Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
Urge un contrapeso en Yucatán
Un breve recuento de hechos, nos da una idea del trayecto que está teniendo Yucatán en manos de la "nueva mayoría ciudadana". El 8 de julio, la titular del Ejecutivo pidió “darle vuelta a la página”; es decir, dejar atrás las elecciones y seguir el trabajo por Yucatán.
¿Y cuál es el trabajo por Yucatán? En lo que va de julio esto es lo que se ha conocido públicamente:
Lucimiento personal. En medio de las crisis económica y sanitaria, la titular del Ejecutivo se dedica a grabar vídeos para promocionar ilegalmente su imagen. Los títulos del Diario son ejemplificativos: “Bailará la gobernadora”, “Ivonne Ortega, como una artista”, “Informe al estilo de TV”, “El Informe, con invitados “VIP”, Etc.
Comidas de lujo. Se detecta que en la Secretaría de Fomento Agropecuario se cargó al erario $123,752 por comidas realizadas en lujosos restaurantes y hoteles.
Cheque en blanco. El PRI reforma la Ley de Deuda Pública para que el Ejecutivo se endeude, sin pedir permiso, hasta por $800 millones al año.
Endeudamiento en puerta. Hacienda estatal informa que en agosto solicitará un préstamo bancario por $1,000 millones. ¿Y lo que se gastó en las campañas?
No hay transparencia. Ya pasaron nueve meses y seguimos sin conocer los ingresos y egresos del concierto de Plácido Domingo.
Inseguridad. En unas cuantas horas se registraron dos asaltos a mano armada: uno en Progreso y otro en Ticul.
Engaño y negligencia ante la contingencia sanitaria. Dijeron que la epidemia estaba controlada, pero hasta el sábado ya se reportaban 2070 infectados y 12 decesos.
Riesgo por el dengue. El Diario publica: “Mérida, con alto riesgo de dengue”. Se reportan oficialmente 165 casos.
Injusticias. Se conocen más casos de ciudadanos detenidos arbitrariamente por supuestos “navajazos” a policías. Luego son liberados por falta de elementos.
“Carpetazo a conocido caso”. El padre de Nelly Balam, quien falleció a consecuencia de una negligencia médica en el O´Horán, se quejó ante la total falta de apoyo.
Represión. Por pensar diferente, el médico Julio A. Rodríguez Cuxim, adscrito desde hace nueve años a Tizimín fue transferido a Mucel, en Chemax.
Ineficacia judicial. Familiares y amigos del doctor Delio Peniche Manzano siguen esperando resultados, tras ocho meses de su desaparición.
Sin pistas. Siguen sin capturar al presunto responsable del deceso de una persona con discapacidad de Hunucmá.
¿Y la justicia? Silencio ante la denuncia presentada por la presunta compra ilegal que hizo un funcionario estatal de tierras en Altabrisa.
Graves dudas en el caso Wafé. El Diario publica una serie de irregularidades en la investigación. Quejas no atendidas, pruebas no aceptadas, peritajes amañados, etc.
Arbitrariedad confirmada. Un litigante fue amparado contra una arbitraria orden de captura en el caso de Komchén.
Programa fallido. Un zapatero denuncia que “Pasos que dejan huella” sólo ha generado deserción, mala calidad, pérdida de mercados y talleres descapitalizados.
Corrupción. Sale a relucir la entrega de cobertores a personas que jamás los recibieron, incluyendo a personas que ya fallecieron.
Cobros indebidos. Denuncian la existencia de una red de corrupción entre funcionarios de la SEE y directivos de las escuelas públicas por el cobro indebido de cuotas.
Maestros afectados. Profesores se quejan de la falta de pago de Carrera Magisterial. Indican que en 17 años ininterrumpidos no había ocurrido un problema similar.
Baja ocupación hotelera. La propia titular del Ejecutivo apenas del 50%.
Pérdida de empleos. Se informa que en el 1er. semestre Yucatán perdió 4,305 empleos formales y su tasa de desocupación al cierre de junio fue de 3.39%
Sin competitividad. Yucatán, ocupa el lugar número 20 en competitividad entre los 32 estados del país, es decir, está abajo de la media tabla.
