sábado, 14 de noviembre de 2009

Complejo sistema jurídico

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral

Y la convivencia empeora

Es cierto que las relaciones humanas están en constante cambio y que el devenir impone la necesidad de actualizar de manera permanente las normas jurídicas, de modo que se adapten a la realidad imperante.

Hoy día existen muchas normas totalmente obsoletas que permanecen rezagadas, de tal suerte que ya no estarían garantizando una mejor convivencia entre los ciudadanos.

Lo que realmente nos debería mover a la reflexión es la complejidad que registra año con año nuestro sistema jurídico y si nuestro sistema jurídico-político es o no eficaz.

Y así como hay rezagos graves, a veces presumimos de supuestos avances jurídicos en nuestra legislación. Pero la realidad de las cosas es que mientras más complejas sean las normas de convivencia se hacen más evidentes las enormes debilidades en nuestras formas de comportamiento.

Muchos nos preguntamos ¿por qué se instituyó la Comisión Nacional de Derechos Humanos y las correspondientes de los estados? Simple, por las constantes violaciones a los derechos fundamentales de las autoridades.

¿Por qué los institutos de transparencia? Por la incapacidad de las autoridades de ser transparentes sin necesidad de que sean obligadas a ello.

¿Por qué tantos candados a la credencial de elector? ¿Por qué se instituyeron los delitos electorales? ¿Por qué ahora habrá instancias fiscalizadoras a los partidos? ¿Por qué ahora se regulan los topes de campaña? ¿Por qué ahora sí se regularán las precampañas?

Esa gran complejidad jurídica obedece a la necesidad de establecer mecanismos coercitivos para intimidar y/o, en su caso, castigar a quienes han faltado las normas mínimas de convivencia: respeto y honradez.

Si las autoridades respetaran a los ciudadanos en sus derechos más elementales ¿Habría necesidad de una Comisión de Derechos Humanos? Si las autoridades ejercieran con honestidad los recursos ¿Habría necesidad de institutos sobre transparencia? Si no hubiera trampas electorales ¿Habría necesidad de credencial con foto y tantos otros candados y mecanismos de castigo?

Lo terrible del asunto es que ni siquiera mediante la creación de más leyes y de más instancias han dejado de existir violaciones. Lo que demuestra que la solución a los graves problemas de convivencia humana no está en la generación de más normas, está en la falta de educación.

¿Cómo nos explicamos que, por ejemplo, en países desarrollados los periódicos se expenden sin voceadores y los consumidores pagan lo correcto sólo toman un solo ejemplar? ¿Sería eso posible en México y en Yucatán?

En países desarrollados quienes llegan temprano a su trabajo pensando en sus compañeros se estacionan más lejos para dejar el espacio a quienes lleguen tarde y no tengan que correr. Todos sabemos como es la situación entre nosotros.

Cierto que las leyes tienen como objetivo ser el marco regulatorio para una mejor convivencia, pero es claro que mientras no haya un cambio en el sistema educativo, de muy poco sirven las leyes. Mas aún cuando la gente sigue pensando que “las leyes se hicieron para violar”.

Es evidente que sin leyes todo sería un caos, y no se trata de apelar a un estadio perfecto de convivencia. La cuestión es que la enorme mayoría de las personas se ha visto inmersa en una subcultura de la coerción jurídica como medio para regular las relaciones humanas.

Y en vez de que la convivencia mejore con más leyes e instituciones, la situación tiende a empeorar con el surgimiento de más impunidad y de más corrupción y de más desconfianza. Podrán haber más leyes y más instituciones, o hacer mucho más complejas las que ya existen, pero las conductas seguirán siendo las mismas o peores.

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