de la República, con aprobación del Senado, serán la Ley Suprema de toda la Unión. Los jueces de cada Estado se arreglarán a dicha Constitución, leyes y tratados, a pesar de las disposiciones en contrario que pueda haber en las Constituciones o leyes de los Estados.
Esta disposición pone en evidencia la obligación constitucional que tienen los jueces locales de respetar la Carta Magna por encima de lo que digan las leyes ordinarias. La situación es clara: en Yucatán se está aplicando una figura que ni siquiera está contemplada en la Constitución Federal en clara violando a los principios de Legalidad y de Supremacía Constitucional.
Pero al hacerse efectivo el arraigo se incurre en la vulneración de garantías individuales tuteladas por la Constitución. La ejecución del arraigo es contraria al espíritu de la Norma Fundamental e incluso rebasa la protección de las garantías individuales.
La Constitución Federal permite la afectación de la libertad personal sólo en determinados casos:
a) Cuando se trate de delito flagrante. Quien haga la detención debe poner sin demora al indiciado a disposición de la autoridad inmediata y ésta al Ministerio Público, quien realizará la consignación.
b) Cuando se trate de casos urgentes, tratándose de delitos graves y ante el riesgo fundado de que el indiciado se sustraiga de la justicia y no se puede acudir ante un juez, el Ministerio Público puede realizar la detención bajo su responsabilidad, supuesto en que tendrá, ordinariamente, un plazo de 48 horas para poner al detenido a disposición de la autoridad judicial, la que de inmediato ratificará la detención o decretará la libertad.
c) Cuando medie orden de aprehensión dictada por autoridad judicial, quedando obligada la autoridad ejecutora a poner al inculpado a disposición del juez, sin dilación alguna y bajo su más estricta responsabilidad.
d) Cuando por virtud de auto de formal prisión dictado por el juez de la causa, dentro del improrrogable plazo de 72 horas a partir de que el indiciado sea puesto a su disposición; y,
e) Cuando tratándose de sanciones por infracciones a los reglamentos gubernativos y de policía, se permite el arresto hasta por 36 horas.
¿En qué parte de la Constitución Federal dice que se puede privar de la libertad a una persona mediante arraigo? Mientras en la Constitución se cuidó mucho tutelar la libertad personal, y se establecieron las excepciones para afectarla, con el arraigo basta la simple sospecha para violar esta garantía individual. Y mientas en la Constitución se establecieron plazos breves de detención: de 36, de 48 y de 72 horas, aún en casos de flagrancia y de delitos graves, según el caso, con el arraigo se puede privar de la libertad a una persona hasta por 60 días. ¡Al traste todas las garantías individuales!
Decía don Rubén Bolio Pastrana que esta situación puede ser combatida vía amparos hasta que se logre una Jurisprudencia con fuerza de ley que evite más situaciones de inconstitucionalidad y de anticonstitucionalidad. Pero, ¿por qué no mejor los diputados locales se dan a la tarea de evitar tanto trámite judicial y de una vez por todas erradiquen de la legislación local esta figura de arraigo que no tiene sustento legal y que da pie a la violación de garantías individuales? Esto hablaría muy bien de ellos. La duda es ¿Lo harán o esperarán a que sean las autoridades judiciales federales a que lo hagan? Esta es una buena oportunidad de demostrar que en verdad se quiere vivir en Estado de Derecho.
Por Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
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El arraigo, como figura jurídica, es inconstitucional porque no tiene fundamento alguno en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Es una palabra que ni siquiera existe en el articulado de la norma fundamental. Dicho de otra manera, el arraigo no tiene sustento constitucional. Sin embargo, su aplicación es anticonstitucional porque vulnera numerosas disposiciones de la Carta Magna.
Cuando una norma no tiene sustento constitucional se está violando el principio de legalidad que es el que determina que todo ejercicio de potestades debe sustentarse en normas jurídicas. Esto significa que toda norma, sea federal o local, debe estar fundamentada en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
En concordancia, el Artículo 133 de la Carta Magna establece el principio de Supremacía Constitucional en los siguientes términos: “Esta Constitución, las leyes del Congreso de la Unión que emanen de ella y todos los Tratados que estén de acuerdo con la misma, celebrados y que se celebren por el Presidente de la República, con aprobación del Senado, serán la Ley Suprema de toda la Unión. Los jueces de cada Estado se arreglarán a dicha Constitución, leyes y tratados, a pesar de las disposiciones en contrario que pueda haber en las Constituciones o leyes de los Estados.
Esta disposición pone en evidencia la obligación constitucional que tienen los jueces locales de respetar la Carta Magna por encima de lo que digan las leyes ordinarias. La situación es clara: en Yucatán se está aplicando una figura que ni siquiera está contemplada en la Constitución Federal en clara violando a los principios de Legalidad y de Supremacía Constitucional.
Pero al hacerse efectivo el arraigo se incurre en la vulneración de garantías individuales tuteladas por la Constitución. La ejecución del arraigo es contraria al espíritu de la Norma Fundamental e incluso rebasa la protección de las garantías individuales.
La Constitución Federal permite la afectación de la libertad personal sólo en determinados casos:
a) Cuando se trate de delito flagrante. Quien haga la detención debe poner sin demora al indiciado a disposición de la autoridad inmediata y ésta al Ministerio Público, quien realizará la consignación.
b) Cuando se trate de casos urgentes, tratándose de delitos graves y ante el riesgo fundado de que el indiciado se sustraiga de la justicia y no se puede acudir ante un juez, el Ministerio Público puede realizar la detención bajo su responsabilidad, supuesto en que tendrá, ordinariamente, un plazo de 48 horas para poner al detenido a disposición de la autoridad judicial, la que de inmediato ratificará la detención o decretará la libertad.
c) Cuando medie orden de aprehensión dictada por autoridad judicial, quedando obligada la autoridad ejecutora a poner al inculpado a disposición del juez, sin dilación alguna y bajo su más estricta responsabilidad.
d) Cuando por virtud de auto de formal prisión dictado por el juez de la causa, dentro del improrrogable plazo de 72 horas a partir de que el indiciado sea puesto a su disposición; y,
e) Cuando tratándose de sanciones por infracciones a los reglamentos gubernativos y de policía, se permite el arresto hasta por 36 horas.
¿En qué parte de la Constitución Federal dice que se puede privar de la libertad a una persona mediante arraigo? Mientras en la Constitución se cuidó mucho tutelar la libertad personal, y se establecieron las excepciones para afectarla, con el arraigo basta la simple sospecha para violar esta garantía individual. Y mientas en la Constitución se establecieron plazos breves de detención: de 36, de 48 y de 72 horas, aún en casos de flagrancia y de delitos graves, según el caso, con el arraigo se puede privar de la libertad a una persona hasta por 60 días. ¡Al traste todas las garantías individuales!
Decía don Rubén Bolio Pastrana que esta situación puede ser combatida vía amparos hasta que se logre una Jurisprudencia con fuerza de ley que evite más situaciones de inconstitucionalidad y de anticonstitucionalidad. Pero, ¿por qué no mejor los diputados locales se dan a la tarea de evitar tanto trámite judicial y de una vez por todas erradiquen de la legislación local esta figura de arraigo que no tiene sustento legal y que da pie a la violación de garantías individuales? Esto hablaría muy bien de ellos. La duda es ¿Lo harán o esperarán a que sean las autoridades judiciales federales a que lo hagan? Esta es una buena oportunidad de demostrar que en verdad se quiere vivir en Estado de Derecho.
Por Daniel Jesús Carrillo Polanco
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lunes, 19 de noviembre de 2007
Es urgente un contrapeso a los abusos del poder
Por Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
En estos momentos difíciles para Yucatán, a consecuencia del regreso de las viejas y dañinas prácticas priístas desde el gobierno que con desparpajo son repetidas pero al mismo tiempo son minimizadas o ignoradas por los mismos responsables, es mucho más legítima y urgente la demanda social de una oposición responsable y unida, pues sólo de esta manera se podría constituir un contrapeso más legítimo a los abusos reales del poder.
Críticas de panistas contra panistas se escuchan y se leen en diferentes ámbitos públicos, y las filtraciones de información que se genera en reuniones privadas ya son recurrentes, y quizá hasta son festinadas por sus autores desde el anonimato.
Sale sobrando decir que un partido es una institución pública y que, por tanto, sus acciones y decisiones necesariamente deben estar bajo el escrutinio público. Sin embargo, no se debe confundir la transparencia con la falta de disciplina.
Los intereses personales y/o de grupo son legítimos de manera que deben ser atendidos y dirimidos en las instancias que existen para tal efecto. Si algo no le parece a alguien debe decirlo de frente, debe aportar pruebas y debe recurrir a las instancias que sean necesarias, ya que, repito, para eso fueron instituidas. Para además, existen el diálogo y la negociación que son los instrumentos vitales para la acción política ¿Hacemos política desde arriba y desde abajo? La libertad de expresión no es sinónimo de autodestrucción.
Cada acusación y cada escándalo públicos de panistas por la defensa de intereses personales o de grupo que se anteponen a la aspiración máxima de “Por una patria ordenada y generosa, y una vida mejor y más digna para todos” probablemente afecten a otros panistas, a las dirigencias, a ex funcionarios o a ex dirigentes contra quienes van dirigidas, pero el daño grave es para toda una institución que tardó más de 50 años para construirse una imagen de confianza basada en valores ¿Se ha reflexionado sobre esta situación?
La primera autocrítica, entendida como “los juicios que se realizan sobre comportamientos propios”, debería comenzar precisamente con las acciones que cada quien realice en función del interés personal, de grupo o del institucional.
¿Qué aporta o cómo afecta una crítica o una denuncia pública contra mi propio partido?, ¿Tengo pruebas para sostener lo que digo o sólo busco el impacto mediático que deje mal a otro panista o a otro grupo de panistas?, ¿Quién fue el que inició la agresión?, ¿Debo ser prudente o debo contestar y empeorar la agresión?, ¿Existen las instancias para dirimir mis inconformidades?, ¿He recurrido a ellas?, ¿Son los medios de comunicación la instancia para dirimir las diferencias internas?, ¿Ayudan en algo al partido las filtraciones de información de asuntos internos?
¿En qué medida afectará a los panistas determinadas decisiones?, ¿Estoy dispuesto a pedir perdón por una mala decisión?, ¿Hay respeto a los estatutos?, ¿Hay garantías para impartir justicia partidista?, ¿Hay a apego a los principios de solidaridad, subsidiariedad, respeto ala dignidad de la persona humana y bien común?, ¿El deseo y el esfuerzo de unidad es real y sincero?, ¿Tengo la capacidad de autocrítica y de aceptar mi responsabilidad o solo puedo ver que todos los demás son los culpables?
Cualesquiera que sean las causas de las diferencias, en la medida en que la imagen y el prestigio de un partido –ganado a pulso durante décadas- se siga deteriorando ante los ojos de la sociedad por las acciones de los propios panistas en pleito, el único afectado es el PAN con daños que pueden ser irreversibles y, paradójicamente, el más beneficiado es el PRI que tanto deterioro le ha causado y le sigue causando a Yucatán.
Dicho de otra manera, las luchas internas de panistas contra panistas sólo abonan a la causa del PRI; es decir, los propios panistas en pleito le están haciendo la campaña anticipada al PRI. En vez de criticarse mutuamente, los panistas en conflicto deberían reflexionar sobre el futuro de la institución a la que pertenecen, sobre la necesidad de reenfocar sus energías y sobre la responsabilidad que tendrían que asumir ante posibles futuras derrotas culturales y electorales.
Las dirigencias y los dirigentes son transitorios, la institución no, entonces se debería cuidar a la institución, desde arriba, desde abajo, o desde cualquier otro flanco. No hay tiempo que perder. La sociedad así lo demanda.
Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en comunicación política y marketing electoral.
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En estos momentos difíciles para Yucatán, a consecuencia del regreso de las viejas y dañinas prácticas priístas desde el gobierno que con desparpajo son repetidas pero al mismo tiempo son minimizadas o ignoradas por los mismos responsables, es mucho más legítima y urgente la demanda social de una oposición responsable y unida, pues sólo de esta manera se podría constituir un contrapeso más legítimo a los abusos reales del poder.
Críticas de panistas contra panistas se escuchan y se leen en diferentes ámbitos públicos, y las filtraciones de información que se genera en reuniones privadas ya son recurrentes, y quizá hasta son festinadas por sus autores desde el anonimato.
Sale sobrando decir que un partido es una institución pública y que, por tanto, sus acciones y decisiones necesariamente deben estar bajo el escrutinio público. Sin embargo, no se debe confundir la transparencia con la falta de disciplina.
Los intereses personales y/o de grupo son legítimos de manera que deben ser atendidos y dirimidos en las instancias que existen para tal efecto. Si algo no le parece a alguien debe decirlo de frente, debe aportar pruebas y debe recurrir a las instancias que sean necesarias, ya que, repito, para eso fueron instituidas. Para además, existen el diálogo y la negociación que son los instrumentos vitales para la acción política ¿Hacemos política desde arriba y desde abajo? La libertad de expresión no es sinónimo de autodestrucción.
Cada acusación y cada escándalo públicos de panistas por la defensa de intereses personales o de grupo que se anteponen a la aspiración máxima de “Por una patria ordenada y generosa, y una vida mejor y más digna para todos” probablemente afecten a otros panistas, a las dirigencias, a ex funcionarios o a ex dirigentes contra quienes van dirigidas, pero el daño grave es para toda una institución que tardó más de 50 años para construirse una imagen de confianza basada en valores ¿Se ha reflexionado sobre esta situación?
La primera autocrítica, entendida como “los juicios que se realizan sobre comportamientos propios”, debería comenzar precisamente con las acciones que cada quien realice en función del interés personal, de grupo o del institucional.
¿Qué aporta o cómo afecta una crítica o una denuncia pública contra mi propio partido?, ¿Tengo pruebas para sostener lo que digo o sólo busco el impacto mediático que deje mal a otro panista o a otro grupo de panistas?, ¿Quién fue el que inició la agresión?, ¿Debo ser prudente o debo contestar y empeorar la agresión?, ¿Existen las instancias para dirimir mis inconformidades?, ¿He recurrido a ellas?, ¿Son los medios de comunicación la instancia para dirimir las diferencias internas?, ¿Ayudan en algo al partido las filtraciones de información de asuntos internos?
