sábado, 13 de septiembre de 2008

A 69 años de la fundación del PAN

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral

¿Victorias culturales o victorias electorales?

Hoy se conmemora un aniversario más de la fundación del Partido Acción Nacional, instituto que surgió como un auténtico contrapeso contra los abusos del poder y con la misión de lograr una Patria ordenada y generosa y una vida mejor y más digna para todos.

A 69 años de su fundación, es momento oportuno de reflexionar sobre los grandes anhelos de los fundadores y de los luchadores del panismo como Manuel Gómez Morín, Adolfo Chistrilieb, José González Torres, Eutimio Camacho, Efraín González Luna, Carlos Castillo Peraza, Manuel Clouthier del Rincón y Víctor Manuel Correa Rachó, entre muchos otros, que no menciono porque no me alcanzaría el espacio.

El PAN surge sobre la base de cuatro principios: solidaridad, subsidiariedad, bien común y respeto a la inminente dignidad de la persona humana. ¿Por qué es importante señalar esto? Por la sencilla razón de que el partido surgido de los balazos, las traiciones y los asesinatos repartía de todo: dinero, dádivas, empleo y hasta tierras, pero sin democracia y sin el más mínimo respeto a los ciudadanos. Los ciudadanos eran instrumentos para la legitimación de quienes estaban en el poder. El objetivo del revolucionario es, como dijo el diputado Juan Vargas en la Ley de Herodes, “mantenerse por siempre y para siempre en el poder”.

En cambio, el objetivo central e inmediato del PAN no era ganar elecciones y obtener espacios de poder. Su misión era convertir a las personas en ciudadanos con capacidad suficiente para pensar y para decidir en lo individual y de manera colectiva. Era ganar batallas culturales.

Para los fundadores del PAN los espacios de gobierno –de cualquier ámbito- no son otra cosa que los medios o instrumentos desde los cuales se puedan hacer vigentes sus principios y sus valores. Es decir, no se buscaba el poder por el poder, sino el poder para servir.

Desde que el PAN surgió en 1939, en el camino en la lucha por la democracia muchos panistas perdieron su patrimonio, su libertad y en muchos casos hasta la vida, y lo hicieron de manera sacrificada ya que estaban conscientes de que no tendrían espacio alguno en los cargos públicos.

¿Hasta que punto conocemos la historia del PAN?, ¿Entendemos y asumimos lo que los fundadores propusieron para alcanzar una patria ordenada y generosa y una vida mejor y más digna para todos?, ¿Encarnamos los valores?

Hoy día, parece que muchos de quienes forman parte del padrón panista, no se acuerdan, no conocen o lo que podría ser peor, que, no obstante la conocen, no están dispuestos a asumir esta doctrina que dejaron como legado los fundadores. Todos enfocan sus baterías para ganar a costa de lo que sea tal o cual candidatura, y cuando no la obtienen entonces vienen las actitudes priístas. Y peor aún, ya en el puesto público se olvidan de que son panistas y hacen a un lado los estatutos y los principios panistas.

Vale la pena recalcar algunos conceptos vertidos por el presidente nacional del PAN; Germán Martínez Cázares, en su reciente visita a Yucatán con motivo de un homenaje a Carlos Castillo Peraza, en el marco de los festejos del aniversario del PAN, quien entre otras cosas señaló: “No hay nadie que sea depositario de los principios de doctrina del partido. Esos que dicen que son los depositarios de la doctrina del partido son los que empiezan a generar los conflictos en el PAN. El bien común es deliberado entre todos, de lo contrario es bien de un grupo faccioso”.

El dirigente también advirtió: “De nada sirve recitar los principios del PAN si no los encarnamos, si no los vivimos y si no los hacemos realidad. Y los principios –agregó- deben animar políticas públicas y conductas personales si no ¿Para que sirven?”

Cuando muchos dicen “hay que regresar a nuestros principios” debe entenderse de la siguiente manera: antes de pensar en victorias electorales, los miembros activos deberían pensar en la necesidad de asumir y de encarnar con toda seriedad la gravísima responsabilidad de ser auténticos panistas.

El alejamiento o desconocimiento de los principios de doctrina es lo que también ha propiciado actitudes laxas que han motivado violaciones a los estatutos y a los órganos internos de gobierno. Es lo que ha propiciado renuncias por no ganar espacios de poder. Es lo que ha propiciado la creación de grupos y “corrientes” internas. Es lo que ha propiciado que el PAN esté como está: lastimado y dividido.

¿Y los ciudadanos? Ellos simplemente han quedado como espectadores de las desavenencias internas. Al respecto el líder nacional del PAN también apuntó lo siguiente: “los ciudadanos nos ven y no se equivocan, un partido que no se gobierna a sí mismo, no tiene autoridad para pedir el gobierno a los ciudadanos”.

Hagamos una reflexión y un análisis respecto a lo que querían los fundadores del PAN y respecto a lo que lucharon muchos héroes en pro de la democracia y a lo que realmente está sucediendo dentro hoy día de este instituto. Y festejemos lo que tengamos que festejar.

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral

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