Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
El trabajo legislativo
El 3o de junio se cumple un ciclo legislativo más. Tres años que transcurrieron sin pena ni gloria a detrimento de la política. Otra legislatura que se va arrastrando la misma imagen que desde hace muchos lustros tiene la gente de los llamados “representantes populares”.
Y como siempre ocurre, al inicio de una legislatura se dan los “posicionamientos” que, se supone, marca las formas en que cada bancada se conducirá durante el ejercicio que les corresponde.
Hace tres años nos enteramos que el coordinador saliente de la fracción de los rojos fijó su postura diciendo que “ser tolerante y respetuoso” eran premisas de su bancada. También hizo un llamado a todos para “actuar con seriedad, serenidad y consistencia, sin protagonismos fatuos, de lograr transformar las reformas que requiere Yucatán para hacerlo más equilibrado y, en consecuencia, mejor garante de interés colectivo”.
El sábado pasado el Diario publicó una nota titulada “Surgen los buenos deseos”. En la información, el ex presidente del PRI y próximo coordinador declaró: “Buscaremos que la tribuna del Congreso no sirva más sólo para el golpeteo político y que en la LIX Legislatura prevalezcan el diálogo y la tolerancia”.
Lo más característico de los discursos es la mención de valores como diálogo, respeto, tolerancia. Y tampoco han faltado los ofrecimientos de acabar con todos los rezagos de los antecesores y que no habrá impunidad para quienes no rindan cuentas.
En el caso concreto de la legislatura que termina, los buenos deseos se acabaron en menos de una semana. Al sexto día, el Diario publicó que “Un madruguete priista acabó con la “luna de miel” entre los diputados del PRI y del PAN y estos últimos se negaron a aprobar el nombramiento de nuevos funcionarios del Congreso.
Los referidos funcionarios fueron Inés del Pilar Ayuso Quijano, tesorera; Martín E. Chuc Pereira, oficial mayor, y René Humberto Márquez Arcila, contador mayor de Hacienda. Y partir de aquí la tolerancia, el respeto y el diálogo pasaron a último término. Y la maquinaria roja comenzó a funcionar y la azul a reaccionar.
El 25 de julio se informó que el Congreso del Estado estaba paralizado ya que en las últimas sesiones plenarias, los diputados sólo dieron lectura a la correspondencia legislativa. La última sesión duró sólo 15 minutos y comenzó con una hora de atraso, con lo que se iniciaba una cadena de impuntualidad.
Al día siguiente, de planos los “buenos deseos” desaparecieron por completo y vino una ruptura más profunda en torno a la propuesta de que sea el Congreso el que nombre al procurador y al contralor. Los priistas se negaron a que estos nombramientos se den por mayoría calificada, es decir con el voto de por lo menos 17 diputados. Ellos querían que fuera mayoría simple, es decir sólo con el voto de los rojos.
Y al presidente de la Comisión de Puntos Constitucionales le afloró lo intolerante al advertir que “nunca las mayorías serán rehenes de las minorías”. El caso es que no hubo acuerdo y no se hizo la reforma constitucional que exigía el voto de las dos terceras partes de los diputados ¿Dónde acabó la tolerancia, el diálogo y el respeto ofrecidos?
El 30 de julio se dio a conocer que el “debate” por este asunto fue reproches e ironías entre los legisladores ante la imposibilidad de llegar a acuerdos y Ortega Pacheco quedó en libertad de nombrar a esos dos funcionarios.
¿Y dónde acabó el diálogo, la tolerancia y el respeto cuando se aprobaron los presupuestos estatales sin modificarles una sola coma? ¿Y cuándo se aprobó el endeudamiento por $1,870 millones para pagar en $25 años? ¿Y donde acabó el respeto cuando entre los mismos legisladores se han ofendido? ¿Y la promesa de acabar con los rezagos legislativos y de castigar a quien no rinda cuentas claras?
¿Cuál sería el resultado de una encuesta si se preguntara a los yucatecos sobre la actuación de sus diputados salientes? Y los que vienen ¿cree que harán realidad las promesa de respeto y tolerancia en esta legislatura? La buena disposición de las bancadas en la legislatura que termina sólo duró cinco días ¿Cuántos cree que durará ahora? Yucatán no avanzará con buenos deseos.
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