
Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco



No sólo no intentó desmarcarse del “estilo” de doña Ivonne Ortega Pacheco, como lo deseaban muchos ciudadanos, sino que tan solo en una semana doña Angélica Araujo Lara ha seguido exactamente los mismos pasos de su madrina.
No olvidemos que esta administración tiene como característica que es de apenas solo dos años y dos meses, de modo que cada día que pase debería ser aprovechado de manera efectiva para trabajar con eficiencia.
Varios empleados de la Comuna nos han comunicado que las dependencias están prácticamente en “stand by”, y que lo que más se observa es el desfile de cientos de personas a las direcciones que acuden a reclamar trabajo como pago por su participación en las elecciones.
La semana pasada comentamos que el discurso de la señora Araujo Lara fue prácticamente un “refrito” del discurso de la señora Ortega Pacheco, ya que contenía las mismas ideas, los mismos ofrecimientos y, en general, la misma estructura.
También comentamos que se había pedido a la señora alcaldesa información sobre los gastos efectuados para los festejos con motivo de su toma de posesión, mismos que siguen sin conocerse. Asimismo, el Diario informó acerca de los nombramientos de funcionarios con antecedentes cuestionados. El primer evento oficial fue asistir al aniversario del FUTV organismo priista, igual que lo hizo Ortega Pacheco iniciando en 2007. Hay que recordar que la alcaldesa tampoco asistió al último informe del alcalde saliente y menos invitó a los regidores a la sesión de instalación.
Como en el Melate, esta semana se acumularon más irregularidades. La señora alcaldesa se va de viaje como dama de compañía de su madrina ¿para qué? ¿Para promover a los artesanos de Tecoh? ¿A quién le costó los pasajes, los viáticos y las viandas obsequiadas a los “pobres” amigos empresarios capitalinos? Perdiendo el tiempo y gastando el dinero, práctica que se ha hecho común.
Y luego sale a relucir la adquisición de 10 ambulancias sin aprobación del Cabildo y sin que se haya modificado el presupuesto de egresos, lo que implicaría una flagrante violación a las normas municipales. Y aunque los priistas corrieron la versión de que “sólo se había rentado una”, un reportero del Diario informó que había visto otras ambulancias en el centro de la ciudad. Luego regidores panistas proporcionaron fotos de esos vehículos que incluso ya están rotulados con franjas tricolores.
Y ante la destrucción natural de las calles a consecuencia de las copiosas lluvias, la señora Araujo Lara intenta inventar la versión de que es culpa de la administración saliente e incluso anuncia que hará una gira con reporteros para que vean “cómo nos dejaron la ciudad”.
La Mérida de los baches, después de 20 años, ha regresado. Fueron muchos esfuerzos para controlar esta “plaga” que ahora, en tan solo una semana, resurge con toda su dimensión, como en la época del Cheché quien dijo que no había dinero para nada.
Con parte de la “echadera de culpas” la administración actual se atreve a asegurar que no les dejaron dinero para afrontar el problema de los baches. Y para demostrar que la administración municipal es copia fotostática de la estatal se anuncia que, en tan solo una semana, se pedirá el primer préstamo.
¿Cómo se atreven a decir que no hay dinero para atender a la ciudad? ¿Y cómo si hubo para agasajar a una élite priista con las mejores viandas? ¿Y como si hubo para comprar 10 ambulancias que hoy niegan haber adquirido? ¿Y cómo si hubo para salir de viaje a eventos que nada tienen que ver con Mérida y con los meridanos? ¿Y cómo si hubo para dispendiar en la campaña electoral?
Hay que insistir que considerando el poco tiempo que tiene esta administración no ha lugar para dar cheques en blanco ni beneficios de dudas, no ha lugar para perder el tiempo en frivolidades, en acusaciones infundadas, en echaderas de culpas, en fiestas priistas y menos para hacer viajes sin sentido. Bastó una sola semana para que Mérida comience a estar en problemas.

Parece que muchos ciudadanos desean, de buena fe, que la diputada federal con licencia y también alcaldesa, Angélica Araujo Lara, no siga los mismos pasos de su madrina Ivonne Ortega Pacheco, porque de ser así, nomás no dará los resultados ofrecidos.
El investigador de la UADY, Dr. Othón Baños Ramírez, considera que la señora Araujo Lara tendrá que desmarcarse de la gobernadora y crear un estilo propio. Agregó: “Lo que menos le conviene es seguir ese estilo, tiene que ser más eficaz, más sensible y prestarse menos a la parafernalia”.
