sábado, 28 de noviembre de 2009

El candidato ideal

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral

Cuestiones de técnica política

¿Alguna vez ha escuchado la frase política “yo soy el candidato ideal”? La historia y los hechos demuestran el fracaso que quienes se han atrevido a participar en una contienda sólo porque que poseen ciertas cualidades personales sin investigar si son las que realmente se necesitan para configurar un “perfil ideal”.

Es posible que en una determinada elección y en cierta circunscripción exista alguna persona que tenga las cualidades requeridas que lo coloquen como el “candidato ideal”, pero nada asegura que en otra elección o en otra división geográfica conserve esas mismas características. Suena raro pero así es.

¿Cuál es la explicación? ¿Cómo es posible que alguien tan agraciado en una elección en la próxima ya no lo sea? ¿Cómo puede ser que en un estado un político sea aceptado pero no en otro? O al revés ¿Cómo puede un candidato ser impopular en un lugar y en un tiempo, y en otro lugar o en otro tiempo goce de popularidad?

1. Para empezar aclaro que deliberadamente he puesto entre comillas la denominación de “candidato ideal” porque es muy difícil que una sola persona reúna todos los atributos necesarios para ser ideal. Es imposible que un ser humano reúna cualidades como fortaleza, honestidad, imparcialidad, experiencia, control, prudencia, decisión, valor, honestidad imparcialidad, confiabilidad, energía y atractivo físico, sólo por mencionar algunos atributos. No hay hombre perfecto, no hay hombre ideal.

2. Los atributos y características ideales de los aspirantes, no son los que el político cree o le hacen creer sus más cercamos colaboradores, sino los que están en el contexto, en lo que la gente demanda según sus propias predisposiciones del momento.

3. Esas predisposiciones no son eternas y varían elección tras elección de acuerdo con situaciones coyunturales que pueden ir por encima de las estructurales. Pongamos un ejemplo: si la inseguridad es imperante en un municipio o estado, el deseo social podría enfocarse a un candidato que demuestre decisión y valor para atacar este lastre. Sin embargo, en política no existen lógicas simples, e incluso pueden haber contradicciones entre lo que realmente ocurre y lo que la gente percibe y quiere.

4. Es posible que un candidato sea honesto a toda prueba y por este simple hecho crea que puede ganar una elección. El fracaso ocurre por no entender que la sociedad en realidad deseaba, en un momento y lugar determinados, a un sujeto valiente y audaz para impulsar cambios.

5. En atención a los anteriores puntos sacamos como conclusión que el “perfil ideal” o el más cercano a lo ideal, depende exclusivamente de lo que los electores de determinada división geográfica creen, según las circunstancias imperantes del momento.

6. Ante la imposibilidad de que persona alguna posea todas las cualidades, los consultores de mercadotecnia tienen que determinar cuáles son las más demandadas por los electores y después examinar si el candidato propio las posee para construir una imagen empática con el electorado.

7. Así como hay candidatos que poseen características genuinas –bondad, honradez, y honestidad, por ejemplo- y sólo tienen que aprovecharlas o potenciarlas, también hay quienes las aparentan para ganarse la confianza social en campaña y luego regresan a su condición real. Otros más comprometidos se esfuerzan por cambiar genuinamente y adaptarse a la demanda social aunque no siempre lo consiguen, dado que se trata de mantener y proyectar una personalidad muy distinta a la propia. Es así como la mercadotecnia puede ser usada para bien o para fines manipuladores.

El candidato es la razón de ser de cualquier campaña. Es el principal canal de comunicación, es quien simboliza los deseos miedos, aspiraciones y frustraciones de los ciudadanos. Es por ello que, como bien señala el Manual de Campaña de Mario Martínez Silva y Roberto Salcedo Aquino, una las causas de abstencionismo obedece a que la gente no escoge a sus candidatos.

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral

sábado, 21 de noviembre de 2009

14 elecciones en 2010

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral

Yucatán será el primero

El próximo año será de intensa actividad electoral en buena parte del territorio nacional y Yucatán, nuevamente, como ocurrió hace ya casi tres años, será el que marque el inicio de 14 jornadas comiciales.

Hasta ahora, según versión preliminar del calendario oficial, en tres fechas, se llevarán esos 14 comicios en igual número de estados, en las que estarán en disputa 2,020 cargos públicos entre gobernadores, diputados y presidentes municipales.

En 11 procesos serán elegidos igual número de candidatos a gobernadores en Tamaulipas, Veracruz, Oaxaca, Puebla, Durango, Chihuahua, Aguascalientes, Sinaloa, Zacatecas, Hidalgo Tlaxcala.

En los 14 comicios serán electos 296 candidatos a diputados de mayoría relativa y 189 de representación proporcional. En los únicos estados en donde no habrá elección a gobernador son Yucatán, Chiapas y Baja California.

De las 14 jornadas previstas en 13 serán electos 1,524 candidatos a alcaldes. Sólo en Hidalgo habrá elecciones para gobernador y diputados pero no de presidentes municipales. Esto significa que en el 63% de los 2,438 municipios de México habrá elecciones.

