Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
Los escenarios pueden ser diferentes
Mañana martes 20 se cumple un año de la derrota del PAN en Yucatán. En todo este tiempo, muchos -propios y ajenos- han criticado la actuación de este partido. Más allá de analizar que propiciaron los resultados adversos, el panismo debe replantear su actuación para revertir éstos.
Técnicamente hablando, fue muy claro que el PAN, en su proceso de elección interna, entró una profunda crisis que derivó en el alejamiento de unos y en la salida de otros liderazgos. Situación que todavía prevalece. Se cometieron errores. Algunos de ellos fueron reconocidos de inmediato, pero otros no.
El voto diferenciado en algunos municipios, pero principalmente en Mérida, se hizo presente Todo parece indicar que, dada la coyuntura negativa de su proceso interno, toda la carga de la derrota quedó contra Acción Nacional, situación que todavía prevalece. Encuestas posteriores apuntan que la opinión publicada influyó sobre la opinión pública.
Del otro lado de la moneda, casi nadie dio importancia a otros factores como la “ola roja” que consistió en la presencia visible, masiva e intimidatoria de gente ajena a nuestro Estado y la denuncia de presuntos registros ilegales en el padrón electoral de Yucatán de personas provenientes de otros estados, entre otras cosas. Todo esto quedó como Pecata Minuta.
En la página de YouTube fueron subidos vídeos de por lo menos tres jóvenes yucatecos que fueron detenidos e interrogados después de registrarse en el padrón de Quintana Roo. En todos los casos admitieron que fueron llevados ex profeso para abultar el padrón de ese vecino estado. Hubo el señalamiento de que fue un acto de reciprocidad entre priístas de Yucatán y de Quinta Roo. Esta denuncia implica hechos particularmente graves que siguen sin investigarse.
El PAN, a un año de su derrota todavía no se recupera de sus crisis internas y externas. Son inocultables las críticas de panistas contra panistas, y es lo que sigue propiciando que agentes externos continúen con los mismos señalamientos. Esta es la esencia misma de una crisis política.
Como lo escribí en un artículo anterior, el proceso interno para la elección de la nueva directiva del Comité Directivo Estatal del PAN representa una gran oportunidad para los panistas: la de llevar al cabo una contienda de propuestas y con resultados incuestionables.
Hay que reflexionar en torno a la siguiente pregunta: ¿soportaría el PAN una nueva crisis? ¿Qué resultados podrían esperarse en las elecciones federales de 2009 y en las de 2010 y 2012? Fue muy lamentable lo que sucedió el 20 de mayo de 2007, pero sería más triste que se repita una situación similar.
Vean lo que sucede en el PRD, que, hoy día, está inmerso a una crisis política que parece no hallar salida dada la radicalización de las partes en pugna. Nadie se mide en sus expresiones y sus propios dirigentes y candidatos se encargan de calificar su elección como un “cochinero”.
Los panistas deben estar conscientes que hay muchos espacios políticos ganados que deben ser conservados.
En Yucatán, el PAN gobierna -en 38 municipios- al 60% de la población total. La capital del Estado sigue siendo gobernada por Acción Nacional. La Presidencia de la República está en manos de un panista, cuyo trabajo es reconocido por la gran mayoría de los mexicanos, como ha quedado demostrado en varias encuestas.
El 20 de mayo de 2007 debe ser recordado más que como una derrota que desanime, como una lección para superar los errores cometidos y como una fuerte motivación para salir adelante con mayores bríos y defender todos los espacios ganados después de muchos años de lucha en condiciones de absoluta desigualdad.
De todos los panistas depende que los escenarios políticos cambien favorablemente para Acción Nacional. Vale la pena plantearse un escenario de victoria cultural y, ¿porqué no?, también de victoria electoral para los siguientes procesos.
Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
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