
Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
Desvaríos, violaciones legales y dispendio
La titular del Ejecutivo, Ivonne Ortega Pacheco, y su presidente priista, Mauricio Sahuí Rivero, ya muestran abiertos signos de desvarío, pues declararan en un sentido, pero casi de inmediato se contradicen con sus acciones
Primer desvarío. Apenas ayer sábado leímos la declaración de Ortega Pacheco en el sentido de que “si alguien considera que algún funcionario actúa mal, está en todo su derecho de presentar las denuncias que consideren pertinentes”. En la misma edición de ayer, Sahuí Rivero pidió al PAN que denuncie los hechos que considere violatorios y que no solo nos la pasemos diciéndolo.
Entonces no entendemos porque la denuncia presentada por Carolina Cárdenas Sosa generó reacciones supuestamente dramáticas. Presentar una denuncia contra presuntos actos de corrupción no puede considerarse ataque y menos personal. En vez de que se ponga a llorar debería ponerse a investigar.
Segundo desvarío. En la misma edición del sábado, Ortega Pacheco, cuando se le preguntó sobre intervención en el proceso electoral aseguró que “nosotros actuamos totalmente apegados a la ley”.
Sabe ella a la perfección que su intervención protagónica en el evento priista del Siglo XXI para defender a sus candidatos y pedir el voto, fue una clara y abierta violación a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y al COFIPE, así como también al Acuerdo de Neutralidad emitido por el IFE para que ningún funcionario participe activamente en actos proselitistas. No nos venga a decir ahora que sigue apegada a la ley. En vez de llorar debería ocuparse por respetar el Estado de Derecho.
Tercer desvarío. Sahuí Rivero también declaró que “si en verdad creen que rebasamos los topes de campaña, que lo denuncien a las autoridades, no sólo se la pasen diciéndolo, que lo demuestren”.
Ayer sábado quedó demostrado ante la opinión pública el insultante dispendio que hacen de los recursos del pueblo en su “mega mitin” en el Siglo XXI, en el que utilizaron casi 100 camiones de transporte público, rentaron un local muy caro, dieron comida a más de 6,000 personas, así como renta de mobiliario, entrega de propaganda, utilización de personal y recursos del Poder Ejecutivo. Con este solo evento habrán gastado más del 50% del tope de campaña que es de $800,000. ¿Tendrán el cinismo de negarlo?
Y cuando se presenta una denuncia, como lo sugiere Sahui, inmediatamente él mismo las descalificada a priori ¿Por qué no hay respeto a las divergencias? ¿Por qué calificar como “show político” la queja de los senadores?
Cuarto desvarío. El ilegal discurso Ortega Pacheco dijo: “Cada vez que sale una calumnia, que agrede a una mujer, nos agreden a todas, por eso como una sola mujer saldremos a defender la campaña electoral el 5 de julio”. ¿Qué tiene que ver un supuesto ataque, que no existió nunca, con la defensa de la campaña? Todo esto fue un “reality show” para tratar de pasarse como víctimas sin victimarios. No olvidemos que hasta el día de hoy su gabinete sigue siendo un “club de Tobi.
Quinto desvarío. El PRI y Ortega Pacheco se llenan la boca al decir que aman a Yucatán. Entonces no entendemos porque ésta señora, en vez de atender con diligencia el grave problema de la influenza, que al parecer ya cobró una vida en Yucatán y que nos ha puesto en el lamentable tercer lugar nacional de incidencia, está haciendo abierta campaña a favor de su partido, tanto en Yucatán como en el interior de su país. Tampoco entendemos porqué, en plena crisis económica, en vez de cuidar los recursos del pueblo los está dispendiando a favor de sus candidatos. ¿Eso es amar a Yucatán?
Señora Ivonne Ortega Pacheco si quiere llorar, hágalo, está en su derecho de llorar, pero no llore por ataques ficticios contra su candidata, llore por la pobreza que sigue fomentando con sus programas asistencialistas, llore porque los recursos que debían ser para los pobres los está gastando en campaña, llore por las casi 500 personas que están enfermas de influenza, llore por las personas infectadas con sida y que no reciben la debida atención de su gobierno, llore por el alarmante aumento de mujeres adictas en Yucatán, llore por las personas y sus familias a las que les han inventado expedientes penales, llore porque no hay obra pública en Yucatán. Realmente tiene muchísimos motivos para llorar.
En suma, señora Ortega Pacheco, no es hora de llorar por su candidata, es hora que deje de hacer proselitismo y se ponga a trabajar para todos los yucatecos, las 24 horas del días de los 365 días del año, porque así lo ofreció cuando tomó protesta y juró cumplir con la constitución.
