Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
Elección tras elección, sin importar el nivel de que se trate, escuchamos las mismas fundadas quejas de la sociedad en torno al dispendio de dinero público, la falta de transparencia y la ausencia de congruencia.
Por lo general, siempre escuchamos promesas casi imposibles de cumplir y luego nada de nada. Los rostros “photoshopeados” salen a relucir como una forma más de engaño a los electores, muchos de los cuales caen en la trampa.
En fin, son muchos los recursos a los que recurren los aspirantes a un cargo de elección popular para mostrar su mejor rostro y venderse como la mejor propuesta, en el entendido de que en cualquier campaña lo que se ofrecen son imágenes, mensajes y señales.
Hacer compromisos es fácil, no cumplirlos ni que decir. Lo difícil es hacer que la gente crea en las propuestas y más aún que se cumplan a cabalidad.
En la presente precampaña un joven de apenas 31 años de edad, Salvador Vitelli Macías, decide participar como aspirante a la Presidencia Municipal de los meridanos. El comienzo de un proyecto nada fácil dada la coyuntura política en la que decidió alzar la mano.
No ser conocido y ser joven han sido los principales señalamientos de quienes consideran que “no era su momento”. Sin embargo, si analizamos la situación, ser joven, más que una debilidad, es una fortaleza, ya que viene ofrecer una alternativa diferente en la política.
Ser un desconocido, en términos político-electorales, en efecto es una debilidad, pero totalmente subsanable. Lo que no es reparable es ser muy conocido pero como mentiroso, corrupto, dilapidador del dinero del pueblo e incumplido. Entonces, ¿qué es más grave: ser un desconocido sin antecedentes cuestionables o ser un político conocido con un historial negro? Al inicio de la precampaña Salvador Vitelli hizo públicos ocho compromisos: permitir la observación electoral de la sociedad civil, no incurrir en confrontaciones, entablar diálogo permanente con su oponente, respetar la dignidad de los panistas, realizar una precampaña austera y respetar la voluntad de los 2,800 panistas que decidirán quien será su candidato.
Pero no sólo hizo públicos sus compromisos, también solicitó a sus colaboradores más cercanos que los firmen y los entregó con firma original a importantes agrupaciones de la sociedad civil.
Ya transcurrieron las dos primeras semanas de precampaña y Salvador Vitelli ha despertado simpatías de militantes y ciudadanos no panistas no por hacer públicos sus compromisos, sino porque los cumple a cabalidad.
Incluso hemos escuchado las declaraciones de determinados agentes considerados como radicales que comienzan a moderar sus posturas. Éste es el mejor apoyo no para Salvador Vitelli, sino para el proyecto panista.
Creo que valdrá la pena que los panistas y la sociedad, tanto civil como en general, sigamos de cerca este proyecto no sólo por la curiosidad de ver si sigue firme en sus propósitos, sino incluso para exigir que se corrija el rumbo en caso de algún probable desvío.
Nada es definitivo, pero este proyecto es generador de esperanza. Hasta ahora, en dos semanas de precampaña, se están cumpliendo los compromisos. Hago votos para que esto siga así. Esto ayuda a sumar y la política es de sumas.
Puedo equivocarme, porque en política uno más uno no siempre son dos, pero tengo la esperanza de que al final de este proceso interno que culmina con la jornada electoral veremos a un partido unido y fortalecido, capaz de afrontar cualquier reto.
No olvidemos que lo que está en juego es mucho más que un simple triunfo electoral. Está de por medio evitar que el partido rojo haga lo mismo que en el Ejecutivo. Es paradójico ver cómo la gente más necesitada es la que más apoya a los rojos y gracias a ellos siguen empeorando su situación. Hagámoslo por ellos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario