sábado, 18 de julio de 2009

¿Cómo ganar a la maquinaria electoral?

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral

Construyendo confianza

Tras una elección surge una serie de reflexiones y reacciones. Diagnósticos vienen, diagnósticos van. Consultas, catarsis, desahogos, enojos, búsqueda de culpables, reuniones, señalamientos por aquí y señalamientos por allá.

Como parte de este ejercicio me permito hacer una deliberación muy personal. Muchos nos quejamos del PRI y nos aprestamos a recordar todo el catálogo de irregularidades en las que habría incurrido.

El PRI compró votos. El PRI echó mano de los recursos públicos. El PRI acarreó gente. El PRI contó con el apoyo descarado de la titular del Ejecutivo. El PRI rebasó los topes de campaña. El PRI presionó con la “ola roja”, etcétera.

Mi pregunta es ¿alguien pensó que el PRI iba a actuar de otra manera? ¿Alguien, en algún momento, creyó que el PRI ya tiene “nueva actitud”? ¿Alguien consideró que respetaría las reglas del juego? ¿Alguien soñó con que el PRI se limitaría a gastar los $800,000 de tope de campaña? ¿Alguien dudó que haría todo cuanto fuera necesario para arrancar votos, a costa de lo que sea?

El PRI, sólo jugó su juego. Hizo lo que sabe hacer y demostró, una vez más, lo que es: una “maquinaria electoral” que ya había anticipado que iría por el “carro completo”. Entonces ¿qué lo que nos causa extrañeza? ¿No sabíamos esto?

Sin embargo, analicemos que tanto funcionó la “maquinaria electoral”. Con todos los millones de pesos y con toda la impresionante operatividad electoral ejecutada, el Revolucionario Institucional obtuvo apenas 350,085 votos, es decir, el 27% de total de potenciales electores registrados en la lista nominal de 1.279,000 ciudadanos.

Habría que preguntarse cuántos votantes incluidos en ese 27% realmente acudieron a sufragar libres de presiones, de cooptación o como consecuencia del clientelismo. Además, hay que considerar que muchos ciudadanos no votaron porque no están en la lista nominal y otros más que ni siquiera se han registrado en el padrón electoral, lo que reduciría aún más ese porcentaje. Bajo esta óptica, nos percatamos que en realidad una minoría fue suficiente para ganaran el “carro completo”.

Si de antemano ya sabemos que el PRI es la “maquinaria electoral” que repetirá lo mismo en las elecciones de 2010 y 2012, que es algo que no podemos cambiar -¿se pudo en 70 años? ¿Se podrá hacer ahora?- creo que el análisis debe centrarse en las causas endógenas.

¿Cómo combatir al PRI? Hace 70 años, Manuel Gómez Morín y otros notables de su época, pensó que la mejor manera de evitar el clientelismo, la cooptación, el asistencialismo y demás prácticas antidemocráticas era necesario fundar un partido diferente. Un instrumento de los ciudadanos para los ciudadanos. Un ente capaz de propiciar conciencia sobre derechos y obligaciones de las personas.

Con motivo de la fundación del PAN se implantaron como pilares los principios de solidaridad, subsidiariedad, bien común y respeto a la dignidad de la persona humana. El lema: “Por una patria ordenada y generosa y una vida mejor y más digna para todos”

La lucha de Acción Nacional contra el sistema corrupto y corruptor, que es exactamente el mismo del que hoy nos quejamos y que sigue vivo, no fue fácil. Muchos ofrendaron sus vidas y sus libertades a cambio de un ideal verdadero.

¿Por qué en vez de buscar causas exógenas de las derrotas electorales no honramos la memoria de Manuel Gómez Morín y nos aprestamos a dar vigencia a sus ideales?

A mi parecer, el análisis postelectoral panista debería centrarse en las preguntas ¿Qué está dispuesto a hacer cada dirigente, militante o simpatizante a favor del PAN de Morín? ¿Cómo dar vigencia al postulado de una patria ordenada y generosa? ¿En qué se ha fallado? ¿Por qué la abstención ciudadana? ¿Por qué la anulación deliberada del voto? ¿Hasta que punto se ha perdido la batalla cultural? ¿Cuáles son las debilidades internas de las cuales se está aprovechando el PRI? Pero más que análisis y diagnósticos, lo que hoy se necesitan son acciones guiadas por los principios establecidos por los fundadores del PAN. No veo otra forma de construir confianza.

Los números indican que somos muchos más quienes no estamos de acuerdo con el PRI, pero los excesos del sistema priista no necesariamente se convierten en fortalezas de las otras fuerzas políticas.

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral

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