En su Primera Columna, Don Carlos R. Menéndez Navarrete, interpreta que, en su discurso, la señora Araujo pintó una raya en el sentido de que al parecer podría no ser títere, instrumento y fachada de Ortega Pacheco. Que, me parece, más que una interpretación es un deseo.
La señora Araujo llega a la alcaldía ofreciendo honestidad cuando hace unos meses mintió a los meridanos al prometer que terminaría su ejercicio como diputada federal. Hoy ocupa dos cargos de elección popular y ambos son irrenunciables. Su triunfo, y aunque lo nieguen mil veces fue gracias al millonario dispendio del erario, y a la intervención directa de quien tendría que desmarcarse.
Nada fácil, por no decir imposible, es que la diputada-alcaldesa se deslinde de quien la llevó al puesto. Y los hechos y señales que demuestran que no hay desmarque son claros.
Como publicó el Diario, Araujo Lara no asistió al último informe de César Bojórquez, el mismo estilo de la madrina. El primer evento de la señora Araujo fue en el FUTV entre priistas. Mientras el pueblo estaba en la plaza grande, la élite del PRI convivía en una cena “privada” –el mismo estilo cuando no se quiere informar de eventos partidistas-. Y el agasajo, con cargo al erario.
En la primera sesión de Cabido no fueron invitados los regidores de oposición entrantes ni el alcalde saliente. Se ofreció que los perfiles de los funcionarios serían inmejorables y hoy nos enteramos que entre los nuevos directores hay gente cuestionada por sus antecedentes. ¿Se acuerdan de los llamados “perfiles rectores”?
Si esto pareciera obra de la casualidad, demos una leída a fragmentos de los discursos de toma de posesión de las señoras Araujo y Ortega. Los mismos términos, los mismos ofrecimientos, el mismo sentido.
Mismo orden de mención de sectores. Ortega Pacheco (OP). Ciudadanos que me dieron su confianza. Jóvenes que creyeron en mí. Madres y padres de familia que sueñan. Ancianos de memoria sabia. A todos los que viven en Yucatán.
Araujo Lara (AL). Y a todos los ciudadanos que me apoyaron. A los jóvenes, a los hombres y a las mujeres. A las familias que creyeron. A los adultos mayores. A todos los que quieren a Mérida.
Misma promesa de sumar. OP. Asumo el compromiso de dirigir los destinos de Yucatán con la firme promesa de sumar a toda la sociedad y a todas las opiniones.
AL. Sabré sumar, sabré escuchar y sabré coordinarme con quienes quieren a este municipio
Misma promesa de transformar. OP. Un ejercicio del poder que transforme al Estado.
AL. Vamos a empezar a transformar a este municipio.
Misma promesa de rectificar. OP. Un gobierno que, llegado el caso, tenga la modestia, la sabiduría y el valor para rectificar.
Araujo Lara. Saber corregir bien y rápido.
Misma promesa de acabar con conflictos. OP. Una nueva mayoría ciudadana que deje atrás conflictos y divisiones.
AL. Yo sé muy bien que Mérida no necesita conflictos burocráticos o administrativos
Misma promesa de dar poder a los ciudadanos. OP. Gobernaré pensando únicamente en el bien de su gente, de ustedes y de sus familias.
AL. El único poder que vale, es el ciudadano.
Misma postura de trabajar con base en “pilares”. OP. Propongo construir seis grandes pilares.
AL. Déjenme definir en diez pilares.
Mismo planteamiento emotivo. OP. Mujer de origen modesto y que nació en un pequeño pueblo
AL. Mujer que ha luchado por abrirse camino en la vida.
Misma promesa de dar resultados. OP. Mi gobierno, será un gobierno de resultados.
AL. Tendremos un Ayuntamiento de resultados.
Mismo concepto de los sueños. OP. Gobierno que acompañe a los ciudadanos en sus sueños.
AL. De nada sirve que nuestro municipio genere oportunidades, si el sueño no es compartido.
Mismo juramento y promesa de cumplir. OP. Una promesa en la que empeño mi vida, una promesa con la que inicio mi mandato: Ivonne Ortega no les va a fallar.
AL. Les entrego mi promesa y mi juramento de que sabré cumplir y estar a la altura.