domingo, 6 de julio de 2008

A construir la victoria

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral

¡Manos a la obra!

Con el cambio de la dirigencia estatal en el Partido Acción Nacional, ocurrida el 14 de junio pasado, comienzan a percibirse nuevos aires, nuevos bríos y nuevas esperanzas entre los panistas que podrían comenzar a derivar en la construcción de mejores escenarios.

Hoy podemos escuchar de la boca de militantes expresiones de reconocimiento de errores, entre ellos el haber incurrido en una excesiva confianza que derivó en soberbia. “Todos, en mayor o menor medida, tuvimos la culpa de lo ocurrido”.

Las encuestas arrojaban que el PAN, antes de la definición de sus candidatos para el anterior proceso estatal, tendría un triunfo indiscutible. Además, el primer gobierno panista terminaba con un alto índice de aceptación. El triunfo de Felipe Calderón Hinojosa en la Presidencia de México y el retroceso del PRI a tercera fuerza política nacional, fue otro factor que “confirmaba” que el triunfo en Yucatán ya “era un hecho”. Estos factores dieron pie al exceso de confianza.

Y vino la soberbia. Muchos militantes se sintieron tan seguros que creyeron que podían darse el lujo de dividirse. Alguien afirmó que de cualquier forma el PAN iba a ganar con cualquiera. Los conflictos brotaron por todos los rincones del Estado y muchos terminaron en renuncias o en contracampañas. Bajo este contexto, el riesgo de perder espacios electorales se hacía más inminente. Todo mundo lo percibió menos los panistas.

Adherentes y activos estuvieron tan ocupados en sus pleitos internos que gastaron esfuerzos de unos contra lo otros, en vez en enfocarlos contra el verdadero adversario.

La división interna debilitó al PAN al grado de perder espacios que había ganado durante muchos años de lucha.

Tras las elecciones del 20 de mayo entonces vino el desánimo, la desesperación y el dolor. El PAN ya no estaría en el Palacio de gobierno, también dejó de ser mayoría en el Congreso y de 50 municipios gobernados pasaría a 38. Y Mérida, como municipio, se retuvo por una minoría de votos, sin dejar de considerar que en realidad se perdió en la votación estatal.

A partir de entonces, hubo decenas, si es que cientos, de reuniones de catarsis, pero ahí quedaban ¿Quién hacía algo salir de esta crisis emocional derivada de la crisis política?

La lección fue muy clara, podrá haber muchos factores favorables, pero la división interna fue y puede seguir siendo determinante para la debacle electoral.

¿Aprendimos la lección? ¿Qué estamos dispuestos a hacer para que no se vuelvan a repetir los mismos escenarios? ¿Qué vamos a hacer de manera concreta para que la reconciliación entre panistas sea un hecho? ¿Podemos demostrar humildad y acercarnos de nuevo con quienes tuvimos diferencias? ¿Entendimos que los adversarios no son los propios panistas? ¿Queremos vivir otra elección dolorosa o queremos salir a la calle a festejar otras victorias?

Señores panistas, ya es hora de dejar de lamentarse por lo ocurrido. Es hora de dejar a un lado los rencores y los pleitos internos. En cambio es hora de pasar de las críticas a las ideas, pero, fundamentalmente, a las acciones. Entre todos podemos construir un escenario de victoria ¡Manos a la obra!

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral

No hay comentarios: