sábado, 24 de mayo de 2008

Costosa demostración de “fuerza”

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral


Tácticas hitlerianas

Una de las representaciones de la opinión pública son las manifestaciones que deberían correr a cargo de la sociedad civil, entendida ésta como los grupos organizados con legitimidad para representar los intereses de determinados sectores.

Sin embargo, estudiosos de la materia han considerado que esta forma de representación de la opinión pública, desde hace muchos años, en la mayoría de los casos, es resultado de las manipulaciones oficiales.

Son los propios gobernantes quienes durante devenir histórico se han dado a la tarea de utilizar a la gente para crear un “ambiente favorable” a sus intereses, contando con el apoyo de medios masivos afines.

Cuando Hitler quería “legitimar” sus acciones convocaba a las conocidas “marchas patrióticas” en las que miles de alemanes salían a las calles a “manifestar” su “apoyo” al dictador.

Como buen propagandista, con esas concentraciones multitudinarias el creador de la cruz gamada enviaba señales para hacer creer al mundo que contaba con el “apoyo leal” de todos los alemanes. Pero tras bambalinas ¡pobre de aquel que se atreviera a no acudir al llamado! Esta fue una de las formas evidentes de manipulación de la opinión pública.

Estamos recordando hechos que ocurrieron entre 1933 y 1945, tiempo que duró el mandato del Führer, primero como canciller y luego como el tercer presidente de Alemania.

Prácticas de un gobierno totalitario y manipulador que deberían haber pasado a la historia, pero que, lamentablemente, siguen vigentes en pleno siglo XXI.

En cifras del Diario, más de dos millones de pesos habría costado el evento del PRI para celebrar la toma de posesión de su nuevo dirigente y el primer aniversario de su triunfo electoral en el Poder Ejecutivo. Balance no incluyó los gastos de publicidad en los medios de comunicación electrónica; es decir, pudo haber sido mucho más.

La policía calculó la asistencia de más de 10,000 personas a ese festejo en el Centro de Convenciones Siglo XXI, y los organizadores consideraron que fue de 15 mil. Para su transporte movilizaron más de 1,500 vehículos, entre autobuses, camionetas y taxis de esta ciudad y del interior del Estado. Se calculó que en ese evento se repartieron más de 12,000 tortas y cerca de 15,000 jugos o refrescos entre los asistentes.

¿Tanto dinero para qué? ¿Qué es lo que pretendió ese partido? ¿Engañar a la opinión pública como lo hiciera Hitler durante su mandato? ¿Qué de productivo dejó para el Estado y los yucatecos el haber gastado más de $2 millones como se informa?

Apenas dos días después el Diario dio a conocer otra nota en la que se señalaba que con poco más de $2.5 millones, siete mercados de la capital yucateca tendrán una nueva cara en breve, gracias a un programa de la Subdirección de Mercados del Ayuntamiento de Mérida que dará mantenimiento general a varias zonas.

Esto viene a dar una idea del beneficio social que esa cantidad de dinero pudo haber dejado para el Estado, pero que se utilizó para algo que sólo duró unas horas y sin haya representado beneficio alguno, más que la satisfacción ególatra de una elite.

Es obvio que, por cuestiones de mercadotecnia, todos los partidos busquen generar una imagen favorable para los eventos que organizan y es por ello que buscan la foto con mucha gente. El problema es cuando se incurre en excesos. ¿$2 millones para ganar la atención de algunos medios? ¿Tanto dinero para unas cuantas fotos y cuantas imágenes efímeras? ¿Habrán conseguido que la opinión pública se trague el cuento de que esa concentración es sinónimo de fortaleza y que la gente acudió de manera voluntaria a demostrar su apoyo?

Uno de los ofrecimientos hechos por el actual Poder Ejecutivo fue el siguiente: “Me comprometo con Yucatán a encabezar una nueva forma de hacer las cosas”. ¿Qué de nuevo tiene esto? ¿Es la forma de gastar el dinero en vez de aplicarlo para obras de beneficio social? ¿Ya está superada la pobreza como para darse el lujo que tirar a la basura tanto dinero público?

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral

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