Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Social y Marketing Electoral
El logotipo oficial, una imposición más
La idea de institucionalizar una imagen de gobierno parecería buena cuando se dice que es con la intención de lograr ahorros en cada cambio trianual y sexenal, según se trate de ayuntamientos, legislaturas o el Poder Ejecutivo, a consecuencia de los cambios que implican en la papelería, pintado de bardas, etc.Pero antes de hablar de institucionalizar una imagen habría que entender ¿qué es institucionalizar? ¿Qué es un escudo o blasón? y ¿Qué es un ogotipo y cuáles son las finalidades de cada uno?Institucional es relativo a la institución y ésta implica el reconocimiento y la aceptación de cierta realidad social de un modo casi automático. De ahí que por antonomasia se aplica el término a deportistas, artistas o intelectuales que son reconocidos por su trayectoria con la siguiente expresión “es toda una institución en el ramo”. Lo institucional necesariamente tiene que ser algo representativo, perenne y, por supuesto, tiene que ser único.En cuanto a la imagen institucional de Yucatán existe ya hace muchos años. Durante el sexenio de Víctor Manzanilla Schaffer se sometió a concurso la creación de la misma y el resultado fue la aprobación del escudo heráldico o escudo de de armas de Yucatán.El blasón, que debe tener un significado propio, viene a ser un escudo que abarca ciertos requisitos como la cimera (parte superior), corona, soportes o tenantes, condecoración, el cuartel y el lema o divisa. Que vienen a ser los elementos heráldicos que lo acompañan.Heráldicamente, la descripción del ESCUDO DE ARMAS oficial de Yucatán es la siguiente: en campo de sinople, ciervo elanzado de oro, con sol moviente del mismo metal, surgiendo del ángulo siniestro del jefe. En punta: planta de henequén de oro, terrazada de piedras o lajas del mismo metal. Bordura de oro con dos arcos mayas y dos espadañas coloniales españolas, colocada en jefe y punta, diestra y siniestra, respectivamente.La supuesta “nueva imagen institucional” representada en un logotipo y que se pretende imponer para la posteridad no puede ser considerada como representativa de Yucatán porque esa imagen ya existe y está plasmada en el escudo de armas. No es correcto intentar generar “otra imagen institucional”. ¿Qué se pretende entonces? ¿Institucionalizar o desinstitucionalizar?
Los logotipos trianuales o sexenales tienen una finalidad muy distinta: la mercadotecnia política, enfocada a los planes de gobierno. Los logotipos deben surgir como la representación gráfica de una visión derivada de la estrategia que se llevará al cabo durante el efímero tiempo que durará el gobierno, previa investigación de las necesidades coyunturales que prevalecen en una sociedad en un momento determinado.Un ejemplo sería el siguiente: si una administración en turno se planteara como estrategia reducir los índices de pobreza, el estratega tendría que ver que el diseñador eche mano de su creatividad para que, de alguna manera, el logotipo oficial represente esa intención. Es una forma de comunicar con líneas, trazos y colores el propósito central de un gobierno. Es la comunicación gráfica resumida.Mientras el escudo o el blasón tiene como objetivo lograr la identidad institucional; es decir, la representación perenne de lo que es el Estado, el logotipo trianual o sexenal buscan un posicionamiento entre la gente según los propósitos legítimos y bien sustentados de cada administración. Dicho en otras palabras el logotipo no debe ser un simple adornito que se encarga o se “concursa” entre diseñadores, debe una representación estratégica de gobierno.Conclusiones:1. No es correcto hablar de una nueva imagen institucional porque simplemente ya existe. Muy sencillo: no debe haber dos imágenes institucionales para el Estado.2. El promover una imagen distinta de la que ya existe significa hacer una competencia innecesaria a la verdadera imagen institucional.3. Pretender que un logotipo sea usado por igual para todas las administraciones implica vulnerar ese derecho legítimo que debe tener cualquier gobierno de comunicar sus propósitos estratégicos mediante representaciones gráficas.4. Las administraciones, en cualquier ámbito, tendrían que entender que los logotipos no deben ser simples adornos caprichosos, sino que deben ser la representación de una estrategia sustentada en la investigación. Este es el problema en el uso de los logotipos.5. Habría que pensar en otros mecanismos para lograr ahorros en los posicionamientos gubernamentales, siempre que éstos estén bien planteados.Según consta en los archivos del Diario, el 21 de julio de 2007 la titular del Ejecutivo ofreció: “Los programas de mi gobierno no van a tener ninguna identidad, hasta que se concurse y por consenso con la sociedad se elija la imagen institucional del próximo gobierno”. Sólo para recordar que, al igual que sucedió con los “perfiles rectores”, la sociedad importó nada, pese a los ofrecimientos en contrario. Todo queda como una imposición más.
Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
* Master en comunicación política y marketing electoral
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