Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
¿Y la sociedad civil?
Hechos recientes confirman que en Yucatán, como ocurre en la gran mayoría de los estados mexicanos y en Latinoamérica, no hay una sociedad organizada capaz de exigir, así, redundantemente, de manera organizada el buen manejo de sus recursos, así como el respeto al estado de derecho.
En la esfera pública, cada quien debe jugar el papel que le corresponde, y los espacios que debería ocupar la sociedad civil (que es la que conoce como sociedad organizada, a diferencia de la sociedad en general) están vacíos.
En la esfera pública, según los tratados sobre comunicación política, deben converger actores como los políticos, los periodistas y, por supuesto, la sociedad civil. Sin embargo, ha quedado claro que sólo los dos primeros se han “apropiado” del espacio público.
¿Quiénes denunciaron la falta de transparencia en el caso de la aeronave? ¿Quiénes demandan información sobre el concierto de Plácido Domingo? ¿Quiénes denunciaron públicamente la presencia presuntamente ilegal de la gobernadora en un acto de su partido?
Las otras preguntas obligadas son: ¿Dónde está la sociedad civil manifestándose públicamente contra esos probables excesos? ¿Y las cámaras? ¿Y los colegios? ¿Y las asociaciones? ¿Y las ONG´s?¿Quién dice algo?
Pero no confundamos términos. Una cosa es la opinión pública y otra la opinión publicada. La primera, es un término compuesto por dos conceptos: opinión y público. Entonces, implica a un conglomerado que comparte ideas e intereses. La segunda, puede verse reflejada en un artículo de opinión.
No es raro ver y escuchar cómo algunos medios y algunos políticos, por desconocimiento o por mala fe, usan el concepto de manera indiscriminada. Por ejemplo, en la televisión son entrevistadas tres o cuatro personas que avalan la postura del medio para afirmar que la "opinión pública" dice tal o cual cosa.
Hace unos días un ciudadano se refirió a uno de mis artículos. Esta persona, luego de hacer un recuento de las iniciativas y propuestas presentadas por legisladores de Yucatán expuso lo siguiente: “como ciudadano expreso mi más enérgico descontento por el poco interés que demuestra el PAN en Yucatán”.
Una manifestación personal en una opinión publicada no pasa a más, porque no hay respaldo organizado. Una inquietud personal podría ser legítima, pero solitariamente no tendrá mayor trascendencia. ¿Dónde está la sociedad civil? ¿Quién representa los intereses de los ciudadanos ante situaciones como las que señala mi amable lector?
Sin embargo, quisiera abonar a la inquietud de esa misma persona que sugirió conocer resultados para elegir bien a los próximos candidatos.
a) Para elegir bien, los ciudadanos deben evaluar el desempeño de los que pronto serían los nuevos diputados. Evaluar a los que dejarán de ser diputados, es un factor muy relativo de decisión, ya que la elección se enfoca en los candidatos no en quienes ya dejan el puesto.
b) Basarse únicamente en un balance numérico como elemento de decisión es muy riesgoso, porque también hay que considerar la calidad de las iniciativas y de las propuestas presentadas y formuladas.
b) Para elegir bien, además hay que tomar en consideración muchos otros factores como conocer la personalidad de los candidatos, sus valores, sus creencias, sus empatías con la sociedad, la plataforma que proponen, etc.
c) Si en verdad hay una molestia contra el “pobre desempeño” de unos legisladores, eso debió señalarse con la debida oportunidad y esto debería ser responsabilidad de los ciudadanos y de la sociedad civil. Pero, insisto, de manera organizada.
d) Los expertos en la materia señalan que los partidos políticos no son considerados como “sociedad civil” por ésta tiene como característica fundamental que entre sus fines no figura la búsqueda de los espacios de poder público. Como dije en un principio cada actor debe cumplir con el rol que le corresponde.
Lo que es un hecho es que, hoy por hoy, no hay organizaciones, asociaciones o grupos organizados que asuman su papel en la esfera pública y demanden el cumplimiento de las leyes y el buen manejo de los recursos públicos, independientemente de la autoridad de que se trate. Esta es mi opinión personal.
Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
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