Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
Sin sustento, sólo de palabra
Los hechos hablan por sí solos. Pese a los intentos de promover la transparencia y de impulsar normas que la regulen, ésta simplemente no llega a las esferas del Poder Ejecutivo, y en cambio hay hechos reiterados para ocultar información.
El caso de la aeronave oficial. De nuevo nos referimos al asunto de la aeronave del Poder Ejecutivo local, que sólo se conoció gracias a una versión extraoficial y sobre el cual ahora no se quiere informar nada.Es increíble que no se pueda dar respuesta pronta y oportuna a cuestiones tan obvias como las siguientes:
¿año, modelo y matrícula del avión? ¿En qué fecha resultó dañado por un helicóptero de la Secretaría de Marina en Tabasco? ¿Cuándo se envió el avión a Florida para su reparación? ¿A qué empresa le encargaron esa reparación? ¿Quiénes son el piloto y el copiloto que llevaron la aeronave a Florida? ¿Algún funcionario los acompañó? ¿Quién o quiénes fueron? ¿Cuánto tiempo duraron los trabajos? ¿Quién decidió que, además de reparar los daños que tenía, se le hicieran trabajos adicionales y la sustitución de los equipos que citan? ¿En qué fecha regresó el avión a Yucatán?
¿Se hizo el pago en una sola entrega o en pagos parciales? Todas las preguntas del Diario están basadas en la única versión pública proporcionada por escrito por una instancia del Ejecutivo, de modo que no deberían tener dificultades para contar con esa información. Nadie les inventó esa versión, ellos mismos la proporcionaron.
También se pidió que muestren o faciliten copias del dictamen de los daños al avión, así como las copias de las facturas que amparan el pago de los trabajos que se realizaron en Florida y que permitan tomar fotografías al avión que está en resguardo en el hangar del gobierno del Estado.
Nada de esto ha sido posible.
Tras dos semanas de que se hicieron los planteamientos ante la unidad de transparencia, instancia que el propio Ejecutivo sugirió y desde donde “procurarían” dar una respuesta, ahora piden cuatro meses de prórroga.
Lo anterior sólo puede obedecer a las siguientes hipótesis: a) Falsa del versión oficial y no la pueden soportar con hechos b) Grave desorden administrativo que deriva en incapacidad para documentar casos como el que se comenta.El caso de los “desestabilizadores” de Yucatán.
Cuando un reportero del Diario preguntó a la titular del Ejecutivo local su opinión sobre el asunto de Peto, la funcionaria se limitó a responder que ahí todo está bien.Cuando se le insistió: ¿Usted cree que en Peto no hay problemas?, la aludida reaccionó de la siguiente manera: “No creo. Lo que creo es que ustedes se están poniendo de acuerdo para desestabilizar al Estado”.
—¿Quiénes, señora gobernadora? ¿Quienes son “ustedes”? “Los que trabajan en coordinación...”.—¿Quiénes son los que trabajan en coordinación? ¿A quiénes se refiere usted? La mandataria ya no contestó, dio la espalda y se dirigió a ver una cancha de básquetbol. ¿Por qué intentar ocultar situaciones tan graves y evidentes como las que ocurren en Peto?
El concierto de Plácido Domingo. El 14 pasado, la diputada estatal Cecilia Pavía González se reunió con el director del Patronato Cultur, para insistirle en la petición de que le permita revisar la información financiera de la presentación de Plácido Domingo en Chichén.
La legisladora dijo que el funcionario no le mostró documentos ni ningún tipo de información relacionada con lo que pide.Ya pasaron tres meses de que se solicitó la información ante la misma unidad de transparencia y hasta hoy no se conoce el documento legal que sustenta las “cláusulas de confidencialidad” que, según versión del propio titular del Patronato, impiden a esta instancia informar cuánto se pagó al tenor español y a otros artistas por su participación en Chichén Itzá. Ocultar, ocultar... ocultar.— Mérida, Yucatán.
No hay comentarios:
Publicar un comentario