Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
Que todos se callen
Tal parece que las pretensiones del actual Ejecutivo es que la oposición no exista. Señales de lo que es un gobierno autoritario. Todo parece indicar que cualquier cosa que se señale será calificado como “revolucioncita” -así de despectivo- de cualquier partido, agrupación o de cualquier ciudadano.
Cualquier cosa que se señale contra la autoridad estatal, así sea una crítica responsable y constructiva será calificado como “intento de politizar”. Así fue desde el inicio y ahora más porque “es una estrategia por las cercanía de las elecciones federales”. Y cuando pasen éstas se seguirá diciendo que los partidos quieren sacar “raja política” con cualquier señalamiento o denuncia.
Parece que los denuncias hechas a la autoridad estatal sobre los problemas financieros por falta de liquidez o sobre el desorden interno que existe en esta administración -como lo señaló el propio secretario de Hacienda- no fue del gusto de muchos quienes integran la “nueva mayoría ciudadana”.
En este caso concreto, el PAN adopta una posición a consecuencia de una información pública, que, según comentarios de varias personas cercanas a los círculos del Palacio de Gobierno, si esa información llegó a los medios fue por una filtración de alguien de ahí mismo.
Lo que algunos autores de libros sobre comunicación política dicen que el llamado “periodismo de investigación”, en materia política, no es otra cosa que la filtración originada desde el oficialismo.
Las cosas andan bien en el Palacio, ya sea porque existen problemas de liquidez o porque no hay orden interno en el manejo administrativo de las dependencias. Cualquiera que sea al caso, se trata de una situación de interés público porque están de por medio los recursos públicos; es decir, el dinero de todos.
En cuanto a la postura que han asumido los partidos de oposición en relación con el asunto de las pretendidas reformas a las leyes para que el Ejecutivo pueda contratar créditos sin autorización del Congreso, ya fue considerado como una actitud “que frena el desarrollo del Estado”.
¿Es un freno al desarrollo del Estado poner candados a una autoridad que a cambio de gastar decenas de millones de pesos en la imagen de una persona ahora tenga problemas de liquidez?, ¿Hay desarrollo en el Estado?
¿Es un buen ejercicio de los recursos pensar e insistir en la realización de un proyecto como el tren bala o rápido, que implicará cientos de millones de pesos, justo cuando todo el mundo se encuentra en una grave crisis económica?, ¿Y el asunto de la pobreza es o no parte de la sensibilidad social de la que se presume?, ¿Con pavitos y zapatos se combate a la pobreza?, los yucatecos seguirán siendo más pobres ¡pero con tren bala que presumir!
No hablemos de politizar los asuntos públicos, porque los asuntos públicos son en esencia parte de la política. Hablemos de partidizar las determinadas coyunturas.
Hablar como gobernante de la “nueva mayoría ciudadana”, una frase de campaña electoral, es una forma de partidizar los asuntos públicos. Entrometerse en las elecciones estudiantiles, según denuncias de los propios futuros profesionales, es otra forma de partidizar los asuntos públicos. Aprovechar los cargos para confeccionar placas para los automotores con los colores distintivos de un partido, también es una forma de partidizar los cuestiones públicas.
La retención y liberación del hijo de un distinguido priista también es una forma de partidizar la vida pública. Si el interfecto hubiera sido un ciudadano que no forme parte de “la nueva mayoría ciudadana”, seguro que la historia hubiera sido completamente diferente. Y surge de nuevo la pregunta ¿no que nadie encima de la ley?
Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
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