Hasta ahora, las fechas de las jornadas serían las siguientes: la primera el 16 de mayo de 2010 en Yucatán. Posteriormente, el 4 de julio, se verificarán 12 procesos electorales y, finalmente, el 3 de octubre se realizarán las elecciones a alcaldes y diputados en Chiapas.

La mayor cantidad de puestos en disputa se concentran en cinco estados: Oaxaca, 615; Veracruz, 263; Puebla, 259; Chiapas, 158, y Yucatán 131.

El mayor número de candidatos a diputados está en Veracruz con 50 (30 de mayoría y 20 plurinominales), le sigue Oaxaca con 44 (27 y 17), Sinaloa con 42 (24 y 18), Puebla con 41 (26 y 15), y Chiapas con 40 (24 y 16). En este caso Yucatán y Baja California, ambos con 25, son los que menos candidatos a diputados tendrán.

El mayor número de candidatos a presidentes municipales corresponde a Oaxaca con 570, después están Puebla con 217, Veracruz con 212, Chiapas con 118 y Yucatán con 106. En Hidalgo, como ya se indicó, no habrá elecciones municipales y en Baja California sólo cinco candidatos estarán en disputa. Sólo Oaxaca concentra el 23% de los municipios de México y el 37% de los que tendrán procesos en 2010.

De acuerdo con la versión preliminar del calendario, Yucatán habría sido el último en reglamentar las precampañas ya que aparece la leyenda “No reguladas”.

En todos los demás lugares se indican las fechas y los períodos que tardarán las precampañas: en Tamaulipas, Veracruz, Oaxaca, Puebla, Durango, Chihuahua y Aguascalientes todos los procesos ya iniciaron o iniciarán en diciembre de este mismo año. En los demás, comenzarán entre enero y febrero.

Llama mucho la atención la divergencia existente en los períodos para la toma de posesión de las autoridades que resulten electas. En Yucatán entre las elecciones y la toma de posesión hay mes y medio: del 16 de mayo al 1 de julio.

En otros estados como Tlaxcala el período es mucho más amplio: del 4 de julio al 15 de enero de 2011 para ayuntamientos y gobernador; es decir, casi seis meses después. No obstante que son 12 elecciones previstas para el 4 de julio, las fechas de toma de posesión son muy diferentes.

De acuerdo con información recabada en portales de periódicos de algunos de los estados donde habrá elecciones como en Tamaulipas, por ejemplo, la fecha de la jornada, prevista para el 4 de julio de 2010, podría cambiarse a noviembre de ese mismo año a consecuencia de una reforma estatal.

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral

sábado, 14 de noviembre de 2009

Complejo sistema jurídico

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral

Y la convivencia empeora

Es cierto que las relaciones humanas están en constante cambio y que el devenir impone la necesidad de actualizar de manera permanente las normas jurídicas, de modo que se adapten a la realidad imperante.

Hoy día existen muchas normas totalmente obsoletas que permanecen rezagadas, de tal suerte que ya no estarían garantizando una mejor convivencia entre los ciudadanos.

Lo que realmente nos debería mover a la reflexión es la complejidad que registra año con año nuestro sistema jurídico y si nuestro sistema jurídico-político es o no eficaz.

Y así como hay rezagos graves, a veces presumimos de supuestos avances jurídicos en nuestra legislación. Pero la realidad de las cosas es que mientras más complejas sean las normas de convivencia se hacen más evidentes las enormes debilidades en nuestras formas de comportamiento.

Muchos nos preguntamos ¿por qué se instituyó la Comisión Nacional de Derechos Humanos y las correspondientes de los estados? Simple, por las constantes violaciones a los derechos fundamentales de las autoridades.

¿Por qué los institutos de transparencia? Por la incapacidad de las autoridades de ser transparentes sin necesidad de que sean obligadas a ello.

¿Por qué tantos candados a la credencial de elector? ¿Por qué se instituyeron los delitos electorales? ¿Por qué ahora habrá instancias fiscalizadoras a los partidos? ¿Por qué ahora se regulan los topes de campaña? ¿Por qué ahora sí se regularán las precampañas?

Esa gran complejidad jurídica obedece a la necesidad de establecer mecanismos coercitivos para intimidar y/o, en su caso, castigar a quienes han faltado las normas mínimas de convivencia: respeto y honradez.

Si las autoridades respetaran a los ciudadanos en sus derechos más elementales ¿Habría necesidad de una Comisión de Derechos Humanos? Si las autoridades ejercieran con honestidad los recursos ¿Habría necesidad de institutos sobre transparencia? Si no hubiera trampas electorales ¿Habría necesidad de credencial con foto y tantos otros candados y mecanismos de castigo?

Lo terrible del asunto es que ni siquiera mediante la creación de más leyes y de más instancias han dejado de existir violaciones. Lo que demuestra que la solución a los graves problemas de convivencia humana no está en la generación de más normas, está en la falta de educación.

¿Cómo nos explicamos que, por ejemplo, en países desarrollados los periódicos se expenden sin voceadores y los consumidores pagan lo correcto sólo toman un solo ejemplar? ¿Sería eso posible en México y en Yucatán?

