sábado, 12 de diciembre de 2009

¡Basta de odios y rencores!

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral

Arquitectos de nuestro destino

Es tiempo de que comencemos a reflexionar sobre lo que ocurrirá el 16 de mayo de 2010. Se trata de un evento que va más allá de una elección, ya que está de por medio el futuro político, social, cultural y económico de los meridanos para los próximos 10 ó 15 años.

Iniciemos esta reflexión preguntándonos ¿Alguien piensa que el partido rojo jugará limpio? La respuesta la tiene que cada quien de acuerdo con sus vivencias y experiencias propias. En mi caso muy personal, tengo la plena seguridad de que en esa fecha veremos nuevamente la ejecución de un catálogo de ilegalidades e irregularidades, sazonadas con impunidades.

¿Alguien cree que no habrá ola roja? Es seguro que veremos una horda vestida de rojo, proveniente, en su mayoría del interior del país, que llegará a nuestra ciudad ex profeso para operar mediante la intimidación a los meridanos. ¿Nos hemos dejado impresionar así de fácil? Creo que sí. Pero no hay justificación alguna para que vuelva a ocurrir. Los ciudadanos libres somos muchos, muchísimos más, pero nos hemos dejado, hemos permitido que gente de fuera nos marque nuestro destino.

¿Alguien cree que esta vez el partido rojo respetará los llamados “topes” de campaña? Creo que a estas alturas nadie tiene duda que las campañas rojas son financiadas con el dinero público, es decir con nuestro dinero. Ningún presupuesto alcanzaría para pagar a quienes integran la horda roja, para tanta publicidad, para tantos acarreos, etc.

¿Alguien cree que la propaganda será equitativa entre los partidos? Es seguro que la ciudad se verá terriblemente inundada de propaganda roja y será, una vez más, otra de las evidencias tangibles del dispendio de nuestro dinero. Lo hemos visto siempre, lo vimos en las elecciones federales pasadas y seguro que lo volveremos a ver.

¿Alguien cree que el partido rojo respetará la legalidad? En las elecciones anteriores palpamos cómo los rojos violaron numerosas normas con impunidad total, empezando por la cabeza de la horda, haciendo campaña directa pese a la prohibición expresa. Sería verdaderamente ingenuo pensar que “ahora sí” habrá elecciones con respeto a las leyes.

¿Alguien cree que las autoridades electorales serán justas y equitativas? Desde antes, los consejos se han conformado “a modo” para que el partido rojo sea el que tenga el control total y pueda violar las normas a su entero placer. Ya hemos visto que la frase de “nadie por encima de la ley” sólo opera contra quienes no son parte de la horda roja, gracias a un fuero meta constitucional del que gozan.

¿Alguien piensa que los medios de comunicación serán imparciales? Revisen las notas y las informaciones del proceso anterior, y salvo sus honrosas excepciones de objetividad, entre ellas por supuesto el Diario, todas van en el sentido de favorecer a los rojos.

Aquí no se trata de pintar “tuchos” ni de generar temores infundados, porque lo que se ha expuesto no es nada nuevo, todos lo hemos vivido y lo hemos comprobado. Se trata de que de una vez por todas entendamos que el 16 de mayo, igual que pasó el 5 de julio pasado y en elecciones anteriores, la maquinaría roja electorera, hará todo por atropellar los derechos de los meridanos y se trata, por supuesto, que esto sólo lo podemos evitar los meridanos.

No será ni la primera ni tampoco la última vez que la gente libre tenga que enfrentarse a ese sistema electorero, que sólo para eso existe para ganar elecciones a cómo dé lugar y luego ocupar puestos para manipular a los ciudadanos mediante programas asistencialistas.

La única forma de afrontar esta coyuntura que se avecina es mediante la cohesión ciudadana. El triunfo o la derrota cultural, más que electoral, depende no de lo que haga o deje de hacer el partido rojo -que ya sabemos perfectamente qué es lo que va a hacer, aunque lo nieguen mil veces- sino lo que podemos y debemos hacer quienes queremos seguir viviendo en una ciudad próspera.

Por eso, señores es hora de decir ¡basta a los odios y rencores por cuestiones electorales! ¡Basta de egoísmos! Es hora de pensar que el futuro de nuestra ciudad está en nuestras manos y que nosotros seremos arquitectos de nuestro propio destino.

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