sábado, 13 de junio de 2009

¿Revolución mexicana de 2010?

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral

Sistema político con síntomas de agotamiento

Reflexionemos los cambios que podrían darse ante el hartazgo de la sociedad contra un sistema político que otorga una democracia acotada. La democracia, como sistema de gobierno, presupone necesariamente la existencia y el cumplimiento de un Estado de Derecho. Un régimen sin estado de derecho es anarquía. La democracia implica la participación directa de los ciudadanos, pero no de una manera anárquica, sino con base en reglas.

Las reglas que regulan las relaciones sociales y la participación de los ciudadanos, de las autoridades y de los partidos emanan de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

Para dar vigencia a nuestra democracia mexicana todos tenemos que sujetarnos a las reglas actuales del juego.

¿En qué consisten esas reglas?

1. Se establece como prerrogativa del ciudadano votar en las elecciones y poder ser votado (Artículo 35).

Sin embargo, esta prerrogativa está acotada. El artículo 218, párrafo 1, que establece que corresponde exclusivamente a los partidos políticos el derecho de solicitar el registro de candidatos a cargos de elección popular.

Recientemente, El Universal dio a conocer la siguiente nota: “El Tribunal Electoral de la Federación dio marcha atrás al intento de dos ciudadanos de participar en los comicios del 5 de julio bajo la figura de “candidaturas independientes”.

“Por no contar con el apoyo de un partido político, el Tribunal calificó como improcedente la petición para registrarse a cargos de elección popular por la vía independiente de Elisa de Anda Madrazo y Parménides Ortiz Cano, quienes aspiraban a ser candidatos a diputados federales por los distritos 23 del D.F. y 2 de Tlaxcala.

2. Es obligación de los ciudadanos votar en las elecciones populares en los términos que señale la ley (Artículo 36).

3. La ley a que se refiere el artículo anterior es el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales que en su artículo 4 establece que “Votar en las elecciones constituye un derecho y una obligación que se ejerce para integrar órganos del Estado de elección popular”. El voto obligado es para elegir a quienes deben ser nuestros representantes.

4. El artículo 39 indica que la soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo y que todo poder público dimana del pueblo ¿Cómo? Mediante el voto.

5. El artículo 40 señala que “es voluntad del pueblo mexicano constituirse en una República representativa ¿Cómo? Mediante el voto.

6. El 41 señala que el pueblo ejerce su soberanía por medio de los Poderes de la Unión. ¿Cómo? Mediante el voto. En nuestra democracia, el pueblo sólo puede ejercer su poder conducto los Poderes de la Unión.

7. El voto nulo está mencionado en las leyes mexicanas como aquél que no cuenta y su reglamentación se limita a establecer las causas por las cuales debe ser declarado así: sin valor. Por ejemplo, cuando se cruza más de una opción, cuando se tacha la boleta completa, cuando se deja en blanco, etc.

8. La anulación deliberada, como lo he señalado, no tiene efecto jurídico alguno y por propia semántica jamás tendrá valor en cualquier otro sentido. El Diccionario de la Real Academia Española define nulo como “falto de valor y fuerza para obligar o tener efecto” o “que tiene valor igual a cero”.

9. Sin embargo, aún cuando no es un acto de democracia –según nuestro propia Constitución- y no tendrá efectos jurídicos prácticos y reales –como sería anular la elección, que no llegue al cargo determinado candidato, etc.- la anulación deliberada del voto se constituye en un legítimo ejercicio de libertad de expresión de repudio al actual sistema político mexicano. Una rebelión pacífica.

10. Desde el punto de vista político, es un hecho que la mayoría de los mexicanos ya no está conforme con las reglas del juego, ya no está de acuerdo en la forma en que hoy día tienen que ejercer su soberanía, ya no esta satisfecha en que sólo sean los partidos los que tengan el derecho exclusivo a proponer candidatos.

¿Será que, ahora sí, la sociedad se organice y exija de modo sistemático y ordenado un nuevo sistema político en el que de verdad pueda ejercer su soberanía de manera más directa y efectiva, y no mediante una representatividad nula, o se limitará a anular el voto de manera anónima y sin efectos jurídicos?

¿Tendrán los repudiados partidos, políticos y gobernantes la sensibilidad de entender que las coyunturas históricas han cambiado y que la sociedad reclama mayores y más efectivos espacios en la vida política? ¿Entenderán que no pueden hacer oídos sordos a estas primeras manifestaciones de hartazgo contra el sistema que ya muestra signos de agotamiento?

¿Será que este incipiente movimiento ciudadano nacional, que incluso puede considerarse como una abierta rebelión contra el sistema político mexicano, sea el inicio de una nueva y pacífica revolución mexicana? No olvidemos que en 1810 se suscitó la Independencia de México, 1910 marcó el inicio de la Revolución Mexicana y todos nos cuestionamos ¿y 2010? ¿O será que finalmente todo siga igual?

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral

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