sábado, 28 de agosto de 2010

Mentiras que son realidad

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral

Una tras otra

La gente no cree en los políticos pues cuando dicen una cosa hacen lo contrario. Me decían mis papás hace muchos años: “Cuando un político dice que no subirán los impuestos es porque seguro que eso sucederá”. Y en efecto, así era.

Hoy quienes se dicen políticos -que nada que ver con la verdadera política- faltan a la verdad con tal facilidad para enganchar a la gente y apelan siempre a la corta memoria histórica social o quizá a la apatía.

Probablemente muchos ya no recuerdan que en 2009, en una campaña de despilfarro, una señora dijo a los meridanos “quiero ser tu diputada federal” y se comprometió a ser una autoridad que iba a hablar con la verdad. Públicamente aseguró que terminaría los tres años como legisladora, pero el lapso se convirtió en tres meses ya que abandonó el cargo para buscar otro.

Y vino un segundo mega-despilfarro de dinero que les permitió obtener apenas el 27% de la votación para que acumule su segundo puesto de elección popular.

No cumplió como legisladora federal. ¿Y ahora como alcaldesa? Y no se trata de que nos caiga bien o mal una autoridad, se trata simplemente de analizar con objetividad los hechos y éstos nos muestran que estamos frente a una persona que nomás no ha cumplido con su palabra y sigue en lo mismo.

Como candidata prometió trabajar sobre la base de 20 compromisos para construir “la Mérida del futuro”. Ya como autoridad electa dijo que el gobierno municipal que encabezaría implicaría una nueva era de desarrollo para la capital del estado, con grandes proyectos, obras y resultados. Si eso dijo r-e-s-u-l-t-a-d-o-s.

Y tras tomar posesión señaló: “Porque a mí nunca se me olvida que este es un gobierno muy corto y no podemos darnos el lujo de desperdiciar un solo segundo de trabajo”. Señaló que su reto era estar a la altura de las expectativas generadas entre los ciudadanos y aprovechar en muy poco tiempo su oportunidad histórica. Todo parecía indicar que existía la conciencia del factor tiempo.

El caso es que ya se consumieron dos meses de los 26 que le corresponderán a la señora Araujo Lara y no se palpa acción alguna que tienda a cumplir tantos compromisos hechos con los meridanos.

Lo que se percibe es la sumisión a su madrina con quien anda todo el día en todos lados, el golpeteo permanente en los medios contra ex funcionarios municipales, parques empiezan a mostrar signos de abandono, baches sin controlar, basura sin recolectar, luminarias sin cambiar.

Si estaba consciente de que el tiempo que le toca es muy breve y que no debía desperdiciar “ni un solo segundo” ¿Por qué lo sigue desperdiciando buscando excusas?

Porque creemos que nuevamente no cumplirá. Primero por lo anterior: pierde el tiempo. Y segundo cada día que pasa le será mucho más difícil llegar a sus metas.

Prometió la generación de 35,000 empleos. En dos meses ya debería tener una meta parcial de 2,692. En vez en empleos vemos despidos. ¿Alguien podría creer que ya se generó esta cantidad de empleos? En cada uno de los 24 meses que quedan tendría que generar 1,458 empleos. A verlo.

Prometió 5,000 acciones de vivienda en seis meses. En dos meses ya debió realizar 1,666. Si ni siquiera han podido con los baches. No sea que vengan a presumir las mismas que ya dio a conocer la señora Ortega Pacheco, que, por cierto, se hacen como parte de programas federales.

Prometió sacar a 12 mil familias meridanas de la pobreza extrema. Su meta parcial debe ser de 922 familias rescatadas. Nos gustaría saber quienes son esas familias, dónde están y cómo consiguió tal proeza. Si no lo ha cumplido ahora tendría que rescatar cada mes a 500 familias ¿Es factible? A verlo.
El compromiso está hecho y no se valen más excusas. Dijo que no perdería un solo segundo y mañana martes ya se habrán perdido 89,280, en razón de los 62 días transcurridos sin resultados tangibles.

sábado, 21 de agosto de 2010

El recurso de la queja social

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral

Insuficiente

El catálogo de la antipolítica cada día es más completo y más complejo. Se trata de un colección amplia de antivalores que se hacen vigentes en cada momento y que tienden a traslaparse unos con otros e incluso de amontonarse en el mismo tiempo y en el mismo espacio.

