sábado, 29 de mayo de 2010

Compromisos de papel

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral

El ofrecer no empobrece

En 2009, cuando se le preguntó ¿Piensa usted cumplir el término completo del mandato (diputada federal) para el cual está pidiendo el voto ciudadano?, la señora Angélica Araujo Lara respondió:

“Desde el momento mismo que uno decide asumir el compromiso de participar en una contienda electoral luego de resultar electa mediante el voto ciudadano, va de por medio también la intención y obligación personal de cumplir en tiempo y en forma con la encomienda obtenida. En lo personal tengo la plena intención de atender el período marcado por nuestra Carta Magna”.

Ya todos conocemos el desenlace: no cumplió con su palabra, y su deseo de ser diputada federal por el Distrito III de Mérida sólo duró tres meses ya que se enroló como precandidata sin contendiente a la alcaldía de Mérida.

Durante la campaña a la alcaldía fue cuestionada nuevamente ¿Por qué no concluyó el período del mandato anterior para el cual fue electa, y considera que a pesar de esa omisión cumplió a los electores como para solicitar nuevamente su voto? ¿Se compromete usted a concluir el término del mandato para el cual está pidiendo el voto ciudadano? A diferencia de la vez anterior, en esta ocasión simplemente no hubo respuestas; es decir, no hubo compromiso, aunque ya vimos que de nada hubiera servido.

El silencio ante esos cuestionamientos deja entrever una cosa: que en poco tiempo estará de nuevo en campaña formal pero ahora con miras a la gubernatura del Estado.

De acuerdo con las normas vigentes, el Ayuntamiento se iniciará el 1 de julio próximo y concluirá el último día de agosto de 2012, es decir será durará dos años, dos meses. Pero habrá que conocer cuánto tiempo en realidad estará en el cargo considerando que los tiempos electorales se activan mucho antes.

El Apartado B del artículo 16 de la Constitución del Estado de Yucatán, indica que la duración de las campañas no deberá exceder de noventa días para la elección de Gobernador, y que las precampañas no podrán durar más de las dos terceras partes de las respectivas campañas electorales.

Esto significa que a los dos años dos meses habrá que restarles cinco meses de campaña y precampaña, y otros dos meses más mínimo para el proceso interno mediante el cual ratifique su precandidatura. Es decir, la futura candidata tendría que separarse del cargo siete meses antes de la elección. De tal suerte que los dos años dos meses quedaría reducidos a solo 19 meses.

Y de aquí surgen más dudas ¿Podrá cumplir a cabalidad tantos compromisos en solo 19 meses? Por ejemplo, uno es generar 35,000 empleos. Para lograrlo en este plazo tendría que generar 1,842 cada mes, a razón de 61.4 en promedio por día. Habría que entender que el compromiso es que sean empleos fijos y bien remunerados.

Al anterior compromiso habrá que sumarle otros como fomento el turismo y a la industria, rescate integral del Centro Histórico, 5,000 acciones de vivienda –que más bien corresponde a los gobiernos estatal y federal- y hacer otras 10,000 cada año.

Unir las policías estatal y municipal para lograr una seguridad que permita atraer inversiones –cosa que ya está ocurriendo-, nueva ingeniería vial en toda la ciudad, mejoramiento de calles, banquetas y un anillo metropolitano, mejor alumbrado público y de agua –que corresponde a la Japay-, hacer una nueva central de abastos, un Rastro Metropolitano TIF, mercados de barrios y colonias.

Erradicar, en dos años y medio, la pobreza alimentaria y la pobreza extrema en Mérida, lo que implica sacar a 12 mil familias meridanas del total abandono en el que hoy se encuentran. Casi nada.

Participar en el mejoramiento del transporte y complementar apoyos estatales con recursos municipales, para ofrecer mayores descuentos y mejores tarifas servicios a estudiantes y personas con discapacidad y compañías que requieren un sistema de transporte efectivo.