Todo esto es posible porque no existe un contrapeso que ponga un freno a los excesos oficalistas. Esto nos da una clara idea de que la escala de prioridades de las autoridades estatales es equivocada. Primero la imagen y luego, si da tiempo, lo importante y urgente como la salud, el empleo, resolución de conflictos, combate a la corrupción, etc.
Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
sábado, 25 de julio de 2009
sábado, 18 de julio de 2009
¿Cómo ganar a la maquinaria electoral?
Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
Construyendo confianza
Tras una elección surge una serie de reflexiones y reacciones. Diagnósticos vienen, diagnósticos van. Consultas, catarsis, desahogos, enojos, búsqueda de culpables, reuniones, señalamientos por aquí y señalamientos por allá.
Como parte de este ejercicio me permito hacer una deliberación muy personal. Muchos nos quejamos del PRI y nos aprestamos a recordar todo el catálogo de irregularidades en las que habría incurrido.
El PRI compró votos. El PRI echó mano de los recursos públicos. El PRI acarreó gente. El PRI contó con el apoyo descarado de la titular del Ejecutivo. El PRI rebasó los topes de campaña. El PRI presionó con la “ola roja”, etcétera.
Mi pregunta es ¿alguien pensó que el PRI iba a actuar de otra manera? ¿Alguien, en algún momento, creyó que el PRI ya tiene “nueva actitud”? ¿Alguien consideró que respetaría las reglas del juego? ¿Alguien soñó con que el PRI se limitaría a gastar los $800,000 de tope de campaña? ¿Alguien dudó que haría todo cuanto fuera necesario para arrancar votos, a costa de lo que sea?
El PRI, sólo jugó su juego. Hizo lo que sabe hacer y demostró, una vez más, lo que es: una “maquinaria electoral” que ya había anticipado que iría por el “carro completo”. Entonces ¿qué lo que nos causa extrañeza? ¿No sabíamos esto?
Sin embargo, analicemos que tanto funcionó la “maquinaria electoral”. Con todos los millones de pesos y con toda la impresionante operatividad electoral ejecutada, el Revolucionario Institucional obtuvo apenas 350,085 votos, es decir, el 27% de total de potenciales electores registrados en la lista nominal de 1.279,000 ciudadanos.
Habría que preguntarse cuántos votantes incluidos en ese 27% realmente acudieron a sufragar libres de presiones, de cooptación o como consecuencia del clientelismo. Además, hay que considerar que muchos ciudadanos no votaron porque no están en la lista nominal y otros más que ni siquiera se han registrado en el padrón electoral, lo que reduciría aún más ese porcentaje. Bajo esta óptica, nos percatamos que en realidad una minoría fue suficiente para ganaran el “carro completo”.
Si de antemano ya sabemos que el PRI es la “maquinaria electoral” que repetirá lo mismo en las elecciones de 2010 y 2012, que es algo que no podemos cambiar -¿se pudo en 70 años? ¿Se podrá hacer ahora?- creo que el análisis debe centrarse en las causas endógenas.
¿Cómo combatir al PRI? Hace 70 años, Manuel Gómez Morín y otros notables de su época, pensó que la mejor manera de evitar el clientelismo, la cooptación, el asistencialismo y demás prácticas antidemocráticas era necesario fundar un partido diferente. Un instrumento de los ciudadanos para los ciudadanos. Un ente capaz de propiciar conciencia sobre derechos y obligaciones de las personas.
Con motivo de la fundación del PAN se implantaron como pilares los principios de solidaridad, subsidiariedad, bien común y respeto a la dignidad de la persona humana. El lema: “Por una patria ordenada y generosa y una vida mejor y más digna para todos”
La lucha de Acción Nacional contra el sistema corrupto y corruptor, que es exactamente el mismo del que hoy nos quejamos y que sigue vivo, no fue fácil. Muchos ofrendaron sus vidas y sus libertades a cambio de un ideal verdadero.
¿Por qué en vez de buscar causas exógenas de las derrotas electorales no honramos la memoria de Manuel Gómez Morín y nos aprestamos a dar vigencia a sus ideales?
