Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
Recordemos un poco de historia
La reciente encuesta de Wilsa, dada a conocer por el Diario de Yucatán, revela una realidad política más no una realidad en cuanto a resultados. No confundamos las cosas y no pretendamos comparar peras con tamarindos.
Se midieron percepciones sobre popularidad y sobre aceptación, que bien se gana con una buena proyección de imagen y, sobre todo, mediante programas de asistencia inmediata. Ambos aspectos han sido bien manejados por la actual administración.
De ninguna manera, esa aceptación significa que sea a consecuencia de que se estén resolviendo de fondo y de manera permanente los problemas más profundaos de Yucatán y de los yucatecos.
Todo parece indicar que nos hallamos frente a un casos típico de manipulación mediante el uso de técnicas de mercado, en donde la venta del producto se logra mediante imágenes, emociones, señales y esperanzas.
La cultura generada durante 70 años de hegemonía priista fue la de la dádiva, la de la inmediatez, la del asistencialismo y la del clientelismo. Así fue como durante muchos años se mantuvo el control de las masas. Aquel que osara salirse de las reglas del sistema primero era cooptado y si aún así no se alineaba entonces era reprimido.
Es esa cultura que todavía sigue vigente en nuestro Estado y en nuestro país, quizá ya no tan arraigada como antes, pero sigue entre la gente y eso es lo que explica porqué un gobernante puede lograr un elevado nivel de aceptación. Sólo que hoy día ya es solo por las dádivas que se reparten, sino que además se cuenta con la ayuda de novedosas herramientas como la mercadotecnia.
¿Es difícil recordar qué resultados dejaron al país y al Estado esas medidas populistas y demagógicas? ¿Por qué el país y el Estado siguen sumidos en la pobreza? ¿Fue a consecuencia de seis años de un gobierno panista o por 70 años de gobiernos priistas?
Lamentablemente, las acciones de gobierno basadas en el inmediatismo con fines populistas para la mayor cosecha de votos jamás han redituado en un desarrollo sustentable. De poco o nada sirve gastar miles de millones de pesos en apoyos que jamás resolverán la pobreza.
¿Qué es lo que en realidad debería presumir un buen gobernante? En vez de vanagloriarse de que más gente recibe zapatos y colchas, debería ocuparse para que más ciudadanos, gracias a políticas públicas, estén en condiciones de adquirir esos mismos productos y otros más con sus propios recursos.
En otras palabras, en la medida en que menos dádivas se entreguen a la gente (zapatos, colchas, coas, semillas, alambres de púas, etc.) será un claro indicativo de que nos encontramos frente a un gobierno que va por el camino correcto; es decir, frente a un gobierno exitoso.
La triste expresión de “despensa mata obra”, es una realidad en el aspecto electoral. ¿Cómo es posible que a estas alturas siga ocurriendo esto? Esto es lo que el regreso del PRI está promoviendo en Yucatán. Un retroceso.
Es la cultura del partido surgido de la Revolución. No importa que la gente siga arruinada, no importa el desarrollo sustentable del Estado, lo que importa es ganar elecciones a costa de lo que sea. Como que la historia no nos ha enseñado mucho.
Lo que valdría comparar no es el nivel de aceptación entre la actual gobernante y el anterior, lo que hay que cruzar son los resultados reales entre lo hecho por una y lo hecho por el otro. Pero también hay que valorar en qué condiciones se inició cada administración en cuanto a recursos recibidos, en cuanto a niveles de modernización administrativa, etc. ¿Cuánto se gastaba en un informe del sexenio anterior y cuánto se gastó ahora?
Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
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