Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
Recuperar la credibilidad es la clave
El próximo 23 de agosto se elegirá a la persona sobre la que recaerá la responsabilidad de conducir los destinos del PAN en el municipio de Mérida, lo que repercutirá en el ánimo de todo Yucatán y del sureste, incluso.
La cercana elección constitucional de 2010 no es asunto menor, se trata ni más ni menos de retener un triunfo cultural más que electoral, conseguido durante muchos años. Gracias a sus buenos gobiernos, el PAN generó confianza entre los meridanos.
La confianza ciudadana es lo que hacía ganar al PAN en Mérida, incluso contra todas las mañas priistas ya conocidas. Ni los acarreos, ni el megarreparto de cochinita ni las presiones de gente traída de fuera, absolutamente nada podía contra la fuerza política que representaban los meridanos.
Quienes pensaban que los ciudadanos de esta capital habían entregado al PAN una “patente de corso”, hoy pueden comprobar lo grave de su equivocación. Hoy los buenos gobiernos ya no son suficientes, la sociedad exige congruencia en el partido. A mi parecer, no fue el PRI el que ganó en las elecciones pasadas, sino el abstencionismo originado por el desencanto de muchos panistas y de miles de simpatizantes que por años dieron su tiempo y esfuerzo para lograr un mejor proyecto de vida.
No será una elección cualquiera la de 2010, porque de nuevo los meridanos decidirán su futuro ante un sistema priista que, probadamente, sigue siendo el mismo corrupto de siempre.
¿Quién puede creerse el eslogan de la “nueva actitud”, cuando nos enteramos que mientras el Ejecutivo destina $2.5 millones para afrontar la epidemia de la influenza, la titular del Ejecutivo tiró a la basura $228 millones para promover su imagen? ¿Ésta es la nueva actitud? Pero los excesos y los abusos del PRI-gobierno no necesariamente se convierten en fortalezas para el PAN. Acción Nacional tiene que generar sus propias fortalezas y aprovechar las oportunidades en el contexto. Es la única forma de recuperar la confianza ciudadana. Y con sinceridad no creo que el fuego cruzado de panistas contra panistas, que ha sido recurrente en las últimas semanas, abone a esta causa. La gente está harta de esto y es lo que más se hace.
Pero no olvidemos que el PAN es un partido humanista y que en su centro de acción está la persona humana, de modo que los panistas no tienen por qué esperar a que los de arriba se pongan de acuerdo. Es la militancia la que tiene el poder para cambiar las cosas.
¿Dónde está la oportunidad? Los militantes la tienen en las manos: hacer de la elección municipal una auténtica fiesta democrática, de tal forma que al final sólo haya un ganador: el PAN, de tal suerte que quien obtenga la mayor cantidad de votos sea reconocido y apoyado por los otros. Hoy quienes forman parte de Acción Nacional tienen la responsabilidad de hacer bien las cosas, para que la sociedad en vez de anular su voto o de abstenerse de votar vea en el PAN una opción real que los represente. Los meridanos exigen un partido unido y fuerte y esto es posible si todos los militantes se lo proponen. Señores, ustedes son la esencia del PAN.
Amigos panistas de Mérida, la disyuntiva es clara: o aprovechan la oportunidad de recuperar la confianza de la sociedad o en menos de 10 meses verán cómo el PRI hace lo que hoy día desde el Ejecutivo: malgastar el dinero de todos, sin importar que la gente se muera de influenza o que los índices de pobreza sigan creciendo a pasos agigantados, como consecuencia de programas asistencialistas. No creo que alguien quiera volver a la Mérida destrozada de hace 20 años que no conocieron los jóvenes.
Bien decía Carlos Castillo Peraza: quien aspire a ser cabeza del PAN tiene que ser “perro de adelante”, refiriéndose al que conduce el trineo, pues es el único que puede ver con claridad el panorama, mientras que los demás sólo le ven el trasero; pero es claro que nadie solitariamente podría arrastrar el trineo y menos cuando la carga es muy pesada. El nuevo dirigente requerirá de toda su militancia y de la sociedad. La congruencia y la unidad serán los antídotos contra la mercadotecnia manipuladora.