A mi parecer, el análisis postelectoral panista debería centrarse en las preguntas ¿Qué está dispuesto a hacer cada dirigente, militante o simpatizante a favor del PAN de Morín? ¿Cómo dar vigencia al postulado de una patria ordenada y generosa? ¿En qué se ha fallado? ¿Por qué la abstención ciudadana? ¿Por qué la anulación deliberada del voto? ¿Hasta que punto se ha perdido la batalla cultural? ¿Cuáles son las debilidades internas de las cuales se está aprovechando el PRI? Pero más que análisis y diagnósticos, lo que hoy se necesitan son acciones guiadas por los principios establecidos por los fundadores del PAN. No veo otra forma de construir confianza.
Los números indican que somos muchos más quienes no estamos de acuerdo con el PRI, pero los excesos del sistema priista no necesariamente se convierten en fortalezas de las otras fuerzas políticas.
Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
Construyendo confianza
Tras una elección surge una serie de reflexiones y reacciones. Diagnósticos vienen, diagnósticos van. Consultas, catarsis, desahogos, enojos, búsqueda de culpables, reuniones, señalamientos por aquí y señalamientos por allá.
Como parte de este ejercicio me permito hacer una deliberación muy personal. Muchos nos quejamos del PRI y nos aprestamos a recordar todo el catálogo de irregularidades en las que habría incurrido.
El PRI compró votos. El PRI echó mano de los recursos públicos. El PRI acarreó gente. El PRI contó con el apoyo descarado de la titular del Ejecutivo. El PRI rebasó los topes de campaña. El PRI presionó con la “ola roja”, etcétera.
Mi pregunta es ¿alguien pensó que el PRI iba a actuar de otra manera? ¿Alguien, en algún momento, creyó que el PRI ya tiene “nueva actitud”? ¿Alguien consideró que respetaría las reglas del juego? ¿Alguien soñó con que el PRI se limitaría a gastar los $800,000 de tope de campaña? ¿Alguien dudó que haría todo cuanto fuera necesario para arrancar votos, a costa de lo que sea?
El PRI, sólo jugó su juego. Hizo lo que sabe hacer y demostró, una vez más, lo que es: una “maquinaria electoral” que ya había anticipado que iría por el “carro completo”. Entonces ¿qué lo que nos causa extrañeza? ¿No sabíamos esto?
Sin embargo, analicemos que tanto funcionó la “maquinaria electoral”. Con todos los millones de pesos y con toda la impresionante operatividad electoral ejecutada, el Revolucionario Institucional obtuvo apenas 350,085 votos, es decir, el 27% de total de potenciales electores registrados en la lista nominal de 1.279,000 ciudadanos.
Habría que preguntarse cuántos votantes incluidos en ese 27% realmente acudieron a sufragar libres de presiones, de cooptación o como consecuencia del clientelismo. Además, hay que considerar que muchos ciudadanos no votaron porque no están en la lista nominal y otros más que ni siquiera se han registrado en el padrón electoral, lo que reduciría aún más ese porcentaje. Bajo esta óptica, nos percatamos que en realidad una minoría fue suficiente para ganaran el “carro completo”.
Si de antemano ya sabemos que el PRI es la “maquinaria electoral” que repetirá lo mismo en las elecciones de 2010 y 2012, que es algo que no podemos cambiar -¿se pudo en 70 años? ¿Se podrá hacer ahora?- creo que el análisis debe centrarse en las causas endógenas.
¿Cómo combatir al PRI? Hace 70 años, Manuel Gómez Morín y otros notables de su época, pensó que la mejor manera de evitar el clientelismo, la cooptación, el asistencialismo y demás prácticas antidemocráticas era necesario fundar un partido diferente. Un instrumento de los ciudadanos para los ciudadanos. Un ente capaz de propiciar conciencia sobre derechos y obligaciones de las personas.
Con motivo de la fundación del PAN se implantaron como pilares los principios de solidaridad, subsidiariedad, bien común y respeto a la dignidad de la persona humana. El lema: “Por una patria ordenada y generosa y una vida mejor y más digna para todos”
La lucha de Acción Nacional contra el sistema corrupto y corruptor, que es exactamente el mismo del que hoy nos quejamos y que sigue vivo, no fue fácil. Muchos ofrendaron sus vidas y sus libertades a cambio de un ideal verdadero.
¿Por qué en vez de buscar causas exógenas de las derrotas electorales no honramos la memoria de Manuel Gómez Morín y nos aprestamos a dar vigencia a sus ideales?
