sábado, 13 de marzo de 2010

Inicia la venta de ilusiones


Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral


Campaña electoral 2010

Cada gobernante, cuando desarrolla su estrategia, debe ocuparse por construir un prestigio ante sus gobernados; es decir debe generar día a día una imagen positiva capaz de trascender en el tiempo que dura el ejercicio de gobierno.

Por ello, lo primero que debe preguntarse una autoridad ¿Cómo quiero ser recordado aún después de terminado el trienio, el sexenio o el quinquenio, según sea el caso? Esto es lo que da sentido al establecimiento de la misión -¿Para qué existo en este planeta?- , de la visión -¿A dónde quiero llegar y cómo me quiero ver?-, del mensaje -¿Qué es lo que debo de decir?-, de las líneas estratégicas y objetivos concreto -¿Qué es lo que debo de hacer?-.

Pero la estrategia central, que es la que define el rumbo de un gobierno tiene que ser congruente con las decisiones y las acciones que deben tener como hilo conductor un conjunto de valores.

Si la autoridad en turno se planteó ser un “gobierno que escucha”, necesariamente tendría que dar vigencia a valores como prudencia, sensatez, respeto y tolerancia. Considerando, por supuesto, que los valores son universales y aplicables por igual a todos los seres humanos.

La forma para que una autoridad construya una imagen positiva es muy sencilla: actuar de tal forma que el ciudadano pueda percibir que hay una clara conexión entre lo que sus autoridades dicen y hacen. Cuando se actúa congruentemente de manera reiterada, la autoridad es reconocida de modo favorable.

En cambio, cuando la gente no halla vínculo alguno entre el decir y al hacer, deviene la incongruencia, que al darse de modo muy reiterado es generadora de incredulidad y auto-desprestigio.

Antes de utilizar una palabra o un reducido conjunto de palabras que formarán parte del slogan, que no es otra cosa que una herramienta comunicativa que simplifica el mensaje estratégico, hay que estar conscientes del significado que conlleva cada vocablo.

De acuerdo con el Diccionario de la Real Academia Española la palabra “escuchar” significa “prestar atención a lo que se oye”, o bien “atender un aviso, consejo o sugerencia”. En tanto que oír implica un hecho biológico que no requiere de atención. Se puede oír a alguien pero sin escucharlo, es decir, sin prestar atención.

Desde la campaña de 2007, la entonces candidata y actual titular del Ejecutivo adoptó como estrategia la de presentarse al electorado como una propuesta capaz de escuchar a los ciudadanos. El primer spot de campaña fue: “Algunos dicen que Yucatán está muy lejos. Lejos están los políticos que prometen lo de siempre. La política está en la calle, en cada casa. Así será mi gobierno: viéndonos a los ojos, haciendo compromisos verdaderos. Eso es ser un buen político. Eso es ser un buen yucateco”. Ya en el gobierno, el actual Ejecutivo local decidió seguir con el mismo mensaje: “Un gobierno que escucha y responde”.

¿Y que ha pasado en casi tres años? Los yucatecos tendrían que evaluar, más allá de los tintes partidistas, si en verdad estos ofrecimientos electorales y gubernamentales se han cumplido a cabalidad. ¿Será que este gobierno estatal sea recordado como un gobierno que escucha o por frívolo?

Parece que la cabeza del Ejecutivo no solo no escucha sino que de plano no oye. La rechifla y el abucheo fueron un claro mensaje contra el hartazgo y los ciudadanos no fueron escuchados ni siquiera oídos. Las críticas de miles y miles de ciudadanos que se manifestaron en las redes sociales, tampoco fueron dignas de atención.

Una maestra que pretendió ser escuchada para que la ayuden a resolver un problema que le afecta sólo consiguió un regaño. Los señalamientos de dispendio de recursos, de falta de transparencia, de represión, de mentiras, de corrupción, tampoco son dignos de ser escuchados. Los oídos sólo están abiertos a escuchar halagos.