Primer desvarío. Apenas ayer sábado leímos la declaración de Ortega Pacheco en el sentido de que “si alguien considera que algún funcionario actúa mal, está en todo su derecho de presentar las denuncias que consideren pertinentes”. En la misma edición de ayer, Sahuí Rivero pidió al PAN que denuncie los hechos que considere violatorios y que no solo nos la pasemos diciéndolo.
Entonces no entendemos porque la denuncia presentada por Carolina Cárdenas Sosa generó reacciones supuestamente dramáticas. Presentar una denuncia contra presuntos actos de corrupción no puede considerarse ataque y menos personal. En vez de que se ponga a llorar debería ponerse a investigar.
Segundo desvarío. En la misma edición del sábado, Ortega Pacheco, cuando se le preguntó sobre intervención en el proceso electoral aseguró que “nosotros actuamos totalmente apegados a la ley”.
Sabe ella a la perfección que su intervención protagónica en el evento priista del Siglo XXI para defender a sus candidatos y pedir el voto, fue una clara y abierta violación a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y al COFIPE, así como también al Acuerdo de Neutralidad emitido por el IFE para que ningún funcionario participe activamente en actos proselitistas. No nos venga a decir ahora que sigue apegada a la ley. En vez de llorar debería ocuparse por respetar el Estado de Derecho.
Tercer desvarío. Sahuí Rivero también declaró que “si en verdad creen que rebasamos los topes de campaña, que lo denuncien a las autoridades, no sólo se la pasen diciéndolo, que lo demuestren”.
Ayer sábado quedó demostrado ante la opinión pública el insultante dispendio que hacen de los recursos del pueblo en su “mega mitin” en el Siglo XXI, en el que utilizaron casi 100 camiones de transporte público, rentaron un local muy caro, dieron comida a más de 6,000 personas, así como renta de mobiliario, entrega de propaganda, utilización de personal y recursos del Poder Ejecutivo. Con este solo evento habrán gastado más del 50% del tope de campaña que es de $800,000. ¿Tendrán el cinismo de negarlo?
Y cuando se presenta una denuncia, como lo sugiere Sahui, inmediatamente él mismo las descalificada a priori ¿Por qué no hay respeto a las divergencias? ¿Por qué calificar como “show político” la queja de los senadores?
Cuarto desvarío. El ilegal discurso Ortega Pacheco dijo: “Cada vez que sale una calumnia, que agrede a una mujer, nos agreden a todas, por eso como una sola mujer saldremos a defender la campaña electoral el 5 de julio”. ¿Qué tiene que ver un supuesto ataque, que no existió nunca, con la defensa de la campaña? Todo esto fue un “reality show” para tratar de pasarse como víctimas sin victimarios. No olvidemos que hasta el día de hoy su gabinete sigue siendo un “club de Tobi.
Quinto desvarío. El PRI y Ortega Pacheco se llenan la boca al decir que aman a Yucatán. Entonces no entendemos porque ésta señora, en vez de atender con diligencia el grave problema de la influenza, que al parecer ya cobró una vida en Yucatán y que nos ha puesto en el lamentable tercer lugar nacional de incidencia, está haciendo abierta campaña a favor de su partido, tanto en Yucatán como en el interior de su país. Tampoco entendemos porqué, en plena crisis económica, en vez de cuidar los recursos del pueblo los está dispendiando a favor de sus candidatos. ¿Eso es amar a Yucatán?
Señora Ivonne Ortega Pacheco si quiere llorar, hágalo, está en su derecho de llorar, pero no llore por ataques ficticios contra su candidata, llore por la pobreza que sigue fomentando con sus programas asistencialistas, llore porque los recursos que debían ser para los pobres los está gastando en campaña, llore por las casi 500 personas que están enfermas de influenza, llore por las personas infectadas con sida y que no reciben la debida atención de su gobierno, llore por el alarmante aumento de mujeres adictas en Yucatán, llore por las personas y sus familias a las que les han inventado expedientes penales, llore porque no hay obra pública en Yucatán. Realmente tiene muchísimos motivos para llorar.
En suma, señora Ortega Pacheco, no es hora de llorar por su candidata, es hora que deje de hacer proselitismo y se ponga a trabajar para todos los yucatecos, las 24 horas del días de los 365 días del año, porque así lo ofreció cuando tomó protesta y juró cumplir con la constitución.
Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
No hay comentarios:
Publicar un comentario