sábado, 2 de enero de 2010

La sociedad es la que decide

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral

Hablando de “carros completos”

“Vamos a ganar Mérida y vamos por el carro completo en el Congreso del Estado. De ese tamaño es nuestro compromiso”, fue la afirmación que el 29 de diciembre pasado formuló Felipe Enríquez Hernández, delegado del CEN del PRI, compadre de la titular del Ejecutivo y diputado federal por Nuevo León

Me parece que las expresiones de nuestro visitante fueron de soberbia total. Tal parece que el partido rojo ya decidió a priori por todos los ciudadanos. Borró la democracia de un plumazo.

Una declaración más sensata y aceptable hubiera sido: “Vamos a esforzarnos para dar la batalla en 2010 y tratar de obtener la mayor cantidad de triunfos con apoyo de los yucatecos y de los meridanos”.

¿Acaso cree este señor que de facto, sólo porque él lo dice, ya tiene el apoyo de todos los meridanos? ¿De verdad piensa que lo que ha hecho su partido desde el Poder Ejecutivo local es digno de reconocerse y de refrendar? ¿Puede un fuereño venir a imponernos una decisión que sólo compete a los yucatecos y a los meridanos?

Y yo les pregunto a los meridanos conscientes ¿Se imaginan lo que le pasaría a nuestro Estado y a nuestra ciudad de cumplirse ese pésimo augurio del compadre de doña Ivonne? ¿Estarían de acuerdo en ese retroceso o mejor dicho en retroceder más con un “carro completo”?

Lo he escrito y lo reitero: sabemos a la perfección, lo hemos vivido y comprobado una y otra vez, elección tras elección, que el partido rojo es una maquinaria electoral que no le importa violar cuanta ley se le meta en su camino, no le importa utilizar el dinero de los ciudadanos provenientes del erario para apoyar a sus candidatos, no le importa nada con tal de obtener “victorias”. Ni siquiera le importa llegar legitimado o no, lo importante para ellos es estar en los puestos para seguir con la cadena de dispendios.

Sin embargo, hay que admitir que la situación para el Estado y para Yucatán es complicada, y nadie, absolutamente nadie debe cerrar los ojos ante esta realidad política. Una situación difícil pero que, por supuesto, tiene remedio.

La disyuntiva es muy clara: o permitimos que el partido rojo se aproveche de las diferencias entre nosotros que no estamos de acuerdo con las prácticas rojas, de las indiferencias de quienes dejaron de votar, de los enconos entre liderazgos claves, o bien nos unimos y afrontamos con decisión, sin titubeo alguno, todas las prácticas antidemocráticas dándole la vuelta a la página de la historia de modo que podamos lograr nuevos y más profundos triunfos culturales.

Y este triunfo cultural tiene que ir más allá de la faceta electoral, tiene que ver con la participación permanente de la sociedad en las decisiones de quienes con el voto libre queden al mando de los puestos públicos. La sociedad es la que manda, quien no lo entienda así no tiene nada que hacer en la política.

La soberbia no conduce a nada bueno, esta fue la lección que nos dejó la sociedad y que ya debimos haber aprendido con todas sus letras. Y hablar de “carros completos” es muy soberbio.

Nos debe quedar claro que el presente proceso electoral no debe ser visto como una lucha del poder por el poder, sino como una batalla que nos permita aspirar a mejores estadios de vida, mediante el ejercicio eficaz, eficiente y transparente de nuestros recursos, que se traduzca en más obras y mejores servicios. Y en vez de aspirar a “carros completos”, debemos pensar en la necesidad de que deben existir auténticos contrapesos que den más sentido al quehacer político.

Lo ideal es que todos pudiéramos decidir con libertad quienes serán nuestros próximos gobernantes, pero esto es una utopía, así que debemos entender que de sólo de nosotros y de lo que hagamos bien dependerá lo que suceda el 16 de mayo de 2010.

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral

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