sábado, 26 de diciembre de 2009

¡Seguro que no lo van a creer!

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral

Revolución política

¡No lo van a creer! ¡Seguro que no lo van a creer! Pero con motivo del cierre de año ocurrirían hechos que podrían dar un giro a la vida política de nuestro querido estado de Yucatán, y sobre todo en nuestra capital Mérida.

Ana Rosa Payán Cervera decide regresar al PAN para apoyar en la difícil contienda que se acerca, dándole vuelta a la página de la historia ¡Y lo hace sin pedir nada a cambio! Sólo por el deseo de que Mérida siga siendo panista.

El Comité Ejecutivo Nacional del PAN, que hoy día encabeza César Nava, se manifiesta en la mejor disposición de aceptar el regreso de la ex alcaldesa con el mismo ánimo de olvidar el pasado y reescribir un mejor futuro.

El ex gobernador panista Patricio Patrón Laviada y su equipo, quienes realizaron un excelente trabajo desde el Poder Ejecutivo local, entienden que ya es necesaria la unidad intrapartidista y manifiestan estar de acuerdo en el retorno de todos liderazgos alejados.

El ex alcalde meridano, Luis Correa Mena, hijo de quien fuera el primer presidente municipal de Mérida a fines de los años sesentas, Víctor Manuel Correa Rachó, y quien estuvo a punto de ganarle a Víctor Cervera Pacheco en la elección estatal de 1995, al ver esta nueva postura de los altos jerarcas panistas, también decide sumarse a la causa. “Vamos”, que todo sea por Mérida, expresará.

Sofía Castro Romero, ex legisladora federal quien ganó avasalladoramente en el Distrito III de Mérida, en las elecciones de 2006, también decide aportar sus talentos y su capital político para que Mérida siga en buenas manos. “Esta es la verdadera renovación”, dirá.

Con este inusual movimiento, líderes panistas de colonias que habían permanecido desanimados tras las elecciones estatales internas de diciembre de 2006, se aprestarán a cerrar filas en torno al PAN para integrar una fuerte estructura que supere las presiones e intimidaciones de la ola roja.

Pero, las noticias serían más impactantes: la titular del Ejecutivo se comprometerá públicamente a no hacer campaña a favor de su partido, a no gastar un solo peso del erario para favorecer a sus candidatos, a no usar la “ola roja” como medio de intimidación el día de las elecciones y a impedir la intervención de gente foránea en el proceso yucateco.

-Primero los meridanos y luego mi partido –habrá escrito el asesor Ulises Carrillo en el discurso de la señora.

Increíblemente, por recomendación del propio Ulises, la priista llamará a todos los presidentes de los partidos para que nombren a sus representantes, mismos que se encargarán de vigilar el cumplimiento de todos los puntos anteriormente anotados.

Las fuentes indican que será un Pacto por la Civilidad Electoral (PCE) y que el compromiso va en serio, no como ocurrió con el Pacto Económico por Yucatán (PEY).

Angélica Araujo Lara, quien ya fue designada candidata del PRI a la alcaldía, renunciará a sus aspiraciones admitiendo que comprometió públicamente su palabra ante los meridanos que confiaron en ella de que terminaría los tres años para los que fue electa como diputada federal. “Dije que no les voy a fallar y así lo haré”, expresará.

El Partido Verde Ecologista también dará noticia: valientemente apostará a subsistir sin necesidad de colgarse de otra institución política, por considerar que ya es un partido con suficiente madurez y capital electoral.

Otros partidos denominados “pequeños” renunciarán a sus prerrogativas económicas por considerar que, en un acto de honestidad, no tienen la más mínima posibilidad de obtener resultados y sólo representan un cargo innecesario a los ciudadanos.

El Instituto Electoral de Yucatán reconoce que está infestado de priistas y anunciará que en aras de alcanzar la justicia y la equidad hará una profunda depuración interna.

Ante todo este panorama se espera una participación social por arriba del 80%, el 16 de mayo de 2010.

Pero que nadie se asuste ni se disguste y mucho menos se ilusione, porque hoy, si mis amables lectores, hoy es día de Santos Inocentes, un día en el que todo se vale y todo se puede, al menos en la imaginación y en la ficción. Que conste que desde un principio les advertí que no lo iban a creer.