Hace apenas unos días se descubrió el enriquecimiento ilícito de un funcionario que, según nos informó el Diario, posee una impresionante quinta en Ixil con vehículos caros y con un recién estrenado negocio que difícilmente podría obtener con un sueldo de $45,000 mensuales.

La salida fue muy sencilla simular una investigación, exonerar a los directamente implicados, mentir sobre el origen de los bienes y hacer caso omiso de las denuncias públicas y de lo que puedan pensar los ciudadanos. Finalmente, el caso comienza a quedar en el olvido como otros tantos. Y ¡viva México! No pasó nada.

De pronto, casi el mismo tiempo surge el caso de Mi Stilo-Ibónica, que representa la represión -por la denuncia injustificada contra un reportero del Diario-, la opacidad -la terquedad de no informar sobre los alcances del proyecto-, la corrupción -por el presunto desvío de dinero público-, el favoritismo -por dar beneficios exclusivos a una sola empresa con parientes y allegados de funcionarios públicos, en vez de apoyar a la industria textil-, el plagio -por utilizar una idea que ya estaba concebida para quienes producen las guayaberas-, influyentismo -por el crecimiento veloz de una empresa de asesoría al calor de las influencias del Ejecutivo-, la prepotencia y la soberbia -por hacer omiso de las denuncias públicas e incluso por burlarse de ellas-. Más lo que se acumule.

Pero todo esto sigue ocurriendo sin que se hayan solucionado o explicado de manera satisfactoria otros casos como el de la compra ilegal de las tierras de Ucú por las que ya se millonarios recursos sin que puedan tener la propiedad de las mismas, el sobregiro de hasta 180% de lo autorizado de recursos en aras de la promoción de una sola persona, la compra irregular de terrenos en donde está ubicado Chichén Itzá que primero se dijo que se hizo un préstamo y luego que no, el desconocimiento de los ciudadanos en qué se están usando los $1,870 millones de deuda que nos impusieron a todos para pagar en 25 años y que supuestamente deberían ser para obras de infraestructura que no se ven.

El anuncio hasta tres veces de las mismas obras como los hospitales generales del sur de la ciudad, etc., el recurrente desvío de recursos que deberían ser para el campo como sucede con los productores de chile, la nula aportación estatal para mezclar y obtener recursos con el gobierno federal, el pago ilegal a comisionados sindicales, y el despilfarro en las mega-vaquerías para festejar aniversarios del ascenso y para agasajar a una elite de priistas.

A pesar de todo, la postura del Ejecutivo es exactamente la misma: ahí están las cifras, no voy a entrar en polémicas, hay una interpretación errónea, estamos en el camino correcto o mejor decide no responder; es decir, todo está bien y ¡Viva México!

Y todos los días vemos en el Diario noticias y denuncias de ese catálogo de antivalores de la antipolítica, así como decenas de quejas de ciudadanos y de representantes de la sociedad civil como Coparmex y la Cámara Nacional de la Industria del Vestido, sobre esta situación catastrófica en que se encuentran Yucatán y los yucatecos, pero ¿Y?

Hoy, cuando se ha recrudecido un certero ataque a la libertad de expresión por la infundada denuncia contra un representante del Diario por el solo hecho de cumplir con su trabajo, surge una nueva denuncia ahora de represalia y de venganza por cuestiones partidistas-electoreras que afecta directamente a Sinaí Euán Frías una pequeña que sufre discapacidades y enfermedades terribles.

