
Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
¿Cuál informe?
La tercera mega-vaquería organizada desde el Palacio de Gobierno a decir de muchos actores sociales , empresariales y políticos, con excepción del partido de los rojos y del arzobispo, dejó mucho que desear.
La queja central es que no hay información, los datos presentados son incompletos o incongruentes, hay cifras sin sustento y se nota la ausencia total de obras importantes de infraestructura.
Lo anterior significa que en el supuesto informe no se informa, por la simple y sencilla razón de que el evento en sí no es un informe ni “ciudadano” y mucho menos constitucional, es un macro evento costeado con recursos públicos y organizado por priistas para priistas para que la señora del Palacio festeje cada año su ascenso al poder ocurrido el 1 de agosto de 2007.
Es la oportunidad que tiene la señora del Palacio para promover ilegalmente su imagen en radio, prensa y televisión, algo que está determinantemente prohibido por el artículo 134 de la Constitución Federal.
Es la oportunidad que tiene doña Ivonne Ortega de practicar sus habilidades histriónicas ante artistas de televisión, quizá con la esperanza de que algún día se fijen en ella y la hagan partícipe de alguna telenovela del Canal de las Estrellas.
Es la oportunidad que tiene para agasajar a una elite de políticos entre los que destacan gobernadores priistas que seguramente no tienen nada que hacer en sus estados como para venir a perder el tiempo en un evento de absoluta frivolidad.
Es la oportunidad que tiene para demostrar a sus cuates priistas de varias partes del país su “popularidad” con concentraciones que no lograría sin los recursos públicos que sirven para acarrear a miles y miles de yucatecos para que vengan a comer tortas de jamón.
Es la oportunidad que tiene la dama de la nueva mayoría cuidadana de otorgar paseos gratis pero con cargo a todos los yucatecos, a su ola roja, y así mantener el voto duro y la estructura priista que le ha permitido ganar elecciones con apenas el 27% de la población.
Es la oportunidad que tiene cada año para “amenazar” a sus funcionarios de que los va a correr si no le cumplen, pero que gracias al fuero metaconstitucional que gozan por ser parte del “Equipo Ganador” disfrutan de total impunidad, como recientemente se comprobó con el caso del terrateniente de Ixil.
Es la oportunidad que tiene de reanunciar “grandes obras” que año tras año se han quedado en el tintero, porque para estos señores los primero es ganar elecciones con recursos públicos y una vez desfondadas las arcas le echan la culpa el gobierno federal de no enviar dinero y luego viene la parte del endeudamiento a los yucatecos.
Es la oportunidad que no puede dejar pasar para que recuerde a su auditorio su humilde infancia cuando tenía que estudiar y trabajar para ayudar a su familia.
Es la oportunidad que tiene de volver a repetir las tan trilladas frases de “no les voy a fallar” y que siempre “voy a dar lo mejor mis años a Yucatán“, como lo ofreció precisamente en su discurso de toma de posesión ante el Congreso del Estado el 1 de agosto de 2007. A tres años sigue siendo eso: una promesa.
Es el momento de la señora de Dzemul, es su espacio, es su discurso, es su fiesta, es su aniversario, es el día para compartir con sus amigos priistas la culminación de su gran sueño que se le hizo realidad, pero ojala y lo hiciera con sus recursos propios y no con el dinero de todos quienes pagamos impuestos.
Es increíble que hasta el día de hoy no se haya implementado una sola política pública en proyectos que tiendan a resolver problemas reales con indicadores y acciones medibles que nos indiquen que estamos en el rumbo concreto.
El puro existencialismo no resuelve nada, sólo permite ganar elecciones. Lo que habría que entender, quizá, es que para el partido de los rojos los éxitos no se miden en función de los beneficios a la gente sino en función de los triunfos electorales a costa de lo que sea. Para ellos, si ganan elecciones entonces todo está bien. Lo demás es lo de menos.
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