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral

sábado, 19 de diciembre de 2009

Se rayó el teflón rojo

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral


Versiones no desmentidas

Se ralló el teflón rojo, pero no desde afuera sino desde adentro. Los señalamientos y declaraciones de Ismael Peraza Valdés habrán caído como balde de agua fría a quienes hoy detentan el poder cupular en su partido y en el Poder Ejecutivo local.

Entre otras cosas, habló del apoderamiento de su partido por un grupo encabezado por su actual presidente estatal que ocasiona inconformidad en el proceso de selección de candidatos en el interior del Estado.

Peraza Valdés, según versión no desmentida ni por él ni por nadie, afirmó que “Sahuí Rivero y su grupo pisotean los derechos de los militantes. La selección de candidatos se hace con encuestas amañadas o con engaños a los precandidatos. No les dicen quién es la encuestadora ni la metodología y muchas veces ni incluyen sus nombres en la consulta”. Y remató: “Están humillando a muchos líderes del interior”.

También habló de presiones para que, en contra de su voluntad, se vaya al Distrito Federal, como representante del Gobierno del Estado de Yucatán. Y por supuesto de la forma poco ortodoxa en que fue destituido de la dirigencia del Movimiento Territorial.

Pero también se refirió a la parte más conocida del ancestral tricolor: “la política es una lucha de rudos, no de técnicos”, y agregó que ante sus denuncias “es probable una arremetida en mi contra, una campaña de satanización”.

Como se puede observar en sus declaraciones Ismael Peraza reveló todo un catálogo de irregularidades, ilegalidades e injusticias, y creo que a nadie le queda duda de que se trata de un agente que habla con conocimiento de causa. La cuestión es ¿Mantendrá esta misma postura o al rato saldrá a decir que hubo una mala interpretación de sus palabras?

Apenas un día anterior al que diera a conocer su renuncia declaró al Diario: “No quiero que digan que estoy molesto porque se 'tronaron' a 20 precandidatos (priistas) en los municipios (afines a él), no. Mi reflexión es general sobre lo que está pasando”.

La renuncia de Peraza Valdés a un cargo que le fue conferido por la titular del Ejecutivo llama la atención porque es el primer caso de indisciplina que se conoce –al menos públicamente- en el interior del partido rojo. Y aunque la historia de Carlos Farjat Sánchez fue diferente porque fue renunciado a raíz de que le salió mal la operación que le fue encomendada para quebrar a cuatro alcaldes panistas, también hay similitudes.

Farjat Sánchez habría enviado una documento en sobre cerrado al Diario en el que revelaba una serie de irregularidades en el Poder Ejecutivo y en su partido, y las reacciones en su contra -la satanización a la que se refiere Peraza Valdés- no se hicieron esperar: fue denunciado, despedido y supuestamente le levantarían cargos por malos manejos administrativos, pero al final todo quedó en un “show” más sin un final claro. Farjat se retractó del contenido de esa reveladora carta.

Aunque Peraza Valdés asegura que su decisión no es un acto de indisciplina, para sus correligionarios si lo es, ya que la disciplina roja implica un sometimiento total sin derecho ni oportunidad a decir nada y todos saben que “calladito te ves más bonito”.

Pues el renunciante prefirió no verse tan bonito y decidió sacar a la luz pública ese catálogo de irregularidades, señalando nombres y situaciones.

Otros actos de indisciplina a la “disciplina roja” se han hecho públicos en varios municipios del interior del Estado, cuyos aspirantes inconformes usan los mismos argumentos de Peraza Valdés: el uso de encuestas amañadas.

Apenas la semana pasada un grupo de notables rojos salió a decir que ya tenían candidata de “unidad” y que todos los “mencionados y considerados” estaban de acuerdo con el “dedazo”; sin embargo, entre los cinco que hicieron ese pronunciamiento no estaba Carlos Berlín Montero, quien hizo públicas sus aspiraciones. ¿Por qué no estaba ahí Berlín Montero? ¿No era parte de esa unidad?

