sábado, 30 de enero de 2010

Armando el rompecabezas

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral

Alguien tenía que hacerlo

En varias ocasiones he escrito diferentes artículos sobre la gestión de las crisis públicas, una disciplina por demás apasionante, ya que quien comprende el significado de estos conceptos puede avanzar hacia mejores estadios de entendimiento.

Cuando una institución cae en crisis prácticamente queda como un rompecabezas desbaratado, de modo las piezas quedan desperdigadas por todos lados. Resolver una crisis política es igual que armar un juego con estas características.

Algo similar es lo que sucedió al Partido Acción Nacional: primero vino el seccionamiento del bloque, se empezó a dividir en diferentes piezas poco a poco fueron quedando separadas y finalmente se esparcieron.

El buen gestor de crisis como el buen armador de rompecabezas debe entender que en todos los casos necesitará de todas las piezas, porque ante la falta alguna de ellas, es claro que quedará un vacío.

Salvador Vitelli Macías, precandidato del PAN a la alcaldía de Mérida, se ha dado a la tarea de buscar la mayor cantidad de piezas de aquél bloque tan firme que era el PAN cuando tuvo la capacidad y las competencias para ganar espacios de poder.

El que arma rompecabezas sólo tiene que darse a la tarea de buscar las piezas faltantes o perdidas e insertarlas en el lugar que les corresponde, el que gestiona crisis hace lo mismo, pero con la diferencia de que piezas son seres humanos con sentimientos y con emociones.

Estoy seguro que Salvador Vitelli entiende a la perfección que como buen armador de rompecabezas, en el PAN todas las fracciones son importantes. Hasta ahora ha logrado importantes avances, pero aún falta mucho por hacer.

A lo largo de esta breve precampaña, este joven empresario ha demostrado un liderazgo digno de reconocimiento ya que ha logrado lo que para muchos parecía imposible: sumar piezas que cuyos contornos parecían ya inajustables entre unos y otros.

Amigos panistas, activos y adherentes, la unión de todas las piezas sólo es posible, en términos políticos o de relaciones humanas, en la medida en que podamos hacer vigente el legado de Manuel Gómez Morín: “Por una Patria Ordenada y Generosa, y una vida mejor y más digna para todos”.

Todos los “ismos” que vinieron a formar parte de la “onda grupera” tendrían que aglutinarse en uno solo denominado panismo. Y esto alguien, en algún momento, lo tenía que hacer.

El valor del perdón

Para muchos políticos pedir perdón es mostrar un síntoma de debilidad. Nada más equivocado. Pedir perdón y hacerlo públicamente con un sentido ético –es decir, hacerlo con sinceridad - debe ser considerado una gran fortaleza.

La sociedad ha dejado de creer en los políticos precisamente porque éstos quieren mostrarse como los infalibles, como los dioses que nunca se equivocan, no obstante que sus errores y horrores son tan evidentes que rayan en el cinismo y en la torpeza.

¿Es que los políticos no se dan cuenta que son tan seres humanos y tan mortales como cualquiera? ¿Acaso no hay ser humano que se equivoque? ¿Por qué lanzar la primera piedra si no estamos libres de pecado? ¿Es que no tienen derecho a rectificar los que se equivocaron?

¿Cuántas veces hemos escuchado a un político o a una autoridad pedir perdón? Ya ni siquiera se ofrece la expresión de “usted disculpe” a las personas que razón ni justificación alguna son detenidas y privadas de su libertad.

“Nunca digas que te equivocaste porque se van a burlar de ti” o “No des marcha atrás en lo malo que hiciste porque harás que te vean débil y eso no conviene”. Me parece que esta práctica de pedir perdón debería ser más frecuente, siempre que se haga con sinceridad.

sábado, 23 de enero de 2010

Canalicemos bien nuestros miedos

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral

La política es de sumas no de restas

A consecuencia de los resultados obtenidos en las dos últimas elecciones, estatal y federal, en las que el margen entre el PRI y el PAN se abrió más a favor del primero, en el ambiente se deja sentir un sentimiento de miedo entre muchos meridanos, derivado de la posibilidad de que el partido rojo regrese a los tiempos de hegemonía y de control total de todos los poderes y de la capital.

El único contrapeso que puede hacerle frente al partido rojo es el PAN, pero, para esto, quienes militan en esta institución sólo tienen que hacer una sola cosa: entender que el verdadero adversario está afuera, no adentro.

Resulta interesante ver cómo las coyunturas están resintiendo algunos cambios importantes en tan poco tiempo y que pueden ser totalmente favorables para los meridanos. El gobierno del maquillaje ha quedado relegado en las últimas semanas y se empieza a hablar más del PAN y de la elección en Mérida.

