sábado, 28 de febrero de 2009

Acierto de la autoridad municipal

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral

Dar la cara y ser transparente

Un error interno, una mala decisión o un mal manejo de la comunicación en una situación de crisis pueden ser devastadores para los políticos, los gobernantes o las instituciones públicas o privadas.

Me pareció un acierto la postura adoptada por el alcalde de Mérida en relación con la renuncia de quien fuera su directora de comunicación y relaciones públicas, quien, al parecer, está involucrada en problemas de carácter económico.

En el caso hay que considerar los siguientes aspectos:

a) En la versión oficial se señala que se trata de un problema personal de la ex funcionaria.

b) Por tanto, no hay afectación alguna a los recursos del Ayuntamiento.

Con base en lo anterior se suscitaron los siguientes hechos:

a) La renuncia oportuna de la involucrada.

b) El caso fue dado a conocer de manera pública, de frente a los medios de comunicación.

c) Y lo más importante: la disposición de que se haga una revisión exhaustiva de las finanzas municipales.

El pronunciamiento fue en los siguientes términos: “Por tratarse de una funcionaria, ahora ex funcionaria, del Ayuntamiento, ponemos a disposición de los ciudadanos, de las cámaras empresariales, colegios de profesionales, en particular al de los Contadores Públicos y de otras instituciones, las cuentas públicas de la Comuna, en especial el de tres dependencias con las que ella tenía vínculos, Comunicación Social, Cultura y el Comité Permanente del Carnaval”.

Esta decisión deja sin argumentos a cualquier agente que pudiera ser punta de lanza de una situación de crisis política contra la autoridad municipal. Ahora toca a los ciudadanos, a los colegios, a los contadores que tuviesen alguna duda responder al llamado de hacer las revisiones que consideren pertinentes.

Algunos regidores de oposición, entrevistados después de concluida la sesión en la que se dio a conocer el caso, se quejaron de la falta de claridad sobre los motivos de la renuncia, pero durante la sesión no cuestionaron nada. Si quieren más claridad, que revisen las cuentas.

Los motivos de la renuncia, en este caso, a mi parecer, no son relevantes, dado que fue eso: una renuncia, sobre todo si se considera que legalmente es viable al no tratarse de un puesto de elección popular. La renunciante tendrá que responder de sus actos de manera personal.

Por lo general, los políticos y los gobernantes cometen el error de tratar de ocultar un hecho que pudiera afectar su imagen. El caso es que cuando es filtrado a algún medio, ante la falta de información oficial se generan la extraoficial.

Otro error muy frecuente consiste en inventar versiones oficiales que luego, al no tener sustento alguno, la crisis pública se agrava aún más.

Un ejemplo claro de mal manejo mediático es el caso de la aeronave, propiedad del Poder Ejecutivo local, misma que fue remozada mediante millonario gasto. Este asunto salió a la luz pública a consecuencia de una filtración, no por voluntad propia de informar.

Empero, la autoridad estatal ofreció que en adelante estaría en la mejor disposición de informar, pero cuando se le requirieron más datos no sólo los negó, sino que incluso remitió al Diario a la unidad de acceso a la información bajo la advertencia de que ahí “procurarían responder”. Al cumplirse el plazo para que el Ejecutivo responda nuevamente no lo hizo y pidió un nuevo plazo de cuatro meses. Entonces de genera la duda ¿qué tienen que ocultar?

La diferencia entre uno y otro caso radica en la voluntad de ser o no transparente, de dar la cara afrontando la situación difícil y sobre todo ser congruentes entre lo que se dice y lo que se hace. Esta aportación sólo implica un análisis de cómo deben proceder las autoridades en los casos en que pueden verse involucradas en crisis públicas. Es mi opinión personal.

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral

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