Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
Marca con daños visibles
Los sucesos acontecidos el sábado 20 pasado, relacionados con una manifestación social en la que 8,000 ciudadanos expresaron, mediante chiflidos y abucheos, su rechazo a la titular del Ejecutivo, son dignos de estudio y análisis político.
Se trata de un caso de crisis política, la más profunda en la que de modo público y abierto se ha visto envuelta la titular del Ejecutivo desde que asumió el cargo hace tres años en agosto de 2007.
A lo largo de este tiempo el Diario ha dado cuenta de una serie de hechos suscitados por excesos e irregularidades, mismos que hasta antes del sábado 20 habían sido tolerados por los ciudadanos.
Con un breve recuento hemerográfico encontraremos lo siguiente: La irrupción al hospital O´Horán, la invención de daños tras el huracán Dean, el conflicto gratuito con Diconsa, la fabricación de expedientes contra ex funcionarios estatales, la apuesta de una ambulancia en un partido de béisbol, el activismo de la “ola roja” en horas de trabajo, la entrada de la ola roja a la final de los venados dejando a miles de meridanos con boleto pagado en la calle, la invasión al hospital de Alta Especialidad, los millonarios endeudamientos con cargo a los yucatecos, la ausencia total de transparencia, el intento de quiebre a alcaldes panistas.
También, actos de corrupción en dependencias como Fomento Agropecuario, el uso inadecuado de la cámara hiperbárica, el regalo de camionetas de lujo a legisladores, el constante envío de regalos a artistas y conductores de televisión, el sobregiro de recursos para la promoción de imagen, la impuntualidad como sello del Ejecutivo, la discriminación de estudiantes por las credenciales, el uso de recursos públicos para campañas electorales, el no pago a proveedores, las represiones contra manifestantes, venganzas políticas como el caso de Chuc Baas, los constantes enfrentamientos con el gobierno federal, los dispendios en “informes ciudadanos”, la creación de dependencias para pagar favores electorales, etc.
¿Será que algunos de las anteriores hechos hayan sido la causa del abucheo? ¿Será que el Ejecutivo siga pensando que no hay motivos para el descontento social?
Cualquier político, con un mínimo de sensibilidad, lo primero que haría es reconocer los errores cometidos, pedir perdón y, sobre todo, corregir todo lo malo de su actuación como administrador de los recursos del pueblo. Esto es lo que, en términos generales, se recomienda a los políticos en casos de crisis.
Empero, por las desafortunadas reacciones públicas de la titular del Ejecutivo y de su partido, se advierte que en vez de preocuparse por entender las razones del repudio público para corregir el rumbo, demuestran que no están dispuestos a aceptar una realidad.
Y no solo eso, sino que además, se han dado a la tarea de buscar “culpables” haciendo acusaciones sin sustento, de victimizarse y de arremeter contra todo aquello que pueda afectar su estrategia.
Ellos saben que la marca del corazón –la misma que están usando con miras a su campaña electoral- ya está dañada, y en su afán de protegerla están cometiendo errores cada vez más profundos, derivados de un descontrol emocional. Con sus reacciones, denotan que no les interesa corregir el rumbo.
Es un error grave intentar irse contra una percepción generalizada que pareciera tener fundamento en alguno o en todos los hechos detallados en los primeros párrafos de este escrito. Además, hay la evidencia gráfica que ha circulado por redes sociales y correos masivos y que echa por tierra sus echaderas de culpas.
Un evento de esta naturaleza no es obra de la casualidad. Para que ocurra un abucheo generalizado tiene que haber un sentimiento y conocimiento previo de los participantes. En el vídeo se aprecia que la manifestación fue al unísono. Seguirá en el papel la promesa hecha el 1 de agosto de 2007 de que se rectificaría el rumbo “con sabiduría”.
*Maestro en comunicación política y mercadotecnia electoral