Algunos respetables articulistas identificados como militantes del PAN y otros ciudadanos se abocan a la tarea de emitir sus puntos de vista sobre la elección interna. Lo que llama la atención es que pareciera que estamos perdiendo un poco foco y el tino hacia dónde deberíamos dirigir nuestras energías.

Desde un punto de vista meramente técnico, cabe recordar lo que es una crisis política, como a la que ha estado sometido Acción Nacional desde hace casi tres años. Una institución u organización entra en crisis cuando deja de recibir el apoyo de quienes deberían de proporcionárselo.

Las crisis políticas ocurren precisamente por diferencias que se suscitan entre quienes son parte de una organización. Eso fue lo que sucedió en 2007: se generaron conflictos radicales que propiciaron múltiples fracturas en el seno de Acción Nacional.

¿Qué recomienda la metodología de gestión en los casos de crisis públicas? Primero que nada hay que analizar cuáles son las causas que dieron origen a la crisis, para que, una vez identificadas sean atacadas para tratar de restablecer la situación que imperaba con anterioridad.

¿Y cuáles son las causas que generaron la crisis en el PAN? Esta se manifestó e hizo evidente con la salida de numerosos militantes y con la postura de brazos caídos de otros. Y se trató de agentes con mucho poder de influencia sobre otros lo que ocasionó un efecto dominó en todo el Estado. Esto hizo que la organización se achiquitara.

¿Cómo solventar la crisis? ¿Cómo hacer que el PAN sea una institución que cuente nuevamente con el apoyo perdido? Hay tres salidas que los panistas podemos escoger. La primera: haciendo política, entendiendo a ésta como el arte de llegar a acuerdos para sumar voluntades. La fórmula es clara: a mayor suma de voluntades, mayor poder político, y a la inversa a mayor resta más crisis.

La segunda: no hacer nada por sumar voluntades y esperar que pasen muchos años, quizá 20 o 30, hasta que la gente nuevamente se hastíe del PRI y se obtengan otros apoyos para solventar los que se perdieron, claro está, todo en detrimento del desarrollo y de las condiciones de vida de los meridanos.

La tercera, que es la peor para cualquiera que se precie de ser político, es seguir alimentando los odios y los rencores contra los agentes que se alejaron y que son los mismos que antes sumaron sus voluntades para obtener los espacios públicos incluyendo el Poder Ejecutivo. Los triunfos del PAN fueron posibles gracias a que todos los panistas hicieron sinergia en pos de un mismo objetivo: vencer al PRI para bien los meridanos.

¿Por qué militantes panistas enfocan sus energías contra uno de los aspirantes panistas en vez de dirigirlas contra los adversarios reales? ¿Por qué escoger el camino de la resta interna en vez de tender puentes para sumar? ¿Por qué no hacemos sinergia nuevamente?

Es una cuestión de técnica política: sumar para fortalecer y ganar, pero también es una cuestión de ética que implica hacer a un lado actitudes radicales. Nos debería escandalizar más la posibilidad de hacer alianzas con partidos proabortistas, promotores del matrimonio entre personas del mismo sexo y de la muerte anticipada de las personas, que van contra la ideología del PAN, que buscar la forma de gestionar la crisis interna. Señores panistas en ustedes está la decisión: sumar para ganar o restar para perder. Canalicemos bien nuestros miedos.

lunes, 18 de enero de 2010

Cumplir los compromisos

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral

Fortaleza electoral

18/01/2010

Elección tras elección, sin importar el nivel de que se trate, escuchamos las mismas fundadas quejas de la sociedad en torno al dispendio de dinero público, la falta de transparencia y la ausencia de congruencia.

Por lo general, siempre escuchamos promesas casi imposibles de cumplir y luego nada de nada. Los rostros “photoshopeados” salen a relucir como una forma más de engaño a los electores, muchos de los cuales caen en la trampa.

En fin, son muchos los recursos a los que recurren los aspirantes a un cargo de elección popular para mostrar su mejor rostro y venderse como la mejor propuesta, en el entendido de que en cualquier campaña lo que se ofrecen son imágenes, mensajes y señales.

Hacer compromisos es fácil, no cumplirlos ni que decir. Lo difícil es hacer que la gente crea en las propuestas y más aún que se cumplan a cabalidad.

En la presente precampaña un joven de apenas 31 años de edad, Salvador Vitelli Macías, decide participar como aspirante a la Presidencia Municipal de los meridanos. El comienzo de un proyecto nada fácil dada la coyuntura política en la que decidió alzar la mano.

No ser conocido y ser joven han sido los principales señalamientos de quienes consideran que “no era su momento”. Sin embargo, si analizamos la situación, ser joven, más que una debilidad, es una fortaleza, ya que viene ofrecer una alternativa diferente en la política.

