Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
La anulación deliberada del voto
Por diferentes medios y canales se escucha respecto a una nueva manifestación ciudadana que se haría presente el 5 de julio, con motivo de las próximas elecciones intermedias, que muchos han denominado como el “no voto”.
¿En que consistiría el llamado no voto? En que los electores, con pleno derecho a votar, acudan a las urnas y de manera deliberada anulen su sufragio marcando más de una opción, como una forma de demostrar su inconformidad contra los políticos.
Como han escrito algunos articulistas: “Para los políticos nulos… un voto nulo”.
La decisión de anular el voto es, ciertamente, una libertad y una forma de manifestación ciudadana que podría implicar un castigo para la clase política, lo que podría ser muy válido en un país de libertades.
Sin embargo, antes de tomar la decisión de formar parte de la corriente del “no voto” valdría la pena analizar los siguientes puntos:}
a) Anular el voto ¿es un acto de democracia?
b) Los resultados de la anulación del voto ¿serán positivos? ¿Qué impacto tendría en la representatividad política?
Cabe recordar un poco el concepto de democracia. La democracia es una forma de gobierno, de organización del Estado, en la cual las decisiones colectivas son adoptadas por el pueblo mediante mecanismos de participación directa o indirecta que confieren legitimidad a los representantes.
Consideremos los conceptos fundamentales de la democracia:
a) Participación directa del pueblo
b) Toma de decisiones colectivas
c) Otorgar legitimidad a los representantes
El “no voto” implica participación directa del pueblo, porque la gente estaría acudiendo a las urnas. Pero la decisión sería no votar para no dar legitimidad a los representantes. Aquí es donde entraríamos al punto de controversia.
La decisión de anular el voto es para demostrar el rechazo a los políticos ¿Pero que consecuencias tendría para la democracia en términos prácticos?
En sentido estricto la democracia es el poder del pueblo, el poder de decidir quiénes han de ser sus representantes. El “no voto” se deslinda de esta decisión.
Las consecuencias del “no voto” podrían ser poco halagüeñas, ya que la anulación de los votos representa una ventaja para el PRI, por las siguientes razones:
a) Cuenta con mejor estructura en todo el país
b) Su voto duro es más amplio
c) Mayor movilización de la gente a las urnas
d) El fenómeno de la compra de votos incluso con recursos del erario
e) Les importa muy poco si están o no legitimados por el pueblo
¿Qué es lo que estarían esperando los promotores del “no voto” a la hora del recuento de los sufragios? Que la mayor cantidad sean nulos. Así podrán decir ¿ganamos? ¿Ganó el voto nulo?
Quien se sume a la corriente del “no voto” demostrará su rechazo a todos los políticos, pero con las siguientes trágicas consecuencias:
a) Dará mayores facilidades de triunfo al PRI.
b) Propiciará el acceso de legisladores con poca o nula legitimidad y representatividad.
c) ¿Con qué derecho se quejará cuando se hagan valer las mayorías absolutas en el Congreso de la Unión?
d) El rechazo podría ser permanente, pero el presupuesto y las decisiones ¿quedarán en buenas manos?
e) No habría contrapesos sanos y necesarios para evitar los abusos de poder
En términos de resultados reales los votos nulos es igual al abstencionismo.
No olvidemos el discurso de Juan Vargas, el diputado priista de la Ley de Herodes: “El reto para nuestro partido, por el bien del país, es estar en el poder por siempre y para siempre”.
Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
No hay comentarios:
Publicar un comentario