domingo, 13 de septiembre de 2009

Lección sobre política

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral

Universidad de la vida

¿Es necesario tener un título universitario para ser buen político? ¿Son necesarias las maestrías y los doctorados? En sentido estricto, de acuerdo con apuntes de varios autores sobre comunicación política, simplemente no.
La política, como lo escribí la semana pasada, se reduce a tres factores fundamentales: negociación -entendida como diálogo permanente para llegar a acuerdos-, postura ética -legitimidad en la intención y en la acción- y comunicación -para entender contextos, ser eficaces y capitalizar logros, no para manipular-.
También mencioné que nadie puede ser obligado a actuar con base en estos factores, sino que tiene que provenir del propio individuo. Lo que debe quedar claro es que cuando falla alguno de esos factores el ejercicio de la política -que no de la antipolítica- se ve reducido y afectado.
Ejemplos hay muchos. Pero quiero referirme a uno en particular que dejó huella en mi persona y que confirma las afirmaciones anteriores.
Fernando Mena Marrufo, quien fuera alcalde de Panabá durante el trienio 2004-2007, y quien ni siquiera tenía los estudios de educación primaria -y que luego consiguió con mucho esfuerzo, durante su mandato- con sencillez y sentido común, dejó una lección sobre lo que es la política.
Por increíble que parezca, su inspiración para zanjar diferencias que tenía con una integrante del cabildo fueron unas tiras cómicas de Popeye. ¡Aunque usted no lo crea!
Durante los primeros meses, el entonces alcalde, según me contó, se sentía golpeado políticamente por esa persona. En una ocasión, relató, leí que Oliva y Popeye se subieron al ring y que, éste dada su fortaleza física y su condición de hombre, no podía responder a los golpes de aquélla.
La encrucijada era: o respondía y noqueaba a Oliva de un solo golpe o seguía aguantando la golpiza de la mujer. Si hacía lo primero, todo mundo lo criticaría por abusivo, y si optaba por lo segundo pues tampoco saldría bien librado.
¿Cómo resolvió Popeye este problema? No respondió a los golpes, pero tampoco quiso recibir más y optó por adoptar una postura diferente: ¡le regaló una flor!, y con ello se acabaron los golpes y en vez de críticas el marinero cosechó aplausos.
¡Algo similar fue lo que hice !, exclamó “Potón” -como le dicen al ex alcalde- y gracias a ello, ahora -en ese entonces-, ambos podemos trabajar mejor. Lo que hizo don Fernando fue incluir a la funcionaria en sus decisiones y en sus planes. ¿Qué hubiera pasado sin en vez de incluir el ex funcionario hubiese radicalizado su postura? Muy sencillo: jamás hubiera conseguido la gobernabilidad interna.
Es fácil advertir, en este colorido caso, cómo la política se hizo presente: hubo postura ética del ex alcalde porque actuó con sinceridad, hubo negociación y llegaron a acuerdos, y desde luego la comunicación entre ambos mejoró.
Sin embargo, también es impórtate hacer notar que la contraparte del ex alcalde también tuvo el mérito de aceptar la propuesta para trabajar de manera coordinada, porque la política son relaciones humanas y requiere de la conjunción de voluntades. Es cosa de entendimientos.
Desde luego, para conseguir resultados duraderos debe mantenerse vigente la acción política, de lo contrario lo poco o mucho que se consiga puede caerse en sólo unos minutos. Ignoro si se mantuvo esa relación política genuina entre ambos funcionarios, pero lo que sí sé es que “Potón”, sin títulos universitarios, dio una lección política que merece ser conocida.
En contraste, vemos a muchos que se creen “zorros” de la política sólo porque han aprendido cómo fastidiar al prójimo por interpósita persona. Como fulan@ me hizo, entonces yo le devolveré el doble, y será con la sonrisa en los labios. Después diré que no tengo nada que ver y que ni me reclamen nada.
Si no hay postura ética, no hay diálogo, y no hay comunicación, entonces no hay política. Empero, hoy día, el político también debe ser un buen administrador para lo cual sí se requieren conocimientos técnicos.

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral

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