Asimismo, la construcción de una Red Metropolitana de sitios de confinamiento y rellenos sanitarios para la disposición de residuos sólidos. Más otro buen tanto de ofrecimientos ¿Todo en 19 meses?

sábado, 22 de mayo de 2010

Alcalde sempiterno

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo PolancoMaster en Comunicación Política y Marketing Electoral

El caso Homùn

Cosas curiosas, si es que se les puede llamar así, pasan en el ámbito de la política. Bien dicen que el ser humano es único capaz de tropezar con la misma piedra y con el mismo pie, tal como sucede en Homún.

Aunque, a decir de panistas de ese municipio, los tropiezos en realidad son empujones, ya que las elecciones han sido calificadas como “sucias” y no son producto de la voluntad popular.

Durante el trienio 1998-2001 el priista Evelio Echeverría Chan comenzó su primer período y a partir de entonces y hasta ahora, sigue siendo ocupando el cargo de alcalde. Durante 12 años gana y pierde. Y para regresar al Palacio sólo espera a que pase un ejercicio.

También llama la atención el hecho de cada vez que termina su gestión pierde frente al PAN. En 2001 entregó la estafeta al panista César Manzanero González, quien tres años después devolvió el Palacio a Echeverría Chan para que éste permanezca hasta 2007.

En las elecciones de 2007, nuevamente pierde y entrega el mando a su primo, Clemente May Echeverría, quien contendió bajo las siglas del PAN. Y ahora, en las elecciones pasadas, en medio de una elección muy cuestionada Echeverría Chan estaría por tercera vez en el Palacio. De confirmarse su triunfo este personaje acumularía 8 años y meses de fungir como alcalde, considerando que este período es de solo dos años y dos meses.

El miércoles pasado panistas y priistas de Homún estuvieron a punto de enfrentarse a golpes ante la falta de intervención oportuna de agentes de la SSP, cuando el sempiterno candidato recibió su constancia de mayoría.

Los ánimos se caldearon a consecuencia de las burlas que los rojos hacían contra un grupo de señoras identificadas con el PAN que acudieron para protestar a las puertas de la sede del Ipepac de ese municipio. Fueron minutos largos de tensión pero por fortuna las cosas no pasaron a más.

Los seguidores del candidato panista José Gonzalo Cabrera Chi, hicieron un largo recuento de irregularidades atribuidas al PRI, entre las que destacaron las siguientes:

1. Indicaron que la casa que funcionó como sede del Ipepac es propiedad de Andrea Echeverría, hija del candidato priista quien ya recibió su constancia de mayoría.

2. Señalaron a Reyna Judith Hernández y a Delia Moreno Rosado, quienes son funcionarias del Ipepac, como activistas del PRI durante la jornada electoral.

3. Afirmaron que la compra de votos fue descarada: Sara Guerrero Puc, dijo que la ofrecieron $3,000 por su credencial, Martha Pool Escalante aseguró que le ofrecieron $1,500, María Verónica Noh Chin, indicó que intentaron comprar su mica en $500 y María de Marina Candelaria Pool afirmó que también le ofrecieron $300

4. Los representantes del PAN que estuvieron en las casillas señalan que los priistas hicieron votar a personas que ya fallecieron y pusieron como ejemplos los casos de: Jorge Magaña May y Filomena Medina

5. Asimismo indicaron que tambén hicieron votar a gente que vive en los Estados Unidos y que desde hace muchos años que no se les ve en el municipio. Señalaron los casos de Lucy Candila Castro y de Claribel Echeverrìa Carvajal

6. Indicaron que detectaron varios nombres repetidos en la lista nominal y mencionaron los casos de Jesús Manuel Aguayo Puc, quien también aparece como Manuel Jesús Aguayo Puc, y de Rosa de Lima Magaña León quien también está como y Rosalío Magaña Leòn.

