Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
Voces priistas señalan que, dada la coyuntura actual y atendiendo los resultados electorales del 5 de julio pasado, tienen muchas posibilidades de “recuperar” Mérida. Otros señalan que hay que “arrebatar” el Ayuntamiento de Mérida “de las manos insensibles en las que se encuentra”.
Ese espacio de poder público ha sido denominado como “la joya de la corona”, la más preciada ya que en ella se concentra casi el 50% de la población yucateca, además de lo que representa -como polo de desarrollo político y económico- no sólo para Yucatán, sino para toda el Sureste del país.
¿Por qué los rojos hablan de “recuperar” la alcaldía meridana?, ¿Acaso el gobierno de la capital yucateca es un bien de su “propiedad”? ¿Acaso son dueños de la voluntad de los meridanos?
En todo caso, creo que la cuestión no debería centrarse en “recuperar” la alcaldía, sino en recuperar la confianza de los ciudadanos, y que como consecuencia traería consigo una elección favorable para el partido que aspire administrar los recursos y el destino político y social de los meridanos.
Y la pregunta es ¿qué están haciendo los rojos para recuperar la confianza de los meridanos? ¿Qué ha hecho la ola roja en estos dos años, después de que “recuperó” el Poder Ejecutivo local, para ganar la credibilidad de quienes vivimos en esta capital”?
¿Querrán los meridanos tener un gobierno municipal de telenovela? ¿Una administración en la que sólo cuenten quienes formen parte de la ola roja? ¿Una gestión en donde sus recursos sean manejados sin transparencia? ¿En donde su autoridad se la pase viajando haciendo campañas en otras partes del país? ¿Una gestión en dónde el peso de la ley sólo alcance a quienes no gocen del fuero meta-constitucional de ser priista? ¿Querrán los meridanos más mega-jaranas e informes ciudadanos para promocionar la imagen de la autoridad en turno?
¿Elegirán una administración que organice conciertos pero sin saber nada sobre gastos o utilidades? ¿Una administración extremadamente obesa con mayor burocracia como pago de favores electorales? ¿Una gestión en donde nuevamente crezcan las deudas y haya un sobreejercicio por gasto corriente? ¿Un gobierno que deje de hacer obras públicas? ¿Una autoridad que base todo su proyecto en el asistencialismo? ¿O que gaste el dinero público haciendo apuestas, apadrinando bautizos de políticos o enviando regalos a artistas? ¿Un alcalde o alcaldesa roja que siga permitiendo que se profane a la Santa Iglesia Catedral? ¿Qué organice informes ciudadanos que no informan nada?
¿Para esto quieren “recuperar” el Ayuntamiento de Mérida? ¿Para hacer una réplica de lo que han hecho desde “su” Poder Ejecutivo?
Pero lo que más llama la atención fue la expresión usada por un dirigente priista, quien al mismo tiempo es funcionario estatal, de que los rojos están dispuestos a “arrebatar” el Ayuntamiento de Mérida.
Según el diccionario de la Real Academia Española arrebatar significa “quitar con violencia y fuerza” ¿Es que es así como piensan “recuperar” la alcaldía?
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