Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
154 aniversario
El Himno Nacional Mexicano, composición musical de Jaime Nunó, constituye una hermosa obra, que, no obstante la complejidad de su interpretación, debería ser interpretada tal y como fue escrita.
Nuestro Himno es una pieza universal plasmada en una partitura en donde las notas y demás signos musicales indican cómo debe ser interpretada en cuanto a velocidad, en cuanto a tiempos, en cuanto a la gravedad o agudez de las notas, en cuanto a matices y en cuanto a ligaduras o melismas -que vienen a adornar la pieza-, entre muchas otras cosas.
Lamentablemente, son muy pocas personas que conocen en realidad esto. Cada quien lo interpreta como cree o como puede. Es cierto que en las escuelas, incluyendo las bilingües, existen concursos en los que se califican algunos de estos aspectos, pero a todas luces resulta insuficiente.
¿Hay la obligación o no de conocer y de interpretar musicalmente nuestro Himno Nacional? Quizá la respuesta sea: no soy cantante y menos músico profesional. ¿Es ésta argumentación suficiente para no conocer al menos que estamos mal interpretando uno de nuestros símbolos patrios? Sin embargo, la ley sobre los símbolos patrios sí obliga a todos puesto que la partitura está señalada, en el artículo 58, como documento oficial.
Considero que la falta de respeto a los signos musicales plasmados en la partitura del Himno constituye una falta de respeto al símbolo patrio, por la sencilla razón de que lo que se escucha no es lo que está plasmado en el documento.
Interpretar el Himno Nacional Mexicano a “medias” es como leer un documento de texto -no obstante que esté bien escrito- sin tomar en consideración todas las normas ortográficas de puntuación, sintaxis, etc. Muchas veces, al cambiar un punto se dice algo totalmente diferente a lo que realmente está escrito. Exactamente igual o peor pasa en una partitura.
El Himno Nacional es hermoso porque precisamente se compuso con muchos recursos musicales: la amplitud de la entonación, ya que va de notas muy graves hasta muy agudas; el cromatismo en varios de sus fragmentos (y retiemble en sus centros la tierra); las ligaduras (al grito-o de guerra) y los melismas -grupo de notas ejecutadas en un mismo tiempo- (por el de-e-e-do de Dios), la modulación de un tono (Do Mayor) a otro (Mi bemol Mayor). Cierto que no es nada fácil, pero no estamos hablando de cualquier cosa, estamos hablando de un símbolo de nuestra patria tutelado por la ley.
Los Símbolos Patrios representan el más alto homenaje a nuestra esencia popular, por constituir el crisol de la historia de México que nos alecciona, y por ser expresión viva de los mexicanos. El Escudo, la Bandera, y el Himno Nacionales y la Constitución de la República son expresiones auténticas de nuestros orígenes y significan, por encima de cualquier distinción o diferencia particular o de grupo, los valores que nos caracterizan como una Nación unida.
En 1821 surgió la aspiración de contar con un canto cívico que tuviera significado nacional. En ese entonces se pensó en una marcha, en una canción patriótica o en un canto épico. La concepción de un Himno Nacional maduró tiempo después. El 12 de noviembre de 1853, se publicó en el Diario Oficial la convocatoria para la composición de un Himno Nacional, firmada por Miguel Lerdo de Tejada. En el Diario Oficial del 5 de febrero de 1854 se emitió el dictamen del Jurado Calificador a favor del poeta Francisco González Bocanegra.
En la obra de González Bocanegra destaca el fervor cívico y la patria como razón de ser del Himno. El autor logró reunir en su obra las aspiraciones libertarias del pueblo de México, en defensa de la soberanía nacional y el sentido histórico de su época. El Himno Nacional, con el texto de Francisco González Bocanegra y la música del Jaime Nunó, fue interpretado por vez primera en las festividades patrias del 15 de septiembre de 1854, en el Teatro Santa Anna, posteriormente Teatro Nacional.
Entonces, tomando en consideración los anteriores apuntes históricos ¿Debemos o no conocer tal cual está escrito -musicalmente hablando- el Himno Nacional Mexicano? ¿Nos da flojera hacerlo? ¿Seguiremos con las mismas justificaciones de que no soy cantante o no soy músico profesional?
Pero no me hagan caso, usted amable lector observe a todos los mexicanos, desde autoridades de todos los niveles hasta empresarios, profesionales, políticos, campesinos y ciudadanos en general, cómo interpretan nuestro Himno. Véanlo en los eventos en vivo o en la televisión, y ustedes califiquen si lo “interpretan” con fervor patrio o apenas mueven los labios simulando que lo hacen.
Faltaría que, aunque se haga con fervor, sea una auténtica interpretación de lo que dicen las partituras. Entonces podremos afirmar que estamos respetando uno de nuestros símbolos patrios. Por cierto, ¿quién se acordó del 154 aniversario de la primera interpretación de nuestro Himno que se cumplió precisamente el 15 de septiembre pasado?
Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
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