

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
Cuestión de técnica política
“Cesan al director de la Lotería Nacional”. Este debió ser el título que probablemente hubiera publicado el Diario de Yucatán en vez del que apareció a seis columnas -antes ocho- “Soborno electoral”, en relación con sonado caso ocurrido en Campeche.
Entonces, la agenda mediática hubiera sido otra: en vez de que se esté exigiendo una investigación y se abra espacios a otros actores –propios y ajenos- para que reprueben el caso de corrupción, y se profundice, se alargue y se extienda a otros ámbitos la crisis política, se estaría haciendo un reconocimiento público de congruencia y dejaría sin argumentos a los detractores.
¿Que recomienda la técnica-política en estos casos? “Uno de los primeros pasos en momentos de crisis es dar información oficial al público” (Corrado. 1984). “Uno de los principios fundamentales cuando aparece una crisis con implicaciones públicas es anunciarla y anunciarla rápido” (Moore. 1996).
“Lo importante en una crisis, es cómo se maneja ésta en los primeros minutos” (Saffir. 1993). La comunicación oportuna de la versión oficial en una crisis pública es vital, ya que la gente conoce de primera mano qué es lo que está pasando y percibe que hay alguien que lo está solucionando.
Empero, más allá de la comunicación es imperante ejecutar una acción concreta y tangible que sea el soporte de la primera. Hoy día, dados los elevados índices de incredulidad en la política, se requieren más acciones que palabras. En el caso concreto, el cese fulminante.
Otro de los aspectos que deben considerados en una situación de crisis pública es tener plena conciencia de los agentes implicados en la misma. Hay que responder siempre a las preguntas de ¿qué grado influencia tienen los directamente implicados en el caso en cuestión? ¿Quién de los actores goza de mayor credibilidad en el espacio público?
¿Hay alguna posibilidad de contradecir al agente que denuncia el hecho? ¿Hay pruebas técnicas suficientes para hacerlo como audios o vídeos? Si no hay nada de esto ¿Qué sentido tiene prolongar la situación crítica? Resulta peor cualquier intento de justificar la irregularidad cometida, sólo acrecienta la crisis.
Otro factor a analizar es quien es el autor de la crisis: sus orígenes, su trayectoria, su filiación partidista y si comparte o no los valores éticos de la organización a la que sirve.
El aspecto más valioso tiene que ver con los valores de la organización. En situaciones de crisis se presenta la disyuntiva entre hacerlos vigentes o soslayarlos. Es aquí donde, por lo general, se abre la posibilidad de convertir a una crisis en una oportunidad: la de demostrar el ejercicio de los valores.
Como lo señala Eduardo Betancourt en su libro “Gestión estratégica para gobiernos exitosos” los valores permiten un manejo más ético de las situaciones críticas por las que pueda pasar la organización. Los valores, señala, son los “si-si” o los “no-no” de una institución; es decir, marcan lo que la organización debe hacer así el entorno propicie lo contrario y lo que no debe hacer así el entorno lo favorezca.
Cuando los valores son cumplidos a) Se genera confianza en la ciudadanía, b) Establece patrones de conducta internos en la organización y c) Contribuye a elevar la moral colectiva y es elemento indispensable para crear cohesión social.
El incumplimiento de los valores puede generar verdaderas dificultades para cualquier organización en cuanto a confianza. Lo que está de por medio no es cosa menor, se trata de generar la percepción de que en definitiva no todos los partidos o gobiernos son iguales. Y aunque en la realidad sea así, en el ámbito político la percepción es la realidad.
La oportunidad es mayor sobre todo en una coyuntura como la actual en la que la titular del Ejecutivo local se muestra incongruente al hablar de valores y al autodeclararse demócrata cuando, según se ha publicado, está metida en la campaña electoral favoreciendo a sus candidatos e intenta “quebrar” a alcaldes mediante apoyos que debería dar por obligación.
Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
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