No olvidemos el dicho que reza que cada pueblo tiene el gobierno que se merece ¿es esto lo que merecemos los yucatecos? Yo digo que sí porque hemos olvidados quienes son los mandantes y por ello nuestra capacidad de reacción no ha podido ir más allá de la queja.

sábado, 14 de agosto de 2010

Cuando la soberbia se impone

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral

Cuestiones de técnica política

La irregularidades detectadas en la puesta en marcha del proyecto denominado “Mi Stilo” que podría estar favoreciendo a una empresa particular denominada Ibonica, dados los nexos existentes entre sus protagonistas, han metido al Ejecutivo local en una nueva crisis pública.

Se entiende que el Ejecutivo local paga importantes sumas a Local Consultores que es la que, según se aprecia en su portal de Internet, se encarga de la estrategias de imagen y de atender las crisis de comunicación.

No es la primera vez que esta gestión estatal se ha visto envuelta en crisis políticas, pero esta vez tiene la agravante de que quienes deberían evitarlas o gestionarlas son precisamente quienes la generaron y agravaron.

Hasta ahora los asesores de imagen de la señora del Palacio se han ocupado más por cuidar el “cascarón”; es decir, por ejecutar acciones de muy elevado costo para que las percepciones sean favorables a su clienta, independientemente de que los resultados sean pobres o nulos, así como del endeudamiento y de las frivolidades.

No importa que Yucatán se estanque, lo que importa es que la gente perciba que quien dice gobernar es “buena persona”, es la que “da algo” y es la que “está cerca de los ciudadanos”.

Son estrategias para lograr el control político de un conglomerado denominado “nueva mayoría” también conocido como “ola roja“. Ejemplos hay muchos: la organización del anticonstitucional informe ciudadano, la presentación en vídeo de supuestos logros tipo Teletón -que tocan la emotividad-, la photoshopeada permanente, las lágrimas recurrentes, el recordatorio permanente del origen humilde, el uso de la televisión, los programas asistencialistas que no resuelven de fondo los graves problemas como la pobreza, pero que sí le llegan a miles de yucatecos, etc.

Muchos aún no siendo integrantes de la “ola roja” al recibir los apoyos se sienten comprometidos, mediante mecanismo clientelares, a estar del lado de los rojos. La gran mayoría de la gente humilde es la que no lee y sólo se deja llevar por estímulos externos como las dádivas y los mensajes frívolos.

La otra cara de la estrategia consiste en posicionar la idea de que la oposición, específicamente el PAN, es igual de corrupto que el PRI. Saben que haciendo esto no ganan más votos para su causa, pero sí consiguen inhibir la participación; es decir, generar un ambiente de abstencionismo. Los priistas han hallado elementos para conseguir este objetivo como sucede con el llamado audio-escándalo.

En tres años han sido numerosas las crisis públicas por las que ha transitado la administración estatal y no han variado su estrategia: control político con millones de pesos a la ola roja y a los más pobres, y desprestigio para la oposición.

Un caso fue la rechifla en la función de box en la que en vez de asumir una postura de humildad y de reconocer que fue una expresión popular, se le echó la culpa a los panistas, se dieron entrevistas a medios nacionales a cargo del ereario con versiones nada verdaderas y luego se ordenó la injusta detención jóvenes que vendían camisetas. Todo al revés de lo que se debería en una crisis.

Esta vez, quien debe evitar o gestionar la crisis fue la que terminó de agravarla con la denuncia contra Hansel Vargas, reportero del Diario, por el “delito” de hacer su trabajo. Y aun cuando el gestor de crisis debe saber que siempre hay que hablar con la verdad, la denuncia es sobre hechos nada creíbles.

Tal parece que la soberbia es tal que ya ni siquiera se preocupan de cuidar el “cascarón“; es decir, ya están descuidando hasta lo más superficial.

Agravantes de la crisis a) No hay visos de rectificar la postura de opacidad. b) El caso ya está en los ámbitos nacional e internacional. c) No admiten el exceso de denunciar al reportero sólo por cumplir con su tarea. d) Pese a las evidencias siguen negando los nexos oficiales-privados. e) La risa de la gobernadora en un programa de radio cuando se le preguntó si vulneraba la libertad de expresión. ¿Y los asesores de imagen?

sábado, 7 de agosto de 2010

3er. aniversario del ascenso


Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral

¿Cuál informe?