7. Aldo Chan Moguel indicó que fue amenazado por Mario Espinosa con un arma de fuego.

8. José Medina Puc también se quejó porque fue, según dijo, fue amenazado con un cuchillo por José Idelfonso Espinosa Chan, quien, según dijo, tiene cuentas pendientes con la justicia por daño en propiedad ajena y porque se dedica a la venta de bebidas embriagantes.

El caso ya fue impugnado ante las autoridades electorales, en espera de que haya una resolución favorable, de lo contrario seguirá la cadena de administraciones a cargo de Echeverría Chan. ¿Entregará al PAN y regresará en 2015?

martes, 18 de mayo de 2010

Hablando de panistas y traiciones

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral

Lealtades quebrantadas

Hablando de panistas y traiciones, se fueron consumiendo los consensos, pedimos que se acaben los rencores y yo se lo advertí a 10 de ellos —con música de la canción de Mujeres divinas, de Vicente Fernández En diferentes momentos, en el devenir de los años han ocurrido renuncias en los partidos. Por lo general son estrategias que usan los contrarios para enviar señales de mayor fortaleza. Han ocurrido en todos los tonos y con diferentes intensidades. Lo primero que se viene a la mente es que cuando alguien abandona a su institución incurre en una traición.

Y seguro que es una traición en la medida en que las conductas se ajustan a la definición de este concepto, que según el Diccionario de la Real Academia Española es “falta que se comete quebrantando la fidelidad o lealtad que se debe guardar o tener”.

Cuando una persona llega a un puesto de elección popular bajo las siglas de un partido, es de entender que debe guardar fidelidad a los postulados del mismo. De tal suerte que en el momento mismo en que sus conductas ya no se ajustan a los códigos internos existentes estaría incurriendo en un quebranto a la lealtad.

Sin embargo, en estos casos existe una línea muy delgada entre lo que podría ser una traición y lo que sería un acto de congruencia.

Abandonar a un partido no necesariamente tiene que ser una traición. Habrá personas que no obstante que están convencidas de los principios que los rigen e incluso los asumen, pero que al darse cuenta que quienes deberían hacerlos vigentes nomás no los cumplen y por ello deciden alejarse.

Algo así como cuando la doctrina sólo figura en una letanía que está muy lejos de una realidad en las conductas. Es cuando se dice una cosa pero se hace otra y es lo que genera la desconfianza. En suma, se trata de casos en los que las personas dejan al instituto político no por no creer en sus principios, sino porque dejan de creer en quienes deberían de asumirlos.

Cuando el abandono a un partido ocurre para apoyar a otro partido, la situación se agrava de manera exponencial. Es evidente que hay un quebranto a la lealtad.

Sin embargo, hay casos más graves de quebrantos a la lealtad y se trata precisamente de aquellos que sin irse de la organización a la que pertenecen sus conductas están alejadas de los postulados institucionales.

El abandono a un partido puede ser considerado una traición, pero ésta es más grave cuando alguien, sin abandonar a la institución, actúa al margen de su historia, de sus principios y de sus postulados.

Los que se van a otros partidos e incluso lo hacen público, pues ya de plano están demostrando que no tenían o que ya perdieron convicción, y que de una u otra manera, es mejor que se retiren. Si alguien ya no cree en algo, pues es mejor decir adiós.

La elevada traición se daría en el momento en que alguien sin convicción alguna comience a operar desde las entrañas de un instituto, aparentando una lealtad que no existe, aprovechando los accesos que pudiera tener en los diferentes círculos de la organización. Por ello, insisto que cuando ya no hay lealtad es mejor decir adiós.

Manuel Gómez Morin fundó al PAN bajo el postulado de promover una auténtica democracia y de generar conciencia entre los ciudadanos acerca de sus derechos y obligaciones antes de pensar en el poder.