A mi parecer, el análisis postelectoral panista debería centrarse en las preguntas ¿Qué está dispuesto a hacer cada dirigente, militante o simpatizante a favor del PAN de Morín? ¿Cómo dar vigencia al postulado de una patria ordenada y generosa? ¿En qué se ha fallado? ¿Por qué la abstención ciudadana? ¿Por qué la anulación deliberada del voto? ¿Hasta que punto se ha perdido la batalla cultural? ¿Cuáles son las debilidades internas de las cuales se está aprovechando el PRI? Pero más que análisis y diagnósticos, lo que hoy se necesitan son acciones guiadas por los principios establecidos por los fundadores del PAN. No veo otra forma de construir confianza.
Los números indican que somos muchos más quienes no estamos de acuerdo con el PRI, pero los excesos del sistema priista no necesariamente se convierten en fortalezas de las otras fuerzas políticas.
Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
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sábado, 11 de julio de 2009
El “carro completo” nos costó a todos
Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
Sin mayoría y sin democracia
El hecho de que el PRI haya incurrido en todas y cada una de las artimañas para ganar elecciones no es motivo de sorpresa, como tampoco es novedoso que sus dirigentes y gobernantes las nieguen y que incluso digan que tienen una “nueva actitud”. Lo que si sorprende es que todos coincidan en que, efectivamente, se usaron abundantes recursos públicos en violación a los topes de campaña, y que se acepte como algo “normal”.
La maquinaria electoral resurgió bien aceitada con el dinero de todos y cada uno de los yucatecos y de los mexicanos, y aún así hay quienes afirman que fue una “elección transparente, participativa y tranquila”.
¿A alguien le queda alguna duda sobre la operación de la “ola roja”? ¿A poco alguien puede creer que los vestidos de rojo actuaron por voluntad propia? Los mismos priistas admiten públicamente que su trabajo implica un pago.
Saque sus cuentas y tendrá un idea de cuánto nos costó a los yucatecos dar al PRI el “carro completo” con menos de la tercera parte de la lista nominal. Los gastos excesivos se iniciaron desde la precampaña, continuaron en la campaña y se incrementaron en la jornada electoral.
No ha habido una sola persona, con un mínimo de sentido común, que no diga que los topes de campaña -de poco más de $800,000 para cada candidato-, fueron rebasados hasta 10 veces por los rojos.
¿Se nos olvida que la titular del Ejecutivo cobra su sueldo del erario y que, por tanto, su participación activa en las campañas también representó un gasto de todos los yucatecos? La señora cobra para servir a todos los yucatecos, no para hacer campaña.
Ya veremos cómo nuevamente se disparan los gastos en gasolina y en otros rubros de las diferentes dependencias públicas estatales y luego nos dirán que es porque “trabajan más”.
¿Cómo presumir que en Yucatán hubo una elección democrática y poner como “prueba” el hecho de que la “participación” haya sido superior a la media nacional? ¿En que cabeza cabe hacer esta afirmación cuando la realidad es que se trató de una participación forzada y comprada?
Y pesar de todo el gasto de dinero público –del dinero de todos- en las pasadas elecciones, el PRI obtuvo el 27% de los 1.2 millones de electores registrados en la lista nominal, lo que significa que un 73% de posibles votantes no se manifestó a favor de ese partido. De esta cifra el 44% decidió no participar, el 3.5%, voluntariamente o no, anuló su voto y el resto sufragó por los otros partidos.
A lo anterior habría que añadir otro amplísimo segmento de ciudadanos que siendo mayores de edad no votaron porque ni siquiera están registrados en el padrón. En Yucatán ya somos casi 2 millones de habitantes, de modo que, aún quitando a quienes por alguna causa están impedidos de votar, el porcentaje de aval al PRI se reduce de manera drástica.
Si, por lo menos, el PRI hubiese obtenido el voto del 51% de la lista nominal, y lo hubiese hecho sin recurrir a presiones, a estructuras pagadas con dinero público y sin participación directa de autoridades, entre otras cosas, entonces estaríamos hablando de que en realidad hay un partido que, con todas las de la ley y de la política, obtuvo la mayoría de los sufragios. ¿Hubo algo de esto?¿Hay algo que presumir?