En países desarrollados quienes llegan temprano a su trabajo pensando en sus compañeros se estacionan más lejos para dejar el espacio a quienes lleguen tarde y no tengan que correr. Todos sabemos como es la situación entre nosotros.

Cierto que las leyes tienen como objetivo ser el marco regulatorio para una mejor convivencia, pero es claro que mientras no haya un cambio en el sistema educativo, de muy poco sirven las leyes. Mas aún cuando la gente sigue pensando que “las leyes se hicieron para violar”.

Es evidente que sin leyes todo sería un caos, y no se trata de apelar a un estadio perfecto de convivencia. La cuestión es que la enorme mayoría de las personas se ha visto inmersa en una subcultura de la coerción jurídica como medio para regular las relaciones humanas.

Y en vez de que la convivencia mejore con más leyes e instituciones, la situación tiende a empeorar con el surgimiento de más impunidad y de más corrupción y de más desconfianza. Podrán haber más leyes y más instituciones, o hacer mucho más complejas las que ya existen, pero las conductas seguirán siendo las mismas o peores.

sábado, 7 de noviembre de 2009

Los siete pecados capitales

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral

Nunca subestime a un político…

Por lo general, en las elecciones constitucionales la gente se fija más en los puestos ejecutivos por encima de lo que representan los cargos legislativos. Uno de los argumentos más sólidos se funda en el hecho de que los primeros quedan en manos de personas que administran directamente el dinero público y tienen la responsabilidad directa de promover el desarrollo de una comunidad.

De ahí que las elecciones intermedias, sobre todo cuando se trata únicamente de legisladores, sean consideradas de “baja visibilidad”; es decir, de poco interés para los electores y, por tanto, de baja votación.

En cambio, cuando están en disputa la Presidencia de la República, las gubernaturas y los ayuntamientos el interés y, por ende, la votación crece de modo significativo.

Se trata de una cuestión cultural, sobre la cual valdría la pena recalcar acerca de las causas por las cuales se produce la apatía entre los electores.

Esta misma situación o condición de indolencia también se refleja en las encuestas en las que ningún legislador, sin importar colores, ha salido bien librado. Me ha tocado ver algunos sondeos locales y nacionales en donde, de entrada, el 99% de los encuestados responde que “no conoce a sus legisladores”.

Ambas mediciones, una directa y otra probabilística, confirman que a la gente le interesa muy poco lo que hacen o dejan de hacer los legisladores, quienes técnicamente son consideradores como “representantes del pueblo”, aunque en realidad sólo actúan con base en lineamientos partidistas. Prueba de esto es que se refieren a ellos como “el diputado del partido Y ó X”. Seguramente hay sus honrosas excepciones, pero la generalidad es ésta.

Es importante que los ciudadanos comiencen a hacer conciencia sobre la trascendencia que implica la labor legislativa, ya que si bien las autoridades ejecutivas-administrativas ejercen directamente el dinero, desde el legislativo se deciden los presupuestos, aumentos a los impuestos y los millonarios endeudamientos, sólo por mencionar algo.

Por ejemplo, el endeudamiento por $1,870 millones pasó mediante “fast track” en el Congreso local, sin explicación sobre el destino real de esos recursos. Nadie sabe, nadie supo. ¿Y los “representados”?

En menos de siete meses habrá elecciones municipales y legislativas locales, y valdría la pena que desde ahora los yucatecos y los meridanos estemos alertas acerca de quiénes serán postulados como nuestros “representantes”.

Según un documento del Colegio Nacional de Ciencias Políticas y Administración Pública, se han hecho estudios que han identificado ciertos estándares en la actuación de los legisladores.

El documento señala que en el actuar legislativo se han identificado "siete pecados capitales": 1. Emitir votos contradictorios o en perjuicio de los electores, o faltar a las votaciones importantes; 2. Hacer viajes a costa de los contribuyentes; 3. Votar en favor de un aumento de su propio sueldo; 4. Votar por impuestos nuevos o más altos; 5. No vivir en la división electoral cuando la han representado; 6. Estar involucrado en algún escándalo, y 7. No terminar su encargo para irse a otro, para no quedarse “fuera de la jugada”.

Por ello, hoy día, la tendencia de los partidos es imponer como candidatos a personas que no tengan antecedentes en puestos públicos porque seguramente directa o indirectamente serán blanco de algún señalamiento.

El mismo documento indica: “Hacer investigación negativa es más fácil si se trata de un candidato con gran trayectoria política que de un recién llegado a la arena pública. Nunca subestime la capacidad de los políticos y funcionarios de decir y hacer cosas increíbles y estúpidas, sólo hay que buscarlas en los archivos, registros, hemerotecas y bibliotecas. Hoy, muchas campañas políticas son ganadas dentro de las bibliotecas y, cada vez más, frente a las computadoras”.

Valore sobre la importancia de tener un Congreso que de verdad represente los intereses del pueblo no los personales ni los de un partido. Pero más que elegir hay que exigir.

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco

Master en Comunicación Política y Marketing Electoral