Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
Mal silencioso que paraliza
La teoría de la indefensión o “desesperanza aprendida”, concepto usado entre los profesionales de la psicología y que explica comportamientos sociales en materia política, es uno de los peores males que puede sufrir un ser humano o una colectividad.
Se trata de una enfermedad con profundas repercusiones en la esfera física y psicológica que termina afectando no sólo el cuerpo sino también el alma de quien se ve envuelto en ella.
Los psicólogos señalan que la “desesperanza aprendida” es un sentimiento de convicción presente en algunas personas, de que no es posible modificar la realidad y que, independientemente de las acciones que emprendan para cambiarla, las cosas se quedarán como están.
Esta sensación se origina cuando la persona o una colectividad sufren varios fracasos continuos en una misma lucha, lo que hace que se vaya agotando su energía para intentarlo nuevamente.
Es lo que ocurre con la gente que nace y vive en una situación de pobreza en un contexto en donde las oportunidades para salir de ella son tan pocas que cada intento por superar esta adversidad finalmente termina en un fracaso.
Los porqués de esta situación están ligados a factores externos como la mala suerte, la voluntad de Dios o la acción de los gobernantes. Es así como llegan a sentirse incapaces de vencer al destino y de abandonar el círculo destructivo.
Por ejemplo, el estudiante que antes de presentar pone una veladora a su santo y aún así no aprueba su materia. Tras varios intentos y pese a todos sus esfuerzos no logra su objetivo, es casi seguro que ya ni siquiera intente entender. Termina por cerrar su mente a otras posibilidades. La culpa es del santo que no le hace el milagro.
Lo mismo ocurre en una colectividad en donde la gente se la pasa quejándose del mal gobierno pero en vez de participar en la búsqueda de soluciones vive en una situación de total parálisis. ¿Para que digo o hago si de todas maneras si las autoridades hacen lo que les da la gana?
Otro ejemplo claro se ve en los procesos electorales en donde el abstencionismo es el vencedor. ¿Para qué acudir a las urnas si mi voto será defraudado?, ¿Para que voto si todos los políticos son iguales de corruptos? ¿Para qué votar si tan malos son los unos como los otros?
La “desesperanza aprendida también se hace presente en los asuntos cotidianos de la vida pública ¿Para qué protestar contra alguna arbitrariedad sin nadie nos toma en cuenta?
Y se trata de un mal altamente contagioso. El mismo entorno es el que favorece su expansión y profundización entre los seres humanos. Cuántas veces no hemos escuchado frases, incluso de las propias familias, como las siguientes:
“¿Para que estudias si luego serás un desempleado más?, “No vueles tan alto porque tu caída será más dolorosa”, son voces que llaman al desaliento, a la pasividad y a la parálisis.
Es así como, mediante factores internos o externos, las personas llenan su vida de un “nomeimportismo” en donde no se vislumbra futuro alguno, ya que no está dispuesto a cambios y no ofrece posibilidad de salida a nuevos caminos y horizontes.
En ámbito personal, según los psicólogos, el desesperanzado debe desarrollar recursos que aumenten su auto-confianza y pueda adoptar una actitud optimista frente al futuro. Las personas que toman las riendas de sus circunstancias y consideran que de ellos depende lo que puedan lograr, se enfrentan más positivamente a la vida.
¿Y en la colectividad? ¿De qué manera contribuyen las instituciones públicas -gobiernos y partidos políticos- y las organizaciones privadas -la sociedad civil o grupos de interés organizados como representantes de la opinión pública- para propiciar que la gente recupere la esperanza perdida?
Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
domingo, 28 de diciembre de 2008
La “desesperanza aprendida”
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sábado, 20 de diciembre de 2008
La importancia de los valores
Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
Cuestión de técnica política
Una organización, pública o privada, cualquiera que sea su misión, puede tardar muchos años en construir una imagen, y una vez que logra alcanzar la cima tiene que implantar procesos y poner en práctica técnicas que tiendan a evitar daños internos y externos.
Para lograr un posicionamiento público –que la gente conozca de su existencia y que la recuerde bien - se echa mano de innumerables recursos como la creación de un logotipo, el diseño de un slogan, los procesos que se implantarán, capacitación del recurso humano, y, sobre todo, la determinación de los valores que guiarán el rumbo.
