
Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
En efecto, no ayudan
En reiteradas ocasiones la titular del Ejecutivo ha recurrido a la salida mediática de “no voy a entrar en polémicas que no sirven de nada para el desarrollo del Estado” y se ha socorrido de la expresión “para que haya pleito tienen que haber dos partes y de este lado no lo hay”.
Quien no está bien informado de la situación política de Yucatán quizá considere que quien habla así demuestra ser una autoridad ecuánime porque no quiere pelearse con nadie y que, sobre todo, está muy preocupada por el desarrollo del Estado.
Sin embargo, para quienes estamos un poco más enterados de las coyunturas políticas, entendemos que esas expresiones son una salida fácil para no debatir asuntos públicos con olor a ilegalidad, prepotencia, desvío, corrupción, despilfarro, abuso y burla en perjuicio de todos los yucatecos.
Decir “no voy a entrar en polémica” es un claro desdén a cualquier otra fuerza política, es la negación total al diálogo y a la responsabilidad de ser transparente, de rendir cuentas y de aclarar las legítimas dudas que cualquiera pudiese manifestar.
Decir “no voy a entrar en polémica” es aceptar que no se tienen argumentos para debatir, es sinónimo de una actitud que se traduciría así: “Yo hago lo que quiero, como lo quiero, a la hora que quiero, con quien quiero y nadie tiene porque cuestionarme, porque así lo quiero”.
¿Y porqué hay polémicas? ¿De dónde surgen?
No tendría porque haber polémica en el caso de Ucú si ya se hubiese comprobado con documentos en la mano la compra legal de 3,000 hectáreas de ese ejido con $343 millones del erario. Mostrando los documentos se acaba la polémica pero no existen. ¿El gastar dinero público en algo que ni siquiera puede ser propiedad del Estado si sirve de mucho para el desarrollo de Estado?
No tendría que haber polémica en el caso de Ixil si la Contraloría del Estado se hubiese tomado la mínima molestia de investigar, en vez de basarse únicamente en el dicho del directamente acusado. No tendría porque haber polémica si todo lo que dijo el acusado y el padre de éste fuera cierto, pero ya vimos que no. ¿El mantener en la impunidad a personas que se están enriqueciendo a costa del dinero del pueblo y se dan la gran vida de modo irregular sí sirve al desarrollo del Estado?
No tendría porque haber polémica si se acataran las disposiciones constitucionales que establecen que “en ningún caso” los servidores públicos deben usar recursos públicos para promocionen su persona y no se mal interpretara una ley federal para transgredir a las normas fundamentales. ¿Violar las constituciones local y federal si ayuda al desarrollo del Estado?
No tendría porque haber polémica si además de la violación constitucional hay de por medio un despilfarro del dinero del pueblo para montar escenarios para el protagonismo y el llanto y para agasajar a artistas y a corruptos políticos. ¿Despilfarrar el dinero público si ayuda al desarrollo del Estado?
No tendría porque haber polémica si ese dinero mal gastado fuese canalizado a la solución de la profunda pobreza que existe todavía en Yucatán, producto de 71 años de desgobierno. No tendría porque haber polémica si en Yucatán ya no hubiese pobreza, ya no hubiese desempleo, ya no hubiese crisis, ya no hubiese deuda, ya no hubiese problema en salud y en economía, y ya se hubiese pagado a todos los proveedores . ¿Desviar el dinero que debería servir para solucionar problemas graves de los yucatecos en vez de gastarlo en frivolidades sí ayuda al desarrollo del Estado?
No tendría porque haber polémica si la autoridad en turno hablara con la verdad. Un día se dice que el anticonstitucional informe ciudadano será “austero” y dos días después vemos que los yucatecos “nos guste o no” y “pésele a quien le pese” tendremos que pagar vía impuestos lo siguiente:
a) Transportación y alimentación de 10 mil jaraneros del interior del Estado y de las comisarías de Mérida, más de otras miles de personas que vendrán de los municipios.
b) Cena para los invitados VIP en la hacienda Chichí Suárez.
c) Transportación, hotel de lujo y agasajo con borrachera para gobernadores y artistas
d) Contratación y pago de dos orquestas jaraneras y de la Sonora Santanera.
e) Renta del local del Siglo XXI, así como de tarimas, equipos de sonido, sillas, etc.
f) Transmisión en cadena y en vivo del “informe”.
g) Pago de payasos regionales.
h) Instalación del tianguis de artesanos.
i) Publicaciones en el 100% de los medios existentes en Yucatán así como spot radio y televisión. j) Producción de esos spots y vídeos para medios electrónicos. ¿Esto si ayuda al desarrollo de Yucatán? Si no se quiere entrar en polémicas, pues que no las generen.
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