sábado, 10 de octubre de 2009

Entre la pifia y la impunidad

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral

Mala señal

Además de que fue una pifia y una incongruencia, el mensaje que envió el dirigente estatal del PRI, al acudir a la sede del PAN para entregar su folleto de “Campaña de corazón” fue claro y contundente: “Los rojos podemos hacer lo que queramos y no hay autoridad ni ley que nos detenga; es decir, gozamos de impunidad”.

Pifia. El propio dirigente priista reveló su principal argumento para llevar su propaganda al edificio del PAN. Según publicó el Diario de Yucatán fue “una visita de cortesía para tomarle la palabra a la dirigente panista, y llevarle personalmente los folletos de la Campaña de corazón que ha solicitado”.

Es evidente que el priista no leyó bien las declaraciones de su homóloga panista, pues en ningún momento pidió ese folleto y no tendría porque hacerlo porque dijo que ya lo tenía en su poder.

Incluso en la misma no se asentó: “La profesora Cruz Nucamendi informó que el PAN ya tiene uno de esos folletos y analiza si reúne las condiciones de un acto de campaña para denunciarlo al Ipepac”.

Quien sí lo pidió fue el dirigente estatal del PRD como consta en sus declaraciones hechas al Diario: “Ya me dijeron que parece un álbum de cumpleaños (el folleto) y que Sahuí Rivero hace muchas loas a la gobernadora. Cuando regrese de México voy a conseguir algunos ejemplares para interponer una demanda ante el Ipepac. Invitó a los ciudadanos que tengan los folletos que proporcionen algunos de ellos al PRD para que denuncie la presunta violación a la ley electoral”.

Otro que dijo que no tenía el folleto de campaña fue el consejero electoral Nestor Santín quien aseguró que todavía no se puede promover la imagen personal de nadie porque se incurre en una grave violación a la ley. —Cuando nos hagan llegar algún ejemplar de ese folleto lo analizaremos y valoraremos su contenido —dijo. ¿Entonces quienes pidieron ese folleto?

Incongruencia. En sus declaraciones el dirigente priista afirmó que su folleto no implica un acto de campaña y que “no es ningún documento de promoción a su persona”, lo que a todas luces resulta incongruente ya que en su misma propaganda utiliza el concepto de “Campaña”. Entonces difunde un documento que el mismo denomina campaña pero al mismo tiempo niega que sea campaña. Y aunque no lo dijera, es claro que se trata de una campaña. Además, este señor aparece siete veces en las fotos y su nombre se lee en cuatro ocasiones, dos de ellas en portada y en contraportada, pero aún así dice que no es promoción personal.

En el mismo folleto aparece la expresión “Listos para el 2010”, lo que denota clara intención del porqué de la campaña que dice que no es campaña, pero que ya fija una postura en relación con las elecciones locales del año que viene.

El mismo acto de presentarse sin sentido alguno a la sede del PAN, porque fue el PRD y el Ipepac quienes solicitaron el folleto rojo, fue otro acto más de campaña, pues lo hizo con intenciones de figurar, si no, ¿Para que llevó a medios de comunicación?

Además, que sus aparición pública ya se había dado antes en conocida red social, que calificó como un ataque más “de los de enfrente”.

Y es que además de los folletos “de corazón” que reparte casa por casa, el dirigente rojo envió correos electrónicos a los cibernautas y los acompañó con tres fotografías donde aparece acompañado de ciudadanos y en un mitin, e invita a los usuarios para que lo contacten por medio de las redes sociales Facebook, Myspace, Twitter y la web de su partido. Pero tampoco es campaña ni promoción personal.

¿Y la autoridad electoral? Como ya indicamos, bajo el argumento de que no tenía el folleto de campaña Santín Velázquez declinó opinar al respecto. ¿Será que no lo tiene aún? No le interesa a la autoridad electoral intervenir en este tipo de actos, que, como el mismo señaló, puede ser grave para una competencia en donde está en juego el respeto a las leyes y a las instituciones, y ni más ni menos el respeto a la voluntad de los ciudadanos.

¿Entonces qué? ¿La autoridad electoral le da la razón al PRI de que ya se puede hacer campaña y promoción personal con toda impunidad? Mala señal.

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