En fin, con todos esos factores se busca crear lo que en mercadotecnia se conoce como marca de imagen, mediante la cual se busca la identificación de la gente con lo que se vende, ofrece o propone.
Hasta mediados del siglo pasado existía el paradigma de que el buen vendedor era aquel capaz de vender hielo a los esquimales. Con este modelo, conocido como “product out”, se producía sin tomar en cuenta el parecer o las necesidades del mercado. Por eso los vendedores tenían que ser muy insistentes, hasta lograr, por cansancio de sus clientes, colocar sus productos o servicios.
Ese sistema cambió a otro conocido como “market in” (marketing), que implica llevar al cabo una exploración entre los consumidores a fin de conocer sus necesidades, de tal suerte que la producción o prestación de servicios sea en función de lo que gente espera o necesita en realidad.
Para lo cual se encargan encuestas y grupos focales para preguntar a los consumidores qué es lo que necesitan y que características críticas deben tener los productos o los servicios que demandan. Las empresas visionarias que han sido capaces de rebasar las expectativas de la gente son las que han tenido éxito y han logrado sobrevivir a lo largo de muchos años.
El slogan, el logotipo y el isotipo, así como la visión, son los elementos más expuestos para lograr la recordación deseada. Si la empresa pregona valores como la honestidad y la eficiencia, tiene que preocuparse y ocuparse para que todas sus actividades demuestren con hechos que en verdad hay honestidad y eficiencia. No hacerlo implica condenarse a la incredulidad por incongruencia.
En ejemplo: el IMSS pregona como valores la calidad y calidez. En la realidad ¿Es lo que siente la gente cuando acude a solicitar algún servicio? Cuando vemos el logotipo de este instituto, la recordación no es muy buena que digamos. ¿O si? No dudo que haya sus excepciones, pero la creencia generalizada es negativa. Incluso, mucha gente ya va predispuesta a recibir un mal servicio. Calidez ¿valor o palabra hueca?
De esta manera queda claro que el slogan, el logotipo y la visión no sirven de mucho si los valores pregonados no se hacen vigentes.
En la medida en que las empresas y/o las instituciones son capaces de implantar sus valores, de modo que no sean simples adornos colgados en las paredes, entonces se adquiere lo que se conoce como prestigio, que implica confianza y credibilidad.
Comprobado está que una empresa o una institución puede tardar 50 años o más construyendo una imagen o un prestigio que es factible de perder en tan sólo unas horas, mediante crisis internas o externas, que derivan en desconfianza e incredulidad de la gente hacia la organización.
Todo esto ha sido extrapolado a las instituciones públicas llámense gobierno o partidos políticos. Todo lo que haga o deje de hacer un partido o un gobierno debe ser en función de la percepción social. No hacerlo, representa salirse del mercado. Así de simple. No entenderlo, es como irse a un barranco con los ojos cerrados y con los propios pies.
Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
Cuestión de técnica política
Una organización, pública o privada, cualquiera que sea su misión, puede tardar muchos años en construir una imagen, y una vez que logra alcanzar la cima tiene que implantar procesos y poner en práctica técnicas que tiendan a evitar daños internos y externos.
Para lograr un posicionamiento público –que la gente conozca de su existencia y que la recuerde bien - se echa mano de innumerables recursos como la creación de un logotipo, el diseño de un slogan, los procesos que se implantarán, capacitación del recurso humano, y, sobre todo, la determinación de los valores que guiarán el rumbo.
En fin, con todos esos factores se busca crear lo que en mercadotecnia se conoce como marca de imagen, mediante la cual se busca la identificación de la gente con lo que se vende, ofrece o propone.
Hasta mediados del siglo pasado existía el paradigma de que el buen vendedor era aquel capaz de vender hielo a los esquimales. Con este modelo, conocido como “product out”, se producía sin tomar en cuenta el parecer o las necesidades del mercado. Por eso los vendedores tenían que ser muy insistentes, hasta lograr, por cansancio de sus clientes, colocar sus productos o servicios.
Ese sistema cambió a otro conocido como “market in” (marketing), que implica llevar al cabo una exploración entre los consumidores a fin de conocer sus necesidades, de tal suerte que la producción o prestación de servicios sea en función de lo que gente espera o necesita en realidad.