Lo único que tiene que presumir el PRI es que demostró nuevamente que es una maquinaria electoral capaz de arrasar, sin importar los medios que tenga que utilizar para lograr sus objetivos. ¿Pero esto es digno de presumir? Con un 44% de ciudadanos que decidieron no participar, la ganadora de la contienda pasada fue la abstención.
Pero no le echemos toda la culpa al PRI, porque esa es su naturaleza. Los que debemos cambiar somos los panistas. Cada quien tendría que preguntarse ¿Qué es lo que estoy dispuesto a hacer por mi partido?
Y mientras algunos panistas siguen buscando culpables y generando mayores conflictos internos, la maquinaria priista sigue más viva que nunca, gracias a nuestros impuestos, con mirada puesta en la capital del Estado. De seguir así en menos de un año ¿seguiremos buscando culpables? ¿Por qué no mejor busamos soluciones?
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lunes, 6 de julio de 2009
Jornada electoral con doble epidemia
Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
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Influenza y prácticas antidemocráticas
Las elecciones de ayer domingo se llevaron al cabo en medio de dos epidemias: la influenza y las prácticas antidemocráticas del partido en el gobierno, de modo que los ciudadanos que salieron a votar de manera libre —no me refiero a quienes lo hicieron de manera condicionada o coaccionada— hicieron frente a un doble reto y a una doble adversidad.
En relación con la primera, las recomendaciones de un epidemiólogo de la UADY, publicadas en el Diario para que la gente acuda a votar cuidándose del contagio, y un acuerdo de la Secretaría de Salud federal para que los afectados con esa enfermedad voten con medidas de seguridad, fueron las únicas acciones que se conocieron tendientes a evitar un mayor brote. Del Poder Ejecutivo del Estado nada, absolutamente nada.
Por más que busqué en las declaraciones de la titular del Ejecutivo local publicadas ayer en el Diario cuando habló de la jornada electoral, no hallé una sola expresión relacionada con la epidemia y las medidas de precaución que se deberían adoptar.
Cuando se refirió a las medidas de seguridad lo hizo única y exclusivamente a las relacionadas con la actuación de las policías y del Ejército para salvaguardar los consejos distritales y garantizar que lleguen bien los paquetes electorales.
Sobre la influenza, cero, nada, ni siquiera una mención respecto al convenio anteriormente señalado para que los enfermos de influenza acudan a votar.
La pregunta queda en el aire: ¿En verdad fueron suficientes las recomendaciones públicas de un especialista para que la gente se conduzca como acertadamente sugería? ¿La salud pasó a segundo término? Aquí el problema es que para la autoridad estatal simplemente no pasa nada. Como si esta peligrosa enfermedad no existiera. Ya pasaron dos semanas sin que se conozca cuál es la realidad de la misma.
En relación con la segunda epidemia, tan grave y tan dañina como la primera, observamos el “rebrote” de prácticas antidemocráticas. Hechos notorios que estuvieron a la vista y que muchos los estuvieron padeciendo en carne propia; empero, la autoridad estatal adoptó la misma postura que la asumida respecto a la influenza: “No pasa nada“. Según ellos, sólo se trata de rumores, de denuncias infundadas, de un ánimo de generar conflictos.
Agentes de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) se la pasaron deteniendo y reteniendo a todo lo que suene y huela a oposición, sobre todo del PAN. Como si fuera delito transportar material electoral de los partidos, como si fuera delito llevar camisetas o repartir un semanario.
Lo “curioso” es que la “acción de la justicia” se activó con todo el celo proteccionista del mundo única y exclusivamente contra personas que no fueran priistas. No hubo un solo caso, ni uno solo, de algún priista que haya sido detenido o retenido por cometer hechos similares o todavía peores.
Esta epidemia política encuentra las condiciones favorables para crecer y reproducirse de manera veloz mediante el clientelismo, que es posible gracias al uso de los recursos públicos.
No hay obra pública, ni mejoras en los hospitales, ni atención a las contingencias económicas y sanitarias, pero sí muchos cobertores —incluso para quienes ya han fallecido—, hay chamarras y zapatos para niños y adolescentes, hay alambres de púas para los campesinos y abundante cerveza para los jóvenes estudiantes.
Es triste decirlo, pero hay mucha gente, sobre todo la más humilde, que todavía se siente agradecida con la dádiva, pero no seda cuenta del deterioro económico, político, social y cultural que se está causando a Yucatán
Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
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