lunes, 23 de junio de 2008

Instituciones sin agenda política

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral

Ante la falta de estrategia

Para cualquier organización, más aún las de carácter político, resulta un verdadero reto funcionar de acuerdo con una estrategia que es la que determina el rumbo que debe seguir para la consecución de sus objetivos fundamentales, los cuales surgen de una tarea de investigación y de la aplicación de diversos métodos de análisis y de diagnóstico.

La estrategia originalmente es un término militar. El diccionario de la Real Academia Española lo define como “el arte de dirigir las operaciones militares”. Posteriormente, este concepto fue adoptado en el ámbito político y empresarial, de ahí la segunda acepción: “Conjunto de las reglas que aseguran una decisión óptima en cada momento”.

Sobra decir que un estratega militar jamás tomaría decisiones a ciegas, sino que necesariamente debía tener el conocimiento de las condiciones del campo de batalla, del número de activos enemigos y propios, de la cantidad de armas propias y ajenas, y de los flancos débiles y fuertes, también propios y ajenos, entre muchas otras cosas más.

Por ello es imposible hablar de “estrategia” sin que antes exista una tarea de inteligencia o de investigación previa, que aporte los insumos necesarios para la mejor toma de decisiones, en cuanto al rumbo que se debe seguir. Es decir, la estrategia es la que determina todas las acciones o tácticas que deben ejecutarse.

Ningún estratega se atrevería a meterse a un campo de batalla que le sea totalmente desconocido porque seguramente sufriría una emboscada con pérdida de muchos efectivos, o tampoco provocaría un enfrentamiento considerando que el número de soldados propios es muy inferior a los del enemigo.

Menos iría con pistolitas a un enfrentamiento en donde el enemigo posea armas más grandes o sofisticadas.Trasladado al ámbito político, un estratega debe tener en sus manos estudios de percepción ciudadana, debe tener la capacidad de priorizar los problemas —si es que cuenta con un sentido de la realidad—, debe conocer las debilidades y fortalezas propias y ajenas, y debe tener el conocimiento del contexto.

Sólo de esta manera estaría en condiciones de determinar cuáles serían las tácticas o acciones concretas a seguir.Tener toda la información es un gran paso. Sin embargo, los expertos señalan que el hecho de que se tenga toda esa información no es garantía de éxito si no se tiene la capacidad de saber utilizarla de la manera correcta. Entonces una estrategia que surja de una mala interpretación de la información puede ser un haraquiri.

A la gran mayoría de las autoridades se les acaba su trienio o sexenio sin estrategia. Al no conocer cuáles son los problemas más profundos que afectan a los ciudadanos, simple y sencillamente no están en posición de atenderlos. Y si los conocen y no los atienden, entonces ya es otra cosa. Sin información previa se pueden ofrecer y hacer miles de cosas que quizá pudieran ser plausibles, pero que carecen de un sentido político; es decir, no tienen significado real para la gente.

La estrategia siempre está implícita en la visión de una organización que, a su vez, se plasma en un eslogan, como una medida para que todos, propios y ajenos, la conozcan. Es así como un gobierno o un partido político estaría en condiciones de lograr un posicionamiento correcto entre sus audiencias.Ante la falta de una estrategia central, gobiernos y partidos se convierten en entes que sólo aciertan a reaccionar.

Sin estrategia, las organizaciones políticas no son capaces de generar una agenda propia. En vez de tomar la delantera siempre van detrás de la llamada “agenda setting”; es decir, se limitan reaccionan a los temas que los medios masivos de comunicación imponen en la esfera pública.

Es común que los políticos y las autoridades hablen de “estrategias” pero siempre confunden la estrategia con las tácticas. La primera define el rumbo y las segundas vienen a ser las acciones concretas para alcanzar la visión.La sociedad ya cambió en calidad y en cantidad. Hoy más que nunca se requieren instituciones públicas capaces de funcionar de acuerdo con rumbos bien claros y definidos en función de las necesidades fundamentales que la sociedad requiere.— Mérida, Yucatán.

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral

No hay comentarios: