Proyecto Iniciativa México
Nuestro compromiso por México
Atender el problema raíz de los mexicanos
La transición política en México que se materializó mediante la entrega de la estafeta de un partido a otro, ha representado algunos cambios importantes para el país, pero los resultados obtenidos siguen siendo a todas luces insuficientes.
La violencia intrafamiliar, la violencia callejera, la presencia cada vez más cruel del narcotráfico, la multiplicación de enfermos de sida, los pleitos políticos y los fraudes electorales que parecen inacabables, y la nula capacidad de hacer política, son sólo algunos de los ejemplos de las consecuencias que afectan gravemente a los mexicanos y a toda latinoamérica.
Y es que para cada problema se diseñan programas específicos, que sin llegar a ser auténticas políticas públicas, finalmente no dan los resultados deseados o de plano caen en el fracaso. Es así como miles de millones de pesos se pierden ante acciones que buscan ser eficaces en el enfoque -ya que atienden un problema real- pero sin resultados eficientes.
Muchos nos preguntamos ¿por qué el problema del narcotráfico sigue tan grave como hace muchos años e incluso pareciera que está creciendo a pesar de los esfuerzos del gobierno federal? ¿Por qué millones de mexicanos siguen viviendo en extrema pobreza a pesar de que sexenio tras sexenio se ponen en marcha programas como Solidaridad, Oportunidades, etc.
¿Qué pasa? ¿Por qué no avanzamos hacia otros niveles que nos coloquen como un país realmente competitivo con aspiraciones a ser considerado como desarrollado o de primer mundo?
Todo parece indicar que las autoridades no han identificado plenamente la causa raíz del problema desde donde se generan todos las causas que impiden una adecuada convivencia entre los seres humanos y de manera concreta entre los mexicanos.
Cierto que la educación, como se ha señalado en muchas ocasiones, será el antídoto contra los grandes males sociales. A mayor educación mayores oportunidades de empleo. A mayor oportunidades de empleo mayor activación de la economía. Es así como se formaría un círculo virtuoso.
Sin embargo, es un hecho que a pesar de los avances registrados en el sector educación en cuanto a cobertura y aprovechamiento, que sin llegar a los índices deseados, no ha sido suficiente. Tan es así que ¿como nos explicamos el hecho de que haya tantos y tantos profesionales trabajando como taxistas, como mensajeros, o en cualquier otro oficio que no tiene relación alguna con la preparación obtenida con tanto esfuerzo?
Si hacemos un análisis exhaustivo de todas y cada una de las situaciones que nos afectan podemos llegar a una conclusión: el problema, el verdadero problema de los mexicanos, el problema raíz, es que nos hemos dejado ganar por las fuerzas negativas de los antivalores.
Nuestro problema de fondo es un asunto de actitud. En vez de apoyarnos unos a los otros buscamos la forma de perjudicarnos y dañarnos entre sí. Ciertamente todos acusamos a las autoridades de corruptas, de deshonestas, de dilapidar nuestros impuestos, de hacer trampas en los procesos electorales, lo cual es cierto, pero ¿y que hacemos como ciudadanos?
¿Dónde han quedado los valores de honestidad? Siempre nos quejamos de la corrupción de las autoridades pero nosotros mismos somos corresponsables de este flagelo al buscar y hallar formas de evadir impuestos, de evitar multas, de dar mordidas cuando cometemos una infracción, de no ayudar a los desvalidos y esperar a que lo haga sólo alguna autoridad.
Nada ni nadie, absolutamente nada ni nadie avanzará si las actitudes de los mexicanos. Por desidia y apatía permitimos que nuestras autoridades -una reducta minoría- hagan y deshagan con nuestro dinero sin que nadie les exija cuentas claras. El narcotráfico avanza y mata a la gente porque no tenemos al valor de denunciarlo o porque nos hacemos cómplices con dinero. Hemos aprendido a vivir una vida cómoda sin espíritu de cambio y de progreso.
Es ahí en donde se debe trabajar: en los valores.
Pero este gravísimo problema sólo podrá ser atendido y superado si existe de por medio una auténtica política pública.
Por tal motivo, propongo lo siguiente:
1. Hacer una amplia convocatoria a todos los sectores de la sociedad para que se inicie un proyecto que no sólo se centre a difundir valores, sino que, de manera fundamental, a promover acciones que permitan aprender con el ejemplo. Nada fácil, pero alguien y algún momento de la historia tiene que iniciar esta gran cruzada.
2. Todos, medios de comunicación, autoridades federales, estatales y municipales, empresarios, sindicatos, fuerzas armadas, intelectuales, representantes de las Iglesias, partidos políticos, organizaciones no gubernamentales y ciudadanos en general, deben proponer cuáles serían las acciones concretas para alcanzar este gran objetivo.
3. Trabajar en un proyecto de reingeniería, de modo que se atiendan de manera focalizada dos o tres temas concretos, como por ejemplo trabajar en la honestidad y en la solidaridad, como un punto de arranque.
4. Establecer compromisos muy concretos de modo que cada sector responda a la pregunta ¿a qué me comprometo por México?
5. Diseñar un sistema de medición cualitativa, estableciendo un punto de referencia inicial. Se trata de conocer cuál es la percepción de los mexicanos sobre la solidaridad y la honestidad, por ejemplo, y con esta base hacer posteriores encuestas a fin de conocer los avances obtenidos.
6. Integrar comités de seguimiento encabezado por ciudadanos, principalmente.
7. Establecer sistema de motivación mediante la entrega de reconocimientos públicos a quienes cumplan a cabalidad todos los compromisos hechos por escrito. Y en su caso establecer sanciones a quienes se aparten de las líneas de conducta requeridos.
8. Que cada uno de los participantes de testimonios concretos de sus acciones en pro de los valores.
9. Llevar al cabo las reformas que sean necesarias para que la educación mas que informativa -datos, cifras, hechos históricos- se enfoque más a los promoción y ejercicio de valores.
10. Que los programas de televisión como telenovelas, concursos, etc., en vez de promover antivalores -infidelidades, asesinatos, robos, etc.- sean historias basadas en acciones que ayudan a los seres humanos a tener una mejor convivencia.
En fin, seguramente habrá muchas más acciones que pudieran decidir todos los demás sectores de la sociedad que participen, pues de eso se trata, que entre todos busquemos la solución. De hecho sería la primera muestra de solidaridad entre los mexicanos al buscar un fin tan elevado y noble.
La campaña emprendida por Televisa ¿Tienes el valor o te vale? Fue muy exitosa, pero falta involucrar más a todos los sectores sociales, económicos, políticos y religiosos para que más que una campaña publicitaria sea una atención efectiva al problema más grave por el que pasamos todos los mexicanos.
Esta es al verdadera revolución que podemos hacer los mexicanos en 2010.Es el cambio histórico y sustancial que en 100 años las próximas generaciones podrán presumir y enarbolar.
Si seguimos como estamos, seguiremos escribiendo las mismas historias de sexo, sangre y corrupción en detrimento de las futuras generaciones. Es necesario que entre todos los mexicanos aportemos en la construcción de un entorno diferente. Todo es cuestión de actitud. ¿Tenemos al valor o nos vale?
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