¿En qué medida afectará a los panistas determinadas decisiones?, ¿Estoy dispuesto a pedir perdón por una mala decisión?, ¿Hay respeto a los estatutos?, ¿Hay garantías para impartir justicia partidista?, ¿Hay a apego a los principios de solidaridad, subsidiariedad, respeto ala dignidad de la persona humana y bien común?, ¿El deseo y el esfuerzo de unidad es real y sincero?, ¿Tengo la capacidad de autocrítica y de aceptar mi responsabilidad o solo puedo ver que todos los demás son los culpables?
Cualesquiera que sean las causas de las diferencias, en la medida en que la imagen y el prestigio de un partido –ganado a pulso durante décadas- se siga deteriorando ante los ojos de la sociedad por las acciones de los propios panistas en pleito, el único afectado es el PAN con daños que pueden ser irreversibles y, paradójicamente, el más beneficiado es el PRI que tanto deterioro le ha causado y le sigue causando a Yucatán.
Dicho de otra manera, las luchas internas de panistas contra panistas sólo abonan a la causa del PRI; es decir, los propios panistas en pleito le están haciendo la campaña anticipada al PRI. En vez de criticarse mutuamente, los panistas en conflicto deberían reflexionar sobre el futuro de la institución a la que pertenecen, sobre la necesidad de reenfocar sus energías y sobre la responsabilidad que tendrían que asumir ante posibles futuras derrotas culturales y electorales.
Las dirigencias y los dirigentes son transitorios, la institución no, entonces se debería cuidar a la institución, desde arriba, desde abajo, o desde cualquier otro flanco. No hay tiempo que perder. La sociedad así lo demanda.
Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
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jueves, 15 de noviembre de 2007
Un balance necesarioLo positivo y lo negativo
Por Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
Sin adjetivos ni calificaciones, considero que la gente debe tener elementos suficientes para opinar sobre los primeros 100 días del actual Poder Ejecutivo.
Una de las formas es recordar y hacer un recuento de los sucesos ocurridos a lo largo de este tiempo. No se trata de ver sólo lo señalado como negativo, sino también lo que pudiera ser positivo y hacer un balance entre uno y otro.
Lo positivo
Planes de vivienda para que la gente que no alcance un salario mínimo tengan acceso a una. Apoyos a pescadores mediante el otorgamiento de seguros de vida.
Pasos que dejan huella que consiste en el reparto masivo de zapatos.
El programa Reconocer para dar apoyos a personas de la tercera edad.
Reducción del sueldo al 50% de la gobernadora a favor de un fondo de becas.
El firme compromiso de ayudar a las familias afectadas por el huracán “Dean” (según el PRI).
Prolongadas audiencias públicas a los ciudadanos.
Envío de apoyos otorgados por los yucatecos mediante colectas a Tabasco.
Se recuperó el estado de Derecho al terminar con irregularidades, como en el Cobay (Según el PRI).
Cambios en la operación de la Feria de Xmatkuil para hacerla más accesible (Según el PRI).
El arranque de la construcción de 30 puentes peatonales en el periférico.
Mejoras en siete centros de salud con una inversión de seis millones de pesos.
Lo negativo
Destrozos y desmanes en Sotuta y hasta la fecha no hay detenidos ni se han resarcido los daños. Ante la falta de seguridad, vecinos de Komchén salen a las calles a hacerse justicia por propia mano.
La renuncia muy temprana del procurador de justicia saca a relucir una lucha interna por el poder.
Sigue en su puesto el cuñado de la gobernadora. El Colegio de Abogados ya opinó que es nepotismo.
Apuesta una ambulancia y la pierde, y aunque lo niega la desmiente su homólogo neolonés.
No se hizo caso a los perfiles rectores que fueron propuestos por la ciudadanía para el gabinete.
No hay una sola mujer en el primer círculo de gobierno de Ivonne Ortega.
Fueron suspendidos servicios en el O'Horán, pero la autoridad estatal desacató la orden federal.
No se consultó con la sociedad, como se prometió, la reforma administrativa del Poder Ejecutivo.
Cinco personas fueron “levantadas” en el sur de Mérida. La autoridad local ni estaba enterada. Se descubre a la gobernadora haciendo campaña en Tamaulipas a favor de su partido, el PRI.
Se dio marcha atrás a la promesa de reducir los sueldos de los funcionarios del Ejecutivo estatal.
Se pidió que Yucatán sea declarado “zona de desastre”, pero no se demostraron los daños.
Sigue sin respuesta la petición de que se rinda un informe detallado de los daños causados por el huracán “Dean”.
Se acusó a Diconsa de distribuir alimentos caducos, pero aún así se le pide que siga con esta tarea.
Se habló de 85 intoxicados en Kinchil por desayunos escolares en mal estado, una versión que resultó ser falsa.
Se acusó a Alpura de entregar leche adulterada, pero luego se dijo que su producto es de buena calidad.
Un ex comandante de la SPV y su esposa denuncian que son acosados por la policía estatal.
Un subprocurador es denunciado por abuso de poder. Hay tres quejas en derechos humanos.
El consejero jurídico es denunciado de acoso a ex empleados para que se desistan de juicios laborales.
Otro subprocurador es denunciado por hostigar a un ciudadano para que firme un divorcio.
Un ex funcionario es encarcelado por negarse a firmar su renuncia voluntaria en la Contraloría. Dos ex funcionarios estatales son arraigados antes de que haya pruebas contundentes en su contra. Funcionarios del INAIP son amenazados y presionados para que renuncien a sus cargos. Una protesta pacífica de taxistas y sus familias es disuelta violentamente por policías civiles y de Protección y Vialidad.
La alcaldesa de Conkal es agredida ante la vista y paciencia de policías de la SPV.
Agresiones y desmanes impunes en las elecciones de Xcuyún, Conkal. La SPV sólo observó. Peritos de la Procuraduría denuncian que son obligados a cambiar sus dictámenes.
El gremio municipal acusa al PRI y al gobierno de incurrir en venganzas políticas.
Se acusa al FUTV de desestabilizar al gremio de radiotaxistas para que les quiten la concesión. Se acusa el Ejecutivo de entrometerse en la vida sindical en el sector Salud.
Se acusa al Ejecutivo de la peor intromisión en el XXX Congreso del SNTE, para la elección de su líder sindical.
Se acusa al Ejecutivo de generar un conflicto en el Colegio de Bachilleres.
Se prometió ayudar a los humildes sin subsidios, pero se reparten zapatos y apoyos a ancianos. Sale a la luz una millonaria aportación de la gobernadora para la campaña federal del PRI.
Se ofreció un gobierno cercano a la gente pero se informa que la gobernadora se la pasa viajando por todo el país.
Casi no hay evento en que la gobernadora no acuda con varias horas de atraso.— Mérida, Yucatán.
Por Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
Sin adjetivos ni calificaciones, considero que la gente debe tener elementos suficientes para opinar sobre los primeros 100 días del actual Poder Ejecutivo.
Una de las formas es recordar y hacer un recuento de los sucesos ocurridos a lo largo de este tiempo. No se trata de ver sólo lo señalado como negativo, sino también lo que pudiera ser positivo y hacer un balance entre uno y otro.
Lo positivo
Planes de vivienda para que la gente que no alcance un salario mínimo tengan acceso a una. Apoyos a pescadores mediante el otorgamiento de seguros de vida.
Pasos que dejan huella que consiste en el reparto masivo de zapatos.
El programa Reconocer para dar apoyos a personas de la tercera edad.
Reducción del sueldo al 50% de la gobernadora a favor de un fondo de becas.
El firme compromiso de ayudar a las familias afectadas por el huracán “Dean” (según el PRI).
Prolongadas audiencias públicas a los ciudadanos.
Envío de apoyos otorgados por los yucatecos mediante colectas a Tabasco.
Se recuperó el estado de Derecho al terminar con irregularidades, como en el Cobay (Según el PRI).
Cambios en la operación de la Feria de Xmatkuil para hacerla más accesible (Según el PRI).
El arranque de la construcción de 30 puentes peatonales en el periférico.
Mejoras en siete centros de salud con una inversión de seis millones de pesos.
Lo negativo
Destrozos y desmanes en Sotuta y hasta la fecha no hay detenidos ni se han resarcido los daños. Ante la falta de seguridad, vecinos de Komchén salen a las calles a hacerse justicia por propia mano.
La renuncia muy temprana del procurador de justicia saca a relucir una lucha interna por el poder.
Sigue en su puesto el cuñado de la gobernadora. El Colegio de Abogados ya opinó que es nepotismo.
Apuesta una ambulancia y la pierde, y aunque lo niega la desmiente su homólogo neolonés.
No se hizo caso a los perfiles rectores que fueron propuestos por la ciudadanía para el gabinete.
No hay una sola mujer en el primer círculo de gobierno de Ivonne Ortega.
Fueron suspendidos servicios en el O'Horán, pero la autoridad estatal desacató la orden federal.
No se consultó con la sociedad, como se prometió, la reforma administrativa del Poder Ejecutivo.
Cinco personas fueron “levantadas” en el sur de Mérida. La autoridad local ni estaba enterada. Se descubre a la gobernadora haciendo campaña en Tamaulipas a favor de su partido, el PRI.
Se dio marcha atrás a la promesa de reducir los sueldos de los funcionarios del Ejecutivo estatal.
Se pidió que Yucatán sea declarado “zona de desastre”, pero no se demostraron los daños.
Sigue sin respuesta la petición de que se rinda un informe detallado de los daños causados por el huracán “Dean”.
Se acusó a Diconsa de distribuir alimentos caducos, pero aún así se le pide que siga con esta tarea.
Se habló de 85 intoxicados en Kinchil por desayunos escolares en mal estado, una versión que resultó ser falsa.
Se acusó a Alpura de entregar leche adulterada, pero luego se dijo que su producto es de buena calidad.
Un ex comandante de la SPV y su esposa denuncian que son acosados por la policía estatal.
Un subprocurador es denunciado por abuso de poder. Hay tres quejas en derechos humanos.
El consejero jurídico es denunciado de acoso a ex empleados para que se desistan de juicios laborales.
Otro subprocurador es denunciado por hostigar a un ciudadano para que firme un divorcio.
Un ex funcionario es encarcelado por negarse a firmar su renuncia voluntaria en la Contraloría. Dos ex funcionarios estatales son arraigados antes de que haya pruebas contundentes en su contra. Funcionarios del INAIP son amenazados y presionados para que renuncien a sus cargos. Una protesta pacífica de taxistas y sus familias es disuelta violentamente por policías civiles y de Protección y Vialidad.
La alcaldesa de Conkal es agredida ante la vista y paciencia de policías de la SPV.
Agresiones y desmanes impunes en las elecciones de Xcuyún, Conkal. La SPV sólo observó. Peritos de la Procuraduría denuncian que son obligados a cambiar sus dictámenes.
El gremio municipal acusa al PRI y al gobierno de incurrir en venganzas políticas.
Se acusa al FUTV de desestabilizar al gremio de radiotaxistas para que les quiten la concesión. Se acusa el Ejecutivo de entrometerse en la vida sindical en el sector Salud.
Se acusa al Ejecutivo de la peor intromisión en el XXX Congreso del SNTE, para la elección de su líder sindical.
Se acusa al Ejecutivo de generar un conflicto en el Colegio de Bachilleres.
Se prometió ayudar a los humildes sin subsidios, pero se reparten zapatos y apoyos a ancianos. Sale a la luz una millonaria aportación de la gobernadora para la campaña federal del PRI.
Se ofreció un gobierno cercano a la gente pero se informa que la gobernadora se la pasa viajando por todo el país.
Casi no hay evento en que la gobernadora no acuda con varias horas de atraso.— Mérida, Yucatán.
Por Daniel Jesús Carrillo Polanco
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mercadotecnia,
noticias,
partidos,
periodismo,
política,
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yucatán
jueves, 18 de octubre de 2007
Semajanzas priístas de ayer y de hoy
Por Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
Quizá muchos ya no recuerden el caso del campesino Nicomedes Chan Uc, vecino de Citilcum, Izamal, quien fuera literalmente momificado para “acreditar” graves lesiones después de la gresca que se suscitó en la Plaza Grande el 25 de junio de 1992.
Las “lesiones” de Chan Uc eran la “prueba” para mantener presos a otros campesinos que protestaron frente al Palacio de Gobierno contra la liquidación henequenera.
Para “justificar” el desalojo, el Poder Ejecutivo usó a campesinos de la CNC a quienes confrontó con el grupo que estaba protestando. Desde luego la policía estuvo del lado de los oficialistas ¿Se acuerdan de la foto del comandante Barraza ayudando a volcar un automóvil?
Después de varios años, quedó claro que Chan Uc fue un asunto de manipulación ya que jamás tuvo las lesiones asentadas en el expediente penal, como lo consignó el Diario en su oportunidad. Este caso, sólo por mencionar uno, tiene muchas similitudes con otros que actualmente se están suscitando de nuevo en Yucatán.
Caso Huracán Dean. De manera inexplicable el Poder Ejecutivo insiste en su postura de que el huracán Dean dejó daños por más de $355 millones en más de 50 municipios con la intención de obtener recursos del fondo de desastres, afirmación muy distante de la realidad.
Para “sustentar” esta afirmación oficial, el Poder Ejecutivo usó a alcaldes para que documentaran las necesidades que hay sus municipios que, desde luego, son muchísimas, pero que no tienen relación alguna como el paso del meteoro. En amplio reportaje, el propio Diario confirmó este intento de manipulación, ya que los “daños” a carreteras y casas simplemente no existieron, y que los daños a las milpas fueron una prolongada sequía.
Caso Sotuta. A pesar de la grave situación que se presentó en ese municipio en donde una turba de priístas dañó 11 vehículos destinados al servicio público y otros bienes municipales, lejos de actuar contra los responsables el Poder Ejecutivo se limita a decir que es un caso politizado.
