Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
Y la información no llega
El asunto de la aeronave reparada para el servicio del Poder Ejecutivo estatal se convierte en un nuevo enredo, dadas las circunstancias en que se conoció, y en el que otra vez se ve involucrada la autoridad.
Este tipo de casos se originan ante la ausencia de una versión oficial oportuna y transparente. La falta de versión oficial puede obedecer a varias causas, entre ellas, el simple descuido o la deliberada intención de esconder alguna situación probablemente irregular.
Sobre este caso cabe reflexionar sobre los siguientes puntos:
1. Se trata de una información no obtenida por la vía oficial y, por tanto, implica filtración de alguien muy cercano o cercana al propio Poder Ejecutivo. ¿Fuego amigo? De otra forma quizá jamás se hubiera expuesto el caso ante la opinión pública.
2. Según legisladores no hay datos oficiales que evidencien el gasto de $20 millones, según la versión extraoficial o de $8 millones, según la tardía versión oficial. ¿Entonces si hay la deliberada intención de ocultar algo?
3. Tras la primera nota publicada por el Diario, el Ejecutivo hace una serie de explicaciones sobre el tema y manifestó “su buena disposición a informar sobre el asunto”.
4. Sin embargo, cuando se le pide que amplíe la información, en vez de proporcionarla remite al reportero a la oficina de Acceso a la Información Pública, con la advertencia de que ahí “procuraremos responder”. ¿Dónde acabó la buena disposición de informar?
5. Según el Diario, no obstante que la ley dispone que los interesados pueden solicitar información por escrito, el reportero tuvo que llenar el formato electrónico para que le sea aceptada la solicitud. ¿Dónde acabó la buena disposición de informar?
Es incomprensible la actitud de no querer informar si hay nada turbio que ocultar. Es incomprensible la expresión “procuraremos responder”, ¿Acaso no es una obligación constitucional responder a una petición tal y como lo establece el artículo 8 de la Carta Magna? ¿Dónde acabó el ofrecimiento de que nadie, absolutamente nadie, estaría por encima de la ley? ¿Y la protesta de guardar y hacer guardar la Constitución y las leyes que de ésta emanen?
¿Procurarán responder? ¿Y las leyes sobre transparencia? ¿Sigue quedando al arbitrio de la autoridad dar o no una respuesta a una petición concreta? ¿Dónde acabó el ofrecimiento de que nadie, absolutamente nadie, estaría por encima de la ley?
Si hubiera buena voluntad de informar, no hubiera sido necesario tener que acceder a una fuente extraoficial. Si hubiera intención de ser transparente no hubiera sido necesario remitir al representante del Diario a una oficina en donde por obligación legal se tiene que responder.
Mencionemos otros casos: ¿Quién se acuerda de las insistentes peticiones concretas sobre los supuestos graves y millonarios daños que, según el Ejecutivo local, habría causado el huracán Dean a 59 municipios? ¿Alguna vez fueron entregados a quienes los pidieron? Jamás se conoció la ubicación exacta de los kilómetros de carretera “dañados” por el meteoro, ni los nombres de las personas afectadas en sus viviendas, ni nada. La cuestión era aguantar varias publicaciones y luego todo queda en el olvido.
También se preguntó a la titular del Ejecutivo de dónde salió la millonaria aportación que se hizo a la campaña de Roberto Madrazo Pintado, y la táctica fue la misma, no hubo información solo bastó con aguantar varias publicaciones y luego apostarle al olvido de la gente.
Asimismo, la autoridad municipal pidió claridad sobre el programa de las “banquetas rojas” y aunque se dijo que se proporcionaría información, ésta finalmente no llegó con la debida claridad y amplitud, a decir del propio alcalde de esta capital. ¿Y que pasó? No fluyó la información y el caso quedó en el olvido. Preguntas van y preguntas vienen, lo que no llega es la información.
Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
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