Para lo cual se encargan encuestas y grupos focales para preguntar a los consumidores qué es lo que necesitan y que características críticas deben tener los productos o los servicios que demandan. Las empresas visionarias que han sido capaces de rebasar las expectativas de la gente son las que han tenido éxito y han logrado sobrevivir a lo largo de muchos años.
El slogan, el logotipo y el isotipo, así como la visión, son los elementos más expuestos para lograr la recordación deseada. Si la empresa pregona valores como la honestidad y la eficiencia, tiene que preocuparse y ocuparse para que todas sus actividades demuestren con hechos que en verdad hay honestidad y eficiencia. No hacerlo implica condenarse a la incredulidad por incongruencia.
En ejemplo: el IMSS pregona como valores la calidad y calidez. En la realidad ¿Es lo que siente la gente cuando acude a solicitar algún servicio? Cuando vemos el logotipo de este instituto, la recordación no es muy buena que digamos. ¿O si? No dudo que haya sus excepciones, pero la creencia generalizada es negativa. Incluso, mucha gente ya va predispuesta a recibir un mal servicio. Calidez ¿valor o palabra hueca?
De esta manera queda claro que el slogan, el logotipo y la visión no sirven de mucho si los valores pregonados no se hacen vigentes.
En la medida en que las empresas y/o las instituciones son capaces de implantar sus valores, de modo que no sean simples adornos colgados en las paredes, entonces se adquiere lo que se conoce como prestigio, que implica confianza y credibilidad.
Comprobado está que una empresa o una institución puede tardar 50 años o más construyendo una imagen o un prestigio que es factible de perder en tan sólo unas horas, mediante crisis internas o externas, que derivan en desconfianza e incredulidad de la gente hacia la organización.
Todo esto ha sido extrapolado a las instituciones públicas llámense gobierno o partidos políticos. Todo lo que haga o deje de hacer un partido o un gobierno debe ser en función de la percepción social. No hacerlo, representa salirse del mercado. Así de simple. No entenderlo, es como irse a un barranco con los ojos cerrados y con los propios pies.
Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
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sábado, 13 de diciembre de 2008
La percepción es realidad
Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
Cuestiones de técnica política
Hay una máxima que dice que en política “la percepción es realidad”. Parece que muchas personas que se desenvuelven en el ámbito político no están enteradas de ello. Y esta es la razón por la que sus acciones y decisiones se basan en sus propias creencias que derivan en ocurrencias.
Los partidos y los gobiernos pierden la razón de su existencia en la medida en que no son capaces de entender esa realidad política. La percepción social puede ser un factor estructural (una creencia muy arraigada), pero también coyuntural (una creencia surgida de hechos recientes).
Las percepciones, siendo producto de un proceso social, pueden cambiar o no, dependiendo de las acciones de los políticos y de los gobernantes.
Una percepción que podríamos considerar como factor estructural de un contexto es la creencia de que todos los políticos, sin excepción alguna, son corruptos. No es la realidad social porque hay sus honrosas excepciones. Sin embargo, es una creencia generalizada.
Una percepción que podríamos considerar como un factor coyuntural y que puede convertirse en estructural, es la creencia de que Yucatán se ha convertido en un estado inseguro, a consecuencia de hechos escandalosos recientes.
¿Cómo entender esa realidad política? ¿Cómo conocer las expectativas más profundas de los ciudadanos y de los electores? ¿Cómo ser eficaces y eficientes para dar satisfacción a los problemas que afectan la calidad de vida de los ciudadanos? ¿Cómo ser un buen gobierno si no se tiene la capacidad de entender lo que sucede en el entorno? ¿Cómo puede un partido ganarse la confianza de los electores sin conocer el sentir de los ciudadanos a quienes después saldrá a pedir al voto?
Hoy día en el ámbito político se han desarrollado técnicas científicas para la obtención de datos objetivos que permitan a los partidos conocer las necesidades más apremiantes de los ciudadanos, así como el clima social que prevalece en determinado momento. Las encuestas que son consideradas como una forma de representación de la opinión pública, que por lo general se reduce a un “si” o un “no” frente al encuestador. Son una representación cuantitativa de la opinión pública.