Para “justificar” ese acto de barbarie el Poder Ejecutivo afirma que el alcalde tiene la culpa por no escuchar a los ciudadanos. Llama la atención la declaración oficial de que los panistas “sólo están tratando de inculpar algo donde no hay nada que inculpar”, con lo que ya se anticipa la impunidad.
Caso Diconsa. Primero se acusa a la dependencia de haber enviado alimentos caducos, afirmación que con documentos ha sido desmentida por la dependencia.
Para “justificar” la gravedad de este caso se inventa que 80 niños resultaron intoxicados por la ingestión de esos alimentos, situación que ya fue desmentida de manera contundente por las propias madres de familia y por autoridades del IMSS de ese municipio.
Caso de la ambulancia perdida en una apuesta. Primero se declara que hay una apuesta de por medio y que, si se ganaba, se pediría una ambulancia como las que se usan en el programa 911.
Para “justificar” ese acto poco serio, se dijo que la apuesta consistió en que cada gobernador compraría una ambulancia para su estado ¿es esto una apuesta? Una vez más, como en los casos anteriores casos, esta situación fue desmentida por el gobernador de Nuevo León quien, en declaración al Diario, confirmó que había ganado esa apuesta y que exigiría su cumplimiento. Gracias al Diario seguimos haciendo historia.
Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
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Quizá muchos ya no recuerden el caso del campesino Nicomedes Chan Uc, vecino de Citilcum, Izamal, quien fuera literalmente momificado para “acreditar” graves lesiones después de la gresca que se suscitó en la Plaza Grande el 25 de junio de 1992.
Las “lesiones” de Chan Uc eran la “prueba” para mantener presos a otros campesinos que protestaron frente al Palacio de Gobierno contra la liquidación henequenera.
Para “justificar” el desalojo, el Poder Ejecutivo usó a campesinos de la CNC a quienes confrontó con el grupo que estaba protestando. Desde luego la policía estuvo del lado de los oficialistas ¿Se acuerdan de la foto del comandante Barraza ayudando a volcar un automóvil?
Después de varios años, quedó claro que Chan Uc fue un asunto de manipulación ya que jamás tuvo las lesiones asentadas en el expediente penal, como lo consignó el Diario en su oportunidad. Este caso, sólo por mencionar uno, tiene muchas similitudes con otros que actualmente se están suscitando de nuevo en Yucatán.
Caso Huracán Dean. De manera inexplicable el Poder Ejecutivo insiste en su postura de que el huracán Dean dejó daños por más de $355 millones en más de 50 municipios con la intención de obtener recursos del fondo de desastres, afirmación muy distante de la realidad.
Para “sustentar” esta afirmación oficial, el Poder Ejecutivo usó a alcaldes para que documentaran las necesidades que hay sus municipios que, desde luego, son muchísimas, pero que no tienen relación alguna como el paso del meteoro. En amplio reportaje, el propio Diario confirmó este intento de manipulación, ya que los “daños” a carreteras y casas simplemente no existieron, y que los daños a las milpas fueron una prolongada sequía.
Caso Sotuta. A pesar de la grave situación que se presentó en ese municipio en donde una turba de priístas dañó 11 vehículos destinados al servicio público y otros bienes municipales, lejos de actuar contra los responsables el Poder Ejecutivo se limita a decir que es un caso politizado.
Para “justificar” ese acto de barbarie el Poder Ejecutivo afirma que el alcalde tiene la culpa por no escuchar a los ciudadanos. Llama la atención la declaración oficial de que los panistas “sólo están tratando de inculpar algo donde no hay nada que inculpar”, con lo que ya se anticipa la impunidad.
Caso Diconsa. Primero se acusa a la dependencia de haber enviado alimentos caducos, afirmación que con documentos ha sido desmentida por la dependencia.
Para “justificar” la gravedad de este caso se inventa que 80 niños resultaron intoxicados por la ingestión de esos alimentos, situación que ya fue desmentida de manera contundente por las propias madres de familia y por autoridades del IMSS de ese municipio.
Caso de la ambulancia perdida en una apuesta. Primero se declara que hay una apuesta de por medio y que, si se ganaba, se pediría una ambulancia como las que se usan en el programa 911.
Para “justificar” ese acto poco serio, se dijo que la apuesta consistió en que cada gobernador compraría una ambulancia para su estado ¿es esto una apuesta? Una vez más, como en los casos anteriores casos, esta situación fue desmentida por el gobernador de Nuevo León quien, en declaración al Diario, confirmó que había ganado esa apuesta y que exigiría su cumplimiento. Gracias al Diario seguimos haciendo historia.
Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
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miércoles, 10 de octubre de 2007
Orígenes de la Comunicación Política
Comunicación Política
Según McLuhan los medios de comunicación de masas han transformado la vida de los hombres y su relación con el entorno, estos tienen el mérito de constituirse en extensiones de nuestra capacidad de conocer, pues "construyen un lenguaje social específico, que hace cambiar nuestras percepciones sobre la sociedad y nuestras relaciones con los demás".
Para el autor, primero es el diario el que nos saca de la tribu en la cual vivíamos con la interacción oral. Esta analogía, nos transporta a la tribu donde nos informábamos mediante el relato oral, escuchábamos al cazador alrededor del fuego. En esta situación podíamos dialogar directamente con el cazador y éste podía modificar su relato- discurso, según las preguntas o intervenciones de sus oyentes.
En cambio el diario nos lleva al aislamiento, al distanciamiento de los otros, nos encontramos, señala Mc Luhan, con una memoria fuera de nuestro cerebro, donde no existe más un relato- tiempo real, éste puede ser visto en tiempos diferidos y en solitario.
Sin embargo, más importante que el contenido del diario, es "la implantación de la nueva tecnología de la comunicación (la telecomunicación), de la nueva estructura para informarse, la nueva relación que nace con un medio que multiplica la palabra, reproduce muchas veces un mismo mensaje, pero genera y favorece el aislamiento entre las personas, cambiando toda la manera de pensar y de actuar en la sociedad".
Aunque enfatiza mucho más la importancia en la construcción de una nueva percepción de la realidad a través de los contenidos, no cabe ninguna duda que "la imprenta, además significó un verdadero poder, que puso en cuestión el control burocrático y fomentó tanto el nacionalismo como el individualismo en el S. XVI.".
Es así como Gouldner atribuye la era de la ideología a los siglos XVIII y XIX donde se acrecienta fuertemente la disponibilidad de materiales impresos, sobre todo en forma de noticias, esto derivó en una clara necesidad de procesar e interpretar la información. Indica, además que la ideología fue una respuesta a la "revolución informativa, la cual trató de dar sentido a lo que de otra forma habría sido sólo información fragmentada".
Orígenes de la prensa
El periódico, tal como hoy lo conocemos, nació en Inglaterra en el S. XVIII. Pero con anterioridad a esta fecha existieron distintas formas de comunicación social. En la Roma antigua existían distintos medios de información pública, tal es el caso de "Las Actas públicas o actas del pueblo", estas consistían en una serie de tablones donde se entregaban los últimos y más importantes acontecimientos sucedidos en el Imperio.
Con la invención de la imprenta, ya en la Edad Media, aparecieron otras publicaciones periódicas. Estas informaban sobre hechos excepcionales, cuando la ocasión lo requería, tal es el caso del descubrimiento de América.
Los gobiernos de la época pronto comenzaron a utilizar la información como propaganda, desarrollando los temas en un formato de libro y portada ilustrada. La iglesia, por su parte, realiza publicaciones de contenido popular, trataban temas sensacionalistas, monstruos, milagros... y la explicación de los mismos suele ser siempre religiosa.
Desde el 1600 las Gacetas con periodicidad semanal eran impresas por editores privados, pero pronto quedarían bajo la protección de los Estados Absolutos que las utilizarían como medio de propaganda de la monarquía.
Ya en el S. XVIII las empresas periodísticas introdujeron innovaciones técnicas, establecieron una infraestructura informativa para la recepción de noticias y mejoraron los sistemas de distribución, a medida que se desarrollaron las redes del ferrocarril. La "visión comercial" era incorporada al desarrollo de la información, aparece una nueva mentalidad, con un fin lucrativo que permitió modernizar la empresa, reducir costos y aumentar la capacidad productiva.
Cabe destacar que en esta época el 80 por ciento de la población era analfabeta, el público-lector de papeles periódicos era una minoría ilustrada compuesta por nobles y clérigos, miembros de la burocracia real, oficiales del ejército y algunos sectores de la clase media profesional tales como médicos, profesores, abogados, entre otros.
Aunque, más allá de la visión elitista de la prensa del S. XVIII, nos encontramos en los cimientos de ésta y el papel fundamental en la difusión de las ideas, ya sean liberales o conservadoras, pero que en definitiva, relacionan de manera evidente el apego de los medios al poder y la utilización de estos como vehículos de transmisión de una determinada ideología.
Un ejemplo claro de esto, es lo que ocurre "tras la revolución francesa, donde se produjo en toda Europa una reacción conservadora y se impuso de nuevo el absolutismo por lo que lo periódicos liberales tuvieron que dirigir sus esfuerzos a luchar contra él".
Estas publicaciones, de una marcada tendencia política, fueron creadoras de opinión pública y fermento de las instituciones democráticas. Tras el triunfo del liberalismo, todos los países occidentales reconocieron la libertad de expresión y dictaron leyes de prensa.
Se realizaron reformas institucionales, apuntando a la ampliación formal y legal de las libertades públicas, y es, precisamente, "en el ámbito de la prensa uno de los primeros en que se hace sentir la preeminencia lograda por el proyecto modernizador liberal, al aprobarse en 1872 la nueva Ley de Imprenta, la cual consagró la más amplia libertad".
En tanto, en nuestro país, el nuevo marco legislativo instalado a partir de la normativa promulgada en 1872 permite a la prensa un notable desarrollo. "Cada día gana más terreno la información sobre los comentarios y las polémicas de carácter meramente doctrinario".
De esta manera, la prensa en Chile se define a sí misma como informativa, desarrollando un mercado noticioso fuertemente competitivo; recibiendo, sin lugar a dudas, un fuerte apoyo de las innovaciones tecnológicas de la época, específicamente el ferrocarril fundado en Santiago en 1855, "el cual lo podemos catalogar de embrión del nuevo tipo de prensa, y ocupa sin duda, un lugar preponderante en el nuevo espacio comunicacional y cultural".
Para Ossandón y Santa Cruz una suerte de "hegemonía de pensamiento liberal" marcado por un carácter universalista y cosmopolita genera una cultura cotidiana, en donde las elites adoptan nuevas costumbres y las hacen parte de su vida. Se desarrolla un estilo de vida propio de los cánones de la cultura europea, especialmente la Inglesa y Francesa.
Es así, como se forman espacios exclusivos que consolidaron una identidad oligárquica que pronto fue transmitida por los medios de esta "propia elite que monopoliza el poder, representa su situación social en una puesta en escena que opera como vitrina para el resto de la población, es aquí donde genera espacios públicos exclusivos, segrega y excluye, pero al mismo tiempo son cercanos y abiertos a la mirada de los otros.
Prensa y propagandaLa propaganda es definida por Oscar Ochoa como "toda acción organizada para difundir una idea, opinión, doctrina o religión".
Es decir, que es un elemento necesario para la difusión de valores, el cambio de actitudes y la información en cuanto a las conveniencias y propuestas de los partidos políticos como cuerpos de doctrina social.
El autor señala que puede adquirir un fuerte tinte de control al emplearla con un propósito motivacional, el cual difunde argumentos para justificar, persuadir o estimular a que se realicen acciones, en ocasiones mediante la reiteración de determinadas ideas o en los mensajes tendientes a influir en la voluntad de otra persona o grupo de personas.
Un claro ejemplo de ésta situación, se encuentra en el periodismo en tiempo de guerra. Durante la Primera Guerra Mundial los periodistas colaboraron con el ejército y difundieron entre la población noticias falsas e historias heroicas, con el fin de mantener el entusiasmo de la retaguardia y fomentar el odio entre los contrincantes.
Luego, al término de la II Guerra Mundial, los Estados comenzaron directamente a intervenir en el sector informativo, rescatando de la experiencia, "la utilización de los medios informativos en el desempeño de una función al servicio público, protagonizando un rol social frente a la comunidad"12.Paralelo a esta situación, los Estados defienden la libertad de expresión y al mismo tiempo establecen normas de control hacia los medios, pero a su vez se convierten en dueños de dichos medios de comunicación, lo que entrega una clara visión del poder que la prensa representa para los intereses de las instituciones públicas.
Finalmente, en los años 70´s el fuerte desarrollo de las nuevas tecnologías aplicadas a los medios de comunicación, crean una crisis de la información, ya que se acentúa la tendencia a la concentración de emisores, en la que hasta nuestros días seguimos inmersos.13 Esto ha generado verdaderos bloques empresariales, donde priman fuertes intereses económico-políticos detrás de verdaderas industrias de la información.
Comunicación política
Los inicios de la comunicación política los encontramos en los orígenes de la civilización, cuando la vida social de las comunidades dependía de líderes y pensadores con grandes habilidades en el manejo de la retórica, la elocuencia y otras habilidades para comunicar sus ideas y sus propósitos.
En tanto política, de acuerdo con Aristóteles "es la más subjetiva de las ciencias, por lo complejo del proceder humano en su conjunto"14. Sin embargo ésta, ha ido consagrando sus funciones hacia la vida de las comunidades, donde con ayuda de la comunicación ha estado al servicio del hombre durante siglos.
Aunque, la preocupación del hombre por la política y su difusión data del origen de la civilización, explica Oscar Ochoa, en nuestro tiempo aún no es posible establecer y conciliar intereses, lograr consensos, entregar de una manera adecuada, equilibrada y equitativamente justa de comunicación. Por el contrario, el autor señala, que los medios ejercen un poder que sobrepasa las posibilidades del ciudadano común, y la política sigue siendo más el privilegio de unos pocos que el ejercicio donde todos actúan por igual.
Desde la perspectiva del autor, "la política es una ciencia que estudia las relaciones entre los ciudadanos y el Estado".
Es decir se genera una complicidad entre ambos en la que no puede estar ausente la comunicación, ya sea en forma directa o no, esto, ya que en democracia la vida política para Ochoa es un gran sistema de diálogos.
