lunes, 2 de junio de 2008

A todos los políticos

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Social y Marketing Electoral

Reconozcan que tienen que cambiar

La historia de nuestro país debe ser referente para entender la necesidad de que todas las fuerzas políticas, aún por minortarias que sean, deben ser incluidas. La exclusión de grupos y de personas es la característica fundamental del autoritarismo. La cerrazón y el abuso del poder de facto sólo ha generado conflictos y desencuentros con pérdida de vidas.

El presidente Porfirio Díaz logró años de estabilidad en el país pero bajo un régimen autoritario que pronto se vio agotado ante las enormes desigualdades políticas y económicas. La cerrazón fue la causa de la Revolución Mexicana que fundamentalmente reclamaba una vida democrática. De ahí el lema maderista de "Sufragio efectivo no reeleción".

Sin embargo, el derrocamiento del gobierno autoritario dio paso a otros episodios de violencia que parecian inacabables. En cada coyuntura electoral, las sucesiones presidenciales se dirimían en los campos de batalla y después se legitimaban con "elecciones" que venían a confirmar la hegemonía de quien había vencido en el enfrentamiento bélico.

Muy pronto el principio maderista fue violado por los propios revolucionarios con la reelección de Alvaro Obregón, quien ya siendo presidente electo por segunda ocasión fue asesinado a balazos en el restaurante La bombilla. Así transcurrieron muchos años de convulsión: motines, balazos y traiciones.

Tras la muerte de Obregón, Plutarco Elias Calles toma la iniciativa de aglutinar a todas las fuerzas armadas en un solo grupo: el PNR, con la idea de que se dejen de matar entre ellos mismos y a cambio busquen modos "civilizados y políticos" de repartirse el poder.

Es cuando surge en México el llamado "Maximato" ya que todo el poder quedó en manos de una sola persona, el propio Calles; quien, sin embago, en una nueva traición fue exiliado por Lázaro Cárdenas. Después, el PNR se transformó en el PRM y finalmente quedó con las siglas actuales del PRI.

La Revolución combatió a un régimen autoritario pero dio pie a otro igual, sin embargo, a diferencia de otros regímenes similares de América Latina, el PRI fue deliberadamente incluyente pero con muchos sesgos. Este partido ofrecía a todos sus sectores infraestructura, paz social, salud y educación pero de ninguna manera democracia.

En su momento, este sistema funcionó bien generando amplias redes de clientelismo. Las reglas eran my claras: y todo aquel que las respete era beneficiario del sistema.

Al mínimo síntoma de rebelión, el PRI activaba mecanismos cooptación (entrega de prebendas) y si estos no funcionaban entonces procedia la represión selectiva. Las elecciones era rituales poco atractivos ya que vencidos y vencedores estaban predeterminados.Este sistema autoritario funcionó al grado que de 1958 a 1970 ocurrió lo que se conoce como el "milagro económico" que se caracterizó por el desarrollo económico del país con índices muy elevados.

En la medida en que la poblacion va creciendo junto con la diversidad de ideas, el sistema hegemónico y autoritario comienza a dar muestras de inevitable desgaste. La represión estudiantil que terminó con la matanza y el encarcelamiento de cientos de estudiantes en 1968, bajo el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz, fue la muestra clara. Este hecho vino a constituirse en un parte-aguas en la vida política y social de México. Una vez más, el autoritarismo era la fuente principal de una convulsión política.

Grupos minoritarios identificados con corrientes izquierdistas, ante la falta de espacios en la vida política, decidieron integrar grupos guerrilleros que durante el gobierno de Luis Echeverría Alvarez fueron reprimidos en lo que se conoció como la "guerra sucia", ya que se decidió combatir la ilegalidad con más ilegalidad.

La crisis política pasó por un hecho de triste historia: la postulación de José López Portillo como único candidato a la presidencia del país. Era urgente entender y atender esta situación.

De no ser por Jesús Reyes Heroles, quien promovió la reforma electoral de 1977, aún con muchas imperfecciones, se logró, mediante la inclusión, encauzar incluso a la mayor parte de los grupos guerrilleros a la vida política. Una vez más la historia nos enseña como la inclusión, desactivó movimientos sociales que pudieron derivar en situaciones trágicas e inimaginables para el país.

En Yucatán, el PRI llega de nuevo al poder y contra los ofrecimientos de hacer las cosas de una manera diferente, en realidad viene a repetir los mismos errores cometidos: generación de redes clientelares mediante programas asistenciales, la represión consentida contra quienes no son afines a su grupo, como ha ocurrido en Conkal, Sotuta y recientemente en Chichimilá, la exclusión absoluta de los partidos de oposición, el uso de algunos medios masivos para acallar voces en contrario, y la violación de numerosos ordenamientos incluyendo a la propias constituciones local y federal.

Sin embargo, no puede pasar desapercibido que los propios partidos de oposición están viviendo momentos en donde la exclusión se está volviendo algo "normal". La falta de inclusión de ideas y la radicalizacion de posturas son los factores que impiden, de manera fundamental, la existencia de una oposición responsable y fuerte. Como ha ocurrido en los episodios históricos antes descritos, la exclusion sólo ha sido generadora de problemas y de crisis.

Es menester recordar que el fin último de la política -que no la grilla- es lograr el desarrollo armónico y sustentable de la sociedad. Y esto sólo puede ser posible mediante una actitud incluyente en la que prevalezca el respeto mutuo y el diálogo permanente entre todos los actores politicos. No hay otro camino.

Señores políticos, hagan a un lado sus rencores y actitudes radicales, inyéctense una buena dosis de humildad y reconozcan que tienen que cambiar para trabajar a favor de la sociedad. La historia puede ser muy diferente a la que ya hemos vivido.

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