Ser un desconocido, en términos político-electorales, en efecto es una debilidad, pero totalmente subsanable. Lo que no es reparable es ser muy conocido pero como mentiroso, corrupto, dilapidador del dinero del pueblo e incumplido. Entonces, ¿qué es más grave: ser un desconocido sin antecedentes cuestionables o ser un político conocido con un historial negro? Al inicio de la precampaña Salvador Vitelli hizo públicos ocho compromisos: permitir la observación electoral de la sociedad civil, no incurrir en confrontaciones, entablar diálogo permanente con su oponente, respetar la dignidad de los panistas, realizar una precampaña austera y respetar la voluntad de los 2,800 panistas que decidirán quien será su candidato.

Pero no sólo hizo públicos sus compromisos, también solicitó a sus colaboradores más cercanos que los firmen y los entregó con firma original a importantes agrupaciones de la sociedad civil.

Ya transcurrieron las dos primeras semanas de precampaña y Salvador Vitelli ha despertado simpatías de militantes y ciudadanos no panistas no por hacer públicos sus compromisos, sino porque los cumple a cabalidad.

Incluso hemos escuchado las declaraciones de determinados agentes considerados como radicales que comienzan a moderar sus posturas. Éste es el mejor apoyo no para Salvador Vitelli, sino para el proyecto panista.

Creo que valdrá la pena que los panistas y la sociedad, tanto civil como en general, sigamos de cerca este proyecto no sólo por la curiosidad de ver si sigue firme en sus propósitos, sino incluso para exigir que se corrija el rumbo en caso de algún probable desvío.

Nada es definitivo, pero este proyecto es generador de esperanza. Hasta ahora, en dos semanas de precampaña, se están cumpliendo los compromisos. Hago votos para que esto siga así. Esto ayuda a sumar y la política es de sumas.

Puedo equivocarme, porque en política uno más uno no siempre son dos, pero tengo la esperanza de que al final de este proceso interno que culmina con la jornada electoral veremos a un partido unido y fortalecido, capaz de afrontar cualquier reto.

No olvidemos que lo que está en juego es mucho más que un simple triunfo electoral. Está de por medio evitar que el partido rojo haga lo mismo que en el Ejecutivo. Es paradójico ver cómo la gente más necesitada es la que más apoya a los rojos y gracias a ellos siguen empeorando su situación. Hagámoslo por ellos.

lunes, 11 de enero de 2010

¡Bienvenida la democracia en el PAN!

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral

La unidad se construye

11/01/2010

Anticipar una derrota del PAN por el simple hecho de que habrá una contienda interna, puede ser consecuencia de la falta de conocimiento de la historia de este instituto político, cuya esencia fundamental es la de ser democrático.

Ciertas voces indican que el PAN sólo ganará unido. Es cierto, pero ¿qué debemos entender por unidad? La unidad política no es algo que se deba imponer bajo la consigna de “te sumas porque te sumas”, sino que es un valor que se tiene que construir mediante el respeto a todos los contendientes.

La unidad se alcanza cuando las autoridades o árbitros de la contienda demuestran —sin lugar a dudas— una actuación imparcial, justa y equitativa.

La unidad en la política se logra cuando los contendientes compiten en igualdad de circunstancias y de oportunidades: los mismos recursos, los mismos espacios y las mismas deferencias.

La unidad no se impone, sino que se edifica en la medida en que los participantes están en plena disposición de dialogar de manera permanente.

La unidad es más fácil de ser generada cuando todos, autoridades y contendientes, respetan las reglas del juego.

La unidad política se obtiene cuando todo el proceso de elección se desarrolla con transparencia.

Incluso me atrevería a decir que la unidad viene por sí sola, cuando hay congruencia entre lo que dicen y lo que hacen todos los agentes que intervienen en el quehacer político.

Por tanto, la división partidaria jamás será consecuencia del simple hecho de que haya una contienda interna. La división se hace presente en la medida en que se dejen de cumplir alguno, algunos o todos los puntos anteriormente señalados.

No hay que preocuparse por la participación, hay que ocuparse para que el proceso se desarrolle con limpieza, equidad, justicia, transparencia y, desde luego, mediante el diálogo entre todos los agentes involucrados.

Por supuesto que el PAN gana unido, de eso no nos debe quedar la menor duda, pero la unidad no puede ni debe ser forzada.

Que haya una contienda democrática interna en el PAN debe ser motivo de orgullo para quienes se consideran panistas, ya que es la manera más civilizada que tiene la humanidad para la toma de decisiones. Es la esencia de la democracia: ¡que gane quien obtenga la mayoría! La unidad es el resultado más tangible y esencial de la política. Y cabe recordar que los tres factores fundamentales del quehacer político son: la negociación (entendida como la capacidad de llegar a acuerdos), la comunicación y principalmente la postura ética (la capacidad de actuar con valores).

