Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
El PAN debe ser el ganador
El próximo sábado 14 es el día “D” para el PAN. Se llevará al cabo el cambio de su dirigencia y lo que está en juego es mucho más que este simple hecho: está de por medio la recuperación de la credibilidad de sus actores y el fortalecimiento de la institución.
Acción Nacional —desde hace varios meses— se encuentra en una posición de elevada vulnerabilidad a consecuencia de sus procesos cuestionados interna y externamente. Los pleitos internos y las posturas radicales fueron la causa principal de los resultados adversos en los comicios de mayo del año pasado.
Las heridas del PAN fueron causadas por sus propios militantes y serán éstos mismos quienes pueden y deben sanarlas. Las crisis pueden ser generadas por la naturaleza o pueden ser inducidas por el hombre. Las primeras ocurren a consecuencia de fenómenos naturales como ciclones, terremotos, avalanchas, etcétera, y las segundas se dan por decisiones y actitudes inadecuadas de las personas.
Es fácil entender que en Acción Nacional la situación de crisis no se generó porque haya sufrido la presencia de un huracán o de otro fenómeno natural, se trata de una crisis inducida por las propias personas. Pero lo más terrible es que la debacle no fue ocasionada por personas ajenas, fueron los propios panistas quienes la generaron.
Grupos con posturas inflexibles causaron la molestia de muchos. Otros se dijeron desilusionados. Muchos abandonaron la causa y otros más decidieron ir contra la propia institución. ¿Quién podría pensar en un triunfo electoral bajo estas condiciones? ¿Alguien de verdad creyó que aún así se podía ganar? Si eso ocurría en el interior del PAN, ¿qué creen habría ocurrido en la sociedad?
¿Causas externas? Ya había comentado que también las hubo y muy graves, pero con un panismo cohesionado cualquier prueba, como el relleno de ánforas por gente ajena a Yucatán, hubiera sido superada.
Desde los tiempos más remotos de la historia de la humanidad, las divisiones son causas claras de cualquier derrota, de ahí el adagio de “divide y vencerás” o la frase tan mentada: “Nos agarraron divididos”.
Eso fue precisamente lo que ocurrió en Acción Nacional: llegó a un proceso electoral con una profunda división que fue capitalizada por su principal oponente.Mientras los panistas se peleaban y hacían mítines y declaraciones ofensivas entre ellos mismos, mientras circulaban rumores y se daban filtraciones mediáticas de los unos contra los otros, el PRI aumentaba sus posibilidades de triunfo.
Antes de las elecciones lo que en realidad se perdió fue el rumbo. En una organización en la que sus integrantes no comparten la misma visión cada quien irá, con buena o con mala intención, por donde mejor le parezca.
Lo que está de por medio en la elección del sábado 14 no es ver qué persona gana, sino lograr que sea la institución la que obtenga credibilidad. Ésa será la verdadera causa de cualquier festejo posterior en el que todos digan: ¡ganó el PAN! En otras palabras, la institución debe ser la que triunfe por encima de todo. ¡Es al instituto al que hay que levantarle las dos manos! ¿Es difícil lograrlo? Dependerá de todos y cada uno de los participantes: árbitro, votantes, candidatos y electores. ¿Cómo? Con respeto a las reglas del juego, respeto entre ellos mismos y reconocimiento de quien obtenga la mayor cantidad de sufragios. ¿Es difícil lograrlo?
¿A qué panista no le dolió la derrota del 20 de mayo? Esa experiencia tan amarga debe ser aleccionadora o de plano no sirvió de nada. ¿Qué panista desea repetir la misma experiencia de ver resultados adversos? Que levante la mano. ¿Qué panista desea seguir generando división en vez de cohesión? ¿Qué panista quiere que el PRI gane todos los distritos federales en las próximas elecciones? ¿Qué panista quiere que se pierda Mérida en 2010? Que se descubra y asuma su responsabilidad histórica de las posibles derrotas culturales y electorales.
En un escenario de división y de enfrentamiento, como el que ocurrió el 20 de mayo, todo puede pasar. En un escenario de unidad y concordia se avizorará un mejor panorama para, por lo menos, retener con lo que ya se cuenta y muy probablemente para recuperar posiciones y más adelante para ganar nuevas.— Mérida, Yucatán
Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
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