El domingo se inició una nueva campaña electoral y con ella la venta de ilusiones. Mucho cuidado con comprar fantasías.

sábado, 6 de marzo de 2010

“Apagando” fuego con gasolina


Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral


Más protagonismo

“Mi gobierno, será un gobierno de resultados concretos y jamás de protagonismos o lucimiento personal”, extracto del discurso que la titular del Ejecutivo local pronunció el 1 de agosto de 2007, con motivo de su toma de protesta en el Congreso del Estado.

Cuando se inicia un nuevo gobierno, quienes habrán de ser las cabezas visibles se pronuncian mediante un discurso por el cual determinan, en términos generales, cuáles son los compromisos que, desde el primer día del mandato, adquieren con los ciudadanos.

Por ello es importante que los ciudadanos tomen nota de esos ofrecimientos para que, llegado el momento, puedan determinar si la autoridad en cuestión los está cumpliendo o no.

El compromiso público anotado en el primer párrafo es contundente y claro, tanto que no deja lugar a dudas que a casi tres años de haber sido pronunciado sigue sin cumplirse e incluso se hace lo contrario.

Todo parece indicar que precisamente por el incumplimiento de este compromiso de encabezar un gobierno que jamás –palabra categórica- sería de protagonismos o lucimiento personal, es lo que ha derivado en un posible hartazgo de los ciudadanos que finalmente se hizo evidente de modo muy notorio el sábado 20 de febrero pasado.

El jueves 25 de febrero, el Diario publicó una entrevista con el sociólogo Luis Ramírez Carrillo quien afirmó que el abucheo masivo contra la señora es signo de la sobreexplotación de su imagen. Este mismo día, en el mismo medio, el Frente Cívico Familiar, en voz de Guillermo Vela Román, señaló que esa manifestación fue la expresión espontánea de un ¡Ya Basta! de la sociedad a la forma de actuar del Poder Ejecutivo.

Y es que no es secreto para nadie que la señora, a lo largo de casi tres años, no ha cumplido el compromiso en cuestión: Se le ha visto en las telenovelas, en entrevistas con medios capitalinos, en los concursos nacionales de belleza, en los estadios de beisbol y de fútbol, en los eventos masivos de su partido, en los informes ciudadanos, bailando jarana, enviando regalos a artistas y conductores de televisión, participando en apuestas con sus homólogos de otros estados, etc.

La rechifla y al abucheo, según se observa en el vídeo, se dio precisamente en el marco de un acto de protagonismo y lucimiento personal de querer aparecer en medios nacionales e internacionales. El propio locutor indicó que “esta función se está haciendo exclusivamente porque ella la trajo”.

¿Y cómo se ha respondido ante esta manifestación popular de hartazgo contra el protagonismo? Con más protagonismo, lo que significa que en vez de apagar el fuego que se abrió en contra de la titular del Ejecutivo le están echando gasolina.

Independientemente de las reacciones emocionales que derivaron en la velada prohibición de venta de camisetas con la leyenda “Yo chiflé a Ibom” a una empresa local, la detención de dos jóvenes que también comercializaban playeras similares, se han dado otros hechos de protagonismo para trata de salir de esta crisis pública.

1. Organiza un mega-mitin de desagravio en el que la señora fue la principal protagonista. 2. Se anuncia que el PRI de Querétaro le entregará la medalla Josefa Ortiz de Domínguez “porque el desempeño de la funcionaria es muy importante”. 3. El Foro Económico Mundial da a conocer que la dará un reconocimiento y de inmediato se hacen spots para difundir este acontecimiento. 4. Pese a una denuncia afirma que seguirá apoyando a su partido. Es decir, protagonismo y más protagonismo. Todo con cargo al erario.

De lo anterior devienen otros compromisos emitidos en el mismo discurso de toma de posesión: “Un gobierno que, llegado el caso, tenga la modestia, la sabiduría y, sobre todo, el valor para rectificar”, y “Ejerceré el poder por encima de intereses de partidos, grupos o facciones, pensando en la gente más humilde y en aquellos cuyas necesidades no pueden esperar”.