El propio Berlín Montero distribuyó casa por casa un volante a media carta con una felicitación navideña en la que entre otras cosas decía: “Con unidad y pasión por el trabajo hemos conquistado nuevas metas y estoy seguro que por este camino seguiremos cosechando triunfos”.

sábado, 12 de diciembre de 2009

¡Basta de odios y rencores!

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral

Arquitectos de nuestro destino

Es tiempo de que comencemos a reflexionar sobre lo que ocurrirá el 16 de mayo de 2010. Se trata de un evento que va más allá de una elección, ya que está de por medio el futuro político, social, cultural y económico de los meridanos para los próximos 10 ó 15 años.

Iniciemos esta reflexión preguntándonos ¿Alguien piensa que el partido rojo jugará limpio? La respuesta la tiene que cada quien de acuerdo con sus vivencias y experiencias propias. En mi caso muy personal, tengo la plena seguridad de que en esa fecha veremos nuevamente la ejecución de un catálogo de ilegalidades e irregularidades, sazonadas con impunidades.

¿Alguien cree que no habrá ola roja? Es seguro que veremos una horda vestida de rojo, proveniente, en su mayoría del interior del país, que llegará a nuestra ciudad ex profeso para operar mediante la intimidación a los meridanos. ¿Nos hemos dejado impresionar así de fácil? Creo que sí. Pero no hay justificación alguna para que vuelva a ocurrir. Los ciudadanos libres somos muchos, muchísimos más, pero nos hemos dejado, hemos permitido que gente de fuera nos marque nuestro destino.

¿Alguien cree que esta vez el partido rojo respetará los llamados “topes” de campaña? Creo que a estas alturas nadie tiene duda que las campañas rojas son financiadas con el dinero público, es decir con nuestro dinero. Ningún presupuesto alcanzaría para pagar a quienes integran la horda roja, para tanta publicidad, para tantos acarreos, etc.

¿Alguien cree que la propaganda será equitativa entre los partidos? Es seguro que la ciudad se verá terriblemente inundada de propaganda roja y será, una vez más, otra de las evidencias tangibles del dispendio de nuestro dinero. Lo hemos visto siempre, lo vimos en las elecciones federales pasadas y seguro que lo volveremos a ver.

¿Alguien cree que el partido rojo respetará la legalidad? En las elecciones anteriores palpamos cómo los rojos violaron numerosas normas con impunidad total, empezando por la cabeza de la horda, haciendo campaña directa pese a la prohibición expresa. Sería verdaderamente ingenuo pensar que “ahora sí” habrá elecciones con respeto a las leyes.

¿Alguien cree que las autoridades electorales serán justas y equitativas? Desde antes, los consejos se han conformado “a modo” para que el partido rojo sea el que tenga el control total y pueda violar las normas a su entero placer. Ya hemos visto que la frase de “nadie por encima de la ley” sólo opera contra quienes no son parte de la horda roja, gracias a un fuero meta constitucional del que gozan.

¿Alguien piensa que los medios de comunicación serán imparciales? Revisen las notas y las informaciones del proceso anterior, y salvo sus honrosas excepciones de objetividad, entre ellas por supuesto el Diario, todas van en el sentido de favorecer a los rojos.

Aquí no se trata de pintar “tuchos” ni de generar temores infundados, porque lo que se ha expuesto no es nada nuevo, todos lo hemos vivido y lo hemos comprobado. Se trata de que de una vez por todas entendamos que el 16 de mayo, igual que pasó el 5 de julio pasado y en elecciones anteriores, la maquinaría roja electorera, hará todo por atropellar los derechos de los meridanos y se trata, por supuesto, que esto sólo lo podemos evitar los meridanos.

No será ni la primera ni tampoco la última vez que la gente libre tenga que enfrentarse a ese sistema electorero, que sólo para eso existe para ganar elecciones a cómo dé lugar y luego ocupar puestos para manipular a los ciudadanos mediante programas asistencialistas.

La única forma de afrontar esta coyuntura que se avecina es mediante la cohesión ciudadana. El triunfo o la derrota cultural, más que electoral, depende no de lo que haga o deje de hacer el partido rojo -que ya sabemos perfectamente qué es lo que va a hacer, aunque lo nieguen mil veces- sino lo que podemos y debemos hacer quienes queremos seguir viviendo en una ciudad próspera.

