sábado, 23 de febrero de 2008

Falta de oficio político en Yucatán

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Social y Marketing Electoral


Se perdió una gran oportunidad

El encuentro entre legisladores del PAN y el Poder Ejecutivo ocurrido el lunes de la semana pasada, es digno de análisis para darnos cuenta de que la política en Yucatán sigue en pañales y probablemente quizá aún esté en etapa de gestación.

Por ahí alguien dijo que perdió dos horas de su tiempo por estar en ese encuentro. En realidad los funcionarios del Ejecutivo no perdieron dos horas, perdieron mucho más: la gran oportunidad de demostrar oficio político.

Un gobierno que se diga democrático, para el cumplimiento de sus objetivos tiene que analizar varios aspectos fundamentales: la eficacia, la eficiencia que son factores fundamentales para la competitividad, pero además es imprescindible analizar la viabilidad económica y la viabilidad política.

Me voy a referir únicamente a éste último concepto. La viabilidad política impone a un gobernante democrático a buscar acuerdos. Los proyectos que repercutirán hacia los ciudadanos y todos los grupos sociales tienen que surgir de acuerdos y de consensos.

¿Cómo saber con quién o quiénes debería negociarse para la consecución de consensos? La autoridad tiene que hacer un diagnóstico de su entorno para determinar quiénes son los actores sociales, políticos, religiosos y económicos con los que debe buscar el diálogo. Esto, como decía en otra colaboración, es lo que permite la gobernabilidad.

Una autoridad que de verdad sabe consensuar una política pública o todo un proyecto de gobierno –no con aparentes consultas o cuyos resultados después no son tomados en cuenta, como ocurrió con los famosos “perfiles rectores”- tiene mayores posibilidades de desarrollar su trabajo incluso con el apoyo o la crítica reducida de quienes no comulgan con su ideología. Claro, siempre y cuando se cumpla con otras premisas que son el respeto al estado de derecho y a las posturas de las personas.

Intentar que todos, absolutamente todos, estén de acuerdo con las decisiones unilaterales de un gobierno, “porque para eso soy la autoridad” o porque “no vamos a ser rehenes de una minoría”, es diametralmente opuesto a lo que debe hacer un político en un régimen democrático.

El fin último de la política, como lo escribe Eduardo Betancourt en su libro Gestión para gobiernos exitosos “es lograr el desarrollo armónico y sustentable de la sociedad”. Desarrollo armónico, es decir, sin confrontaciones o la menor cantidad de éstas gracias a los acuerdos logrados, y sustentable porque se puede defender con razones en el tiempo.

Esto sólo es posible cuando la autoridad en turno deja a un lado sus intereses sectarios y entiende que el diálogo es la herramienta por excelencia del quehacer político.

Sentado lo anterior ¿Qué pudimos observar de esa reunión?
1. La iniciativa de la reunión no se dio por invitación del Poder Ejecutivo del Estado, fue a consecuencia de una petición de los legisladores federales. La gobernabilidad la debe buscar quien gobierna, así de redundante.
2. Los funcionarios del Ejecutivo estatal no fueron con intenciones de dialogar, sino con deseos de “evidenciar” supuestas fallas en materia de seguridad de la administración pasado y para ello se prepararon. Yo creo que esto si implicó una pérdida de tiempo para ellos.
3. Las preguntas ¿a qué atribuye el gobierno del Estado los hechos de violencia insólitos ocurridos en los últimas semanas? ¿Cuáles son los planes para combatir el crimen organizado? y ¿Cómo se ejercerían los $1,000 millones destinados a este rubro? Hechas por legisladores federales tienen sustento y así las hubiera hecho un ciudadano sin cargo, debieron ser respondidas, pero se quedaron en mutis.
4. En cuanto a la afirmación hecha por la titular del Ejecutivo de que “espero que no sea nada más un afán para que salgan en la foto”, cabe señalar que los términos de la reunión en cuanto al día, hora y lugar, así como la asistencia o no de los medios de comunicación fueron fijados por ella misma.
5. La petición de diálogo fue con la señora gobernadora, pero se dio prácticamente con otros funcionarios, ya que ella, según informó el Diario, sólo dio la bienvenida y la despedida.
6. Dicen que una imagen dice más que mil palabras y la foto del Diario fue más que evidente la actitud de unos y de otros. Mientras una habla la otra ni siquiera ve a los ojos de su interlocutora.
Insisto, los funcionarios estatales no perdieron dos horas en un “intento” de dialogar, perdieron una gran oportunidad de demostrar oficio político y de que están para servir a todos los ciudadanos, sin importar colores o ideologías.
¿Habrá otra oportunidad de ver un episodio más afortunado para el quehacer político de Yucatán?

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Social y Marketing Electoral

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