Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
Populismo y relumbrón
Parece que la situación no tiene remedio y no hay visos de que vaya a cambiar. A poco más de un año de que se inició el quinquenio del actual Poder Ejecutivo todo sigue igual: populismo, asistencialismo y clientelismo por un lado, y los intentos de relumbrón por el otro.
Bicicletas para los jóvenes, zapatos para los niños, colchas para las personas de la tercera edad, beneficios para algunos empresarios. Y en el extremo: tren rápido, cuya construcción implicaría millonarios recursos pero sin impacto en los problemas graves de la gente.
De acuerdo con publicaciones del Diario, el secretario de Planeación y Presupuesto, Armando Baqueiro Cárdenas, la primera parte del estudio costó entre 6 y 7 millones de pesos, y agregó que “si decidimos hacer el estudio de factibilidad, el costo aumentaría de tres a cuatro millones de pesos más”.
En la misma nota se señaló que el funcionario no informó de dónde procederán los recursos para financiar la investigación, pero que la gobernadora Ivonne Ortega declaró en enero que el Banco Mundial invertiría 8 millones de pesos en ese estudio. El asistencialismo por un lado y la obra de relumbrón por el otro.
De acuerdo con encuestas realizadas, los principales problemas que afrontan los yucatecos son: la pobreza, el desempleo y muy recientemente, algo que no era de los yucatecos: la inseguridad.
Queda claro que no es con bicicletas ni con colchas ni con zapatos como se resolverán problemas tan graves como la pobreza y el desempleo.
Sería interesante que nos digan en qué medida o en qué porcentaje los programas asistencialistas han logrado disminuir los índices de la pobreza y/o del desempleo. Dar apoyos quizá no sea tan malo, lo malo es que prácticamente todas las acciones de gobierno estén enfocadas a ello.
¿Y el tren rápido?, ¿Qué papel jugará en la solución de los problemas yucatecos?, ¿Quién lo pidió?, ¿Es una demanda social?, ¿Es una necesidad real o una necesidad sentida de los ciudadanos?, ¿Qué problema o que problemas graves se estarían resolviendo con su construcción?, ¿Insistir en un proyecto tan costoso como éste es pensar y actuar con austeridad?, ¿Es una forma correcta de ejercer los recursos cuando probadamente se necesitan para otros rubros realmente necesarios?
Antes de pensar en trivialidades surgidas de las ocurrencias, que implican el gasto de cientos de millones de pesos, deberían atenderse los problemas reales y/o las necesidades más sentidas de la gente.
En el caso de la inseguridad, que ya es un padecimiento real para los yucatecos, no figuró en la lista de peticiones hechas por el Ejecutivo ante la Cámara de Diputados. ¿Por qué?, ¿Es un asunto menor?, ¿Se dejará todo al gobierno federal?, ¿No hay algún plan concreto en este rubro para 2009?
En suma, considero que cuando ya estén resueltos los problemas de inseguridad, de desempleo y de pobreza en el Estado, entonces se podría pensar en otro tipo de proyectos. Lo primero es lo primero, y aquí se está dando mucha importancia a acciones que no representan soluciones a las altas expectativas de los yucatecos.
Luego nos preguntamos porqué en Yucatán existe tanta pobreza y tantos problemas sociales. Esto es lo que se debe medir, no la imagen ni la popularidad… Esto no nos sirve para nada.
Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
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