Otras técnicas, para obtener información cualitativa –porque se permite escuchar argumentos de las personas-, son los grupos focales y los diagnósticos FODA (Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas), etc. Con toda la información obtenida se está en aptitud de diseñar la estrategia y las tácticas necesarias. Contando con todos estos elementos técnicos podemos concluir que las ocurrencias ya no deberían tener cabida en las actividades políticas.
Pero no basta con tener toda esta información, lo más importante es decodificarla y utilizarla atendiendo a todas las variables que se presenten en los factores estructurales y coyunturales que nos presenta el contexto.
¿Por qué perdió López Obrador una elección que ya tenía prácticamente ganada? Por no atender los factores coyunturales. Las encuestas nacionales indicaban que el entonces presidente Vicente Fox contaba con una elevada aceptación entre los mexicanos, y a pesar de ello en tabasqueño arremetió en su contra llamándolo “chachalaca”. Se enfrentó a una percepción coyuntural.
En cambio el actual presidente, Felipe Calderón Hinojosa, entendió que su campaña no levantaba con su propuesta de “manos limpias” por la sencilla razón de que más del 90% de los mexicanos consideraba (y creo que lo sigue haciendo) que todos los políticos son corruptos. ¡Estaba yendo contra una percepción estructural!
En el Foro “El PAN bajo el escrutinio de la sociedad” fue una forma más de buscar un acercamiento hacia la gente para conocer su percepción. Todos quienes comprendan como se generan los procesos políticos podrán responder a las preguntas ¿Qué es más importante para un partido político? ¿Sus percepciones propias o las que provienen de afuera?
Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
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Cuestiones de técnica política
Hay una máxima que dice que en política “la percepción es realidad”. Parece que muchas personas que se desenvuelven en el ámbito político no están enteradas de ello. Y esta es la razón por la que sus acciones y decisiones se basan en sus propias creencias que derivan en ocurrencias.
Los partidos y los gobiernos pierden la razón de su existencia en la medida en que no son capaces de entender esa realidad política. La percepción social puede ser un factor estructural (una creencia muy arraigada), pero también coyuntural (una creencia surgida de hechos recientes).
Las percepciones, siendo producto de un proceso social, pueden cambiar o no, dependiendo de las acciones de los políticos y de los gobernantes.
Una percepción que podríamos considerar como factor estructural de un contexto es la creencia de que todos los políticos, sin excepción alguna, son corruptos. No es la realidad social porque hay sus honrosas excepciones. Sin embargo, es una creencia generalizada.
Una percepción que podríamos considerar como un factor coyuntural y que puede convertirse en estructural, es la creencia de que Yucatán se ha convertido en un estado inseguro, a consecuencia de hechos escandalosos recientes.
¿Cómo entender esa realidad política? ¿Cómo conocer las expectativas más profundas de los ciudadanos y de los electores? ¿Cómo ser eficaces y eficientes para dar satisfacción a los problemas que afectan la calidad de vida de los ciudadanos? ¿Cómo ser un buen gobierno si no se tiene la capacidad de entender lo que sucede en el entorno? ¿Cómo puede un partido ganarse la confianza de los electores sin conocer el sentir de los ciudadanos a quienes después saldrá a pedir al voto?
Hoy día en el ámbito político se han desarrollado técnicas científicas para la obtención de datos objetivos que permitan a los partidos conocer las necesidades más apremiantes de los ciudadanos, así como el clima social que prevalece en determinado momento. Las encuestas que son consideradas como una forma de representación de la opinión pública, que por lo general se reduce a un “si” o un “no” frente al encuestador. Son una representación cuantitativa de la opinión pública.
Otras técnicas, para obtener información cualitativa –porque se permite escuchar argumentos de las personas-, son los grupos focales y los diagnósticos FODA (Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas), etc. Con toda la información obtenida se está en aptitud de diseñar la estrategia y las tácticas necesarias. Contando con todos estos elementos técnicos podemos concluir que las ocurrencias ya no deberían tener cabida en las actividades políticas.
Pero no basta con tener toda esta información, lo más importante es decodificarla y utilizarla atendiendo a todas las variables que se presenten en los factores estructurales y coyunturales que nos presenta el contexto.
¿Por qué perdió López Obrador una elección que ya tenía prácticamente ganada? Por no atender los factores coyunturales. Las encuestas nacionales indicaban que el entonces presidente Vicente Fox contaba con una elevada aceptación entre los mexicanos, y a pesar de ello en tabasqueño arremetió en su contra llamándolo “chachalaca”. Se enfrentó a una percepción coyuntural.