Tanto así, que en la actualidad para un político resulta difícil gobernar sin el concurso de los medios de comunicación masiva. Esta participación, entendiendo a la democracia como el gobierno de la opinión, podría ser desfavorable o a favor del dirigente. Lo importante, sin duda, es que el político o el grupo gobernante cuenten con los canales de comunicación adecuados.
En este sentido, si no existen los canales informativos, se margina al ciudadano de saber "si son correctas o justas las decisiones que afectan a su vida cuando son tomadas por el grupo en el poder, tampoco podría conocer a sus gobernantes y menos aún realizar una democracia participativa".
En consecuencia, esto podría resultar claramente perjudicial para el propio sistema político, ya que para Ochoa, la comunicación tiene como uno de sus propósitos sistematizar los flujos de información entre gobernantes y gobernados lo que, en una sociedad organizada, podría significar que sin comunicación la política se vería limitada en alcance, significado y posibilidades.
Afirma, por tanto, que comunicar es un acto de naturaleza política. Aunque las definiciones de comunicación política son diversas y han generado fuertes polémicas entre los distintos investigadores del campo, existe un relativo consenso en que ésta cumple un papel fundamental en el funcionamiento de los sistemas políticos.
Meadow la define como "el intercambio de símbolos o mensajes que con un significativo alcance han sido compartidos por, o tienen consecuencias para, el funcionamiento de los sistemas políticos".
De esta manera, Ochoa plantea que la comunicación política ha desempeñado distintos papeles, dependiendo del sistema político del que se trate. Por ejemplo, en una dictadura su papel se verá limitado a servir como un mero instrumento del poder establecido. En tanto, en un sistema democrático, la comunicación ocupará un rol más central en sus procesos.
Una visión institucionalizada de la comunicación política, es la de la D. Nimo cuando sostiene que "una comunicación (actividad) puede ser considerada política en virtud de las consecuencias (actuales y potenciales) que regulan la conducta humana bajo ciertas condiciones de conflicto".
Entre todas estas definiciones, destacan la existencia de un campo común que llaman comunicación y otro que llaman política, indica Monzón, y que cuando el primero influye o guarda relación con el segundo, entonces se puede hablar de "comunicación política".
Sin embargo, para los efectos de ésta investigación utilizaremos el planteamiento de Oscar Ochoa, el cual define a la "comunicación política como el proceso de transmisión y recepción de mensajes, desde y hacia los componentes del sistema político". El autor plantea, que si el ser humano es político por naturaleza la comunicación que establece es un acto público y de orden político, que trasciende y se ve afectado en lo social con el propósito de establecer relaciones de poder.
En la comunicación política intervienen, además factores de tiempo, lugar, acontecimientos y lo más importante, las intenciones de quienes participan en ella dentro de un orden político establecido.
Ochoa explica que "la difusión de valores del sistema social, a través de los medios de comunicación se va desarrollando hacia relaciones más complejas, sobre todo en el ámbito del poder". Estas condiciones determinan los acontecimientos estableciéndose un ciclo de relaciones políticas y de comunicación.
Por último, Monzón señala la importancia que han adquirido los medios en el desarrollo de la democracia desde los años noventa. Es la "mediocracia o democracia centrada en los medios de comunicación que está revolucionando el mundo de la información y la política".
Explica que los periodistas han pasado de ser testigos de la actividad pública y política a actores, los lideres políticos aprenden nuevas técnicas de comunicación y persuasión, los gobiernos deben dar cuenta de sus actos con mayor rapidez y transparencia y los partidos políticos pierden peso en la escena política para dar paso a la popularidad e imagen de sus líderes; el nuevo espacio público, sin lugar a dudas esta dominado por la información.
Medios, mediación, democraciaLa confusión entre los conceptos de mediación y mediatización, es para Phillippe Breton, el punto de partida de la investigación en el terreno de la comunicación política y el análisis del papel que desempeña la ideología de la comunicación en la naturaleza del debate político actual. Para el autor, "la mediatización es el hecho de recurrir a los medios como canal de difusión de la información, y cataloga a ésta sólo como un caso posible de la función más vasta que asegura la mediación".
En tanto, la mediación representa un conjunto de herramientas que utilizan los medios en sus informaciones, estas son la transmisión, puesta en escena y comentario.
Es así como, como Breton plantea que la forma concreta que toma la ideología dentro de la comunicación política, se describirá como una doble identificación: por un lado, entre mediación y mediatización; y por el otro, entre medios y democracia.
Con respecto a la mediación y mediatización, el autor difiere de la hipótesis que señala la no-distinción entre la palabra política y su formulación como mensaje, declarando que no existiría una co-producción del mensaje entre mediador y el político. Sino, por el contrario, distingue dos modalidades de la puesta en forma "mediológica" citando a Régis Debray "la que realizan los medios como instancia independiente del transporte del mensaje y la que realizan los propios productores de la palabra política".
En el primer caso, se trata de la mediatización o canal de difusión que se encuentra en manos de los medios; y en el segundo, de la argumentación política propio de los políticos o grupos dirigentes.
Además de señalar una marcada diferencia entre los actores que participan de la comunicación política a través de los medios, Breton explica la importancia de la mediación, que no es sólo transmisión, puesta en escena y comentario del mensaje, sino que además, es utilizada por los medios para reducir la mediación a la mediatización, quebrando el hilo argumentativo propio de lo político para sustituirlo por el "comentario mediático".
Frente a esta situación, Breton indica que los políticos tienen dos caminos para asegurar la integridad comunicacional de sus contenidos: lo primero es anticipar las condiciones en la que los medios transmitirán, pondrán en escena y comentarán dicho mensaje para mantener su eficacia en la opinión pública, o bien tratar de ahorrase esta mediatización evitando a los medios y consiguiendo medios de transmisión propios (acción militante o compra de publicidad política).
Si bien es cierto, que la segunda opción ha probado su eficacia en el tiempo, en cuanto a los periodos electorales, fuera de ese contexto el problema se presenta para el político en la legitimidad que pueda tener para el público un mensaje transmitido por una vía propia, en lugar de utilizar como canal a los medios.
En cuanto a los medios y democracia, el autor postula que el excesivo lugar que ocupan hoy los medios de comunicación en detrimento de otros procesos de mediación, ha convertido a estos en héroes del mundo moderno, situándolos en el centro de todo. " La sobreexposición de la prensa idealizada por una ideología de fuertes resonancias utópicas que, aprovechando el debilitamiento actual del discurso político, sumado a la escasez de mediación, obstaculizan la función (mediática) de la política que podría, asegura, enriquecer la democracia".
El valor ideológico- político que se le confiere hoy al trabajo de los medios (mediación), incluso en el seno del mundo político, junto al contexto del progresivo debilitamiento de la producción de las ideas políticas nuevas y su fuerte repercusión en las convicciones del discurso político, han terminado en generar un verdadero abismo entre el ciudadano común y sus gobernantes.
Aunque la postura del autor plantea una visión, un tanto apocalíptica sobre el tema, sin duda reflexionar sobre la manera en que los medios entreguen más espacios de participación y recuperen la función de mediación que perdieron en favor de la interposición, es el desafío para los medios en la actualidad.
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Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
Según McLuhan los medios de comunicación de masas han transformado la vida de los hombres y su relación con el entorno, estos tienen el mérito de constituirse en extensiones de nuestra capacidad de conocer, pues "construyen un lenguaje social específico, que hace cambiar nuestras percepciones sobre la sociedad y nuestras relaciones con los demás".
Para el autor, primero es el diario el que nos saca de la tribu en la cual vivíamos con la interacción oral. Esta analogía, nos transporta a la tribu donde nos informábamos mediante el relato oral, escuchábamos al cazador alrededor del fuego. En esta situación podíamos dialogar directamente con el cazador y éste podía modificar su relato- discurso, según las preguntas o intervenciones de sus oyentes.
En cambio el diario nos lleva al aislamiento, al distanciamiento de los otros, nos encontramos, señala Mc Luhan, con una memoria fuera de nuestro cerebro, donde no existe más un relato- tiempo real, éste puede ser visto en tiempos diferidos y en solitario.
Sin embargo, más importante que el contenido del diario, es "la implantación de la nueva tecnología de la comunicación (la telecomunicación), de la nueva estructura para informarse, la nueva relación que nace con un medio que multiplica la palabra, reproduce muchas veces un mismo mensaje, pero genera y favorece el aislamiento entre las personas, cambiando toda la manera de pensar y de actuar en la sociedad".
Aunque enfatiza mucho más la importancia en la construcción de una nueva percepción de la realidad a través de los contenidos, no cabe ninguna duda que "la imprenta, además significó un verdadero poder, que puso en cuestión el control burocrático y fomentó tanto el nacionalismo como el individualismo en el S. XVI.".
Es así como Gouldner atribuye la era de la ideología a los siglos XVIII y XIX donde se acrecienta fuertemente la disponibilidad de materiales impresos, sobre todo en forma de noticias, esto derivó en una clara necesidad de procesar e interpretar la información. Indica, además que la ideología fue una respuesta a la "revolución informativa, la cual trató de dar sentido a lo que de otra forma habría sido sólo información fragmentada".
Orígenes de la prensa
El periódico, tal como hoy lo conocemos, nació en Inglaterra en el S. XVIII. Pero con anterioridad a esta fecha existieron distintas formas de comunicación social. En la Roma antigua existían distintos medios de información pública, tal es el caso de "Las Actas públicas o actas del pueblo", estas consistían en una serie de tablones donde se entregaban los últimos y más importantes acontecimientos sucedidos en el Imperio.
Con la invención de la imprenta, ya en la Edad Media, aparecieron otras publicaciones periódicas. Estas informaban sobre hechos excepcionales, cuando la ocasión lo requería, tal es el caso del descubrimiento de América.
Los gobiernos de la época pronto comenzaron a utilizar la información como propaganda, desarrollando los temas en un formato de libro y portada ilustrada. La iglesia, por su parte, realiza publicaciones de contenido popular, trataban temas sensacionalistas, monstruos, milagros... y la explicación de los mismos suele ser siempre religiosa.
Desde el 1600 las Gacetas con periodicidad semanal eran impresas por editores privados, pero pronto quedarían bajo la protección de los Estados Absolutos que las utilizarían como medio de propaganda de la monarquía.
Ya en el S. XVIII las empresas periodísticas introdujeron innovaciones técnicas, establecieron una infraestructura informativa para la recepción de noticias y mejoraron los sistemas de distribución, a medida que se desarrollaron las redes del ferrocarril. La "visión comercial" era incorporada al desarrollo de la información, aparece una nueva mentalidad, con un fin lucrativo que permitió modernizar la empresa, reducir costos y aumentar la capacidad productiva.
Cabe destacar que en esta época el 80 por ciento de la población era analfabeta, el público-lector de papeles periódicos era una minoría ilustrada compuesta por nobles y clérigos, miembros de la burocracia real, oficiales del ejército y algunos sectores de la clase media profesional tales como médicos, profesores, abogados, entre otros.
Aunque, más allá de la visión elitista de la prensa del S. XVIII, nos encontramos en los cimientos de ésta y el papel fundamental en la difusión de las ideas, ya sean liberales o conservadoras, pero que en definitiva, relacionan de manera evidente el apego de los medios al poder y la utilización de estos como vehículos de transmisión de una determinada ideología.
Un ejemplo claro de esto, es lo que ocurre "tras la revolución francesa, donde se produjo en toda Europa una reacción conservadora y se impuso de nuevo el absolutismo por lo que lo periódicos liberales tuvieron que dirigir sus esfuerzos a luchar contra él".
Estas publicaciones, de una marcada tendencia política, fueron creadoras de opinión pública y fermento de las instituciones democráticas. Tras el triunfo del liberalismo, todos los países occidentales reconocieron la libertad de expresión y dictaron leyes de prensa.
Se realizaron reformas institucionales, apuntando a la ampliación formal y legal de las libertades públicas, y es, precisamente, "en el ámbito de la prensa uno de los primeros en que se hace sentir la preeminencia lograda por el proyecto modernizador liberal, al aprobarse en 1872 la nueva Ley de Imprenta, la cual consagró la más amplia libertad".
En tanto, en nuestro país, el nuevo marco legislativo instalado a partir de la normativa promulgada en 1872 permite a la prensa un notable desarrollo. "Cada día gana más terreno la información sobre los comentarios y las polémicas de carácter meramente doctrinario".
De esta manera, la prensa en Chile se define a sí misma como informativa, desarrollando un mercado noticioso fuertemente competitivo; recibiendo, sin lugar a dudas, un fuerte apoyo de las innovaciones tecnológicas de la época, específicamente el ferrocarril fundado en Santiago en 1855, "el cual lo podemos catalogar de embrión del nuevo tipo de prensa, y ocupa sin duda, un lugar preponderante en el nuevo espacio comunicacional y cultural".
Para Ossandón y Santa Cruz una suerte de "hegemonía de pensamiento liberal" marcado por un carácter universalista y cosmopolita genera una cultura cotidiana, en donde las elites adoptan nuevas costumbres y las hacen parte de su vida. Se desarrolla un estilo de vida propio de los cánones de la cultura europea, especialmente la Inglesa y Francesa.
Es así, como se forman espacios exclusivos que consolidaron una identidad oligárquica que pronto fue transmitida por los medios de esta "propia elite que monopoliza el poder, representa su situación social en una puesta en escena que opera como vitrina para el resto de la población, es aquí donde genera espacios públicos exclusivos, segrega y excluye, pero al mismo tiempo son cercanos y abiertos a la mirada de los otros.
Prensa y propagandaLa propaganda es definida por Oscar Ochoa como "toda acción organizada para difundir una idea, opinión, doctrina o religión".
Es decir, que es un elemento necesario para la difusión de valores, el cambio de actitudes y la información en cuanto a las conveniencias y propuestas de los partidos políticos como cuerpos de doctrina social.
El autor señala que puede adquirir un fuerte tinte de control al emplearla con un propósito motivacional, el cual difunde argumentos para justificar, persuadir o estimular a que se realicen acciones, en ocasiones mediante la reiteración de determinadas ideas o en los mensajes tendientes a influir en la voluntad de otra persona o grupo de personas.