La tercera mega-vaquería organizada desde el Palacio de Gobierno a decir de muchos actores sociales , empresariales y políticos, con excepción del partido de los rojos y del arzobispo, dejó mucho que desear.

La queja central es que no hay información, los datos presentados son incompletos o incongruentes, hay cifras sin sustento y se nota la ausencia total de obras importantes de infraestructura.

Lo anterior significa que en el supuesto informe no se informa, por la simple y sencilla razón de que el evento en sí no es un informe ni “ciudadano” y mucho menos constitucional, es un macro evento costeado con recursos públicos y organizado por priistas para priistas para que la señora del Palacio festeje cada año su ascenso al poder ocurrido el 1 de agosto de 2007.

Es la oportunidad que tiene la señora del Palacio para promover ilegalmente su imagen en radio, prensa y televisión, algo que está determinantemente prohibido por el artículo 134 de la Constitución Federal.

Es la oportunidad que tiene doña Ivonne Ortega de practicar sus habilidades histriónicas ante artistas de televisión, quizá con la esperanza de que algún día se fijen en ella y la hagan partícipe de alguna telenovela del Canal de las Estrellas.

Es la oportunidad que tiene para agasajar a una elite de políticos entre los que destacan gobernadores priistas que seguramente no tienen nada que hacer en sus estados como para venir a perder el tiempo en un evento de absoluta frivolidad.

Es la oportunidad que tiene para demostrar a sus cuates priistas de varias partes del país su “popularidad” con concentraciones que no lograría sin los recursos públicos que sirven para acarrear a miles y miles de yucatecos para que vengan a comer tortas de jamón.

Es la oportunidad que tiene la dama de la nueva mayoría cuidadana de otorgar paseos gratis pero con cargo a todos los yucatecos, a su ola roja, y así mantener el voto duro y la estructura priista que le ha permitido ganar elecciones con apenas el 27% de la población.

Es la oportunidad que tiene cada año para “amenazar” a sus funcionarios de que los va a correr si no le cumplen, pero que gracias al fuero metaconstitucional que gozan por ser parte del “Equipo Ganador” disfrutan de total impunidad, como recientemente se comprobó con el caso del terrateniente de Ixil.

Es la oportunidad que tiene de reanunciar “grandes obras” que año tras año se han quedado en el tintero, porque para estos señores los primero es ganar elecciones con recursos públicos y una vez desfondadas las arcas le echan la culpa el gobierno federal de no enviar dinero y luego viene la parte del endeudamiento a los yucatecos.
Es la oportunidad que no puede dejar pasar para que recuerde a su auditorio su humilde infancia cuando tenía que estudiar y trabajar para ayudar a su familia.

Es la oportunidad que tiene de volver a repetir las tan trilladas frases de “no les voy a fallar” y que siempre “voy a dar lo mejor mis años a Yucatán“, como lo ofreció precisamente en su discurso de toma de posesión ante el Congreso del Estado el 1 de agosto de 2007. A tres años sigue siendo eso: una promesa.

Es el momento de la señora de Dzemul, es su espacio, es su discurso, es su fiesta, es su aniversario, es el día para compartir con sus amigos priistas la culminación de su gran sueño que se le hizo realidad, pero ojala y lo hiciera con sus recursos propios y no con el dinero de todos quienes pagamos impuestos.

Es increíble que hasta el día de hoy no se haya implementado una sola política pública en proyectos que tiendan a resolver problemas reales con indicadores y acciones medibles que nos indiquen que estamos en el rumbo concreto.

El puro existencialismo no resuelve nada, sólo permite ganar elecciones. Lo que habría que entender, quizá, es que para el partido de los rojos los éxitos no se miden en función de los beneficios a la gente sino en función de los triunfos electorales a costa de lo que sea. Para ellos, si ganan elecciones entonces todo está bien. Lo demás es lo de menos.