martes, 9 de febrero de 2010

“Seguiremos continuando”

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral

Salvador Vitelli Macías

Cuando Salvador Vitelli levantó la mano para decir quiero participar como aspirante a la alcaldía de Mérida, surgieron señalamientos de que sólo venía a dividir al PAN, de que se estaba rodeando de gente mala, de que alguien estaba detrás para efectos de venganzas políticas, de que era un títere del oficialismo, que era un desconocido, que no le tocaba, etc., Salvador Vitelli Macías siempre respondió: “Mi participación sólo obedece a contribuir a la democracia interna de Acción Nacional”.

Algunos consideraron que Salvador debería ser “generoso” y entender que era necesaria una candidatura de “unidad”, e incluso alguien llegó a decir que era un “loquito desbocado” y le atribuyeron expresiones que jamás salieron de su boca.
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¿Qué hizo Salvador para salir de esa avalancha de señalamientos? Hagamos un recuento de cómo debe comportarse un líder.

1. Solicitó por la vía institucional que se apruebe la observación electoral a cargo de la sociedad civil. Nada había que ocultar, nada había que temer.

2. Personalmente se presentó a las oficinas de su contendiente para solicitar, mediante un documento, el establecimiento de un canal de comunicación permanente.

3. Desde el primer día de precampaña, firmó ocho compromisos a favor del PAN, de los panistas y de los meridanos que en resumen son: a) Pedir la observación electoral, b) Evitar confrontaciones, c) Tender puentes de comunicación con el otro equipo, d) Respetar la dignidad del panistas, e) Respetar el Estado de Derecho, f) Hacer una precampaña austera, g) Respetar el equipamiento urbano en cuanto al uso de la propaganda, h) Reconocer sin cortapisa alguna la decisión de la mayoría de los panistas. Todos, absolutamente todos, los cumplió a cabalidad.

4. A panistas, ciudadanos y medios de comunicación les consta que jamás salió de la boca de Salvador una sola expresión contra su contendiente o contra el PAN.

5. Por voluntad propia publicó, semana a semana, sus gastos.

6. En esos reportes financieros comprobó que su precampaña fue austera. En cuatro semanas ejerció, vía donaciones en especie, el 10.50% de un tope de $1.3 millones.

7. Privilegió la creatividad por encima del dispendio de recursos públicos y puso en marcha programas como “Jóvenes creativos con Salvador” quienes reciclaron para hacer propaganda, como “Salvador Motorizado” para ir a ver a panistas en motos con un mínimo de gastos y como Con Salvador ¡Tu voz cuenta!, para recabar vía Internet propuestas de panistas y ciudadanos que serían integradas a su proyecto de trabajo.

8. Con una bandera del PAN encima del hombro caminó muchos kilómetros en busca, casa por casa, de panistas, a muchos de los cuales logró reanimar.

9. Salvador dialogó con muchos panistas a sabiendas de que algunos eran sus adversarios, que no sus enemigos. Hizo lo que desde hace mucho tiempo debió realizarse: gestionar la crisis política en que se sumió al Partido, logrando la suma positiva -como el la llamó- de numerosos liderazgos que durante mucho tiempo estuvieron alejados del PAN. “Aquí sólo veo personas con dignidad y derecho a una nueva oportunidad”, declaró.

10. Finalmente, con congruencia y generosidad, como lo ofreció, sin cortapisa alguna reconoció los resultados numéricos y le levantó la mano a su contendiente, e incluso pidió a todo su equipo y seguidores que hagan lo propio. Ni en la intimidad del encierro del comité estratégico se quejó y su postura fue la misma: “Elegimos jugar limpio y ganamos 716 votos, ahora nos toca apoyar una causa más del PAN”.

El noveno compromiso de Salvador, aún cuando lo dijo en varias entrevistas y no se le dio mucha importancia, consistió en que si ganaba la candidatura y la elección externa: “Voy a terminar el período completo en la alcaldía”. ¿Quién no le creería ahora?

La principal ganancia de todo esto, además del aprendizaje obtenido, fue el surgimiento de un liderazgo capaz de generar confianza y de emocionar. Y contra todos los pronósticos negativos, Salvador, en vez de destruir al PAN, le dio abundante oxigeno.

Tengo muchos motivos para estar orgulloso de haber compartido una vivencia maravillosa junto a un joven emprendedor que nos dio a muchos la oportunidad desarrollarnos profesionalmente y de adquirir una experiencia de política auténtica.

Comenzó con cinco panistas, entre los que me cuento, y terminó con 716 militantes, y a pesar de desarrollar una campaña de bajísima intensidad logró un crecimiento interesante de rating de identificación externa, y todo esto en sólo 30 días.

¡Se puede hacer política genuina! Y como dijera Eutimio Camacho, uno de los fundadores del PAN: “Seguiremos continuando” o como nos recomendó Carlos Castillo Peraza: “Sigamos empujando con el corazón”. Se ganó más que una candidatura.

* Maestro en comunicación política y marketing electoral

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