Un claro ejemplo de ésta situación, se encuentra en el periodismo en tiempo de guerra. Durante la Primera Guerra Mundial los periodistas colaboraron con el ejército y difundieron entre la población noticias falsas e historias heroicas, con el fin de mantener el entusiasmo de la retaguardia y fomentar el odio entre los contrincantes.
Luego, al término de la II Guerra Mundial, los Estados comenzaron directamente a intervenir en el sector informativo, rescatando de la experiencia, "la utilización de los medios informativos en el desempeño de una función al servicio público, protagonizando un rol social frente a la comunidad"12.Paralelo a esta situación, los Estados defienden la libertad de expresión y al mismo tiempo establecen normas de control hacia los medios, pero a su vez se convierten en dueños de dichos medios de comunicación, lo que entrega una clara visión del poder que la prensa representa para los intereses de las instituciones públicas.
Finalmente, en los años 70´s el fuerte desarrollo de las nuevas tecnologías aplicadas a los medios de comunicación, crean una crisis de la información, ya que se acentúa la tendencia a la concentración de emisores, en la que hasta nuestros días seguimos inmersos.13 Esto ha generado verdaderos bloques empresariales, donde priman fuertes intereses económico-políticos detrás de verdaderas industrias de la información.
Comunicación política
Los inicios de la comunicación política los encontramos en los orígenes de la civilización, cuando la vida social de las comunidades dependía de líderes y pensadores con grandes habilidades en el manejo de la retórica, la elocuencia y otras habilidades para comunicar sus ideas y sus propósitos.
En tanto política, de acuerdo con Aristóteles "es la más subjetiva de las ciencias, por lo complejo del proceder humano en su conjunto"14. Sin embargo ésta, ha ido consagrando sus funciones hacia la vida de las comunidades, donde con ayuda de la comunicación ha estado al servicio del hombre durante siglos.
Aunque, la preocupación del hombre por la política y su difusión data del origen de la civilización, explica Oscar Ochoa, en nuestro tiempo aún no es posible establecer y conciliar intereses, lograr consensos, entregar de una manera adecuada, equilibrada y equitativamente justa de comunicación. Por el contrario, el autor señala, que los medios ejercen un poder que sobrepasa las posibilidades del ciudadano común, y la política sigue siendo más el privilegio de unos pocos que el ejercicio donde todos actúan por igual.
Desde la perspectiva del autor, "la política es una ciencia que estudia las relaciones entre los ciudadanos y el Estado".
Es decir se genera una complicidad entre ambos en la que no puede estar ausente la comunicación, ya sea en forma directa o no, esto, ya que en democracia la vida política para Ochoa es un gran sistema de diálogos.
Tanto así, que en la actualidad para un político resulta difícil gobernar sin el concurso de los medios de comunicación masiva. Esta participación, entendiendo a la democracia como el gobierno de la opinión, podría ser desfavorable o a favor del dirigente. Lo importante, sin duda, es que el político o el grupo gobernante cuenten con los canales de comunicación adecuados.
En este sentido, si no existen los canales informativos, se margina al ciudadano de saber "si son correctas o justas las decisiones que afectan a su vida cuando son tomadas por el grupo en el poder, tampoco podría conocer a sus gobernantes y menos aún realizar una democracia participativa".
En consecuencia, esto podría resultar claramente perjudicial para el propio sistema político, ya que para Ochoa, la comunicación tiene como uno de sus propósitos sistematizar los flujos de información entre gobernantes y gobernados lo que, en una sociedad organizada, podría significar que sin comunicación la política se vería limitada en alcance, significado y posibilidades.
Afirma, por tanto, que comunicar es un acto de naturaleza política. Aunque las definiciones de comunicación política son diversas y han generado fuertes polémicas entre los distintos investigadores del campo, existe un relativo consenso en que ésta cumple un papel fundamental en el funcionamiento de los sistemas políticos.
Meadow la define como "el intercambio de símbolos o mensajes que con un significativo alcance han sido compartidos por, o tienen consecuencias para, el funcionamiento de los sistemas políticos".
De esta manera, Ochoa plantea que la comunicación política ha desempeñado distintos papeles, dependiendo del sistema político del que se trate. Por ejemplo, en una dictadura su papel se verá limitado a servir como un mero instrumento del poder establecido. En tanto, en un sistema democrático, la comunicación ocupará un rol más central en sus procesos.
Una visión institucionalizada de la comunicación política, es la de la D. Nimo cuando sostiene que "una comunicación (actividad) puede ser considerada política en virtud de las consecuencias (actuales y potenciales) que regulan la conducta humana bajo ciertas condiciones de conflicto".
Entre todas estas definiciones, destacan la existencia de un campo común que llaman comunicación y otro que llaman política, indica Monzón, y que cuando el primero influye o guarda relación con el segundo, entonces se puede hablar de "comunicación política".
Sin embargo, para los efectos de ésta investigación utilizaremos el planteamiento de Oscar Ochoa, el cual define a la "comunicación política como el proceso de transmisión y recepción de mensajes, desde y hacia los componentes del sistema político". El autor plantea, que si el ser humano es político por naturaleza la comunicación que establece es un acto público y de orden político, que trasciende y se ve afectado en lo social con el propósito de establecer relaciones de poder.
En la comunicación política intervienen, además factores de tiempo, lugar, acontecimientos y lo más importante, las intenciones de quienes participan en ella dentro de un orden político establecido.
Ochoa explica que "la difusión de valores del sistema social, a través de los medios de comunicación se va desarrollando hacia relaciones más complejas, sobre todo en el ámbito del poder". Estas condiciones determinan los acontecimientos estableciéndose un ciclo de relaciones políticas y de comunicación.
Por último, Monzón señala la importancia que han adquirido los medios en el desarrollo de la democracia desde los años noventa. Es la "mediocracia o democracia centrada en los medios de comunicación que está revolucionando el mundo de la información y la política".
Explica que los periodistas han pasado de ser testigos de la actividad pública y política a actores, los lideres políticos aprenden nuevas técnicas de comunicación y persuasión, los gobiernos deben dar cuenta de sus actos con mayor rapidez y transparencia y los partidos políticos pierden peso en la escena política para dar paso a la popularidad e imagen de sus líderes; el nuevo espacio público, sin lugar a dudas esta dominado por la información.
Medios, mediación, democraciaLa confusión entre los conceptos de mediación y mediatización, es para Phillippe Breton, el punto de partida de la investigación en el terreno de la comunicación política y el análisis del papel que desempeña la ideología de la comunicación en la naturaleza del debate político actual. Para el autor, "la mediatización es el hecho de recurrir a los medios como canal de difusión de la información, y cataloga a ésta sólo como un caso posible de la función más vasta que asegura la mediación".
En tanto, la mediación representa un conjunto de herramientas que utilizan los medios en sus informaciones, estas son la transmisión, puesta en escena y comentario.
Es así como, como Breton plantea que la forma concreta que toma la ideología dentro de la comunicación política, se describirá como una doble identificación: por un lado, entre mediación y mediatización; y por el otro, entre medios y democracia.
Con respecto a la mediación y mediatización, el autor difiere de la hipótesis que señala la no-distinción entre la palabra política y su formulación como mensaje, declarando que no existiría una co-producción del mensaje entre mediador y el político. Sino, por el contrario, distingue dos modalidades de la puesta en forma "mediológica" citando a Régis Debray "la que realizan los medios como instancia independiente del transporte del mensaje y la que realizan los propios productores de la palabra política".
En el primer caso, se trata de la mediatización o canal de difusión que se encuentra en manos de los medios; y en el segundo, de la argumentación política propio de los políticos o grupos dirigentes.
Además de señalar una marcada diferencia entre los actores que participan de la comunicación política a través de los medios, Breton explica la importancia de la mediación, que no es sólo transmisión, puesta en escena y comentario del mensaje, sino que además, es utilizada por los medios para reducir la mediación a la mediatización, quebrando el hilo argumentativo propio de lo político para sustituirlo por el "comentario mediático".
Frente a esta situación, Breton indica que los políticos tienen dos caminos para asegurar la integridad comunicacional de sus contenidos: lo primero es anticipar las condiciones en la que los medios transmitirán, pondrán en escena y comentarán dicho mensaje para mantener su eficacia en la opinión pública, o bien tratar de ahorrase esta mediatización evitando a los medios y consiguiendo medios de transmisión propios (acción militante o compra de publicidad política).
Si bien es cierto, que la segunda opción ha probado su eficacia en el tiempo, en cuanto a los periodos electorales, fuera de ese contexto el problema se presenta para el político en la legitimidad que pueda tener para el público un mensaje transmitido por una vía propia, en lugar de utilizar como canal a los medios.
En cuanto a los medios y democracia, el autor postula que el excesivo lugar que ocupan hoy los medios de comunicación en detrimento de otros procesos de mediación, ha convertido a estos en héroes del mundo moderno, situándolos en el centro de todo. " La sobreexposición de la prensa idealizada por una ideología de fuertes resonancias utópicas que, aprovechando el debilitamiento actual del discurso político, sumado a la escasez de mediación, obstaculizan la función (mediática) de la política que podría, asegura, enriquecer la democracia".
El valor ideológico- político que se le confiere hoy al trabajo de los medios (mediación), incluso en el seno del mundo político, junto al contexto del progresivo debilitamiento de la producción de las ideas políticas nuevas y su fuerte repercusión en las convicciones del discurso político, han terminado en generar un verdadero abismo entre el ciudadano común y sus gobernantes.
Aunque la postura del autor plantea una visión, un tanto apocalíptica sobre el tema, sin duda reflexionar sobre la manera en que los medios entreguen más espacios de participación y recuperen la función de mediación que perdieron en favor de la interposición, es el desafío para los medios en la actualidad.
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Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
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Comunicación Política
Espacio de Comunicación Política de Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
Por Aimée Vega
La Comunicación Política es una de las áreas de mayor expansión en las Ciencias Sociales. La Comunicación política ha dejado de ser una herramienta para convertirse en un eje estratégico de empresas e instituciones. Su foco de interés son las relaciones que operan entre sociedad civil, medios de comunicación y esfera política. Respetando los tres vértices de este triángulo, estas “1as Jornadas sobre Comunicación Política” darán a conocer la importancia de identificar las estrategias utilizadas en este campo mediante el contacto de primera mano con personas que trabajan en él desde planteamientos y posiciones diferentes.
Para ello se ha diseñado un programa de Comunicación Política que incluye a tres grupos de profesionales y que responde a la creciente demanda de profesionales de la comunicación en las organizaciones y ofrece una introducción a quienes deseen especializarse en este campo.En primer lugar, desde la universidad se presentarán diferentes métodos de investigación sobre medios de comunicación y acción política. La posibilidad de observar los procesos con un mayor distanciamiento los convierte en fuente de conocimiento privilegiada.
En segundo término, los responsables de la comunicación política de los partidos políticos gestionan diariamente un eje estratégico en las instituciones contemporáneas. Hoy día, la comunicación política es un activo imprescindible para cualquier individuo o grupo por lo que su control se ha convertido en un área de interés prioritario.
El valor de la Comunicación política se multiplica cuando el objetivo es conseguir o conservar la confianza de los ciudadanos en las consultas electorales. Finalmente, los especialistas en marketing político se enfrentan a los diversos problemas que surgen cuando los políticos se someten a juicio por sus votantes.
Bajo la premisa de que todo comunica, son capaces de percibir la importancia de factores que van más allá de discursos e ideologías, sus aciertos y errores condicionan en gran medida los resultados electorales, por lo que su relevancia no cesa de crecer.
La proximidad de las elecciones municipales y autonómicas de mayo de 2007 incrementa el interés de la propuesta de comunicación política, ya que las conferencias servirán como plataforma de debate público, abierta a la participación de alumnos y ciudadanos.
La incorporación de la comunicación política occidental en México inició como parte del proceso de transición democrática. Mientras que otros países ya tenían una vasta experiencia en el campo, el reciente proceso de transición le permitió al país conocer el fenómeno sólo a finales de la década de los 80. Entonces, se inauguró el protagonismo de los medios de comunicación, especialmente el de la televisión, en la política. También, periodistas, políticos y académicos se iniciaron en el análisis del fenómeno (Granados Chapa, 1982; Fernández, 1988; Adler, 1990; Sánchez, 1989; Monsiváis, 1994; Crespo, 1995; Gómez Mont, 1995; Crovi, 1995; Toussaint, 1995; Rodríguez, 1995; Aceves, 1998) y en la “democracia minutada” (Rospir, 1995), es decir en contar los tiempos de las campañas en los telediarios (Arredondo, 1991; Aguayo y Acosta, 1997; Lozano, 2001).
¿Qué evolución ha tenido este fenómeno en México?, ¿cuáles son los rasgos de la comunicación política mexicana en la actualidad? Este trabajo se propone revisar y analizar sus indicadores, desde su debut hasta los más recientes comicios presidenciales.
Los rasgos de la comunicación política
Entendida como fenómeno político y social, la comunicación política ha sido definida desde múltiples perspectivas: como actividad comunicativa con efectos potenciales en la política (Fajen, 1966), como intercambio de símbolos políticos (Meadow, 1980), como elemento potencial en la regulación de la conducta humana cuando ésta se encuentra en una situación de conflicto (Nimmo, 1978), como condición necesaria para la legitimación de las instituciones políticas frente a los ciudadanos (Trent y Friedenberg, 1995), como un fenómeno que involucra elementos tales como el poder, la ideología, los conflictos y los consensos (Parés i Maicas, 1990); y finalmente como un espacio más amplio que permea todo el terreno de la actividad política (Wolton, 1992; Gosselin, 1998).Este fenómeno ha visto modificadas sus modalidades de acuerdo a un proceso que tuvo lugar primero en los Estados Unidos y que luego se extendió a otros países. Mancini (1995) advierte tres fases por las que ha atravesado su desarrollo.