Dejó como pilares la solidaridad, la subsidiariedad, el bien común y el respeto a la dignidad de la persona. Cada vez que se nos olvida esto ¿estamos o no traicionando al PAN? Lo más importante de todo será analizar cuáles son las causas de fondo por las cuales se dan las renuncias y las posturas radicales. ¿Qué es lo que está fallando? ¿Por qué se pierde la convicción? ¿Por qué hay gente tan vulnerable?

sábado, 8 de mayo de 2010

Por un triunfo cultural

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral

De nosotros depende

En Mérida, en Umán, en Cansahcab, en el Distrito 14 o en cualquiera que sea la demarcación territorial en donde ocurra la elección el 16 de mayo, el triunfo de la sociedad no depende de lo que hagan o dejen de hacer los rojos, sino de lo que hagan o dejen de hacer los propios ciudadanos.

Antes de que se inicie la campaña electoral, advertimos anticipadamente que harían todo lo que están haciendo los rojos que forman parte de la maquinaria electoral que tiene como fin ganar elecciones a costa de lo que sea.

Desde mucho antes comentamos que a esa organización nunca le ha interesado violar leyes, utilizar el dinero del pueblo para apoyar a sus candidatos, y que en general no les importa absolutamente nada con tal de obtener “victorias”.

Lo importante es ocupar los espacios públicos para tratar de perpetuarse en el poder de facto mediante argucias clientelares con cargo a los propios ciudadanos. Y es que a las viejas prácticas se han sumado otras más modernas como el uso de la mercadotecnia para enganchar a los ciudadanos bajo engaños, aunque todo sea pura cáscara o apariencia.

Es una realidad social que no podemos negar o hacer como que no existe. Pero tampoco podemos ni debemos pasarnos toda la vida quejándonos de lo mismo. El alacrán es venenoso por naturaleza y será siempre.

Cada tres o seis años, desde hace más de 80, ha sido la misma historia: que compraron votos, que inflaron el padrón, que violaron las leyes, que agredieron a ciudadanos, que desviaron dinero para las campañas, que repartieron carne, que las autoridades electorales estaban a modo de sus intereses, etc. ¿Acaso alguien esperaba algo distinto en estas elecciones?

Estamos a tiempo para evitar caer, una vez más, en las quejas contra un sistema político que de antemano sabemos cómo se mueve, que hace y que no hace. Les pregunto ¿Servirá de algo quejarse otra vez por algo que es y seguirá siendo bola cantada? No está en nuestras manos hacer que los rojos sean legales, que respeten a los ciudadanos, que no gasten el dinero, etc.

Lo que si está en nuestras manos, es que nosotros mismos cambiemos nuestras propias actitudes y conductas. Está comprobado que cuando la sociedad se une es capaz de derribar cualquier muro de ignominia.

Lo que sí podemos cambiar es nuestra apatía por una actitud proactiva que nos permita no sólo participar activamente sino también ir a mover otras almas. Lo que sí podemos cambiar es nuestra actitud egoísta para ir a buscar quienes se sintieron lastimados en procesos anteriores. Lo que sí podemos cambiar es dejar a un lado nuestros intereses personales para dar primacía a los intereses amplios de la sociedad. Lo que sí podemos cambiar es nuestra actitud de soberbia para entender que nos necesitamos todos para alcanzar verdaderos triunfos culturales.

¿Quejarse contra los rojos ayuda en algo? ¿Alguna vez a procedido algo contra ellos? El cambio que sí es posible es el que debe provenir de los propios ciudadanos que son muchos, pero muchos más.

El 16 de mayo es el día del ciudadano. Es el momento en que con su credencial, de manera libre y voluntaria decidirán qué es lo que quieren para los próximos dos años.

Cola de nota

En Umán abundan los héroes anónimos, me consta que todavía aún existen muchos y muchas. Gente que se la rifa poniendo en riesgo su salud, su patrimonio y su libertad, sin recibir nada a cambio, solo en aras de alcanzar un bienestar común.

