sábado, 19 de diciembre de 2009

Se rayó el teflón rojo

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral


Versiones no desmentidas

Se ralló el teflón rojo, pero no desde afuera sino desde adentro. Los señalamientos y declaraciones de Ismael Peraza Valdés habrán caído como balde de agua fría a quienes hoy detentan el poder cupular en su partido y en el Poder Ejecutivo local.

Entre otras cosas, habló del apoderamiento de su partido por un grupo encabezado por su actual presidente estatal que ocasiona inconformidad en el proceso de selección de candidatos en el interior del Estado.

Peraza Valdés, según versión no desmentida ni por él ni por nadie, afirmó que “Sahuí Rivero y su grupo pisotean los derechos de los militantes. La selección de candidatos se hace con encuestas amañadas o con engaños a los precandidatos. No les dicen quién es la encuestadora ni la metodología y muchas veces ni incluyen sus nombres en la consulta”. Y remató: “Están humillando a muchos líderes del interior”.

También habló de presiones para que, en contra de su voluntad, se vaya al Distrito Federal, como representante del Gobierno del Estado de Yucatán. Y por supuesto de la forma poco ortodoxa en que fue destituido de la dirigencia del Movimiento Territorial.

Pero también se refirió a la parte más conocida del ancestral tricolor: “la política es una lucha de rudos, no de técnicos”, y agregó que ante sus denuncias “es probable una arremetida en mi contra, una campaña de satanización”.

Como se puede observar en sus declaraciones Ismael Peraza reveló todo un catálogo de irregularidades, ilegalidades e injusticias, y creo que a nadie le queda duda de que se trata de un agente que habla con conocimiento de causa. La cuestión es ¿Mantendrá esta misma postura o al rato saldrá a decir que hubo una mala interpretación de sus palabras?

Apenas un día anterior al que diera a conocer su renuncia declaró al Diario: “No quiero que digan que estoy molesto porque se 'tronaron' a 20 precandidatos (priistas) en los municipios (afines a él), no. Mi reflexión es general sobre lo que está pasando”.

La renuncia de Peraza Valdés a un cargo que le fue conferido por la titular del Ejecutivo llama la atención porque es el primer caso de indisciplina que se conoce –al menos públicamente- en el interior del partido rojo. Y aunque la historia de Carlos Farjat Sánchez fue diferente porque fue renunciado a raíz de que le salió mal la operación que le fue encomendada para quebrar a cuatro alcaldes panistas, también hay similitudes.

Farjat Sánchez habría enviado una documento en sobre cerrado al Diario en el que revelaba una serie de irregularidades en el Poder Ejecutivo y en su partido, y las reacciones en su contra -la satanización a la que se refiere Peraza Valdés- no se hicieron esperar: fue denunciado, despedido y supuestamente le levantarían cargos por malos manejos administrativos, pero al final todo quedó en un “show” más sin un final claro. Farjat se retractó del contenido de esa reveladora carta.

Aunque Peraza Valdés asegura que su decisión no es un acto de indisciplina, para sus correligionarios si lo es, ya que la disciplina roja implica un sometimiento total sin derecho ni oportunidad a decir nada y todos saben que “calladito te ves más bonito”.

Pues el renunciante prefirió no verse tan bonito y decidió sacar a la luz pública ese catálogo de irregularidades, señalando nombres y situaciones.

Otros actos de indisciplina a la “disciplina roja” se han hecho públicos en varios municipios del interior del Estado, cuyos aspirantes inconformes usan los mismos argumentos de Peraza Valdés: el uso de encuestas amañadas.

Apenas la semana pasada un grupo de notables rojos salió a decir que ya tenían candidata de “unidad” y que todos los “mencionados y considerados” estaban de acuerdo con el “dedazo”; sin embargo, entre los cinco que hicieron ese pronunciamiento no estaba Carlos Berlín Montero, quien hizo públicas sus aspiraciones. ¿Por qué no estaba ahí Berlín Montero? ¿No era parte de esa unidad?

El propio Berlín Montero distribuyó casa por casa un volante a media carta con una felicitación navideña en la que entre otras cosas decía: “Con unidad y pasión por el trabajo hemos conquistado nuevas metas y estoy seguro que por este camino seguiremos cosechando triunfos”.

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