En cambio el actual presidente, Felipe Calderón Hinojosa, entendió que su campaña no levantaba con su propuesta de “manos limpias” por la sencilla razón de que más del 90% de los mexicanos consideraba (y creo que lo sigue haciendo) que todos los políticos son corruptos. ¡Estaba yendo contra una percepción estructural!
En el Foro “El PAN bajo el escrutinio de la sociedad” fue una forma más de buscar un acercamiento hacia la gente para conocer su percepción. Todos quienes comprendan como se generan los procesos políticos podrán responder a las preguntas ¿Qué es más importante para un partido político? ¿Sus percepciones propias o las que provienen de afuera?
Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
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sábado, 6 de diciembre de 2008
El PAN surge de la sociedad para la sociedad
Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
Recordemos los orígenes del partido
Desde adentro y desde afuera se ha generado un debate sobre la vida institucional del Partido Acción Nacional, a lo cual sólo quiero aportar un ingrediente: hacer un breve recordatorio sobre los orígenes de este organismo político.
Desde 1926, Manuel Gómez Morín, fundador del PAN , trabajó afanosamente reuniendo voluntades para formar un partido político. El licenciado Gómez Morin consideraba que lo más urgente era crear conciencia en la ciudadanía, para que percibiera los problemas que tenía el país, y despertar el deseo de participar en su solución.
Así, supo organizar a un grupo de jóvenes en el umbral de la vida pública, que pensaron en la necesidad de realizar acciones unificadas por el bien del país, propagando esta inquietud por toda la república. En febrero de 1939, se constituyó un Comité Organizador que recorrió el país, uniendo voluntades para iniciar la formación del partido. Del 14 al 17 de septiembre de ese mismo año, reunida la Asamblea Constituyente de Acción Nacional en el local del Frontón México, se adoptaron los principios de doctrina y los estatutos de lo que hoy es nuestro partido.
Uno de los más sobresalientes integrantes del Comité Organizacional de Acción Nacional es el Licenciado Efraín González Luna, quien nació en Autlán, Jalisco, el 18 de octubre de 1898. Él definió la doctrina del partido como “Humanismo Político”.
A diferencia de otros partidos, Acción Nacional nace de la sociedad y para la sociedad. En los artículos 1 y 2 de su acta constitutiva, se señala que: la asociación civil y el partido político, se denominan “Acción Nacional” y, tienen como objeto de su existir la actividad cívica organizada y permanente; la intervención activa en todos los aspectos de la vida pública de México, para lograr el reconocimiento del interés nacional sobre cualquier interés parcial; el reconocimiento de la eminente dignidad de la persona humana, y la subordinación de cualquier actividad individual o del Estado a la realización del Bien Común.
Acción Nacional ha contribuido de manera determinante al despertar ciudadano, logrando convencer a los mexicanos que, como quedó demostrado el 2 de julio de 2000, era posible, mediante el voto responsable, romper con 70 años de monopolio de un partido.
No tuve que hacer exhaustiva investigación para obtener esta breve historia, simplemente acudí a la página oficial del CEN del PAN (http://www.pan.org.mx/?P=historia_inicios) y ahí la encontré.
Rescatemos algunas frases de la reseña anterior:
a) Gómez Morín trabajó afanosamente reuniendo voluntades (obviamente de ciudadanos).
b) Lo más importante para él era crear conciencia ciudadana y despertar el deseo de participar
c) Organizó a jóvenes (ciudadanos) que querían trabajar por el bien de México
d) A diferencia de otros partidos el PAN nace de la sociedad y para la sociedad.
e) Se denominó Acción Nacional por la simbiosis asociación civil y partido político.
f) Tiene como objeto de su existencia la actividad cívica organizada y permanente.
Esta es la esencia del PAN. El partido está para la sociedad, no la sociedad está para el PAN
¿Y qué se hizo en el reciente Foro el PAN bajo el escrutinio de la sociedad?
a) Emitir una convocatoria pública y abierta para escuchar a la sociedad a la que el PAN se debe. Porque incluso, desde el punto de vista legal, y gracias a lo cual recibe recursos públicos, todos los partidos son entes de interés público; es decir, pertenecen a la sociedad.
b) Crear conciencia ciudadana.
c) Sumar voluntades de ciudadanos que se preocupan por la vida pública.
d) Devolverle su esencia al PAN en la simbiosis asociación civil-partido político.
e) Promover la actividad cívica organizada.