A la primera la denomina fase de la comunicación del aparato que es la correspondiente a la democracia parlamentaria, cuando la comunicación política y electoral pasaba por el contacto personal asegurado por los grandes aparatos de organización de los partidos. La segunda fase o pionera de la comunicación de masas es la que corresponde históricamente a la relación subalterna entre los medios de comunicación y los aparatos de partido. En los años 60, cuando el periodismo deja de ser simple espectador para entrar en el debate político, surge la fase del poder de los medios. Éstos se sitúan no sólo como un actor más dentro de los procesos, sino que incluso obligan al aparato político a adaptarse a su lógica. Los medios de comunicación son ya subsistemas que interactúan autónomamente entre sí, haciéndose de una imagen social y actuando con plena autonomía (Luhmann, 1978).
Este fenómeno debilita la figura de los partidos políticos, aunado al hecho de que la sociedad se diversifica (aparecen nuevos grupos, considerados minorías, como el de jóvenes, mujeres y marginados) y aquellos no cuentan con el aparato suficiente para articular soluciones a la población completa. Esta diversificación social exige nuevas formas de informar a públicos potenciales y se fortalece aún más el papel de los medios de comunicación y en especial el de la televisión.
Las repercusiones que han tenido así los medios y específicamente la televisión en el curso y la práctica de la comunicación política en las democracias occidentales, han sido determinantes. En este tenor, Rospir (1999), ha identificado principalmente cinco, todas heredadas del modelo norteamericano de la práctica política.Al primero lo define como el de la estandarización del proceso de fabricación de la noticia.
Con ello nos quiere decir que una serie de elementos juegan, por regla, en la construcción de las noticias en televisión.El segundo gran fenómeno es el de los debates. Constituyen el rito más significativo de las campañas electorales. Son un requisito indispensable en las democracias actuales.
A ellos, los candidatos van a ganar, no a discutir, y de nuevo, la televisión se erige como protagonista porque representa la ventana al mundo de ese ritual, y es a la vez un juez que decreta ganadores y perdedores.El tercer elemento es el de la personalización de la política, la imagen y el nuevo liderazgo político. Centrarse en la figura y no en la institución es la tendencia actual seguida.
Las cualidades del político hoy en día constituyen, no una inteligente y congruente elaboración del discurso, sino su capacidad de mostrarse frente a las cámaras de televisión y de comunicar.La cuarta aportación de los norteamericanos al uso de la televisión en la comunicación política es el spot.
Es un elemento central del actual modelo de campaña electoral. Es la representación más elocuente del american style. Finalmente, el siguiente elemento está ligado a éste último, se trata del marketing político, que ha generado la irrupción de profesionales en el campo que, ajenos al mundo de la política, se colocan en el centro de ésta porque son los encargados de diseñar las estrategias de campaña del político. Con este telón de fondo, ¿Cómo se dibuja el escenario de la comunicación política en México?, ¿se detectan estas características en la manera en que los políticos diseñan sus campañas?, ¿se puede hablar de que la norteamericanización de la comunicación política es también una realidad en México?
Evolución de la comunicación política en MéxicoLos comicios de 1988 a 1997, la antesala de las elecciones de 2000Si la situamos en el contexto de la democracia, podemos decir que la historia de la comunicación política en México es reciente. Su nacimiento se remonta tan sólo a finales de la década de los ochenta. El marco fueron los comicios presidenciales de 1988 en los que el PRI por primera vez no logró la mayoría absoluta en el Congreso y obtuvo la Presidencia bajo serios cuestionamientos sobre la veracidad de los resultados.
El antagonista fue el Frente Democrático Nacional que, con Cuauhtémoc Cárdenas como candidato, disputó las primeras elecciones reales al Partido Revolucionario Institucional, lo que marcó el inicio de la espiral ascendente de la alternancia en México.Hasta antes de este proceso, el partido de Estado no se había visto en la necesidad de desarrollar una comunicación política porque, sencillamente, la oposición no existía. Antes de 1998, “... los procesos electorales no fueron sino meros ritos protocolarios para el acceso al poder político, donde los mecanismos y políticas autoritarias predominaron sobre los principios de pluralidad, libertad, democracia y respeto al estado de derecho” (Valdez, 2001: 13).
Si bien el avance logrado por la oposición en este escenario se debió básicamente al descontento social y a la tenacidad de la izquierda mexicana, y no al uso de técnicas de comunicación política, el proceso de 1988 evidenció a los políticos la necesidad de emplear herramientas de comunicación en las campañas.
A partir de ese momento se empezó a conformar el mercado electoral y los medios de comunicación comenzaron a abrir, aunque de forma muy limitada, sus espacios a la oposición. En 1988 se inició también la práctica de los sondeos de opinión con el propósito de conocer las tendencias de voto de los ciudadanos.
Entre 1989 y 1994, previo a las elecciones presidenciales de este último año, se celebraron comicios en distintos estados del país. Estos escenarios representaron nuevas oportunidades para el desarrollo de la comunicación política en México: iniciaron los primeros debates entre candidatos; publicistas y mercadólogos extranjeros irrumpieron en el escenario electoral; fueron abiertas las primeras consultorías de comunicación y de investigación de mercado especializadas en procesos electorales; y los políticos empezaron a hacer uso de la propaganda en radio, televisión y prensa para conseguir el voto.
Ya en 1994, el proceso evidenció la relación cada vez más cercana entre los políticos y la comunicación. En este marco se celebró el primer debate entre candidatos presidenciales, transmitido por radio y televisión a nivel nacional. Las pautas seguidas por el debate se apegaron al modelo europeo, con la intervención de los candidatos controlada por un moderador.
Propaganda, especialmente los spots de radio y televisión, para los que el Instituto Federal Electoral asignó un monto específico a cada candidato de acuerdo a la representatividad de su partido, y encuestas, las que empezaron a ser levantadas también por los propios medios, se colocaron como dos de las técnicas privilegiadas por los políticos.
Finalmente, nuevas tecnologías como el Internet debutaron como una novedosa vía de comunicación entre los candidatos y los ciudadanos.Más adelante, en 1997, año en el que por primera vez los ciudadanos eligieron al gobernador de la Ciudad de México y al congreso local, se desarrolló una fase más avanzada de la comunicación política en el país.
Las campañas electorales institucionalizaron plenamente el uso de diversas herramientas de comunicación política, los partidos crearon para estos comicios sus propias estructuras para la organización de sus campañas, como los spots. Por ejemplo, Cuauhtémoc Cárdenas, candidato de la izquierda, hasta antes de 1997 se había mostrado reticente a montar una campaña mediática, pero ya en ese año destinó un buen porcentaje de sus recursos para propaganda en televisión y radio. Los partidos pagaron también por el levantamiento de encuestas, ya no sólo como una forma de diagnosticar el voto sino también como un instrumento propagandístico2, y emplearon de forma más generalizada las nuevas tecnologías, no sólo el Internet, sino el telemarketing, además de que incorporaron sistemas digitales para la elaboración e impresión de su propaganda. Bajo este marco se llegó al proceso electoral de 2000.
Los comicios de 2000.
La puesta en escena de la comunicación política moderna en MéxicoDurante el 2000, las campañas políticas tuvieron una duración oficial de cinco meses. Iniciaron formalmente el 19 de enero y terminaron el 28 de junio de 2000. En ellas, Vicente Fox, Cuauhtémoc Cárdenas y Francisco Labastida derogaron más recursos que en ninguna otra elección nada más en propaganda en radio y televisión. Del total de gastos de campaña asignados por el Instituto Federal Electoral a cada uno3, alrededor de 130 millones de dólares entre los tres, los candidatos del PAN-Alianza por el Cambio, del PRD-Alianza por México y del PRI, destinaron el 70%, es decir, casi 100 millones de dólares, a spots4;Este monto se refiere solamente al tiempo oficial de las campañas.
El periodo previo, el de las precampañas, no fue considerado por el IFE, por lo que no existió un control sobre los recursos desembolsados durante ese tiempo. Si tomamos en cuenta que Vicente Fox inició su campaña en julio de 1997, no es aventurado deducir que, por mucho, rebasó el tope permitido por el Instituto. ¿Cuáles fueron los principales elementos de la comunicación política que emplearon estos candidatos?En el caso de Vicente Fox, con mucha razón su campaña ha sido calificada como la más inteligente frente a las de Labastida y Cárdenas.
Los objetivos de sus estrategas de apartarlo de la imagen y la ideología de su partido, de evitar que hablara como político y que más bien empleara un lenguaje sencillo y elaborara un discurso comprensible, de segmentar al electorado por grupos (esta elección fue el marco en el que, por vez primera, un político del PAN dirigió un mensaje televisivo a las mujeres), de manejar lemas rectores como “ya” y “el cambio que a ti te conviene” y de dirigir sus críticas sólo a Francisco Labastida y no hacer mención de Cuauhtémoc Cárdenas para centrar el debate sobre las posibilidades de triunfo sólo entre él y el priista, le reportaron sin duda buenos dividendos.
No es de extrañar que con esta estrategia pasara de ser conocido por el 15% del electorado, en junio de 1997, a ser identificado por el 70% en enero de 2000.La de Francisco Labastida también inició muy pronto, en agosto de 1999, con el proceso interno de su partido para elegir candidato presidencial.
Frente a Fox y Cárdenas, fue quien más espacios publicitarios contrató5. Su campaña se planteó como objetivo principal desvincularlo de su partido, del gobierno y de Carlos Salinas, de ahí que uno de los lemas principales de su campaña fuera “un nuevo PRI”. Y por absurdo que suene, en tanto que esto significaba descalificar el trabajo de su propio partido, otra de las frases centrales de su discurso fue “millones de mexicanos han sido invisibles para muchos políticos, eso no se vale”.
Otra estrategia del priista fue atacar a sus contrincantes, principalmente a Vicente Fox, pero no directamente, sino a través de otras figuras de su partido, como los candidatos al Senado. A diferencia de Fox, Labastida apareció en contados spots emitiendo un discurso; la mayoría de las veces sólo se mostraron imágenes de él en medio de concentraciones masivas, en un trato cordial y cercano a los asistentes.
De las pocas propuestas que ocuparon sus spots, hubo una que recibió muchas críticas y que consistió en prometer “inglés y computación para los niños”. Finalmente, su apariencia impecable, siempre vestido de traje y corbata, difícilmente ayudó a desvincular a Labastida de la imagen institucionalizada de los políticos del PRI.
Por su parte, y de acuerdo con su resistencia a dar prioridad a la campaña en medios de comunicación, Cuauhtémoc Cárdenas fue, de los tres, quien menos spots emitió. El objetivo de los publicistas encargados de su campaña en televisión fue mostrar una imagen sobria del candidato, y consecuencia de ello fue que el electorado de mayor edad se identificara con él y perdiera al de los jóvenes. Sus spots fueron, en su mayoría, sólo crónicas de sus mítines. En contraste con la de Vicente Fox, la campaña de comunicación de Cuauhtémoc Cárdenas no evidenció que su equipo hubiera realizado una segmentación de grupos, sino más bien que fue dirigida al electorado en general.
Su estrategia fue muy criticada en tanto que no mostró novedad con respecto a pasadas elecciones y porque, a pesar de haber concretado muchos logros como primer gobernador de la Ciudad de México, no los aprovechó para posicionarse entre las preferencias de los ciudadanos.
Los barómetros de la comunicación política electoral en México: los sondeos y las encuestasLos sondeos y las encuestas fueron los otros protagonistas de estas elecciones. Formaron parte medular de las campañas en tanto que fueron utilizados por los partidos y algunas veces elaborados como material, no sólo informativo sino propagandístico también.
Otros actores participaron igualmente en esta guerra de números. Pearson, S.A., GEO, Alduncin, Mund OS y Technomanagement fueron sólo algunas de las empresas que compitieron a lo largo del proceso por informar de las tendencias de voto del electorado. Pero los propios medios, como los diarios nacionales Reforma, El Universal y Milenio, así como los telediarios, también de cobertura nacional, “Noticiero”, “Hechos” y “CNI Noticias”, destinaron cada día un espacio para hablar de los resultados de una nueva encuesta o sondeo que ellos mismos levantaban, de tal forma que éstos se convirtieron, junto con las notas informativas, en la sustancia medular de los noticiarios durante el proceso electoral de 2000.
Aunque el IFE estableció al inicio del proceso la metodología que debía seguirse para la elaboración de sondeos y encuestas fiables, no todos cumplieron estrictamente con los requisitos, lo que no impidió que sus resultados fueran utilizados por partidos, candidatos y otros protagonistas del proceso según les conviniera. Y aún cuando en algunas ocasiones hubo variaciones significativas entre los resultados mostrados por los estudios de opinión, la mayoría de ellos colocó a Labastida y a Fox como los favoritos entre el electorado, excluyendo del debate a Cuauhtémoc Cárdenas.
Por último, otras herramientas utilizadas durante las elecciones de 2000 fueron el debate presidencial celebrado solamente entre los tres principales candidatos; el uso del Internet, así como los espacios de la neo-televisión utilizados por los políticos como foros para mostrarse ante el electorado, es decir, los shows televisivos de los cómicos Adal Ramones, Eugenio Derbez y Víctor Trujillo. No quiero terminar sin antes mencionar que, pese a la cantidad de recursos invertidos y a la implementación de estas técnicas de comunicación política, el porcentaje de abstencionismo aumentó en México en estas elecciones. Mientras que en las de 1994 participó el 77.16% de los electores, en el año 2000 votó el 63.9%.
Conclusiones
Una vez revisados los principales indicadores de la comunicación política en México, es preciso anotar algunas conclusiones. En primer lugar, que hoy la televisión comparte o incluso reemplaza a las instituciones políticas clásicas en las tareas de representación y promoción de la participación. En este tenor, los partidos políticos se han visto obligados a adaptar sus idearios al lenguaje televisivo para hacer visibles a sus representantes. Evidencia de ello es la forma que tomó el discurso y la cantidad de recursos que, aquí hemos mostrado, Vicente Fox, Cuauhtémoc Cárdenas y Francisco Labastida, desembolsaron en las pasadas elecciones sólo en propaganda televisiva.
Por otra parte, la importancia que ha adquirido la opinión pública representada por sondeos y encuestas, permiten anotar un par de evidencias de la manera en que estos barómetros de la comunicación política se están consolidando como un instrumento de lucha entre los políticos mexicanos. En primer lugar, que su realización y publicación está sometida a la conveniencia de los candidatos, pero también a la de otros actores con intereses en la elección, como son los propios dueños de los medios de comunicación en México.