Cualquier esquema de “unidad” —así entre comillas— al estilo priista, que no sea consecuencia del diálogo y la negociación, es ficticio porque en realidad hablamos de un esquema de imposición o de cooptación.

Tomando en consideración las reflexiones anteriores, es fácil advertir que la unidad —derivada de acuerdos— es responsabilidad no de uno solo de los agentes, sino de todos los que intervienen en un proceso electoral interno. Cada quien tiene una responsabilidad que cumplir.

Hoy día, en Mérida hay dos contendientes panistas y así como ambos merecen respeto y tienen derecho a competir con las mismas oportunidades, también tienen las mismas obligaciones de respetar las reglas del juego.

¡Bienvenida sea la contienda democrática!, porque gracias a ésta el PAN tiene enfrente la enorme y valiosa oportunidad de marcar la diferencia entre la unidad impuesta —mejor conocida como “dedazo”—, al estilo del PRI, y la unidad legítima, derivada de un proceso de elección limpio al estilo del PAN.

sábado, 2 de enero de 2010

La sociedad es la que decide

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral

Hablando de “carros completos”

“Vamos a ganar Mérida y vamos por el carro completo en el Congreso del Estado. De ese tamaño es nuestro compromiso”, fue la afirmación que el 29 de diciembre pasado formuló Felipe Enríquez Hernández, delegado del CEN del PRI, compadre de la titular del Ejecutivo y diputado federal por Nuevo León

Me parece que las expresiones de nuestro visitante fueron de soberbia total. Tal parece que el partido rojo ya decidió a priori por todos los ciudadanos. Borró la democracia de un plumazo.

Una declaración más sensata y aceptable hubiera sido: “Vamos a esforzarnos para dar la batalla en 2010 y tratar de obtener la mayor cantidad de triunfos con apoyo de los yucatecos y de los meridanos”.

¿Acaso cree este señor que de facto, sólo porque él lo dice, ya tiene el apoyo de todos los meridanos? ¿De verdad piensa que lo que ha hecho su partido desde el Poder Ejecutivo local es digno de reconocerse y de refrendar? ¿Puede un fuereño venir a imponernos una decisión que sólo compete a los yucatecos y a los meridanos?

Y yo les pregunto a los meridanos conscientes ¿Se imaginan lo que le pasaría a nuestro Estado y a nuestra ciudad de cumplirse ese pésimo augurio del compadre de doña Ivonne? ¿Estarían de acuerdo en ese retroceso o mejor dicho en retroceder más con un “carro completo”?

Lo he escrito y lo reitero: sabemos a la perfección, lo hemos vivido y comprobado una y otra vez, elección tras elección, que el partido rojo es una maquinaria electoral que no le importa violar cuanta ley se le meta en su camino, no le importa utilizar el dinero de los ciudadanos provenientes del erario para apoyar a sus candidatos, no le importa nada con tal de obtener “victorias”. Ni siquiera le importa llegar legitimado o no, lo importante para ellos es estar en los puestos para seguir con la cadena de dispendios.

Sin embargo, hay que admitir que la situación para el Estado y para Yucatán es complicada, y nadie, absolutamente nadie debe cerrar los ojos ante esta realidad política. Una situación difícil pero que, por supuesto, tiene remedio.

La disyuntiva es muy clara: o permitimos que el partido rojo se aproveche de las diferencias entre nosotros que no estamos de acuerdo con las prácticas rojas, de las indiferencias de quienes dejaron de votar, de los enconos entre liderazgos claves, o bien nos unimos y afrontamos con decisión, sin titubeo alguno, todas las prácticas antidemocráticas dándole la vuelta a la página de la historia de modo que podamos lograr nuevos y más profundos triunfos culturales.

Y este triunfo cultural tiene que ir más allá de la faceta electoral, tiene que ver con la participación permanente de la sociedad en las decisiones de quienes con el voto libre queden al mando de los puestos públicos. La sociedad es la que manda, quien no lo entienda así no tiene nada que hacer en la política.

La soberbia no conduce a nada bueno, esta fue la lección que nos dejó la sociedad y que ya debimos haber aprendido con todas sus letras. Y hablar de “carros completos” es muy soberbio.

Nos debe quedar claro que el presente proceso electoral no debe ser visto como una lucha del poder por el poder, sino como una batalla que nos permita aspirar a mejores estadios de vida, mediante el ejercicio eficaz, eficiente y transparente de nuestros recursos, que se traduzca en más obras y mejores servicios. Y en vez de aspirar a “carros completos”, debemos pensar en la necesidad de que deben existir auténticos contrapesos que den más sentido al quehacer político.

Lo ideal es que todos pudiéramos decidir con libertad quienes serán nuestros próximos gobernantes, pero esto es una utopía, así que debemos entender que de sólo de nosotros y de lo que hagamos bien dependerá lo que suceda el 16 de mayo de 2010.

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral