Por Lic. Daniel Jesús Carrillo PolancoMaster en Comunicación Política y Marketing Electoral
¡No lo van a creer! ¡Seguro que no lo van a creer! Pero con motivo del cierre de año ocurrirían hechos que podrían dar un giro a la vida política de nuestro querido estado de Yucatán, y sobre todo en nuestra capital Mérida.
Ana Rosa Payán Cervera decide regresar al PAN para apoyar en la difícil contienda que se acerca, dándole vuelta a la página de la historia ¡Y lo hace sin pedir nada a cambio! Sólo por el deseo de que Mérida siga siendo panista.
El Comité Ejecutivo Nacional del PAN, que hoy día encabeza César Nava, se manifiesta en la mejor disposición de aceptar el regreso de la ex alcaldesa con el mismo ánimo de olvidar el pasado y reescribir un mejor futuro.
El ex gobernador panista Patricio Patrón Laviada y su equipo, quienes realizaron un excelente trabajo desde el Poder Ejecutivo local, entienden que ya es necesaria la unidad intrapartidista y manifiestan estar de acuerdo en el retorno de todos liderazgos alejados.
El ex alcalde meridano, Luis Correa Mena, hijo de quien fuera el primer presidente municipal de Mérida a fines de los años sesentas, Víctor Manuel Correa Rachó, y quien estuvo a punto de ganarle a Víctor Cervera Pacheco en la elección estatal de 1995, al ver esta nueva postura de los altos jerarcas panistas, también decide sumarse a la causa. “Vamos”, que todo sea por Mérida, expresará.
Sofía Castro Romero, ex legisladora federal quien ganó avasalladoramente en el Distrito III de Mérida, en las elecciones de 2006, también decide aportar sus talentos y su capital político para que Mérida siga en buenas manos. “Esta es la verdadera renovación”, dirá.
Con este inusual movimiento, líderes panistas de colonias que habían permanecido desanimados tras las elecciones estatales internas de diciembre de 2006, se aprestarán a cerrar filas en torno al PAN para integrar una fuerte estructura que supere las presiones e intimidaciones de la ola roja.
Pero, las noticias serían más impactantes: la titular del Ejecutivo se comprometerá públicamente a no hacer campaña a favor de su partido, a no gastar un solo peso del erario para favorecer a sus candidatos, a no usar la “ola roja” como medio de intimidación el día de las elecciones y a impedir la intervención de gente foránea en el proceso yucateco.
-Primero los meridanos y luego mi partido –habrá escrito el asesor Ulises Carrillo en el discurso de la señora.
Increíblemente, por recomendación del propio Ulises, la priista llamará a todos los presidentes de los partidos para que nombren a sus representantes, mismos que se encargarán de vigilar el cumplimiento de todos los puntos anteriormente anotados.
Las fuentes indican que será un Pacto por la Civilidad Electoral (PCE) y que el compromiso va en serio, no como ocurrió con el Pacto Económico por Yucatán (PEY).
Angélica Araujo Lara, quien ya fue designada candidata del PRI a la alcaldía, renunciará a sus aspiraciones admitiendo que comprometió públicamente su palabra ante los meridanos que confiaron en ella de que terminaría los tres años para los que fue electa como diputada federal. “Dije que no les voy a fallar y así lo haré”, expresará.
El Partido Verde Ecologista también dará noticia: valientemente apostará a subsistir sin necesidad de colgarse de otra institución política, por considerar que ya es un partido con suficiente madurez y capital electoral.
Otros partidos denominados “pequeños” renunciarán a sus prerrogativas económicas por considerar que, en un acto de honestidad, no tienen la más mínima posibilidad de obtener resultados y sólo representan un cargo innecesario a los ciudadanos.
El Instituto Electoral de Yucatán reconoce que está infestado de priistas y anunciará que en aras de alcanzar la justicia y la equidad hará una profunda depuración interna.
Ante todo este panorama se espera una participación social por arriba del 80%, el 16 de mayo de 2010.
Pero que nadie se asuste ni se disguste y mucho menos se ilusione, porque hoy, si mis amables lectores, hoy es día de Santos Inocentes, un día en el que todo se vale y todo se puede, al menos en la imaginación y en la ficción. Que conste que desde un principio les advertí que no lo iban a creer.
Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
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