En ese lugar, la candidata del PAN apenas ha gastado el 12.42% del tope autorizado. La propaganda roja es de 30 a 3 contra la azul. La pregunta es ¿podrá nuevamente más el dinero que la conciencia de la gente?

domingo, 2 de mayo de 2010

Hablando de panistas y traiciones

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral

Lealtades quebrantadas

Hablando de panistas y traiciones, se fueron consumiendo los consensos, pedimos que se acaben los rencores y yo se lo advertí a 10 de ellos - con música de la canción de Mujeres divinas de Vicente Fernández.

En diferentes momentos, en el devenir de los años han ocurrido renuncias en los partidos. Por lo general, son estrategias que usan los contrarios para enviar señales de mayor fortaleza. Han ocurrido en todos los tonos y con diferentes intensidades. Lo primero que se viene a la mente es que cuando alguien abandona a su institución está incurriendo en una traición.

Y seguro que es una traición en la medida en que las conductas se ajustan a la definición de este concepto, que según el diccionario de la Real Academia Española, es “falta que se comete quebrantando la fidelidad o lealtad que se debe guardar o tener”.

Cuando una persona llega a un puesto de elección popular bajo las siglas de un partido es de entender que debe guardar fidelidad a los postulados del mismo. De tal suerte que en el momento mismo en que sus conductas ya no se ajustan a los códigos internos existentes estaría incurriendo en un quebranto a la lealtad.

Sin embargo, en estos casos existe una línea muy delgada entre lo que podría ser una traición y lo que sería un acto de congruencia.

Abandonar a un partido no necesariamente tiene que ser una traición. Habrá personas que no obstante que están convencidas de los principios que los rigen e incluso los asumen, pero que al darse cuenta que quienes deberían hacerlos vigentes nomás no los cumplen y por ello deciden alejarse.

Algo así como cuando la doctrina solo figura en una letanía que está muy lejos de una realidad en las conductas. Es cuando se dice una cosa, pero se hace otra, y es lo que genera la desconfianza. En suma, se trata de casos en los que las personas dejan al instituto político no por no creer en sus principios, sino porque dejan de creer en quienes deberían de asumirlos.

Cuando el abandono a un partido ocurre para apoyar a otro partido, la situación se agrava de manera exponencial. Es evidente que hay un quebranto a la lealtad.

Sin embargo, hay casos más graves de quebrantos a la lealtad y se trata precisamente de aquellos que sir irse de la organización a la que pertenecen sus conductas están alejadas de los postulados institucionales.

El abandono a un partido puede ser considerado como una traición, pero ésta es más grave cuando alguien sin abandonar a la institución actúa al margen de su historia, de sus principios y de sus postulados.

Los que se van a otros partidos e incluso lo hacen público, pues ya de plano están demostrando que no tenían o que ya perdieron convicción, y que de una u otra manera, es mejor que se retiren. Si alguien ya no cree en algo, pues es mejor decir adiós.

La elevada traición se daría en el momento en que alguien sin convicción alguna comience a operar desde las entrañas de un instituto, aparentando una lealtad que no existe, aprovechando los accesos que pudiera tener en los diferentes círculos de la organización. Por ello, insisto que cuando ya no hay lealtad es mejor decir adiós.

Manuel Gómez Morin fundó al PAN bajo el postulado de promover una auténtica democracia y de generar conciencia entre los ciudadanos acerca de sus derechos y obligaciones antes de pensar en el poder. Dejó como pilares la solidaridad, la subsidiariedad, el bien común y el respeto a la dignidad de la persona. Cada vez que se nos olvida esto ¿estamos o no traicionando al PAN?

Lo más importante de todo será analizar cuáles son las causas de fondo por las cuales se dan las renuncias y las posturas radicales ¿Qué es lo que está fallando? ¿Por qué se pierde la convicción? ¿Por qué hay gente tan vulnerable?