Por eso, señores es hora de decir ¡basta a los odios y rencores por cuestiones electorales! ¡Basta de egoísmos! Es hora de pensar que el futuro de nuestra ciudad está en nuestras manos y que nosotros seremos arquitectos de nuestro propio destino.

lunes, 7 de diciembre de 2009

El valor estratégico de las campañas

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral

Muchas veces pensamos que una campaña electoral es para que los partidos políticos salgan a conquistar las voluntades de los ciudadanos; totalmente falso. Y esta forma de pensar, que también existe en muchas instituciones políticas, es lo que ocasiona una saturación sin ton ni son de propaganda y mensajes que, en muchas de las ocasiones, en vez de comunicar se vuelven ensordecedores.

El valor estratégico de las campañas en función de los resultados electorales varía según determinadas situaciones estructurales y/o coyunturales. Jamás una campaña será igual a otra en espacio y tiempo.

Algunos factores Algunos de los factores que aumentan o disminuyen el valor estratégico de una campaña son los siguientes: 1. La lealtad hacia los partidos. Cuando los partidos políticos son fuertes y sus seguidores les son leales; es decir, cuando hay un fervor hacia las instituciones políticas el efecto de una campaña prácticamente es marginal. ¿Por qué? porque los electores prácticamente desde antes de la elección ya han decidido y pase lo que pase nadie cambiará sus percepciones. En cambio, cuando los partidos se muestran débiles y existe un alejamiento de sus seguidores, entonces la campaña adquiere un elevado valor estratégico ya que será el medio para tratar de persuadir a esa gente indecisa y/o desmotivada.

2. La calidad de los electores. Las campañas electorales tienen un mayor efecto sobre los ciudadanos poco informados o con poco interés en la política en tiempos no electorales. De manera tal que son quienes usan las comunicaciones de las campañas como único medio para tomar sus decisiones. Poco sabe la gente sobre las ideologías de los partidos y lo que representan para ellos, y sólo se dejan llevar por cuestiones emocionales de acuerdo con sus predisposiciones del momento. La gente más informada no se deja engatusar tan fácilmente por una campaña manipuladora o no.

3. El nivel de la elección. Una campaña no tiene el mismo efecto en una elección intermedia de legisladora que en una presidencial. Ambas despiertan un grado de interés muy diferente. Es por ello que, por lo general, la gente es más apática en las primeras y mucho más participativa en las segundas. Por cuestiones culturales los ciudadanos se preocupan más por quienes ejercerán los puestos ejecutivos y administrativos que los legislativos, ya que quienes los ocuparán tendrán la responsabilidad de promover el desarrollo de cada demarcación.

4. La relación de competencia entre los candidatos. Si sólo hay un candidato, es decir no hay competencia, la campaña carece de total valor, ya que con un solo voto el postulado sería vencedor. Como ocurrió con José López Portillo, quien alardeó que “con que hubiera votado mi mamá por su hijo Pepito, ganaba la elección”. Si hay competencia, pero sólo uno de los candidatos brilla por encima de los demás de manera notoria, la campaña tiene poco valor estratégico ya que de antemano se estaría definiendo un resultado. En cambio, si la competencia es cerrada entre dos candidatos la campaña adquiere un enorme valor estratégico ya que cada quien pondrá en marcha acciones más focalizadas para tratar de atraer los votos de los indecisos o incluso de los indiferentes.

5. El momento en que se realiza la elección. Las cuestiones estructurales y coyunturales son determinantes en el humor de los electores y, por ende, en su disposición de votar a favor, en contra o de plano de abstenerse. Si en el momento de la elección la gente percibe que los gobiernos en turno no han sabido solucionar sus problemas más profundos y apremiantes, o que por lo menos no se sienten tomados en cuenta puede haber un castigo a los partidos por encima de sus lealtades. Es por ello que muchas veces las campañas tratan de generar dilemas entre los ciudadanos como la guerra o la paz, la crisis o la estabilidad, etc.