Por otro lado, la urgencia de vigilar la rigurosidad de su elaboración, porque lo que tiene que ver con el uso constructivo que se le dé a su publicación, ya no es competencia de la legislación sino de la ética de los actores políticos.Con este telón de fondo, no se puede decir que en México la comunicación política está ubicada estrictamente en alguna de las fases de las que nos habla Mancini.
Justo por las inercias y complejidades heredadas por el sistema político y por la forma en que éste ha permeado la consolidación del sistema televisivo, es posible afirmar que en México sobreviven a la par rasgos de las tres fases históricas de la comunicación política. De la fase del aparato en tanto que la comunicación electoral, aún en los comicios de 2000, pasó a través del contacto garantizado por los aparatos de los partidos.
De la fase pionera en tanto que las funciones de los medios de comunicación mexicanos, y especialmente de la televisión, han estado supeditadas a los intereses de la clase gobernante . Y de la fase del poder de los medios en tanto que la televisión ha obligado a los políticos a adaptarse a su lenguaje.
Así, durante las campañas de 2000 fue posible observar que los candidatos contemplaron como parte de sus actividades la celebración de concentraciones multitudinarias, al mismo tiempo que presentaciones en programas de radio y televisión y, a la par de ello, se constató la incondicionalidad y redención de algunas cadenas al candidato oficial, Francisco Labastida.
Por otro lado, la forma que ha tomado la relación de los tres actores de la comunicación política, es decir los políticos, los medios y la opinión pública representada por los sondeos, ha alterado sin duda el curso de los procesos políticos en México, en tanto que unos y otros se esfuerzan por imponer su discurso a los ciudadanos. Ellos son su objeto y fin y son quienes definen su quehacer.
Aunque se piense en ellos en términos de votos, de audiencias o como parte de una adición de opiniones, es innegable que los ciudadanos constituyen la condición esencial para el mantenimiento de la democracia y, ¿por qué no decirlo?, para la supervivencia de los políticos, los periodistas y los sondeos.
El carácter cada vez más heterogéneo de la sociedad mexicana obligó a estos actores durante el más reciente proceso electoral, más que en ningún otro, a estructurar su discurso en función de las demandas de una multiplicidad de grupos. Y a pesar de los esfuerzos de políticos, periodistas e institutos de opinión por influir en el voto del electorado, el nivel de abstencionismo se elevó para esta elección con respecto a la de 1994, lo que hizo evidente que la credibilidad y la participación política no se construyen a través de los spots ni solamente en los momentos cruciales de la actividad política, es decir, en los procesos electorales.
Espacio de Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing electoral
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
Por Aimée Vega
La Comunicación Política es una de las áreas de mayor expansión en las Ciencias Sociales. La Comunicación política ha dejado de ser una herramienta para convertirse en un eje estratégico de empresas e instituciones. Su foco de interés son las relaciones que operan entre sociedad civil, medios de comunicación y esfera política. Respetando los tres vértices de este triángulo, estas “1as Jornadas sobre Comunicación Política” darán a conocer la importancia de identificar las estrategias utilizadas en este campo mediante el contacto de primera mano con personas que trabajan en él desde planteamientos y posiciones diferentes.
Para ello se ha diseñado un programa de Comunicación Política que incluye a tres grupos de profesionales y que responde a la creciente demanda de profesionales de la comunicación en las organizaciones y ofrece una introducción a quienes deseen especializarse en este campo.En primer lugar, desde la universidad se presentarán diferentes métodos de investigación sobre medios de comunicación y acción política. La posibilidad de observar los procesos con un mayor distanciamiento los convierte en fuente de conocimiento privilegiada.
En segundo término, los responsables de la comunicación política de los partidos políticos gestionan diariamente un eje estratégico en las instituciones contemporáneas. Hoy día, la comunicación política es un activo imprescindible para cualquier individuo o grupo por lo que su control se ha convertido en un área de interés prioritario.
El valor de la Comunicación política se multiplica cuando el objetivo es conseguir o conservar la confianza de los ciudadanos en las consultas electorales. Finalmente, los especialistas en marketing político se enfrentan a los diversos problemas que surgen cuando los políticos se someten a juicio por sus votantes.
Bajo la premisa de que todo comunica, son capaces de percibir la importancia de factores que van más allá de discursos e ideologías, sus aciertos y errores condicionan en gran medida los resultados electorales, por lo que su relevancia no cesa de crecer.
La proximidad de las elecciones municipales y autonómicas de mayo de 2007 incrementa el interés de la propuesta de comunicación política, ya que las conferencias servirán como plataforma de debate público, abierta a la participación de alumnos y ciudadanos.
La incorporación de la comunicación política occidental en México inició como parte del proceso de transición democrática. Mientras que otros países ya tenían una vasta experiencia en el campo, el reciente proceso de transición le permitió al país conocer el fenómeno sólo a finales de la década de los 80. Entonces, se inauguró el protagonismo de los medios de comunicación, especialmente el de la televisión, en la política. También, periodistas, políticos y académicos se iniciaron en el análisis del fenómeno (Granados Chapa, 1982; Fernández, 1988; Adler, 1990; Sánchez, 1989; Monsiváis, 1994; Crespo, 1995; Gómez Mont, 1995; Crovi, 1995; Toussaint, 1995; Rodríguez, 1995; Aceves, 1998) y en la “democracia minutada” (Rospir, 1995), es decir en contar los tiempos de las campañas en los telediarios (Arredondo, 1991; Aguayo y Acosta, 1997; Lozano, 2001).
¿Qué evolución ha tenido este fenómeno en México?, ¿cuáles son los rasgos de la comunicación política mexicana en la actualidad? Este trabajo se propone revisar y analizar sus indicadores, desde su debut hasta los más recientes comicios presidenciales.
Los rasgos de la comunicación política
Entendida como fenómeno político y social, la comunicación política ha sido definida desde múltiples perspectivas: como actividad comunicativa con efectos potenciales en la política (Fajen, 1966), como intercambio de símbolos políticos (Meadow, 1980), como elemento potencial en la regulación de la conducta humana cuando ésta se encuentra en una situación de conflicto (Nimmo, 1978), como condición necesaria para la legitimación de las instituciones políticas frente a los ciudadanos (Trent y Friedenberg, 1995), como un fenómeno que involucra elementos tales como el poder, la ideología, los conflictos y los consensos (Parés i Maicas, 1990); y finalmente como un espacio más amplio que permea todo el terreno de la actividad política (Wolton, 1992; Gosselin, 1998).Este fenómeno ha visto modificadas sus modalidades de acuerdo a un proceso que tuvo lugar primero en los Estados Unidos y que luego se extendió a otros países. Mancini (1995) advierte tres fases por las que ha atravesado su desarrollo.
A la primera la denomina fase de la comunicación del aparato que es la correspondiente a la democracia parlamentaria, cuando la comunicación política y electoral pasaba por el contacto personal asegurado por los grandes aparatos de organización de los partidos. La segunda fase o pionera de la comunicación de masas es la que corresponde históricamente a la relación subalterna entre los medios de comunicación y los aparatos de partido. En los años 60, cuando el periodismo deja de ser simple espectador para entrar en el debate político, surge la fase del poder de los medios. Éstos se sitúan no sólo como un actor más dentro de los procesos, sino que incluso obligan al aparato político a adaptarse a su lógica. Los medios de comunicación son ya subsistemas que interactúan autónomamente entre sí, haciéndose de una imagen social y actuando con plena autonomía (Luhmann, 1978).
Este fenómeno debilita la figura de los partidos políticos, aunado al hecho de que la sociedad se diversifica (aparecen nuevos grupos, considerados minorías, como el de jóvenes, mujeres y marginados) y aquellos no cuentan con el aparato suficiente para articular soluciones a la población completa. Esta diversificación social exige nuevas formas de informar a públicos potenciales y se fortalece aún más el papel de los medios de comunicación y en especial el de la televisión.
Las repercusiones que han tenido así los medios y específicamente la televisión en el curso y la práctica de la comunicación política en las democracias occidentales, han sido determinantes. En este tenor, Rospir (1999), ha identificado principalmente cinco, todas heredadas del modelo norteamericano de la práctica política.Al primero lo define como el de la estandarización del proceso de fabricación de la noticia.
Con ello nos quiere decir que una serie de elementos juegan, por regla, en la construcción de las noticias en televisión.El segundo gran fenómeno es el de los debates. Constituyen el rito más significativo de las campañas electorales. Son un requisito indispensable en las democracias actuales.
A ellos, los candidatos van a ganar, no a discutir, y de nuevo, la televisión se erige como protagonista porque representa la ventana al mundo de ese ritual, y es a la vez un juez que decreta ganadores y perdedores.El tercer elemento es el de la personalización de la política, la imagen y el nuevo liderazgo político. Centrarse en la figura y no en la institución es la tendencia actual seguida.
Las cualidades del político hoy en día constituyen, no una inteligente y congruente elaboración del discurso, sino su capacidad de mostrarse frente a las cámaras de televisión y de comunicar.La cuarta aportación de los norteamericanos al uso de la televisión en la comunicación política es el spot.
Es un elemento central del actual modelo de campaña electoral. Es la representación más elocuente del american style. Finalmente, el siguiente elemento está ligado a éste último, se trata del marketing político, que ha generado la irrupción de profesionales en el campo que, ajenos al mundo de la política, se colocan en el centro de ésta porque son los encargados de diseñar las estrategias de campaña del político. Con este telón de fondo, ¿Cómo se dibuja el escenario de la comunicación política en México?, ¿se detectan estas características en la manera en que los políticos diseñan sus campañas?, ¿se puede hablar de que la norteamericanización de la comunicación política es también una realidad en México?
Evolución de la comunicación política en MéxicoLos comicios de 1988 a 1997, la antesala de las elecciones de 2000Si la situamos en el contexto de la democracia, podemos decir que la historia de la comunicación política en México es reciente. Su nacimiento se remonta tan sólo a finales de la década de los ochenta. El marco fueron los comicios presidenciales de 1988 en los que el PRI por primera vez no logró la mayoría absoluta en el Congreso y obtuvo la Presidencia bajo serios cuestionamientos sobre la veracidad de los resultados.
El antagonista fue el Frente Democrático Nacional que, con Cuauhtémoc Cárdenas como candidato, disputó las primeras elecciones reales al Partido Revolucionario Institucional, lo que marcó el inicio de la espiral ascendente de la alternancia en México.Hasta antes de este proceso, el partido de Estado no se había visto en la necesidad de desarrollar una comunicación política porque, sencillamente, la oposición no existía. Antes de 1998, “... los procesos electorales no fueron sino meros ritos protocolarios para el acceso al poder político, donde los mecanismos y políticas autoritarias predominaron sobre los principios de pluralidad, libertad, democracia y respeto al estado de derecho” (Valdez, 2001: 13).
Si bien el avance logrado por la oposición en este escenario se debió básicamente al descontento social y a la tenacidad de la izquierda mexicana, y no al uso de técnicas de comunicación política, el proceso de 1988 evidenció a los políticos la necesidad de emplear herramientas de comunicación en las campañas.
A partir de ese momento se empezó a conformar el mercado electoral y los medios de comunicación comenzaron a abrir, aunque de forma muy limitada, sus espacios a la oposición. En 1988 se inició también la práctica de los sondeos de opinión con el propósito de conocer las tendencias de voto de los ciudadanos.
Entre 1989 y 1994, previo a las elecciones presidenciales de este último año, se celebraron comicios en distintos estados del país. Estos escenarios representaron nuevas oportunidades para el desarrollo de la comunicación política en México: iniciaron los primeros debates entre candidatos; publicistas y mercadólogos extranjeros irrumpieron en el escenario electoral; fueron abiertas las primeras consultorías de comunicación y de investigación de mercado especializadas en procesos electorales; y los políticos empezaron a hacer uso de la propaganda en radio, televisión y prensa para conseguir el voto.
Ya en 1994, el proceso evidenció la relación cada vez más cercana entre los políticos y la comunicación. En este marco se celebró el primer debate entre candidatos presidenciales, transmitido por radio y televisión a nivel nacional. Las pautas seguidas por el debate se apegaron al modelo europeo, con la intervención de los candidatos controlada por un moderador.
Propaganda, especialmente los spots de radio y televisión, para los que el Instituto Federal Electoral asignó un monto específico a cada candidato de acuerdo a la representatividad de su partido, y encuestas, las que empezaron a ser levantadas también por los propios medios, se colocaron como dos de las técnicas privilegiadas por los políticos.
Finalmente, nuevas tecnologías como el Internet debutaron como una novedosa vía de comunicación entre los candidatos y los ciudadanos.Más adelante, en 1997, año en el que por primera vez los ciudadanos eligieron al gobernador de la Ciudad de México y al congreso local, se desarrolló una fase más avanzada de la comunicación política en el país.
Las campañas electorales institucionalizaron plenamente el uso de diversas herramientas de comunicación política, los partidos crearon para estos comicios sus propias estructuras para la organización de sus campañas, como los spots. Por ejemplo, Cuauhtémoc Cárdenas, candidato de la izquierda, hasta antes de 1997 se había mostrado reticente a montar una campaña mediática, pero ya en ese año destinó un buen porcentaje de sus recursos para propaganda en televisión y radio. Los partidos pagaron también por el levantamiento de encuestas, ya no sólo como una forma de diagnosticar el voto sino también como un instrumento propagandístico2, y emplearon de forma más generalizada las nuevas tecnologías, no sólo el Internet, sino el telemarketing, además de que incorporaron sistemas digitales para la elaboración e impresión de su propaganda. Bajo este marco se llegó al proceso electoral de 2000.
Los comicios de 2000.
La puesta en escena de la comunicación política moderna en MéxicoDurante el 2000, las campañas políticas tuvieron una duración oficial de cinco meses. Iniciaron formalmente el 19 de enero y terminaron el 28 de junio de 2000. En ellas, Vicente Fox, Cuauhtémoc Cárdenas y Francisco Labastida derogaron más recursos que en ninguna otra elección nada más en propaganda en radio y televisión. Del total de gastos de campaña asignados por el Instituto Federal Electoral a cada uno3, alrededor de 130 millones de dólares entre los tres, los candidatos del PAN-Alianza por el Cambio, del PRD-Alianza por México y del PRI, destinaron el 70%, es decir, casi 100 millones de dólares, a spots4;Este monto se refiere solamente al tiempo oficial de las campañas.