¿Qué tuvo de extraordinario ese evento si recordamos y entendemos los orígenes del PAN? Sigamos marcando esta sustancial diferencia respecto a los otros partidos.
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Recordemos los orígenes del partido
Desde adentro y desde afuera se ha generado un debate sobre la vida institucional del Partido Acción Nacional, a lo cual sólo quiero aportar un ingrediente: hacer un breve recordatorio sobre los orígenes de este organismo político.
Desde 1926, Manuel Gómez Morín, fundador del PAN , trabajó afanosamente reuniendo voluntades para formar un partido político. El licenciado Gómez Morin consideraba que lo más urgente era crear conciencia en la ciudadanía, para que percibiera los problemas que tenía el país, y despertar el deseo de participar en su solución.
Así, supo organizar a un grupo de jóvenes en el umbral de la vida pública, que pensaron en la necesidad de realizar acciones unificadas por el bien del país, propagando esta inquietud por toda la república. En febrero de 1939, se constituyó un Comité Organizador que recorrió el país, uniendo voluntades para iniciar la formación del partido. Del 14 al 17 de septiembre de ese mismo año, reunida la Asamblea Constituyente de Acción Nacional en el local del Frontón México, se adoptaron los principios de doctrina y los estatutos de lo que hoy es nuestro partido.
Uno de los más sobresalientes integrantes del Comité Organizacional de Acción Nacional es el Licenciado Efraín González Luna, quien nació en Autlán, Jalisco, el 18 de octubre de 1898. Él definió la doctrina del partido como “Humanismo Político”.
A diferencia de otros partidos, Acción Nacional nace de la sociedad y para la sociedad. En los artículos 1 y 2 de su acta constitutiva, se señala que: la asociación civil y el partido político, se denominan “Acción Nacional” y, tienen como objeto de su existir la actividad cívica organizada y permanente; la intervención activa en todos los aspectos de la vida pública de México, para lograr el reconocimiento del interés nacional sobre cualquier interés parcial; el reconocimiento de la eminente dignidad de la persona humana, y la subordinación de cualquier actividad individual o del Estado a la realización del Bien Común.
Acción Nacional ha contribuido de manera determinante al despertar ciudadano, logrando convencer a los mexicanos que, como quedó demostrado el 2 de julio de 2000, era posible, mediante el voto responsable, romper con 70 años de monopolio de un partido.
No tuve que hacer exhaustiva investigación para obtener esta breve historia, simplemente acudí a la página oficial del CEN del PAN (http://www.pan.org.mx/?P=historia_inicios) y ahí la encontré.
Rescatemos algunas frases de la reseña anterior:
a) Gómez Morín trabajó afanosamente reuniendo voluntades (obviamente de ciudadanos).
b) Lo más importante para él era crear conciencia ciudadana y despertar el deseo de participar
c) Organizó a jóvenes (ciudadanos) que querían trabajar por el bien de México
d) A diferencia de otros partidos el PAN nace de la sociedad y para la sociedad.
e) Se denominó Acción Nacional por la simbiosis asociación civil y partido político.
f) Tiene como objeto de su existencia la actividad cívica organizada y permanente.
Esta es la esencia del PAN. El partido está para la sociedad, no la sociedad está para el PAN
¿Y qué se hizo en el reciente Foro el PAN bajo el escrutinio de la sociedad?
a) Emitir una convocatoria pública y abierta para escuchar a la sociedad a la que el PAN se debe. Porque incluso, desde el punto de vista legal, y gracias a lo cual recibe recursos públicos, todos los partidos son entes de interés público; es decir, pertenecen a la sociedad.
b) Crear conciencia ciudadana.
c) Sumar voluntades de ciudadanos que se preocupan por la vida pública.
d) Devolverle su esencia al PAN en la simbiosis asociación civil-partido político.
e) Promover la actividad cívica organizada.
¿Qué tuvo de extraordinario ese evento si recordamos y entendemos los orígenes del PAN? Sigamos marcando esta sustancial diferencia respecto a los otros partidos.
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