lunes, 25 de agosto de 2008

Yucatán requiere un “golpe de timón”

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral


Debe provenir de la sociedad civil

Dada la situación política extraordinaria y complicada en la que hoy día se encuentra el Estado, se requiere de “un golpe de timón” –que los ingleses conocen como “turnaround”- que significa dar un giro determinante para lograr un cambio de dirección.

Expertos coinciden en que con “un golpe de timón” decisivo es posible lograr que una organización a la deriva tome rumbo hacia aguas prósperas. Es urgente y necesario adentrarse a diferentes posibilidades.

Los hechos históricos revelan que las grandes organizaciones no pueden autorreformarse sin un líder fuerte con objetivos concretos y con la experiencia necesaria para alcanzarlos.

Ante esta posibilidad de corregir el rumbo, el PAN puede y debe tener un papel determinante, pero está claro que no podrá hacerlo solo, sino que requiere de manera medular la participación de la sociedad.

Un estado que se precie de ser democrático no debe limitarse al simple ejercicio del voto. En una colaboración anterior apuntamos que Yucatán es claro ejemplo de lo que los estudiosos denominan “democracia defectuosa” que abarca a los regímenes que no han llegado a la consolidación de una democracia liberal, pero que, al mismo tiempo, ya no son autocráticos porque, al menos, funcionan bajo el régimen electoral; es decir, llegan al gobierno quienes fueron votados y los resultados no se falsifican de manera sustancial. ¿Y que es democracia liberal?, según Walter L. Bernecker, autor de Transición Democrática y Anomia Social, es aquella que reúne factores mínimos como: a) Inclusión de la ciudadanía, b) Libertad de Asociación y de Información, c) Gobierno con representantes electos, responsables y controlables, d) Reconocimiento de los derechos humanos y cívicos, e) Garantías del Estado de Derecho y f) Elecciones libres y honestas. ¡Qué lejos estamos de ser un estado auténticamente democrático!

Esto es lo que da sustento a la urgente necesidad de que la sociedad civil participe más en la vida pública. Para alcanzar los niveles de un estado democrático, los ciudadanos deben estar incluidos, pero más allá de la inclusión deben constituirse como agentes de control de las autoridades y de los partidos políticos.

La sociedad no debe mantenerse ajena al actuar de los partidos políticos, más aún si tomamos en cuenta que reciben financiamiento público proveniente de los impuestos que pagan los ciudadanos.

La sociedad no debe mantenerse ajena al actuar de las autoridades pues son quienes recaudan y ejercen el dinero de todos los mexicanos y de todos los yucatecos.

Pero más allá del aspecto económico, la sociedad no debe mantenerse ajena a los resultados que den o dejen de dar los partidos y las autoridades. La sociedad civil tiene la facultad, pero sobre todo tiene la obligación de exigir un crecimiento armónico y sustentable del Estado.

La sociedad civil no puede quedar como simple espectadora ante acciones de gobierno que sólo vienen a profundizar la pobreza y a sumir más y más en lo social y en lo político a miles de yucatecos. La sociedad no debe mantenerse al margen de acciones gubernamentales que sólo buscan obtener nuevas victorias electorales mal gastando los recursos públicos.

La sociedad civil debe asumir su papel e interesarse más para que nuestro sistema político funcione como una auténtica democracia, de modo que los partidos políticos de oposición se constituyan en instancias con la legitimidad requerida para que sean el contrapeso de las autoridades.

Las acciones clientelares a cambio de apoyos minimalistas para perpetuarse en el poder sólo ha generado graves daños sociales, morales y políticos, no al PAN o a otro partido político, sino al país y al Estado; es decir a la sociedad.

Paradójicamente, los supuestos beneficiarios de los apoyos asistencialistas -los más agraviados económicamente- son quienes más salen perjudicados. Por ello, ese “golpe de timón” para cambiar el rumbo de la historia debe provenir de la propia sociedad.

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral

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