viernes, 14 de diciembre de 2007

Iconoclastas del PAN

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación política y marketing Electoral

El reto: cuidar a la institución desde cualquier flanco

En estos momentos difíciles para Yucatán, a consecuencia del regreso de las viejas y dañinas prácticas priístas desde el gobierno, que con desparpajo son repetidas una y otra vez pero que al mismo tiempo son minimizadas o ignoradas por los mismos responsables, es mucho más urgente la demanda social de una oposición responsable y unida, pues sólo de esta manera se podría construir un contrapeso más legítimo a los abusos del poder.

Críticas de panistas contra panistas se han leído y escuchado en diferentes ámbitos públicos, y las filtraciones de información que se genera en reuniones privadas se han vuelto recurrentes, y quizá hasta son festinadas por sus autores, muchas veces desde el anonimato.

Sale sobrando decir que un partido es una institución pública y que, por tanto, sus acciones y decisiones necesariamente deben estar bajo el escrutinio público. De esto no hay la menor duda. Sin embargo, no se debe confundir la transparencia con la falta de disciplina.

Los intereses personales y/o de grupo son legítimos en una organización política de manera que deben ser atendidos y dirimidos ante las instancias creadas precisamente para esto. Entonces, si algo no le parece a alguien debe acudir a éstas y aportar pruebas. Para además, existen el diálogo y la negociación que son los instrumentos vitales para la acción política ¿Hacemos política desde arriba y desde abajo? La libertad de expresión no es sinónimo de autodestrucción.

La autocrítica debe ser entendida tal y como la define la Real Academia Española como “el juicio crítico que se realiza sobre obras o comportamientos propios”. Esto significa que este ejercicio debe comenzar precisamente con las acciones que cada quien realice en función del interés personal o de grupo.

Cada acusación y cada escándalo públicos de panistas -convertidos ya en auténticos iconoclastas (rompedores de imágenes)- por la defensa de sus intereses personales o de grupo y que se anteponen a la aspiración máxima de “Por una patria ordenada y generosa, y una vida mejor y más digna para todos” probablemente afecten a otros panistas, a las dirigencias, a ex funcionarios o a ex dirigentes contra quienes van dirigidas, pero el daño grave y real es para toda una institución que tardó más de 60 años para construirse una imagen de confianza basada en valores ¿Se ha reflexionado sobre esta situación?

¿Qué aporta o cómo afecta una denuncia pública contra el propio partido?, ¿Tengo pruebas para sostener lo que digo o sólo busco el impacto mediático que deje mal a otro militante o a otro grupo de militantes?, ¿Quién fue el que inició la agresión?, ¿Debo ser prudente o debo contestar y empeorar la agresión?, ¿Existen las instancias para dirimir las inconformidades?, ¿He recurrido a ellas?, ¿Son los medios de comunicación la instancia adecuada para dirimir las diferencias internas?, ¿Ayudan en algo al partido las filtraciones de información de asuntos internos?

¿En qué medida afectará a los panistas determinadas decisiones?, ¿Estoy dispuesto a reconocer una mala decisión?, ¿Hay respeto a los estatutos?, ¿Hay garantías para impartir justicia partidista?, ¿Hay a apego a los principios de bien común, solidaridad, subsidiariedad, respeto a la dignidad de la persona humana?, ¿El deseo y el esfuerzo de unidad es real y sincero?, ¿Tengo la capacidad de autocrítica y de aceptar mi responsabilidad o solo soy capaz de ver que la única culpa la tienen quienes no están de acuerdo conmigo?

Cualesquiera que sean las causas de las diferencias, en la medida en que la imagen y el prestigio de un partido –ganado a pulso durante décadas- se siga deteriorando ante los ojos de la sociedad por las acciones de los propios panistas en pleito, el único afectado es el PAN con daños que pueden ser irreversibles y, paradójicamente, el más beneficiado es el PRI que tanto deterioro le ha causado y le sigue causando a Yucatán.

Dicho de otra manera, las luchas internas de panistas contra panistas sólo abonan a la causa del PRI; es decir, los propios panistas en pleito le están haciendo la campaña anticipada al PRI. En vez de criticarse mutuamente, los panistas en conflicto deberían reflexionar sobre el futuro de la institución a la que pertenecen, sobre la necesidad de reenfocar sus energías a donde deben estar dirigidas y sobre la responsabilidad que tendrían que asumir ante posibles futuras derrotas culturales y electorales. Luego no se pregunten ¿qué fue lo que pasó? Las dirigencias y los dirigentes son transitorios, la institución no. Entonces debería cuidarse a la institución, desde arriba, desde abajo, o desde cualquier otro flanco. Este el reto. La sociedad así lo demanda

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
*Master en comunicación política y marketing electoral.

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