La cercana elección constitucional de 2010 no es asunto menor, se trata ni más ni menos de retener un triunfo cultural más que electoral, conseguido durante muchos años. Gracias a sus buenos gobiernos, el PAN generó confianza entre los meridanos.
La confianza ciudadana es lo que hacía ganar al PAN en Mérida, incluso contra todas las mañas priistas ya conocidas. Ni los acarreos, ni el megarreparto de cochinita ni las presiones de gente traída de fuera, absolutamente nada podía contra la fuerza política que representaban los meridanos.
Quienes pensaban que los ciudadanos de esta capital habían entregado al PAN una “patente de corso”, hoy pueden comprobar lo grave de su equivocación. Hoy los buenos gobiernos ya no son suficientes, la sociedad exige congruencia en el partido. A mi parecer, no fue el PRI el que ganó en las elecciones pasadas, sino el abstencionismo originado por el desencanto de muchos panistas y de miles de simpatizantes que por años dieron su tiempo y esfuerzo para lograr un mejor proyecto de vida.
No será una elección cualquiera la de 2010, porque de nuevo los meridanos decidirán su futuro ante un sistema priista que, probadamente, sigue siendo el mismo corrupto de siempre.
¿Quién puede creerse el eslogan de la “nueva actitud”, cuando nos enteramos que mientras el Ejecutivo destina $2.5 millones para afrontar la epidemia de la influenza, la titular del Ejecutivo tiró a la basura $228 millones para promover su imagen? ¿Ésta es la nueva actitud? Pero los excesos y los abusos del PRI-gobierno no necesariamente se convierten en fortalezas para el PAN. Acción Nacional tiene que generar sus propias fortalezas y aprovechar las oportunidades en el contexto. Es la única forma de recuperar la confianza ciudadana. Y con sinceridad no creo que el fuego cruzado de panistas contra panistas, que ha sido recurrente en las últimas semanas, abone a esta causa. La gente está harta de esto y es lo que más se hace.
Pero no olvidemos que el PAN es un partido humanista y que en su centro de acción está la persona humana, de modo que los panistas no tienen por qué esperar a que los de arriba se pongan de acuerdo. Es la militancia la que tiene el poder para cambiar las cosas.
¿Dónde está la oportunidad? Los militantes la tienen en las manos: hacer de la elección municipal una auténtica fiesta democrática, de tal forma que al final sólo haya un ganador: el PAN, de tal suerte que quien obtenga la mayor cantidad de votos sea reconocido y apoyado por los otros. Hoy quienes forman parte de Acción Nacional tienen la responsabilidad de hacer bien las cosas, para que la sociedad en vez de anular su voto o de abstenerse de votar vea en el PAN una opción real que los represente. Los meridanos exigen un partido unido y fuerte y esto es posible si todos los militantes se lo proponen. Señores, ustedes son la esencia del PAN.
Amigos panistas de Mérida, la disyuntiva es clara: o aprovechan la oportunidad de recuperar la confianza de la sociedad o en menos de 10 meses verán cómo el PRI hace lo que hoy día desde el Ejecutivo: malgastar el dinero de todos, sin importar que la gente se muera de influenza o que los índices de pobreza sigan creciendo a pasos agigantados, como consecuencia de programas asistencialistas. No creo que alguien quiera volver a la Mérida destrozada de hace 20 años que no conocieron los jóvenes.
Bien decía Carlos Castillo Peraza: quien aspire a ser cabeza del PAN tiene que ser “perro de adelante”, refiriéndose al que conduce el trineo, pues es el único que puede ver con claridad el panorama, mientras que los demás sólo le ven el trasero; pero es claro que nadie solitariamente podría arrastrar el trineo y menos cuando la carga es muy pesada. El nuevo dirigente requerirá de toda su militancia y de la sociedad. La congruencia y la unidad serán los antídotos contra la mercadotecnia manipuladora.
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