El periodo previo, el de las precampañas, no fue considerado por el IFE, por lo que no existió un control sobre los recursos desembolsados durante ese tiempo. Si tomamos en cuenta que Vicente Fox inició su campaña en julio de 1997, no es aventurado deducir que, por mucho, rebasó el tope permitido por el Instituto. ¿Cuáles fueron los principales elementos de la comunicación política que emplearon estos candidatos?En el caso de Vicente Fox, con mucha razón su campaña ha sido calificada como la más inteligente frente a las de Labastida y Cárdenas.
Los objetivos de sus estrategas de apartarlo de la imagen y la ideología de su partido, de evitar que hablara como político y que más bien empleara un lenguaje sencillo y elaborara un discurso comprensible, de segmentar al electorado por grupos (esta elección fue el marco en el que, por vez primera, un político del PAN dirigió un mensaje televisivo a las mujeres), de manejar lemas rectores como “ya” y “el cambio que a ti te conviene” y de dirigir sus críticas sólo a Francisco Labastida y no hacer mención de Cuauhtémoc Cárdenas para centrar el debate sobre las posibilidades de triunfo sólo entre él y el priista, le reportaron sin duda buenos dividendos.
No es de extrañar que con esta estrategia pasara de ser conocido por el 15% del electorado, en junio de 1997, a ser identificado por el 70% en enero de 2000.La de Francisco Labastida también inició muy pronto, en agosto de 1999, con el proceso interno de su partido para elegir candidato presidencial.
Frente a Fox y Cárdenas, fue quien más espacios publicitarios contrató5. Su campaña se planteó como objetivo principal desvincularlo de su partido, del gobierno y de Carlos Salinas, de ahí que uno de los lemas principales de su campaña fuera “un nuevo PRI”. Y por absurdo que suene, en tanto que esto significaba descalificar el trabajo de su propio partido, otra de las frases centrales de su discurso fue “millones de mexicanos han sido invisibles para muchos políticos, eso no se vale”.
Otra estrategia del priista fue atacar a sus contrincantes, principalmente a Vicente Fox, pero no directamente, sino a través de otras figuras de su partido, como los candidatos al Senado. A diferencia de Fox, Labastida apareció en contados spots emitiendo un discurso; la mayoría de las veces sólo se mostraron imágenes de él en medio de concentraciones masivas, en un trato cordial y cercano a los asistentes.
De las pocas propuestas que ocuparon sus spots, hubo una que recibió muchas críticas y que consistió en prometer “inglés y computación para los niños”. Finalmente, su apariencia impecable, siempre vestido de traje y corbata, difícilmente ayudó a desvincular a Labastida de la imagen institucionalizada de los políticos del PRI.
Por su parte, y de acuerdo con su resistencia a dar prioridad a la campaña en medios de comunicación, Cuauhtémoc Cárdenas fue, de los tres, quien menos spots emitió. El objetivo de los publicistas encargados de su campaña en televisión fue mostrar una imagen sobria del candidato, y consecuencia de ello fue que el electorado de mayor edad se identificara con él y perdiera al de los jóvenes. Sus spots fueron, en su mayoría, sólo crónicas de sus mítines. En contraste con la de Vicente Fox, la campaña de comunicación de Cuauhtémoc Cárdenas no evidenció que su equipo hubiera realizado una segmentación de grupos, sino más bien que fue dirigida al electorado en general.
Su estrategia fue muy criticada en tanto que no mostró novedad con respecto a pasadas elecciones y porque, a pesar de haber concretado muchos logros como primer gobernador de la Ciudad de México, no los aprovechó para posicionarse entre las preferencias de los ciudadanos.
Los barómetros de la comunicación política electoral en México: los sondeos y las encuestasLos sondeos y las encuestas fueron los otros protagonistas de estas elecciones. Formaron parte medular de las campañas en tanto que fueron utilizados por los partidos y algunas veces elaborados como material, no sólo informativo sino propagandístico también.
Otros actores participaron igualmente en esta guerra de números. Pearson, S.A., GEO, Alduncin, Mund OS y Technomanagement fueron sólo algunas de las empresas que compitieron a lo largo del proceso por informar de las tendencias de voto del electorado. Pero los propios medios, como los diarios nacionales Reforma, El Universal y Milenio, así como los telediarios, también de cobertura nacional, “Noticiero”, “Hechos” y “CNI Noticias”, destinaron cada día un espacio para hablar de los resultados de una nueva encuesta o sondeo que ellos mismos levantaban, de tal forma que éstos se convirtieron, junto con las notas informativas, en la sustancia medular de los noticiarios durante el proceso electoral de 2000.
Aunque el IFE estableció al inicio del proceso la metodología que debía seguirse para la elaboración de sondeos y encuestas fiables, no todos cumplieron estrictamente con los requisitos, lo que no impidió que sus resultados fueran utilizados por partidos, candidatos y otros protagonistas del proceso según les conviniera. Y aún cuando en algunas ocasiones hubo variaciones significativas entre los resultados mostrados por los estudios de opinión, la mayoría de ellos colocó a Labastida y a Fox como los favoritos entre el electorado, excluyendo del debate a Cuauhtémoc Cárdenas.
Por último, otras herramientas utilizadas durante las elecciones de 2000 fueron el debate presidencial celebrado solamente entre los tres principales candidatos; el uso del Internet, así como los espacios de la neo-televisión utilizados por los políticos como foros para mostrarse ante el electorado, es decir, los shows televisivos de los cómicos Adal Ramones, Eugenio Derbez y Víctor Trujillo. No quiero terminar sin antes mencionar que, pese a la cantidad de recursos invertidos y a la implementación de estas técnicas de comunicación política, el porcentaje de abstencionismo aumentó en México en estas elecciones. Mientras que en las de 1994 participó el 77.16% de los electores, en el año 2000 votó el 63.9%.
Conclusiones
Una vez revisados los principales indicadores de la comunicación política en México, es preciso anotar algunas conclusiones. En primer lugar, que hoy la televisión comparte o incluso reemplaza a las instituciones políticas clásicas en las tareas de representación y promoción de la participación. En este tenor, los partidos políticos se han visto obligados a adaptar sus idearios al lenguaje televisivo para hacer visibles a sus representantes. Evidencia de ello es la forma que tomó el discurso y la cantidad de recursos que, aquí hemos mostrado, Vicente Fox, Cuauhtémoc Cárdenas y Francisco Labastida, desembolsaron en las pasadas elecciones sólo en propaganda televisiva.
Por otra parte, la importancia que ha adquirido la opinión pública representada por sondeos y encuestas, permiten anotar un par de evidencias de la manera en que estos barómetros de la comunicación política se están consolidando como un instrumento de lucha entre los políticos mexicanos. En primer lugar, que su realización y publicación está sometida a la conveniencia de los candidatos, pero también a la de otros actores con intereses en la elección, como son los propios dueños de los medios de comunicación en México.
Por otro lado, la urgencia de vigilar la rigurosidad de su elaboración, porque lo que tiene que ver con el uso constructivo que se le dé a su publicación, ya no es competencia de la legislación sino de la ética de los actores políticos.Con este telón de fondo, no se puede decir que en México la comunicación política está ubicada estrictamente en alguna de las fases de las que nos habla Mancini.
Justo por las inercias y complejidades heredadas por el sistema político y por la forma en que éste ha permeado la consolidación del sistema televisivo, es posible afirmar que en México sobreviven a la par rasgos de las tres fases históricas de la comunicación política. De la fase del aparato en tanto que la comunicación electoral, aún en los comicios de 2000, pasó a través del contacto garantizado por los aparatos de los partidos.
De la fase pionera en tanto que las funciones de los medios de comunicación mexicanos, y especialmente de la televisión, han estado supeditadas a los intereses de la clase gobernante . Y de la fase del poder de los medios en tanto que la televisión ha obligado a los políticos a adaptarse a su lenguaje.
Así, durante las campañas de 2000 fue posible observar que los candidatos contemplaron como parte de sus actividades la celebración de concentraciones multitudinarias, al mismo tiempo que presentaciones en programas de radio y televisión y, a la par de ello, se constató la incondicionalidad y redención de algunas cadenas al candidato oficial, Francisco Labastida.
Por otro lado, la forma que ha tomado la relación de los tres actores de la comunicación política, es decir los políticos, los medios y la opinión pública representada por los sondeos, ha alterado sin duda el curso de los procesos políticos en México, en tanto que unos y otros se esfuerzan por imponer su discurso a los ciudadanos. Ellos son su objeto y fin y son quienes definen su quehacer.
Aunque se piense en ellos en términos de votos, de audiencias o como parte de una adición de opiniones, es innegable que los ciudadanos constituyen la condición esencial para el mantenimiento de la democracia y, ¿por qué no decirlo?, para la supervivencia de los políticos, los periodistas y los sondeos.
El carácter cada vez más heterogéneo de la sociedad mexicana obligó a estos actores durante el más reciente proceso electoral, más que en ningún otro, a estructurar su discurso en función de las demandas de una multiplicidad de grupos. Y a pesar de los esfuerzos de políticos, periodistas e institutos de opinión por influir en el voto del electorado, el nivel de abstencionismo se elevó para esta elección con respecto a la de 1994, lo que hizo evidente que la credibilidad y la participación política no se construyen a través de los spots ni solamente en los momentos cruciales de la actividad política, es decir, en los procesos electorales.
Espacio de Daniel Jesús Carrillo Polanco
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jueves, 27 de septiembre de 2007
Opinión Pública
Por Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
¿Qué es la Opinión Pública (OP)?
Se trata de un concepto muy debatido. Hay muchas definiciones pero ninguna que abarque todas las posibilidades del concepto.
Como se puede notar Opinión Pública contiene dos componentes:
a) Opinión
b) Público
OPINION
Para Plátón opinión es un juicio de la apariencia, que resulta de un sentimiento, intuición o experiencia; es decir, se basa en perjuicios, predisposciones que no se basan en la razón.
La suma de oponiones individuales no representa a la OP, ya que implica un proceso que está en constante cambio, de ahí que es muy difícil sumar.
La OP se forma como producto social. No se ubica en un espacio totalmente claro.
El espacio público en donde se fundamenta la OP. La OP ocupa un espacio intermedio entre la esfera social y la esfera privada.
Entonces, la OP se forma en el espacio público que ocupamos leyendo periódicos, viendo la TV, mediante, mediante artículos de opinión.
En este proceso hay quienes participan como ACTORES y otro como EXPECTADORES (que no interactúan pero sí oyen y ven las noticias)
Las campañas políticas y las estrategias sirven para emitir mensajes y contramensajes con la intención de dominar el espacio público.
Es importante aclarar que dominar el espacio público no significa dominar a la OP, aunque si es un medio importante para lograrlo.
En el espacio público se debe garantizar el pluralismo de los medios y el pluralismo del sistema de partidos.
PUBLICO.
¿De qué público estamos hablando?
¿Todo? ¿Una parte? ¿Como políticos? ¿Como periodistas?
a) Público en su conjunto (la totalidad)
b) Público que vota
c) Público atento (que está pendiente de los mensajes políticos y de la actualidad)
Este puede ser SECTARIO (que sigue a determinados medios de acuerdo con sus intereses
partidistas o CRITICO que intenta fundamentar su opinión en diferentes medios.
NOTA. Cuando se emite un mensaje lo que queremos es que sea recogido por la mayor cantidad de gente, pero como políticos nos interesa que llegue fundamentalmente al público que vota.
d) Público activo
Son quienes configuran los asuntos políticos y la actualidad. Son los actores del proceso de la OP.
En este grupo están
LOS POLITICOS
LOS PERIODISTAS
Los primeros emiten mensajes contradictorios que luego son interpretados en diferentes sentidos por los segundos.
Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
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¿Qué es la Opinión Pública (OP)?
Se trata de un concepto muy debatido. Hay muchas definiciones pero ninguna que abarque todas las posibilidades del concepto.
Como se puede notar Opinión Pública contiene dos componentes:
a) Opinión
b) Público
OPINION
Para Plátón opinión es un juicio de la apariencia, que resulta de un sentimiento, intuición o experiencia; es decir, se basa en perjuicios, predisposciones que no se basan en la razón.
La suma de oponiones individuales no representa a la OP, ya que implica un proceso que está en constante cambio, de ahí que es muy difícil sumar.
La OP se forma como producto social. No se ubica en un espacio totalmente claro.
El espacio público en donde se fundamenta la OP. La OP ocupa un espacio intermedio entre la esfera social y la esfera privada.
Entonces, la OP se forma en el espacio público que ocupamos leyendo periódicos, viendo la TV, mediante, mediante artículos de opinión.
En este proceso hay quienes participan como ACTORES y otro como EXPECTADORES (que no interactúan pero sí oyen y ven las noticias)
Las campañas políticas y las estrategias sirven para emitir mensajes y contramensajes con la intención de dominar el espacio público.
Es importante aclarar que dominar el espacio público no significa dominar a la OP, aunque si es un medio importante para lograrlo.
En el espacio público se debe garantizar el pluralismo de los medios y el pluralismo del sistema de partidos.
PUBLICO.
¿De qué público estamos hablando?
¿Todo? ¿Una parte? ¿Como políticos? ¿Como periodistas?
a) Público en su conjunto (la totalidad)
b) Público que vota
c) Público atento (que está pendiente de los mensajes políticos y de la actualidad)
Este puede ser SECTARIO (que sigue a determinados medios de acuerdo con sus intereses
partidistas o CRITICO que intenta fundamentar su opinión en diferentes medios.
NOTA. Cuando se emite un mensaje lo que queremos es que sea recogido por la mayor cantidad de gente, pero como políticos nos interesa que llegue fundamentalmente al público que vota.
d) Público activo
Son quienes configuran los asuntos políticos y la actualidad. Son los actores del proceso de la OP.
En este grupo están
LOS POLITICOS
LOS PERIODISTAS
Los primeros emiten mensajes contradictorios que luego son interpretados en diferentes sentidos por los segundos.
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